viernes, 16 de junio de 2017

TU CUERPO


 
 
La mayoría de veces no estamos en contacto con nuestro cuerpo, solo lo transportamos. El contacto supone una profunda sensibilidad. Puede que incluso no sintamos el cuerpo. El caso es que solo cuando  estamos enfermos lo sentimos. Cuando tenemos jaqueca, sentimos la cabeza, si nos duele una pierna es cuando nos damos cuenta de que la tenemos…. solo somos conscientes de nuestro cuerpo cuando algo va mal.

Si todo va bien, no somos conscientes de ninguna parte del cuerpo, pero en realidad es el momento en el que podríamos tener ese contacto, cuando todo va bien, porque cuando las cosas van mal es la enfermedad la que hace contacto con aquello que no funciona bien, y que nos produce malestar.

Casi hemos perdido la capacidad de ponernos en contacto con el cuerpo cuando nos sentimos bien, y eso es algo que tenemos que remediar. Hay que volver a recuperar la sensibilidad y el contacto con nuestro cuerpo, para eso lo mejor es dedicarle un tiempo. Puedes recostarte en el césped o la hierba en el campo; cierra los ojos, y siente la sensación de lo que está pasando dentro de ti. Metete en un rio. El agua está tocando tu cuerpo y cada célula se está refrescando. Siente en el interior cómo la frescura penetra célula por célula, cómo se adentra en el cuerpo. El cuerpo es un gran fenómeno, uno de los milagros de la naturaleza.

Siéntate al Sol. Deja que sus rayos penetren en tu cuerpo. Siente el calor según entra hasta lo más profundo, cuando toca las células y llega a los huesos. El Sol es la vida. Con los ojos cerrados siente lo que está pasando. Permanece alerta, mantente atento y disfruta. Poco a poco llegaras a ser consciente de una sutil  armonía, una hermosa música que suena continuamente en tu interior. Entonces sabrás que has hecho contacto con tu cuerpo, siendo consciente de lo que ocurre en él y anticipando cualquier tipo de anomalía que te ocurra.

Una investigación llevada a cabo durante treinta años, llego a importantes conclusiones. Uno de los descubrimientos es el siguiente: siempre que aparece una enfermedad, durante los seis meses anteriores, el cuerpo ha estado mandando señales. Cuando aparece entonces te das cuenta, y a veces, puede que te des cuenta cuando te lo diga un médico. Si fuéramos conscientes sentiríamos que en la electricidad del cuerpo, en la bioenergía algo está cambiando, y que si no lo remediamos descenderá al físico. Si no puedes detectar las anomalías de tu cuerpo es porque no tienes contacto con él.

Por lo tanto, es aconsejable ser lo más sensible posible respecto al cuerpo. Escúchalo, siempre te está diciendo cosas, pero cuando estas concentrado en tu cabeza nunca lo escuchas. Cuando haya un conflicto entre la mente y el cuerpo, casi siempre tiene más razón el cuerpo, porque el cuerpo es natural, la mente es social; el cuerpo pertenece a la vasta naturaleza y la mente pertenece a la sociedad, tu sociedad, edad y tiempo particulares. El cuerpo tiene profundas raíces en la existencia, la mente tan solo oscila en la superficie.

Siente tu corazón, es el centro, todo el cuerpo vibra a su alrededor, lo mismo que todo el Sistema Solar gira alrededor del Sol. El cuerpo entero es un Sistema Solar y se mueve alrededor del corazón. Empezaste a vivir cuando el corazón comenzó a latir, y morirás cuando deje de hacerlo. No dejes de estar al tanto de él, puedes sentirlo, pero solo si llegas a estar alerta de todo tu cuerpo lo conseguirás.

jueves, 8 de junio de 2017

CAPAS DE PERSONALIDAD.


 
 
 
El ser humano es como una cebolla, con capas y capas de personalidad, y detrás de todas esas capas está escondida su esencia. Esa esencia es más como el no-ser que como el ser, porque ser es una limitación, una frontera. Pero nuestro núcleo más interno no tiene límites, es solo libertad, un flujo libre de energía, infinita en sus dimensiones.

A menos que uno vaya pelando las capas de su personalidad hasta el final y redescubra su esencia, uno sigue teniéndola atascada, congelada en su interior. Este bloqueo  te impide fluir, y eres más una roca sólida que un rio.

Pocas veces se tiene el coraje para penetrar hasta el núcleo más profundo del no-ser, entonces uno se convierte en un buda, total, sano, santo.

