sábado, 26 de febrero de 2022

CONFLICTO EMOCIONAL.....



Conflicto emocional en el trastorno de ansiedad

Por Alejo

La ansiedad es un elemento de alerta en nuestro cuerpo. Es aquella que nos indica que ya tenemos hambre y debemos comer. Es aquella que nos dice que debemos digerir lo comido. Es aquella que nos dice que debemos dormir y aquella que nos indica que debemos despertar. La ansiedad, es la “alarma”, que le indica a nuestro sistema nervioso central que debemos hacer algo. Así sea huir del depredados, defender nuestro territorio, proteger a  los nuestros, etc.

Desde este punto de vista, la ansiedad se considera una señal positiva, de salud, que ayuda en la vida cotidiana, siempre que sea una reacción coherente frente a determinadas situaciones que tengan su cadena de sucesos de forma correcta. Y hay varias formas en que la ansiedad resulta una “alerta”. Puede ser una alerta amarilla que nos dice: “Cuidado no cruces, vienen más coches”.

Esas situaciones de “ansiedad”, ayudan al organismo a resolver peligroso problemas de la vida cotidiana. Pero, ¿por qué muchas personas declaran “tener problemas de ansiedad”? Porque la sociedad moderna, ha confundido la ansiedad con lo que se denomina “trastorno de ansiedad”, que es radicalmente otra cosa.

El trastorno de Ansiedad sí tiene consecuencias negativas para las personas y sobre todo, consecuencias desagradables. La mayoría de la población se diagnostica por medio de “la familia”, y es allí cuando las falsas creencias toman fuerza. Y vamos por la vida etiquetándonos como personas con “problemas de ansiedad”, en lugar de tomar consciencia.

Síntomas que puede presentar una persona con Trastorno de Ansiedad

Extremada Fatiga o Desánimo.

Taquicardia

Respiración acelerada

Dilatación de las pupilas

Sensación de Ahogo

Temblores en manos y pies

Sensación de pérdida de Control

Sensación de Pérdida de Conocimiento

Sudoración Excesiva

Nauseas

Rigidez Muscular

Debilidad Muscular

Dificultad para Hablar y Expresarse

Pensamientos Negativos y Obsesivos

Angustia y tristeza

Pesimismo y negatividad

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo  presento Trastorno de Ansiedad, necesariamente soy una persona que se siente débil, me siento separado del Ser, minimizado, poco apreciado, me percibo víctima de las circunstancias e incapaz de alinearme a mi valor e inteligencia del Amor.

Vivo constantemente queriendo llamar la atención de los demás, y poco a poco voy desarrollando miedos irracionales para lograrlo. Tiendo a pensar siempre en un futuro negativo, siempre tengo prisa, siempre debo alterarme ya, para que me hagan caso. Si no “me pongo mal”, nadie me hace caso.

Disfruto inconscientemente, cuando los demás dicen: “pobre de él” o “pobre de ella”. Tiendo a recordar y hablar de mi pasado, siempre fue mejor, siempre viví mejor, trabaje mejor, etc. Soy incapaz de disfrutar de mi presente. Destruyo mi presente identificándome con pensamientos negativos, catastróficos, trágicos y de añoranza por un pasado  que ya no está.

El miedo al fracaso, a no ser lo suficiente según mis parámetros internos es una razón inconsciente causante de ataques de pánico. Sentir que no cuento con los recursos necesarios para afrontar la vida. Sentir que todavía no es mi momento, que me falta tiempo para crecer, para cerrar situaciones pendientes, para definir y definirme como persona.

Los ataques de pánico pueden ser causa de una forma de pensamiento negativo instalado como hábito y que se pone en funcionamiento automáticamente sin siquiera percibirlo. Estamos acostumbrados a hablar de temas que nos preocupan, a ver la televisión (los noticieros) y llenarnos de malas noticias, llenarnos de basura. Quizás nos rodeemos de personas negativas o criticonas que suelen hablar mal de los demás y de todo lo que sucede en general. Todo esto va alimentando a nuestro “monstruo interno”. Alimentamos sin darnos cuenta nuestros miedos hasta hacerlos inmanejables.

Y no hay nada más cierto, que mi estado emocional lo único que provoca son enfermedades, que finalmente me harán cumplir mis vaticinios.

¿Cuál es el conflicto emocional oculto?

Falta de confianza en el proceso de la vida

Falta de confianza en mí

Falta de auto respeto y valoración

Falta de consciencia y coherencia

Me siento separado de la Divinidad

¿Cómo libero este conflicto emocional?

