viernes, 20 de julio de 2018

ME DESGASTAS




ME DESGASTAS: COMO DEFENDERSE DE LOS TOMADORES EMOCIONALES

Los tomadores emocionales son agujeros negros que todo lo atrapan. Nos drenan con sus demandas, nos desgastan con sus comportamientos, con su no conciencia del agravio, de la manipulación o el daño personal. Hay padres tomadores, parejas tomadoras, amigos y hasta hijos tomadores a los que concedemos el poder del abuso y el expolio de nuestra autoridad y dignidad.

Decía Mark Twain con un toque de ironía que el principio de dar y tomar exige ser lo bastante hábil como para dar una cosa y llevarse diez a cambio. Ahora bien, algo que nos explican expertos como Adam Grant, profesor de la Universidad de Pensilvania y autor del libro “Give and Take” es que los tomadores no existirían sin los dadores.

 Ahora bien, algo que nos explican expertos como Adam Grant, profesor de la Universidad de Pensilvania y autor del libro “Give and Take” es que los tomadores no existirían sin los dadores. Es decir, en ocasiones somos nosotros mismos quienes caemos en esa espiral de ese intercambio no recíproco, nosotros quienes permitimos que la balanza se incline siempre hacia un mismo lado.


No se trata de buscar culpables. Se trata solo de tomar conciencia de que en todo tipo de interacción existe un intercambio. Las personas ofrecemos nuestro tiempo, damos ideas, aliento, consejos, nos apoyamos en los demás y los demás se apoyan en nosotros.

Ahora bien, hay quien tiene la capacidad de dar luz, de dar ese sustrato que siempre nutre, que siempre alienta e impulsa al resto. Lo hacen sin darse cuenta, porque los dadores innatos entienden la vida de este modo. Sin embargo, al lado de un dador siempre existirá un tomador. Alguien que se irá empoderando cada vez más al verse servido, alguien que (y no olvidemos esto) suele tener siempre un “radar” para identificar a más dadores y alimentarse de ellos sin perjuicio alguno.

Los tomadores emocionales, ¿nacen o se hacen?

Ante la pregunta de si los tomadores emocionales nacen o se hacen, cabe decir que no existen estudios concluyentes que nos aclaren este dato. Ahora bien, el pediatra e investigador William Sears, conocido por sus trabajos sobre el apego parental introdujo en los años 90 el término “niños de alta demanda”. Según este experto, hay bebes que llegan al mundo con unas necesidades emocionales más intensas. Son pequeños con dificultades para conciliar el sueño y cuya crianza suele ser más compleja y exigente.

Esta podría ser una explicación al por qué hay personas más orientadas a recibir que ofrecer, más posicionadas en ser atendidas que en dar atención. Sin embargo, son muchos los expertos en el tema que abogan por otra idea.

Otro enfoque no menos interesante y hasta revelador. Los tomadores emocionales son personalidades narcisistas. Es más, en 1979, los profesores Robert Raskin y Calvin S. Hall desarrollaron una escala para medir e identificar la personalidad narcisista y en ella quedó en evidencia este mismo patrón tóxico y agotador.

Los tomadores emocionales representan una cara más del narcisismo. Hay un sentimiento de superioridad en ellos que los válida para ser el centro de atención. Para tomar el control de toda conversación. Para tener exclusividad en cualquier proyecto, la atención en cualquier circunstancia y el perdón en cualquier agravio. Ellos son ese agujero negro que todo se lo lleva y que despoja a los demás de toda energía, derecho y autoestima.

¿Cómo puedo defenderme de los tomadores emocionales?

Lo señalábamos al inicio. Los tomadores emocionales son muy hábiles para reconocer al dador. Sin embargo, quien está acostumbrado a darlo todo a cambio de nada, quien entiende una relación como un intercambio sincero reciproco de afectos y atenciones, no es nada hábil para detectar al tomador narcisista.

Veamos por tanto qué debemos hacer para defendernos de este perfil de personalidad.

Escucha a tu cuerpo.

Los tomadores emocionales generan malestar. Es posible que al principio no seamos conscientes de su actitud, de sus artimañas e intenciones. Sin embargo, lo que sí percibimos es la contradicción en nuestro interior, la sensación de agotamiento físico, el cansancio cuando pasamos tiempo con esa persona….

No idealices ni busques justificaciones.