Tenemos que comprender nuestras capas de personalidad porque ese entendimiento en sí mismo es una fuerza sanadora. Si podemos entender exactamente donde estamos bloqueados, el bloqueo empezara a fundirse.

La primera capa de tu personalidad es la más superficial. Es la capa de las formalidades, de las habilidades sociales. Esta capa es necesaria, no tiene nada malo. Te encuentras con una persona en la calle, y conoces a la persona; si no dices nada y él tampoco dice nada, si no se satisface ninguna formalidad social, ambos os sentiréis muy mal. Hay que hacer algo. No es que digas las cosas en serio, pero son un lubricante social. Favorece y suaviza. Es la capa de: “Buenos días, ¿Cómo estás? ¡Genial! ¡Bien! ¡Hace buen tiempo! Vale nos vemos”.

Esta capa es buena, pero si eres utilizado por ella y te quedas congelado perdiendo todo contacto con tu interior, si nunca vas más allá de esa capa, entonces estas estancado.

En ocasiones, la persona que se queda estancada en la primera capa está evitando relacionarse de forma más vital con los demás. Etiquetas, maneras, palabras, charla siempre en la superficie; no hablan para comunicar, hablan para evitar la comunicación.

Son personas cerradas. No es ninguna sorpresa que su vida sea desgraciada.

Se consciente, y si estas atascado en este nivel, date cuenta; la consciencia misma te ayudara a fundir el bloqueo, a evaporarlo, y tendrás energía disponible para entrar en la segunda capa.

La segunda capa es la de los roles y los juegos. En ella está el: “Yo soy el marido, yo soy la esposa, yo soy el jefe, yo soy el amo, yo soy…..Etc.”. Todos los que se consideran por encima de los demás viven en la segunda capa, la capa de los roles. Cada uno piensa que él o ella es el mejor del mundo.

La del ego es la segunda capa. En ella vives desempeñando roles y teniendo que cambiar de rol continuamente. Cuando te relacionas con alguien que consideras “inferior” asumes el papel de amo, del que manda, para ti el otro es una “no-entidad”. Pero después, vas a la oficina, entra tu jefe y cambias el papel. Ahora no eres nadie, te pones en pie lo saludas etc. Continuamente, durante veinticuatro horas al día, en cada relación tienes un papel diferente que desempeñar.

No hay nada malo en ello; es un drama muy hermoso, siempre que no te quedes atascado en él. Hay que participar, la vida es una obra de teatro; uno tiene que desempeñar muchos papeles, pero no quedarse fijado en ninguno. Porque si el papel se convierte en tu vida y no sabes hacer más que eso, nunca entraras en contacto con la vida misma.

Después hay una tercera capa, la capa del caos. Aquí hay una energía tremenda y no hay reglas. La tercera capa te da miedo. De repente ¡ya no sabes quién eres!. Pierdes la identidad, las reglas desaparecen; surge un caos tremendo, un vasto océano azotado por la tormenta.

Es muy hermoso si lo puedes entender, de lo contrario puede ser terrible. Pero si te mantienes alerta en la tercera capa, si eres consciente y meditativo, entonces sentirás la esencia de la vida, y el caos se convertirá en cosmos.

La Conciencia es un fenómeno transcendente, sabes que todo lo que te rodea es caótico, pero en el fondo de ti no hay caos. De repente estas por encima de él; no estás perdido en él. Cuando has superado el caos, y has afrontado la anarquía del mundo interno, entonces eres capaz de entrar en la cuarta capa.

En la cuarta capa el ego muere; de repente pierdes toda identidad “Tú” ya no estas allí, ahora estas en un lugar donde solo hay vida vibrando: vida desconocida, vida sin nombre. Simplemente VIDA, y tú personalidad no está allí, porque entonces sientes que:

La ola ha desaparecido, se ha integrado al Todo y ahora es el mar.

sábado, 3 de junio de 2017

CONCIENCIA CUANTICA.


 


La medicina cuántica seria el futuro que dejaría atrás cualquier otra forma de tratamiento. ¿Pero en qué consiste? Seria aquella que aplicara los descubrimientos realizados por la física cuántica.

Según esta, en la escala más íntima, más profunda de la realidad, las partículas están en dos sitios a la vez (superposición), y se comunican entre sí sin que importe la distancia ni las barreras que haya entre ellas (entrelazamiento).