Aceptación profunda hacia el bienestar emocional

Amándome y amando mi vida tal como es

Aprendiendo a meditar desde el corazón

Confiando en el proceso de la vida

Impidiendo que mi imaginación guíe mi vida

Siendo yo mismo y avanzando

Guiándome por mi intuición de la Luz interior

Dejando el rol de víctima

Confiar más en los demás de forma inteligente.

Comenzando un camino de exploración personal a través de alguna práctica como el yoga, la meditación, mindfulness, etc.

Capacitándome en todo aquello para lo cual me siento incapacitado de afrontar. Adquiriendo los recursos necesarios para fortalecer mi sensación de fuerza y capacidad frente a la realidad (estudiando, aprendiendo, investigando, etc).

Mejorando mi dieta con alimentos nutritivos y ricos en proteínas, minerales y vitaminas y evitando la comida chatarra que debilitan todo mi sistema e intoxican no solo mi cuerpo físico sino también mi cuerpo emocional y mental.

Aceptar no es reprimir, es aceptar de corazón sin dolor, porque tomas conciencia que la preocupación y sufrimiento no tiene sentido, el sufrimiento es necesario hasta que tomas conciencia de que es innecesario, hay que comenzar a practicar la aceptación profunda con enfoques de bio-conciencia para liberar amargura, culpa, tensión, estrés, apegos, vivir sin frustración ni resentimientos, sin la herida abierta, aceptar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, sentirás profunda paz interior entonces te darás cuenta que has aceptado profundamente y empiezas a sentir máxima conexión espiritual.


viernes, 25 de febrero de 2022

LOS CUERPOS MENTAL, EMOCIONAL Y ENERGÉTICO.


 

Los cuerpos mental, emocional y energético se reflejan en el escenario físico. Para experimentar que somos uno con todo y que lo que es dentro es fuera.

El cuerpo mental es el que permite o dificulta la libre expresión de las emociones. Todas las emociones tienen la misma estructura. Se perciben como una ola de distinta intensidad que contiene el impulso para quedar alineado inmediatamente con lo que está  ocurriendo; tiene incluso la fuerza para transformar el escenario en el que se encuentra la persona que la experimenta.

Después de expresarse completamente, la emoción se extingue en el vacío, sin dejar rastro ni residuo en el cuerpo. Esto último sucede  de forma natural cuando el cuerpo mental no impide la expresión de la emoción y se usa su impulso para expresarla a través de un acto creativo.

Cuando el cuerpo mental considera que una emoción es negativa trata de reprimir su expresión; en consecuencia, la emoción se queda atrapada en el cuerpo energético, generando distorsiones en el campo energético alrededor de la persona, hasta que es liberada.

Si la misma emoción es reprimida una y otra vez, es decir, si en lugar de ser contenida en un evento aislado este mecanismo se convierte en un patrón de comportamiento, la emoción puede acumularse en un órgano o en una parte del cuerpo físico. Cuando se supere la resistencia  física del órgano o de la parte del cuerpo donde se acumula, se manifestará como un síntoma.

Las llamadas suaves se manifestaran mediante sensaciones físicas de incomodidad, a través de situaciones y actividades que no suceden o funcionan como nosotros esperamos y también mediante extravíos o pérdidas de objetos.

La primera noticia corporal de  que hay algo que requiere nuestra atención es notar una sensación física de incomodidad. Esta llamada suave puede llegar a convertirse en una emoción desbordante difícil de manejar que indica con claridad que nos corresponde un crecimiento en esa área de nuestra vida.

Las llamadas suaves se manifestarán externamente en la medida en que uno no esté atento a lo que ocurre dentro de su cuerpo, reflejándose en los objetos o situaciones de nuestro alrededor, es decir, en la realidad externa, que es lo que constituye nuestro cuerpo extendido.

Las llamadas más sencillas son  las que se manifiestan en nuestro entorno inmediato y que afectan a las cosas que nos pertenecen o que usamos regularmente, y a las que asignamos valor o utilidad. Por ejemplo, el hecho de que un aparato deje de funcionar es la metáfora de que algo en nuestra vida ha dejado de funcionar.

Quizá refleje un aspecto de nosotros que seguimos usando a pesar de que se ha quedado obsoleto, cuando en realidad ya no necesitamos esa antigua forma de ver la vida. La metáfora podría estar relejando un patrón de conducta, una forma automática de reaccionar o una creencia que quedo anticuada.

Todas estas llamadas empujan  a dar un paso adelante en nuestro camino, yendo hacia lo nuevo y quizá hacía lo desconocido. Nos invitan a reconocer la nueva persona en la que nos hemos convertido y contiene el regalo de aceptar quiénes somos hoy, soltando con agradecimiento las creencias que en su día nos sirvieron y que ahora ya no necesitamos.