Cuando alguien realiza algo que nos incomoda, que nos provoca malestar o que nos genera contradicción, lo que hacemos a continuación es justificarlo.
Nos decimos que tal vez sea el estrés, que puede que lo haya hecho sin pensar y que al poco, se dará cuenta y nos pedirá perdón. Idealizamos porque amamos, sin darnos cuenta que estamos alimentando a un tomador. Debemos ser capaces de desactivar los filtros que colocamos a la realidad para ver a los demás tal como son.

Recuerda lo que mereces y házselo saber: se asertivo.

Podríamos sugerir aquí que la mejor estrategia para defendernos de los tomadores emocionales es poner distancia. Sin embargo, no siempre es posible ni tampoco es lo más inteligente. El tomador narcisista debe ser consciente del efecto de sus actos y para ello, nada mejor que hacerle ver nuestros límites, que demostrarle cuáles son (y pueden ser) las consecuencias de sus actos.

Quien se antepone ante cualquier circunstancia y en cualquier omento, tarde o temprano deja de ser una prioridad.

Quien piensa que merece más que nadie, tarde o temprano recibirá la indiferencia.

Debemos practicar la tolerancia “cero” con quien se ha acostumbrado a boicotear nuestros límites. Por ello, y haciendo uso siempre de la asertividad les haremos ver siempre lo que no toleramos, lo que necesitamos, lo que estamos dispuestos a dar y lo que esperamos recibir a cambio.

Para concluir señalar solo que en esta materia, lo mejor es estar prevenidos y saber reconocer a tiempo a quienes llegan dispuestos a desgastarnos, a quitarnos la felicidad.

Como decía Shakespeare “una onza de prevención nos libera de una libra de dolor”.

sábado, 14 de julio de 2018

LA ANGUSTIA EMOCIONAL......



LA ANGUSTIA EMOCIONAL: EL MIEDO QUE PARALIZA

La angustia emocional es como un remolino que todo lo atrapa. Nos aprisiona desde el interior llenándonos de miedo, de ansiedad, inquietud y hasta de una tristeza indefinible…. Se trata de un calidoscopio de emociones adversas que originan no solo un característico malestar psíquico, sino que además sus síntomas físicos pueden llegar a ser realmente limitantes.

Byung-Chul Han, conocido filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales, define al mundo actual como la sociedad del cansancio. Si hay algo que prolifera entre nosotros es la ansiedad y la angustia emocional. Para el doctor Han la causa de todo ello está en nuestra cultura del rendimiento, en ese virus que nos inoculan ya desde niños donde se nos intenta orientar hacia el éxito, hacia esa elevada solvencia en casi cualquier plano de nuestra existencia.

Así, además de esa presión de nuestro entorno para que destaquemos y alcancemos el triunfo, se nos introduce de forma muy temprana en la cultura del multitasking. Hay que hacer muchas cosas a la vez y en poco tiempo. Es la ley de una selva donde no todos sobreviven ni se integran con efectividad, donde es frecuente quedar atrapados en el “angst”, ese término alemán que evoca todo aquello que es angosto, opresivo y que produce sufrimiento.

La angustia emocional: ¿qué es lo que me pasa?

Cuando hablamos de la angustia emocional siempre surge la misma controversia. ¿Es la angustia lo mismo que la ansiedad? ¿O son dos condiciones psicológicas diferentes?

Hasta no hace mucho tiempo se prefería dejar el término de la angustia en el plano filosófico, diferenciándolo del clínico. Ahí tenemos, por ejemplo, a Soren Kierkegaard, definiendo dicha dimensión como ese miedo que a veces experimentamos cuando nos damos cuenta de que nuestro futuro es limitado, y de que la calidad de nuestra vida depende de nuestras elecciones.

Sigmund Freud, por su parte, diferenciaba la “angustia realista” de la “angustia neurótica”, siendo esta última una condición patológica. Algo que se alejaba de esas reflexiones puramente filosóficas. Todo ello nos lleva a intuir que, en esencia, lo que hay en realidad son dos tipos de angustia, esa que podríamos denominar como existencial y otra que, por sí misma, tiene unos rasgos muy definidos y que según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos ,mentales (DSM_V) aparece, a menudo, como síntoma de diversos trastornos psicológicos.

Veamos algunas características.