Estos comportamientos tan comprobados como la ley de la gravedad, son bombas para nuestras mentes acostumbradas a la realidad ordinaria.

Una idea fundamental de la física cuántica es que el observador crea la realidad que observa. Sin un observador no se puede asegurar que una partícula exista en un momento y lugar determinado. Si un grupo de seres humanos comparten una percepción de la realidad es porque poseen un órgano de interpretación similar, y un estado de conciencia equivalente.

Autores como el biólogo Bruce Lipton, el físico Amit Goswami o el neurólogo Jacobo Grinberg han sostenido que las personas que alcanzan estados de conciencia excepcionales pueden conseguir modificaciones de la realidad extraordinarias, en sí mismos y en otras personas.

La habilidad de las células para producir energía y el funcionamiento de las neuronas podrían explicarse mediante fenómenos cuánticos. Aunque la producción de energía a partir de la glucosa es un proceso básico en los organismos, la química clásica no consigue explicar la increíble velocidad a la que se producen las reacciones. La habilidad de las partículas cuánticas para estar en dos sitios a la vez ayudaría a entenderlo.

Según Luca Turin, biofísico del University y College de Londres, la acción de los neurotransmisores se explica por el flujo de electrones a nivel cuántico. Y no sería de extrañar-si suceden en el corazón de las neuronas- que tuviera relación con los desconocidos vínculos entre la conciencia y el cuerpo.

En palabras del revolucionario físico Amit Goswami:

“El mundo está constituido por posibilidades, no por eventos determinados, por lo tanto podemos elegir la salud sobre la enfermedad. Ni la enfermedad ni la sanación son enteramente objetivos. Las experiencias subjetivas y nuestras actitudes hacia ellas tienen un papel que desempeñar. A través de la creatividad, el “activista cuántico” aprende a cambiar la actitud que le lleva de la enfermedad a la salud, y de la salud ordinaria a la salud positiva”

Fuente: Claudina Navarro

martes, 30 de mayo de 2017

INTEGRIDAD.



 
  

“Si quieres que tus acciones sean mejores, empieza por mejorar tus pensamientos”

Integridad, algo que cada vez más reclamamos todos en las personas con las que interactuamos diariamente. El momento actual es un momento difícil para el ser humano, un ser humano que está cansado de ver que en numerosas ocasiones su esfuerzo no sirve de nada, que esta frustrado por no poder conseguir lo que anhela, que lleva sobre su espalda heridas no sanadas, que dentro de sí  convive con un dolor oculto, silenciado, y por ello reclama integridad.


Decimos lo que pensamos, porque la palabra tiene como requisito previo su pensamiento correspondiente, aunque éste a menudo sea inconsciente. Si uno cree que dice lo contrario de lo que piensa es que en realidad, en algún nivel de su mente lo está pensando. De la misma forma sucede con lo que “hacemos”, ya que nuestra mente establece conexiones directas entre los procesos mentales y las conductas.

 
NUESTROS PENSAMIENTOS SON GRANDES AVISADORES DE LO QUE ES Y VA A SER NUESTRA VIDA.

 
El carácter y en última estancia nuestro destino, están fuertemente condicionados por la calidad de ideas que circulan por la corriente mental, y finalmente, por la bondad del programa que ha sido instalado a través de tres factores claves: el código genético, el medio ambiente y las propias experiencias.

 
Observemos que no resulta difícil ser conscientes de la postura del cuerpo, es decir, saber cuál es la postura física que uno en cada momento adopta. Por ejemplo, si tenemos las piernas cruzadas, en qué posición tenemos las manos, en qué lugar del cuerpo sentimos tensiones etc. Por el contrario, no todo el mundo tiene el entrenamiento suficiente para ser conscientes de sus propios pensamientos y de sus actitudes más íntimas.

 
SIN EMBARGO, SI QUEREMOS CAMBIAR DE CONDUCTA, CONVENDRA PRIMERO HACERSE CONSCIENTE DEL PROCESO MENTAL QUE LA PRECEDE.

 
¿Cómo podemos erradicar pensamientos que no deseamos?

 
Simplemente, prestando atención a nuestros procesos mentales, observando el nacimiento  del pensamiento y las ramificaciones asociativas que conlleva.

Téngase en cuenta que la madre de todos los estados de ánimo es el pensamiento.

 
Detrás de una emoción de amargura o esperanza, ha circulado alguna idea que propicio dichos estados emocionales. De la misma forma, detrás de la violencia y de la palabra ofensiva, existe un cerebro que ha procesado amenazas.