Fuente: El Lenguaje del Alma. Josep Soler


jueves, 24 de febrero de 2022

LA PUERTA DEL CORAZÓN



El corazón son los sentimientos. La puerta a “sentir” es la decisión humana.

La decisión es la base y el eje de la rueda; es el círculo y la elipse; es el punto y la línea. Cada modelo de decisión de como resultado un tipo de ser humano.

El confiado, el exigente, el libertador, el optimista, el desapegado, el altruista, etc. Son “modelos de decisión”. Estos modelos son la base de la experiencia del Alma. Cuando el Alma trata de disponer o “desarrollar” una experiencia, lo hace bajo uno o varios de estos  modelos. Normalmente no más de tres, para así concretar las vivencias y dirigir o enfocar sus experiencias.

La puerta hacía el corazón es la oportunidad de vivir todo ello “asociado al” mundo de los sentimientos; no es una tarea fácil porque es un mundo “conectivo” y mucho más real que el propio mundo mental creado.

Sentir es más verdadero, pero muchos lo consideráis peligroso; y por eso rechazáis “conectaros” entre vosotros.  A la par que elegís una vida espiritual (conexión vertical) asumís erróneamente que podéis vivir desconectados (horizontalmente) con vuestros iguales.

La conexión del sentimiento es “esférica”, no lineal. No puede dirigirse “sólo” donde uno quiere (hacia entes espirituales) y olvidarse de los humanos más cercanos. Uno se conecta “con todo”, no sólo con lo que elige La puerta del corazón se abre para “sentir”. No se puede vivir aislado cuando uno abre su corazón

Cuando se atraviesa esa puerta. La mente reaparece como un mero instrumento, un utensilio de la consciencia; deja de dominar y se vive en otra realidad. Se usa de la razón y del intelecto como partes de la mente, pero la voluntad elige vivir asociándose al sentimiento y siendo consecuente con la información real que llega cruzando esa puerta, ya que se descubre que es de doble dirección.

Uno queda abierto y expuesto bajo modelos de sensibilidad nunca hasta entonces soñados.

El universo de lo real aparece con fuerza.

Fuente: Conversaciones con el doble cuántico. Joshua. S. Santos


martes, 22 de febrero de 2022

RECUPERAR EL TIEMPO



Todo aquello que no hemos vivido en épocas anteriores de nuestra vida queda pendiente para ser vivido en años posteriores. Es como una asignatura pendiente.

Existe un trabajo terapéutico que se desarrolla dentro de la línea de la Antroposofía, en la que se divide la vida de la persona en “septenios”, que son ciclos de 7 años. Por ejemplo, uno de los septenios abarca el periodo de los 21 a los 28 años. Se dice que esta es la época de experimentación, de la alegría, de la expansión.

Puede suceder sin embargo, que en la biografía de muchas personas ocurran sucesos que impida que sigan el “guion” de su vida, como suele ocurrir con aquellas mujeres que a los 21 o 22 años tienen un hijo, y tiene que dedicarse a criarlo y a las tareas del hogar.

Cuando los hijos se hacen mayores, llega el momento en que se van de casa. Es entonces cuando esta mujer puede sentir la necesidad de vivir esa etapa de la experimentación que no vivió antes. Hay una tendencia natural a volver a esa etapa no vivida y cerrar el círculo que quedo abierto por el cambio de planes.

Todo el universo tiene características de pulsación. Todo pulsa, se expande y se repliega, y vuelve a su origen. Todo lo vivo se expande y se repliega. Todo lo vivo es capaz de sentir rabia y alegría y salir hacia fuera. Y todo lo vivo es capaz de sentir miedo y tristeza y replegarse hacía el interior.

Por eso en la vida siempre es necesario un toque de humor. De vez en cuando tenemos que decirnos a nosotros mismos: “ríete de tu avería”. Y es verdad, hemos de reírnos de todo y especialmente de nosotros mismos. Nada en la vida es tan importante que no admita un toque de humor.

De vez en cuando deberíamos hacer alguna “chifladura sana” salirnos de nuestro papel o rol para sentirnos mejor.

Como decía Mark Twain: “nada se resiste a un ataque de risa”. El sentido del humor nos defiende del miedo, de la tristeza y de la rabia.

 

viernes, 18 de febrero de 2022

ME SIENTO MAL.....



Me siento mal emocionalmente: ¿Qué hacer?

