martes, 26 de agosto de 2014

INTEGRACIÓN.




 
 
“Y mientras todas las criaturas miran,

 con los ojos subyugados a su tierra ancestral,

Él pide que el hombre camine erguido,

observando el cielo de donde vino su alma,

 y adonde dirige todas sus esperanzas”

Ovidio.

Integración, significa el permiso para que todos los niveles sean considerados parte del Todo. Significa desprenderse de la negación. Significa abrazarnos a nosotros mismos al igual que abrazamos a los demás.

 

De la misma manera que nuestra conciencia creó este reino de polaridad, también podemos transformarlo, una vez que se dé la integración, este mundo se definirá con parámetros diferentes. Nos convertiremos en los arquetipos y también en los Fundadores; cambiaremos de perspectiva y nos daremos cuenta de que nosotros mismos somos el Creador, sin que nuestras identidades sean absorbidas.

 

Serenándonos y escuchando atentamente, podemos oír y sentir las corrientes de esta transformación. La existencia y el cambio son las únicas constantes. Podemos jugar el juego de la ilusión y pensar que somos el resultado de una creación accidental, pero tarde o temprano nos despertaremos y el juego habrá terminado. En la realidad de la Tierra, tenemos a los seres de Arcturus, Sirio, Lira, Orión, las Pléyades, etc., ellos serán los seres que nos sacudan el hombro para despertarnos. Ellos son nosotros.

 

Ante todo debemos saber que el despertar tendrá lugar con o sin nuestras actuaciones conscientes. La diferencia consiste en que una actuación consciente permitirá que el viaje sea más placentero, Sentiremos que tenemos más control sobre nuestros destinos.
La actuación consciente que acelerará nuestro proceso de integración es muy simple: darnos permiso.
 
 
La integración se dará en cuatro niveles principales: mental, emocional, espiritual y físico.

 

Mental.

 

Integrar nuestra mente significa para nosotros que nos permitamos que se combinen no sólo nuestros procesos mentales sino también los intuitivos y emocionales. El tipo de pensamiento de hoy en día se centra en la cabeza, si nos permitimos entender que los procesos intuitivos y emocionales  son igual de validos si los utilizamos en combinación con  el mental, estaremos en el buen camino hacia la integración de nuestra mentalidad.

 

Emocional.


Cuando hablamos de integración emocional, hablamos de empezar a abrazar nuestra sombra, podemos abrir armarios interiores y hurgar en las profundidades del subconsciente y erradicar creencias que nos tienen amarrados. En la mayoría de los casos, estos aspectos negados de nosotros mismos sólo quieren que les prestemos atención.

Al igual que los pleyadianos descubrieron, y antes que ellos los liranos, la negación prolonga el dolor de la existencia. Debemos aprender de estos mundos distantes ¡No repitamos las mismas lecciones una y otra vez!

 

Espiritual.

 

Integrar lo espiritual, tal vez, es lo más fácil. Todos poseemos una espiritualidad interior no ligada a ninguna otra doctrina. Si liberamos la doctrina tocamos la espiritualidad innata, y el proceso de integración comenzará. Cuando honramos la verdad de cada persona como manifestación de la Verdad Única, irradiamos hacia fuera y abrazamos al planeta.  Esto nos permite coexistir con nuestras creencias sin necesidad de cambiar las del otro.

 

Físico.

 

La integración física es ligeramente diferente, implica un reconocimiento de nuestro pasado y de nuestra historia como parte de un escenario más grande, a escala cósmica. Nos hemos fragmentado de la Fuente y de los Fundadores. Hemos estirado nuestra individualidad hasta límites insospechados, Volver a unirnos requerirá de nosotros volver a reconocernos y aceptarnos como parte de la Familia Galáctica.

 

Al superar nuestros miedos raciales y dejar de creer que el color de la piel o las diferencias culturales son una barrera entre nosotros, también superaremos nuestros miedos a celebrar la comunión cósmica, podemos permitir la integración de todos los niveles aquí en la tierra. Todos procedemos de la Fuente y esta es infinita.

 

Podemos decir que la gente de la tierra es un modelo de integración; somos divinos y terrestres, procedemos de dioses y de hombres, y somos la prueba positiva de que la vida humana puede adaptarse a circunstancias aparentemente inverosímiles.

La Tierra del presente y la Tierra del futuro son un milagro, y debemos aceptar la responsabilidad de nuestra realidad planetaria.

 

NUESTROS DESPERTAR NOS CONDUCIRA AL HOGAR…..A NOSOTROS MISMOS.

 
 

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