Si una persona, queriendo modificar este tipo de respuestas conductuales, comienza por darse cuenta de la llegada de pensamientos indeseables, estará en condiciones de optar, tanto hacia la recreación de una idea más óptima como hacia la erradicación de la vieja idea tóxica.

 
El ser humano que es consciente de sus propios pensamientos no deseados, puede capacitarse para desviar la atención de los mismos y sembrar ideas de positividad y calma. Al cabo de un tiempo, sus conductas tendrán el sello de lo nuevos pensamientos, que a su vez, generarán otros hábitos, éstos a su vez conformarán un nuevo carácter y todo ello propiciara la construcción de otro destino.

 
Para poder cambiar un programa mental lo primero y más importante es ser consciente, es decir, darse cuenta de aquello que uno quiere modificar.

 
ATENCIÓN es la clave: Atención al pensamiento, atención a la palabra, atención a la acción.


El lugar propicio para los entrenamientos de dicha atención está en los pequeños momentos de la vida cotidiana. Cuando experimentamos perturbación, pongámonos en un estado de máxima atención, eso significa mantenerse alerta para observar qué proceso mental desencadeno la persida de la calma.


SI UNO APRENDE A EXAMINAR EL DIA YA VIVIDO, REALIZARA CAMBIOS SIN ESFUERZO HACIA CONDUCTAS DESEADAS.


ESA ES LA CLAVE, LA CITA A SOLAS CON NOSOTROS MISMOS DIARIAMENTE, PARA DESDE LA CALMA REVISAR LAS ACCIONES QUE HEMOS REALIZADO, VALORANDO CON OBJETIVIDAD LOS RESULTADOS, POTENCIANDO LAS ACCIONES CORRECTAS Y CAMBIANDO LAS QUE NO HAN SIDO CORRECTAS.

 

Fuente: Esteban Perez

miércoles, 17 de mayo de 2017

VENCER AL MIEDO





De todas las barreras que el ser humano pueda levantar para impedir su correcta evolución, posiblemente las más sólidas e indestructibles sean las barreras mentales.

 

Uno a lo largo de la vida actúa en numerosas ocasiones tras el miedo, los perjuicios, las creencias heredadas y la deformación de las ideas que se instalan en nuestra mente. Esas barreras se han levantado poco a poco, casi sin darnos cuenta. Y tras ellas nos hemos quedado escondidos al abrigo de cualquier peligro y a la sombra más absoluta.

 

Han hecho su estructura sin nuestro permiso y han diseñado muros sinuosos donde nos hemos ido recostando cuando los problemas aparecen. Tras ellos nos escondemos con la vergüenza, la timidez, la baja autoestima, el temor al qué dirán o la ansiedad de ser el centro de las miradas cuando quisiéramos estar en el anonimato.

 

Han crecido muchas veces porque así lo hemos permitido por influencia de otros y comodidad nuestra. Nos las han ido colocando, piedra a piedra, con el cemento de lo correcto y lo incorrecto, del bien y del mal por iniciativa de lo que entendían los que ayudaron a que dichas barreras creciesen. Y así de esta manera sin apenas darnos cuenta, las arrastramos pesadamente, cargadas a nuestra espalda.

 

No hay nada más peligroso que las barreras que nos impiden ser nosotros mismos y evolucionar en libertad.

 

Nada más poderoso que la imagen que se refleja en nuestro interior de cómo debemos actuar en la vida y que no encaja en  el modelo impuesto por la sociedad actual, donde nos muestran una realidad, que no se parece en nada a la que cada uno siente.

 

Y si en algún momento, os hemos armado de valor y hemos hecho intención de saltar nuestras barreras….nos ha invadido el pánico al imaginarnos en el otro lado de la orilla que no vemos, en ese otro mundo que queda fuera de nuestros límites.

 

Lo peor llega cuando nos las hemos saltado en alguna ocasión, porque a pesar de habernos sentido bien al ser nosotros mismos, los demás nos hacen sentir culpables de no haber hecho lo “socialmente correcto”, nos hacen (o mejor dicho), nosotros dejamos que nos hagan sentir culpables por hacer lo que nos dicta el corazón, por habernos atrevido a salir del rebaño.

 

Romper las barrearas de la mente cuesta mucho porque uno se imagina perdido, sin apoyos, sin tener una referencia clara que nos indique que es lo correcto.