El dolor emocional pesa, ahoga y en muchas ocasiones impide avanzar. Sin embargo, es posible gestionarlo para desahogarse y renacer.

“Me siento mal emocionalmente, pero no sé por qué, solo siento que algo anda mal”. Todos conocemos el malestar emocional. Esa sensación en la que se entremezclan los sentimientos de tristeza, la ira, la desesperanza o la incapacidad y que nos abruma tanto que estamos deseando soltar o que desaparezca.

En estos casos, hay diferentes estrategias que podrían ayudarte a lidiar con esas emociones para seguir adelante. Sin embargo, si el malestar que experimentas es muy intenso, lo más recomendable es buscar orientación profesional.

A veces, esta sensación podría ser signo de un problema mayor, como un trastorno depresivo o ansiedad. Por lo tanto, es esencial que acudas a un especialista que pueda evaluar tu situación y hacer un diagnóstico preciso.

¿Por qué me siento mal emocionalmente?

Para empezar, es importante recordar que las emociones, positivas o negativas, surgen a causa de algún suceso externo o interno. Por ejemplo, cuando alguien nos sorprende con un buen regalo es probable que sintamos alegría. Entonces, sentir malestar emocional también responde a una causa subyacente y es esencial identificarla.

De esta manera, podemos planificar una intervención sobre ese malestar. Cabe destacar que decir “me siento mal emocionalmente”, puede abarcar toda una serie de factores distintos. A continuación, conoceremos las causas más frecuentes de esta situación.

Estrés

El estrés es una respuesta natural del organismo en una gran variedad de situaciones, y hasta cierto punto es adaptativo. No obstante, cuando el estrés se prolonga en el tiempo, empieza a causar estragos en la salud. Por lo tanto, experimentar malestar a nivel emocional puede ser un signo de que el estrés está pasando factura.

Un estudio de Naseem (2018) evaluó la influencia del estrés laboral en la felicidad de trabajadores de telecomunicación. En los resultados se encontró que este afectaba la capacidad de sentir alegría de forma significativa. Entonces, te recomendamos evaluar cómo está tu nivel de estrés y si existe la posibilidad de que influya en el problema.

Pérdida

Sentirse mal emocionalmente puede relacionarse con alguna pérdida. La muerte de un ser querido, una ruptura amorosa o incluso perder un trabajo son eventos que inician un proceso de duelo. En este sentido, El duelo puede causar sentimientos de tristeza profunda, desesperanza y dolor emocional.

Si estas atravesando una experiencia así y sientes que no estás bien, es algo natural. Lo normal es que, al cabo de un tiempo, esas emociones se apacigüen y puedas procesar la perdida. En cambio, si se vuelven más intensos y te impiden ser funcional, es necesario buscar atención profesional.

Problemas familiares o de pareja

Por lo general, convivimos con nuestra familia o nuestra pareja. Si hay algún tipo de conflicto que cree un ambiente tenso, podría aparecer el malestar; incluso si no nos encontramos en el mismo lugar.

Quizá al principio no lo notamos, pero a medida que pasan los días y la situación se intensifica, también lo hacen los sentimientos. De este modo, podrían ser la causa de esa sensación incómoda que llevamos y no sabemos explicar bien.

Depresión

Sentirse mal emocionalmente no siempre es sinónimo de depresión; lo que puede suceder es que bajo unas determinadas condiciones, puede encajar con este diagnóstico: digamos que está alineado con él.

Si esta sensación se prolonga durante mucho tiempo, sientes desesperanza o tienes ideas suicidas podrías estar pasando por una depresión. Otros síntomas comunes son la falta de apetito, dormir mucho o muy poco y la apatía.

Ansiedad

La ansiedad puede volverse clínicamente significativa por muchas razones. Además puede vincularse a varias situaciones de la vida cotidiana, como socializar.

Se trata de un estado que puede producir síntomas fisiológicos, como taquicardia, sudoración, temblores, dolor en el pecho, pesadillas, etc. Sumado a esto, a nivel psicológico, causa preocupación constante y pensamientos rumiantes e intrusivos.

¿Qué puedes hacer si te sientes mal emocionalmente?

Lo más recomendable para abordar el malestar emocional es identificar la causa del mismo y atenderla. Por ejemplo, si crees que los problemas en el hogar pueden estar causando ese sentimiento, podrías intentar hablar con tu familia y hallar soluciones. Sin embargo, hay una serie de recomendaciones generales que son útiles:

Habla con personas cercanas a ti

Conversar acerca de lo que sientes con personas que te apoyen puede aliviar un parte del malestar. Estos pueden ser amigos de confianza, familiares o pareja.