La angustia emocional nos paraliza.  Mientras que la ansiedad tiene por lo general, un componente nervioso y activador, la angustia es como un bloqueo ante la incertidumbre, hacia algo que no podemos controlar o prever

Cuando surge esta sombra, la preocupación se intensifica, se torna obsesiva, surgen los pensamientos catastróficos y la desesperación.
Hechos, como afrontar un examen, tener que tomar una elección, aguardar una respuesta o un acontecimiento o incluso tener que afrontar algo para lo que no nos sentimos capacitados, suele generar angustia

Asimismo, existen estudios que nos señalan que hay personas con mayor predisposición a experimentar angustia. La razón de ello está en ese universo neuroquímico nuestro orquestado por las hormonas y neurotransmisores. Así, un aumento de adrenalina o una reducción de ácido gamma-aminobutírico (GABA) nos hace más o menos tendentes a experimentar este estado angustioso.

La angustia emocional además, cursa con abundantes síntomas físicos: mareos, problemas digestivos, presión en el pecho, cansancio, tensión muscular……

¿Cómo puedo tratar mi angustia emocional?

Poetas, escritores y pintores canalizaban su angustia a través del arte. Ahora bien, la mayoría de ellos experimentaban angustia existencial. Esa sensación recurrente en el ser humano, ya que rara vez nos podremos despegar del todo de ese vacío comprensible cuando ponemos la mirada en nosotros mismos y en nuestro futuro. Sin embargo, en el momento en que esa sensación, esa emoción, nos bloquee y nos arrincone en la esquina de la indefensión, deberemos actuar.

Citando una vez más a Byung- Chul Han, algo que nos recuerda es que estamos obligados a convivir con la incertidumbre. Y la incertidumbre es el detonante directo de la angustia emocional. 

Por tanto, quien piense que esta condición se resuelve con psicofármacos se equivoca (siempre y cuando no estemos ante un caso extremo). Lo que necesitamos es aprender a gestionar los vaivenes de esta sociedad, manejar mejor lo imprevisible, encarar con mayores recursos lo que no podemos controlar.

Para lograrlo, contamos con distintas propuestas. Enfoques como la terapia cognitivo conductual, la terapia de aceptación y compromiso o la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT) pueden ayudarnos a ello. El beneficio de estos marcos es múltiple. Por un lado podremos reducir y trabajar nuestra ansiedad, los pensamientos negativos, las emociones adversas que nos bloquean. Por otro, llegaremos a la raíz del problema. Cambiaremos nuestra visión de lo que nos rodea para sentirnos más capacitados y responsabilizarnos de nosotros mismos en un mundo siempre complejo, siempre demandante.
Valeria Sabater.

martes, 3 de julio de 2018

PERSONAS ADICTAS AL CONFLICTO

 



PERSONAS ADICTAS AL CONFLICTO: PERFILES EN GUERRA CON ELLOS MISMOS.

Convivir con personas adictas al conflicto es como habitar en un territorio minado. No solo enrarecen el ambiente con su malestar y con esa ansiedad de quien sabe que basta un comentario, un gesto o una palabra para que salten sobre nosotros. Además, nos contagian esa tensión propia de quien no hace otra cosa que librar guerras internas.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva. No hablamos del clásico buscador de problemas que puede estar ahora mismo en cualquier aula de un instituto de secundaria, intentando superar su adolescencia y crisis de identidad. Nos referimos a un perfil muy concreto que se caracteriza por un comportamiento orientado solo a desestabilizar, a romper el equilibrio familiar, a crear disputas entre vecinos, y auténticas batallas campales en cualquier escenario laboral.

Hablamos de una adicción, de una búsqueda casi compulsiva del conflicto. Así, más que tomarlo como algo anecdótico, autores tan relevantes como el doctor Bill Eddy, mediador y creador del instituto para la resolución de conflictos, nos advierte de algo muy concreto. En nuestra cultura, este tipo de personalidad está presente en casi cualquier esfera. Debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor.

Personas adictas al conflicto, la anatomía de la ira.

Podíamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que no sabemos manejar.

Por otro lado, un aspecto que se encuentran en muchas ocasiones los trabajadores sociales, abogados, psicólogos o psiquiatras es a este tipo de personalidad. Porque las personas adictas al conflicto, lo creamos o no, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es como vemos una realidad más que evidente, un comportamiento concreto donde hay alguien que busca proyectar su ira sobre los demás.