 

Nos cuesta tomar conciencia que el bien y el mal sólo puede identificarse desde el corazón, y no desde los modelos establecidos por algo tan indefinido como lo que llamamos “sociedad”.

 

Tampoco pueden ajustarse dichos conceptos a la mentalidad de quienes nos educaron, con su mejor intención, pero a veces con nefastos resultados. Todos sabemos cuándo estamos haciéndolo bien y cuando dañamos a alguien, o a nosotros mismos.

 

Hemos de guiarnos por nuestra intuición y seguir el camino que nos indique nuestro interior, en un acto puro de sinceridad con nosotros mismos.

 

Romper barreras significa encontrarnos al otro lado con un YO desconocido, que nos dará paso al entendimiento y a la comprensión de la sencillez de vivir.

 

MERECE LA PENA INTENTARLO….NO LO DUDES.

 
Fuente: Esteban Pérez

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domingo, 14 de mayo de 2017

EL MOMENTO


 
                                                                              

La Resonancia Schumann.

 

La Tierra se comporta como un enorme circuito eléctrico creado por una cavidad entre la Tierra externa y el borde interno de la ionosfera.

 
Desde que comenzó la vida, La Tierra ha rodeado y protegido a todas a todas las formas vivientes del planeta, con una frecuencia natural de 7.83 Hertz, el sonido del OM y el sonido del amor que pulsa desde su corazón al nuestro.

 
Las Resonancias Schumann son ondas electromagnéticas casi permanentes que existen en la cavidad interna de la Tierra. Como ondas en un manantial, ellas no están presentes todo el tiempo, pero tienen que ser excitadas para poder observarlas. (Como cristales de tiempo).

 
El voltaje de 7.83 Hertz es el latido cardíaco natural de la Madre Tierra. Son tonos electromagnéticos mundiales. Aunque la existencia de la Resonancia Schumann es un hecho científico establecido, hay muy pocos científicos que sean conscientes de su importancia, que es como un diapasón para la vida.

 
Durante muchos años esta resonancia sanadora se ha cernido a un 7.83 Hertz estable, con solo ligeras variaciones. En Junio de 2014, todo cambió. Los monitores en el Sistema de Observación Espacial Ruso mostraron un repentino pico de actividad, llegando en días a 16.5 Hertz. Al principio se pensó en un fallo del sistema, pero luego comprobaron que la información era correcta.

 
Gran parte de la investigación sobre este tema de los últimos 20 años ha sido conducida por el Departamento de Marina mediante submarinos que captan frecuencias extremadamente bajas.

 
Se cree que el  campo magnético de la Tierra fue colocado en su lugar por los Antiguos, para que las almas pudiesen aprender del libre albedrio, sin que lo impidiesen los recuerdos de vidas pasadas. Cuando los campos magnéticos cambiaron, las memorias se desataron, requiriendo una limpieza en vez de un continuo movimiento hacia adelante en la evolución de las especies.


Ahora vivimos en una dimensión de campos fluctuantes; los mínimos cambios en un campo se transfieren a otro campo. Esta aceleración puede hacer que os sintáis cansados, exhaustos, mareados, deprimidos y que no durmáis bien.

 
La condición física de los primeros astronautas se deterioró severamente en el Espacio Exterior, lejos de la Resonancia Schumann de la Tierra. El problema se solucionó introduciendo el “Simulador Schumann” en todos los trasbordadores, un generador de pulso magnético que imita la frecuencia de la Tierra.

 
Se ha demostrado que este pulso interfiere con los ritmos naturales dentro del cerebro. Los investigadores descubrieron que los 7.83 Hertz son un componente crítico de los cambios en la salud y el comportamiento, ya que impactan en la forma de funcionar nuestros cerebros: “variaciones en los patrones de onda cerebral pueden producir de leves a desastrosos cambios en la salud y el comportamiento”.

 
El cerebro tiene su propio conjunto de vibraciones que usa para comunicarse consigo mismo y el resto del cuerpo, las ondas cerebrales Theta/Alfa son el “hogar” de los 7.83 Hertz.

La Glándula Pineal es afectada por los cambios en el campo magnético de la Tierra, así como la producción hormonal. La melatonina no se produce en ausencia de la Resonancia Schumann. La frecuencia natural está siendo alterada por nuestra tecnología, mientras que nuestros sistemas biológicos aún están sintonizados con esa frecuencia sanadora.