Cuando sientes que alguien te escucha y te sientes comprendido, es más fácil deshacerse de ese pensamiento que te dice que estás solo con tu dolor. Además, el apoyo de los otros es esencial para regular el malestar emocional.

Haz ejercicio físico

Chekroud et al. (2018) publicaron un estudio sobre la relación entre el ejercicio físico y la salud mental. Los autores concluyen que quienes practicaban ejercicio con frecuencia sufrían menos problemas de salud mental. Recordemos que el ejercicio físico produce la segregación de hormonas en el organismo que generan sensación de bienestar.

Además, hacer ejercicio brinda energía y mejora la salud general, lo que nos hace menos propensos a la depresión y ansiedad. Con esto no queremos decir que debes hacer una rutina de ejercicio extenuante. Actividades como salir a caminar o ir en bicicleta al menos media hora al día son suficientes para producir beneficios.

Aprende de tus emociones

Cuando analizas lo que sientes, puedes entender mejor qué te ocurre. Un ejemplo clásico es la tristeza, que puede aparecer tras una pérdida y enseña lo mucho que valorábamos a esa persona, relación u objeto.

De este modo, ya vimos que el malestar emocional puede abarcar grupos de emociones distintas. Si nos enfocamos en ellas y tomamos consciencia de su existencia, es más sencillo entender la causa del malestar. Además, esto nos ayuda a darle un nuevo significado a la experiencia.

Evita tomar decisiones de forma impulsiva

En medio del dolor, la ira o la tristeza es posible que te sientas tentado a tomar decisiones impulsivas. Sin embargo, ten en cuenta que una elección sin razonamiento puede tener consecuencias negativas. Como resultado, el malestar emocional que experimentas podría agravarse. En esa situación, lo mejor es regular tus sentimientos antes de llevar a cabo una elección.

Para finalizar, es importante enfatizar que el objetico principal no es enfrentarse a las emociones o ignorarlas; al hacerlo, probablemente solo conseguiríamos que el malestar aumente. Más bien se trata de comprenderlo, saber qué nos dice y ver qué podemos hacer. No obstante,  si sientes que tu estado anímico te impide seguir con tu vida, la mejor opción es buscar ayuda.

Fuente La Mente es Maravillosa. Autor; Ebiezer López

domingo, 13 de febrero de 2022

LA PARADOJA DE LA SERPIENTE.....



LA PARADOJA DE LA SERPIENTE….

La paradoja de la serpiente y el eterno retorno

La paradoja de la serpiente representa un planteamiento lógico que tiene que ver con la idea de infinito. Al respecto se han pronunciado varias religiones, filósofos y, más recientemente, físicos de primer nivel. Hace referencia a otro concepto que también ha sido trabajado por varios intelectuales, el eterno retorno.

En la Grecia Antigua se planteó la paradoja de la serpiente a través de un dibujo al que se le conoce como “ouroboros”. Este representa a un animal que se engulle a sí mismo. En concreto, se trata de una serpiente que muerde su cola y comienza a tragarla.

A partir de esa figura se plantea esta paradoja que se expresa de la siguiente manera: “si una serpiente empieza a comerse su cola y acaba comiéndose absolutamente todo su cuerpo, ¿Dónde estaría la serpiente, si está dentro de su estómago, que a su vez está dentro de ella?

La relación entre lo finito y lo infinito

La paradoja de la serpiente, representada en el ouroboros, hace referencia a esa relación tensa entre lo finito y lo infinito. También a lo cíclico de la existencia y de todo lo existente. Desafía el concepto del tiempo lineal, en el que se avanza hacia adelante, dejando todo detrás.

La figura del ouroboros es una metáfora del encuentro entre el principio y el fin, es un mismo punto. Desde esa perspectiva, no existe en realidad un comienzo y un final, sino una eterna repetición de ciclos en los que todo vuelve a su origen. Por tanto, el tiempo no sería lineal, de manera que podría darse la paradoja de avanzar hacia atrás, de progresar volviendo al principio.

A la vez, esto remite al concepto de “infinito”. Este se define como lo que no tiene fin. Se puede entender como aquello que es tan extenso y numeroso que resulta imposible de acotar. Sin embargo, desde la paradoja de la serpiente se entiende más bien como lo que no tiene principio ni fin, tal y como se grafica en el ouroboros, ya que comienzo y final son realidades que siempre terminan encontrándose.

La paradoja de la serpiente y el infinito

El tiempo como ciclo, representado en la paradoja de la serpiente, también sugiere una realidad: cada instante del presente es devorado por el futuro. Es la serpiente mordiendo su propia cola y devorándose a sí misma. Queda ilustrado en la propia vida humana: nace de la nada y vuelve a ella con la muerte.