El doctor Eddy estima que si un 15% de la población adulta presenta algún trastorno psicológico de los recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, y al menos un 10% de esta proporción evidencia lo que él ha llamado “personalidad de alto conflicto”.

Veamos qué rasgos y comportamientos retratarían este tipo de personalidad.

¿Cómo son las personas adictas al conflicto?

Algo que debemos tener claro cuando nos enfrentamos a una personalidad de alto conflicto es que el problema, la disputa o la reacción desmedida que hayan proyectado sobre nosotros no es real. El problema no está en nosotros, sino en ellos. En ese interior falto de equilibrio, de gestión emocional, de fortaleza psicológica.

Estas son sus características.

Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.

Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad manipular emocionalmente a los demás. Otros, se limitan a volcar su ira y frustración sobre los demás hasta crear atmósferas muy desgastantes.

Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.

Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quien proyectarla.

Sus pensamientos están siempre dominados por emociones negativas.

Presentan incapacidad para reflexionar sobre su propio comportamiento.

Dificultad para empatizar con los demás.

Evitan cualquier tipo de responsabilidad por el problema o por buscar alguna solución.

“La persona que no está en paz consigo misma, estará en guerra con el mundo entero”

Mahatma Gandhi-

viernes, 29 de junio de 2018

CUANDO TU ERES TU PEOR ENEMIGO





Vivir con plenitud y lograr la satisfacción de nuestros anhelos en vías de una supuesta felicidad no es tarea fácil. De hecho, hablamos de una misión con principio, pero sin final.

Por un lado, pueden existir unas condiciones ambientales adversas: dificultades económicas, laborales, de la vivienda, etc. También pueden existir unos condicionantes internos, como padecer alguna enfermedad, sufrir alguna desgracia o directamente autoimponemos un nivel de exigencia que en ese momento no estamos preparados para alcanzar.

Por otro lado, existe una competencia más o menos manifiesta con las demás personas que también pugnan posiblemente por conseguir los mismos fines. Estas personas pueden ser nuestras enemigas, pero en ocasiones tú eres tu peor enemigo.

Personas que lo tienen todo y se sienten infelices.

A veces, algunas personas afortunadas que disponen de un ambiente favorable y, aparentemente, escasas dificultades para conseguir lo que quieren, se sienten infelices. En principio no hay trabas ni enemigos. Entonces, ¿Cuál es el problema? ¿Qué les sucede?

El obstáculo puede haber sido generado por la propia persona, cuando se constituye en su propia enemiga por cómo se juzga o las metas que se marca. Esto es algo que todos hemos hecho alguna vez, y que seguiremos haciendo de ahí que intuitivamente podamos comprender las consecuencias de este lastre autoimpuesto.

A menudo, cuando esto ocurre es porque falla el amor propio, el cariño a uno mismo. Falla la autoestima. Y eso no tiene nada que ver con el egoísmo. No se trata de pensar. “Yo estoy por encima de todos y de todo”. Se trata de pensar: “Yo merezco el mismo trato amable y comprensivo que utilizo con los demás”.

La importancia de juzgarnos con objetividad.

Querernos a nosotros mismos significa reconocer nuestra propia valía y considerarnos en la vida tan importantes como los que más. Para muchas personas esto no es fácil. No saben juzgarse con objetividad. Las personas que no se juzgan con objetividad ensalzan las virtudes ajenas y son capaces de perdonar los mayores errores y defectos del prójimo. En cambio. Son tremendamente injustos consigo mismos, exigentes y hasta crueles. Son sus propios enemigos.

Este comportamiento puede llegar a producir una profunda amargura que conduce a la depresión y el comportamiento neurótico. Hay que saber valorarse, solo así alejaremos el enemigo de nuestra propia persona.

Ser tu peor enemigo puede ser fruto de tus aprendizajes.

Por lo general, esta forma de ser y sentir es fruto de un aprendizaje y una maduración especial. El niño, desde su nacimiento, es por naturaleza ególatra. Aún no tiene conciencia social y piensa que todo cuanto le rodea le pertenece o sucede en relación con él.

Esta idea se ve corroborada por el hecho de que habitualmente suele ser el centro de atención. Es más tarde cuando, a través de la educación y el contacto con otros niños, descubre que hay más gente a su alrededor. Descubre que, como él, la gente merece un respeto y una consideración.