 
El efecto de “amarrarnos” a esta frecuencia natural mejora la función inmunológica, la calma interior y aporta un profundo sentido y conexión espirituales. Al estar la Frecuencia Schumann “sintonizada” con el cerebro humano Alfa y Theta, cuando se acelera el hombre sentirá que el tiempo se ha acelerado.

 
La Gran Pirámide resuena a una frecuencia de 8.1 Hertz debido a su estructura, dimensiones y ubicación en el momento de la construcción. Esta frecuencia fue “capturada” por la Gran Pirámide. La Madre Tierra actúa como un diapasón y la Gran Pirámide fue afinada a esa frecuencia. Esta onda sonora, conocida como la onda viajera, fue amplificada en la antecámara y pasada a la Cámara del Rey para formar una onda estable compuesta de la tónica de 8.1 Hertz como el primer armónico.

Resulta curioso pensar que el segundo armónico, que es un entero múltiple de la frecuencia fundamental, es entonces  de 16.2 Hertz. Casi la misma frecuencia que ha alcanzado el latido del corazón de la Tierra.

 
Procuremos mantener nuestro ritmo estable, y si nos sentimos acelerados recordar; nuestra Resonancia Schumann esta sincronizada con el planeta, y de ello depende nuestro bienestar, físico, mental y espiritual.

martes, 9 de mayo de 2017

LA CITA.


 
 

Si los seres humanos supiésemos que teniendo una cita con un especialista podríamos ser felices definitivamente, seguro que todos pediríamos esa cita cuanto antes.

 
Si de verdad existiese una pastilla para el cansancio del espíritu, para la tristeza del alma, para el malestar de las consecuencias de los errores, para cuando nos venimos abajo al no conseguir nuestros logros, siempre procuraríamos llevar nuestra caja de pastillas para las ocasiones más difíciles.

 
Si tuviésemos claro que realmente, la tranquilidad y el equilibrio lo vendiesen empaquetado en porciones de regalo, os faltaría tiempo para ir a comprar unas cuantas. Para nosotros, para los que amamos, para los que odiamos….porque de este modo estaríamos seguros de tener a mano, el poder conseguir cuando quisiésemos lo que tanto ansiamos y sobre todo de poder manejar a nuestro justo las emociones.


Pero la realidad es que no hay pastillas, ni doctores, ni terapeutas, ni farmacias, ni tiendas que nos vendan felicidad.


Tampoco hacen falta. Solamente debes quedar. Tener una cita especial. Preparar cuidadosamente un encuentro. Pensar en que vas a llevar puesto, cómo vas a presentarte. Vigilar cada detalle. Idear que decir que gestos emplear, que mirada regalar, que modulación de voz usar y luego….sentir la inquietud interior por conocer a quién nos hará de verdad plenamente dichosos.

 
Prepáralo detenidamente y vete sin miedo. Elige el sitio donde vas a quedar, siéntete a gusto, cómodo y afortunado. Cuando llegue la hora camina lentamente hacia el lugar que te acogerá por primera vez de esa forma.

 
No tengas prisa, llevas muchos años huyendo. Hoy vas a sentir definitivamente todo el amor que hay en tu vida y eso requiere tiempo. Busca un lugar donde sentarte. Acomódate. Llénate de tranquilidad y a la vez deseoso de encontrarlo.

 
Cierra los ojos y comienza la conversación con el ser que llevas dentro, que te ama. Imagínalo fuera de ti. Siéntelo a tu lado. Obsérvalo sonriéndote amable, entrelazando los dedos en tus cabellos, rozando tu mejilla con sus dedos. Míralo a los ojos y siéntele.

 
Cuéntale tus miedos y déjalos ir. Háblale de aquello que te duele muy adentro, de los que te ofendieron, de como tú también has hecho daño, de lo que anhelabas y no pudo ser, de todo lo que has dejado inacabado, de lo que te llego sin ser pedido, de la fuerza que necesitas, de la alegría que te falta o la desgana que te invade.

 
Dile  que confías en que siempre este contigo, lo que agradeces que te quiera tanto, de la seguridad que te da haberle llamado para hacerle presente. Dile que ahora que está contigo su alegría contagiosa no te abandonara nunca.


Y dile, tomando su mano, que le prometes que todos los días volverás a verle. Siente el calor y la felicidad de saber que está a tu lado y que siempre lo estará, que ya nunca estarás solo.

 
Y cada mañana, con cada nuevo amanecer lo sentirás dentro de ti, y no olvides repetir la cita……día a día….todos los días…el resto de tu vida.