La misma forma como medimos el tiempo representa esta realidad. Las saetas del reloj parten de un punto y hacen un recorrido circular hasta volver a ese mismo lugar, solo para iniciar un recorrido similar eternamente. Lo mismo pasa con cada semana, cada mes y cada año. Que se cambie un número de un año a otro un elemento cultural, pero,  en esencia, son ciclos infinitos.

Un aspecto muy interesante de todo esto es que, si bien el ouroboros fue un símbolo griego, que luego se hizo universal, también existe una versión del mismo en la cultura azteca. La diferencia está en que se trata de una serpiente emplumada, pero el concepto es exactamente igual. Sin duda, una coincidencia curiosa.

El eterno retorno

 La mayoría de las cosmologías orientales se basan en ese principio del transcurrir cíclico de la realidad. En Occidente, Nietzsche postuló el principio del “eterno retorno”, el cual se hizo popular, pero que encontró poca continuidad en el pensamiento de otros filósofos. Tal principio de puede plantear de dos maneras: una casi matemática y la otra ontológica.

Desde el punto de vista matemático vendría a ser algo así como lo siguiente: el tiempo es infinito, pero la materia y la energía del universo es finita. Si esto es así, el modo de combinarse de esa materia y de esa energía es finito. Por lo tanto, en ese infinito del tiempo, varias veces se repetirá la misma combinación.

En otras palabras: lo que ha sido, volverá a ser. Las moléculas que componen mi cuerpo, en algún momento, volverán a combinarse de la misma manera y producirán otro igual a mí.

Desde el punto de vista ontológico, el eterno retorno viene a ser una reafirmación de la fugacidad de la vida: avanzamos hacia nuestra propia nada. Jung, por su parte, habla de “regeneración”, el proceso de matarse a sí mismo, en sentido figurado, para darse vida. Señala que esto es la raíz misma de los procesos inconscientes.

Para finalizar, hay que decir que la física no ha sido ajena al tema de la paradoja de la serpiente y el eterno retorno. Dos físicos, Turok y Steinhardt, piensan que existe una explicación alternativa al origen del universo y que esta es cíclica. En su hipótesis, la llamada “energía oscura” es la clave de todo y genera ciclos interminables que comienzan con un “bang”  y llegan allí mismo. Quizás así es.

Fuente, La mente es maravillosa, Edith Sánchez


lunes, 7 de febrero de 2022

NO PUEDO DEJAR DE PENSAR........




No puedo dejar de pensar. ¿Cómo detener los pensamientos rumiantes?

En ocasiones, determinados pensamientos invasivos pueden volverse recurrentes y secuestrar tu vida mental. La pregunta es: ¿Qué puedes y qué no puedes hacer contra ellos?

¿No puedes dejar de pensar en algo que te hace sentir mal? A este tipo de pensamientos se les conoce como “rumiantes” porque se repiten una y otra vez. Si bien en algunos casos no generan mayor problema, en otros pueden causar un malestar importante. Además, los pensamientos rumiantes suelen asociarse a ciertos trastornos mentales.

Si estás experimentando esta situación, debes saber que hay diferentes estrategias para manejarlos. De este modo, podrás reducir la frecuencia con que aparecen o incluso hacer que desaparezcan por completo. Por el contrario, tratar de ignorarlos puede provocar que dichas ideas aparezcan con más fuerza y produzcan más dolor emocional.

¿Por qué no puedo dejar de pensar?

Los pensamientos rumiantes son ideas que aparecen de manera intrusiva en nuestra mente y se fijan.  Es como si el cerebro entrara en un bucle cognitivo. A veces, se trata de ideas positivas, como cuando nos alegramos de recibir una buena noticia y pensamos en eso. Sin embargo, en muchos otros casos, se trata de pensamientos que causan angustia porque se asocian con situaciones adversas.

El estrés, la ansiedad y la depresión son estados que podemos relacionar con ideas rumiantes. Aquí se produce una retroalimentación negativa, ya que los pensamientos refuerzan el malestar emocional y esto a su vez promueve la rumiación. Este es el mecanismo que suele verse cuando no puedes dejar de pensar en algo que te causa angustia.

Watkins y Roberts (2020) publicaron una revisión sistemática sobre la rumiación. De esta forma, señalaron que estos pensamientos magnifican los estados negativos como la ansiedad o depresión. También afectan la capacidad de resolver problemas, causan estrés fisiológico y reducen la efectividad de la psicoterapia.

Estrategias para lidiar con los pensamientos rumiantes

Con base en lo anterior, es fácil intuir que la rumiación puede causar verdadero sufrimiento. Las ideas intrusivas y repetitivas pueden complicar cuadros clínicos e impedir que una persona sea funcional.  Por ende, son un problema que es necesario abordar cuanto antes o podría generar otras complicaciones emocionales.

Veamos algunas estrategias que puedes usar para regular los pensamientos rumiantes.

No intentes suprimirlos

Todos hemos sentido la tentación de intentar acabar con una idea rumiante enfrentándonos directamente contra ella con autodestrucciones del tipo, “venga, no pienses más en eso” o “deja de darle vueltas”. No obstante, esta es una estrategia poco afectiva porque en realidad no estamos haciendo nada para trabajar los pensamientos. Solo estamos intentando hacer fuerza mental contra ellos.

En este sentido, Freud también decía que los elementos cognitivos de las ideas amenazantes que intentamos apartar de esta manera siempre terminan volviendo. En muchos casos, disfrazadas como un síntoma psicosomático para el que no hallamos ninguna explicación. En cambio, si procuras procesar esas ideas de un modo más saludable, con el tiempo irán reduciéndose y desapareciendo.

Enfócate en el presente

Cuando no puedes dejar de pensar, te desconectas del presente, ya que estás reviviendo el pasado o anticipado el futuro. Así, una herramienta útil para evitar la rumiación es colocando tu atención en el momento presente.

Esto lo puedes hacer mientras realizas diferentes actividades, como lavar los platos. Lo único que necesitas es colocar tu atención en la tarea que estás ejecutando. Escucha el sonido del agua, siente la espuma del jabón, concéntrate por completo en esa actividad. Verás cómo dejas de escuchar esas ideas por un rato y su importancia se reduce.

Realiza ejercicio físico

Bernstein y McNally (2018) desarrollaron un trabajo sobre ejercicio físico y la regulación del malestar emocional. Los autores demostraron que ejercitarnos puede atenuar la rumiación del pensamiento y otros síntomas de estrés. Si lo practicamos de manera regular, podemos elevar nuestra resiliencia para lidiar con situaciones estresantes.

Para esto, no es necesario que te inscribas en un gimnasio o que corras una maratón. Lo ideal sería buscar alguna actividad física que te parezca interesante y que te ayude a mantenerte en movimiento. Los efectos del ejercicio en la salud mental pueden notarse incluso desde la primera sesión y si eres constante, pueden prolongarse.

Usa la técnica de detención del pensamiento

Si no puedes dejar de pensar, la técnica de detención del pensamiento puede ayudarte mucho. También se le conoce como parada del pensamiento y se usa de forma específica para trabajar la rumiación. Se aplica de la siguiente manera:

Identifica los pensamientos rumiantes que te causan malestar

Selecciona un estímulo que te permita salir del bucle de pensamiento. Por ejemplo, podrías aplaudir, chasquear los dedos o dar un golpe a la mesa. Al hacerlo, puedes verbalizar una instrucción como “ya”, “basta” o “para”.

Busca otra actividad que puedas hacer para desviar tu atención. Puede ser escuchar música, dibujar, leer, etc.

Procura sustituir los pensamientos negativos por otros más positivos, Las frases como “todos cometemos errores”, “los problemas tienen solución”, te ayudan a desarrollar una visión más realista y gentil.

El objetivo de esta técnica es detener los bucles de pensamiento y devolver tu atención al momento presente. Asimismo, al incluir ideas más positivas, modificas tus esquemas de pensamiento y aumenta el bienestar. Es importante señalar que es necesario practicarla de forma constante para ver resultados.

Practica el mindfulness

El mindfulness o atención plena es un ejercicio terapéutico que sigue los mismos principios de la meditación. Una investigación abordó la relación entre el mindfulness, la rumiación y la reflexión en la vida cotidiana.

Los resultados comprobaron que cuando alguien desarrollaba un estado de atención plena, la rumiación no incrementaba las emociones negativas. El mindfulness demostró ser útil para mejorar la adaptación emocional y el bienestar. (Blanke, et al., 2020)

Busca música relajante

Como te mencionamos al principio, si no puedes dejar de pensar es probable que estés estresado o angustiado. Por esa razón, es necesario crearnos condiciones relajantes que ayuden a reducir el malestar y la rumiación. De este modo, la música, sobre todo la de tipo instrumental con sonidos de naturaleza puede ser útil para calmarte.

Consigue ayuda profesional si la situación no mejora

Las estrategias anteriores pueden servir para reducir la frecuencia con que aparecen los pensamientos y eliminarlos. No obstante, cada persona tiene diferentes tipos de problemas que podrían vincularse con las ideas rumiantes. En algunos casos, estas recomendaciones pueden no ser suficientes para aliviar el malestar. Si es así, lo más aconsejable es buscar orientación profesional.

Por último, no olvides que si no puedes dejar de pensar, es probable que sea una señal de que algo no va bien. La rumiación podría ser un síntoma de ansiedad, estrés postraumático y otras afecciones. A través de la ayuda profesional puedes identificar de forma más precisa cuál es su situación y qué puedes hacer al respecto.

Fuente: La mente es maravillosa, Ebiezer López.


martes, 1 de febrero de 2022

EVIDENCIA DE CAMBIOS EN EL A.D.N




 

Hace varios años en la Ciudad de México, hubo una convención de genetistas de todo el mundo, y el tema principal era el cambio de ADN. Se llegó a la conclusión de que efectivamente estamos haciendo un cambio evolutivo, sin embargo todavía no tenemos constancia de en qué estamos cambiando.

 

Cada ser humano tiene una doble hélice de ADN, pero se está comprobando que hay otras hélices que están siendo formadas. Desde hace unos 20 años estamos mutando según la explicación científica. Es una mutación de nuestra especie cuyos cambios  no se han hecho públicos por no asustar a la población, aunque hay muchas personas que saben y sienten que así está ocurriendo.

 

Muchas religiones han hablado acerca de estos cambios y sabían que iba a suceder de diversas formas, al igual que saben que es una mutación positiva, a nivel físico, mental y emocional, haciendo que la evolución vibracional del ser humano se iguale a la del planeta haciendo mucho más fácil su ascenso.

 

La mayoría de gente que nació antes de 1940 no había logrado iniciar el cambio, ocasionando  un “peso” que hacía difícil el avance, por lo que se programó que tenía que hacerse un “reseteo”. Nuestros sistemas inmune y endocrino son un fiel ejemplo de estos cambios.

 

¿Qué es lo que puede hacer cambiar el ADN normal?

 

La forma más fácil de mutar nuestro ADN es a través de un virus. Consecuentemente, los virus no son necesariamente malos. Los virus viven solamente en tejido vivo. Los virus de ADN, como el Epstein Barr y el Herpes

#6 cambian la estructura celular. La mayoría de personas cuando sale de estos cambios tiene una nueva forma de pensar y de vivir.

Todos estos cambios de vibración debieran haber ocurrido antes del año 2012, completando así un proceso que es muy importante a nivel universal.

 

Con un cambio celular a veces podemos sentirnos como si no estuviéramos aquí. Nos podemos sentir exhaustos porque estamos literalmente cambiando células y convirtiéndonos en nuevos seres. Al igual que un bebe recién nacido podemos necesitar mucho descanso. Podemos tener confusión mental y no ser capaces de concentrarnos en tareas habituales de rutina. Dolores y molestias sin causa justificada etc.

 

Al estar los chakras relacionados con nuestro sistema endocrino, las mujeres atravesarán cambios hormonales. Podrán estar llorando sin saber porque. Otras están atravesando la menopausia más temprano porque nos estamos acelerando.

 

Los hombres puede que estén frustrados por el agotamiento que sienten, cuando están acostumbrados a estar muy activos. Ellos pueden sentir su lado femenino más activo, ya que es el lado intuitivo.

 

En definitiva, estamos siendo cambiados físicamente de seres basados en carbón con 2 hebras de ADN a seres cristalinos con 1,024 hebras de ADN (eventualmente) porque solo las sustancias cristalinas pueden existir en niveles  dimensionales superiores. No  somos solo nosotros los humanos quienes estamos cambiando, sino todas las formas de vida de la Tierra.

 

Nada morirá o será destruido, ya que todos nos estamos moviendo juntos hacia un nuevo estado del ser. Este Nuevo estado de ser requiere, por ello, que nosotros, física, mental y emocionalmente soltemos los conceptos tridimensionales. Este dejar ir es una parte importante del proceso, ya que uno no puede llevarse los viejos esquemas y maneras de ser hacia una nueva vida futura, completamente diferente.

 

Este proceso de cambio es conocido como el Despertar, o como el proceso de Ascensión. Necesitamos trascender nuestros temores y aprender acerca  del amor, del verdadero amor, que tiene que comenzar con nuestro Ser.

 

Porque hasta que no podamos amarnos y confiar en nosotros mismos, no podemos verdaderamente amar o confiar en nada ni nadie más.

 

Fuente: Biblioteca Pléyades.