Es normal que una persona que crezca y forje su carácter con esta filosofía llegue a ser adulto con una confusión entre lo que en justicia le corresponde y lo que sería egoísmo censurable. Para evitar los sentimientos de culpa, opta por negarse todo auto-reconocimiento meritorio. Se comporta como si fuera su propio enemigo al que no da margen ni oportunidad.

Por otro lado, algunas educaciones morales y religiosas resaltan la humildad como una de las más preciadas virtudes, amenazando con  el castigo y el pecado su carencia.  Una personalidad que madure en esta línea de conducta suele ponerse límites muy poco flexibles, considerando que para todo existe una única forma buena de proceder.

Tú puedes dejar de ser tu peor enemigo.

Para derrotar a nuestro enemigo interno, el primer paso es tomar conciencia de que el problema existe.

Observemos nuestra conducta diaria y la dinámica de nuestros pensamientos. Veamos cuántas veces nos privamos de pequeños placeres pensando que eso no va con nosotros o que no los merecemos.
Empecemos por ahí, por incentivar con pequeños premios y halagos nuestros mínimos logros y esfuerzos positivos. Tal vez,  sin darnos cuenta, un día nos veamos luchando por conseguir aquello más importante que queremos y que, en justicia, nos merecemos.






sábado, 23 de junio de 2018

ECLIPSE 27 DE JULIO DE 2018





Se aproxima el eclipse de Luna más largo del siglo XXI

El eclipse lunar más largo del siglo XXI tendrá lugar el 27 de julio de 2018, cuando la sombra de la Tierra cubrirá completamente el satélite durante 1 hora y 43 minutos. Además de ser eclipsada, la Luna también se volverá roja al reflejar los rayos del sol, creando una vista realmente espectacular.

Este eclipse lunar será el más largo del siglo porque la luna pasará casi exactamente por el centro de la umbra de la Tierra, es decir, su sombra. Si pasa con tendencia hacia un lado, un eclipse no suele durar mucho, por eso hay eclipses lunares parciales, que solo rozan la sombra de la Tierra. También juega un importante papel la posición de la Tierra.

El 27 de julio la Tierra estará en su apogeo (su inclinación será la más lejana al Sol, lo que quiere decir que su sombra será más larga),  mientras que la Luna estará en el punto más distante en su órbita alrededor de la Tierra (el apogeo lunar).

En el último siglo, solo cuatro eclipses lunares duraron 100 o más minutos: uno el 15 de junio de 2011, que duró 100 minutos; Otro el 16 de julio de 2000, que duró 107 minutos, uno en julio de 1982, que duró 107 minutos y otra en julio de 1935, que duró 101 minutos, de acuerdo con el portal Space. com.

Debido a que estos eventos tuvieron lugar en el siglo XX, el eclipse de julio será el eclipse lunar de mayor duración del presente siglo.

Otro punto interesante para recordar es la brecha entre el último eclipse más largo en el año 2000 y este, que es de 18 años. Eso se conoce como Ciclo de Saros, lo que significa que comparten una “geometría muy similar” según la NASA. El siguiente en este ciclo será en el año 2036 y luego en el 2054.

La combinación de estos raros eventos espaciales nos permitirá maravillarnos con este inusual fenómeno.

El eclipse será visible en África, Medio Oriente, India, Australia, algunas zonas de Europa y parcialmente en algunas zonas de Sudamérica.

domingo, 10 de junio de 2018

LA CONCIENCIA DE GAIA





Si bien debemos cuidar y tratar al planeta Tierra con respeto y amor, en los próximos años será aún más importante dirigir nuestra atención y conciencia hacia el estado de nuestro hogar.

De 2018 a 2026, hay cambios cósmicos que nos ayudaran a todos a despertar, dándonos cuenta de cómo nuestras acciones y pensamientos están dañando y ayudando al planeta.

Estos cambios cósmicos incluyen el que Urano se mueva hacia el signo de Tauro.
Tauro es el signo que gobierna sobre el planeta Tierra (Gaia), la diosa de nuestro hogar en este Universo.

En la mitología griega, Urano y Gaia eran amantes y es esta unión de energía lo que va a activar el despertar  y ver cómo estamos tratando nuestro hogar. Bajo esta energía, no vamos a poder ignorar las señales de advertencia que Gaia nos ha estado dando.

Ha llegado el momento de ver la verdad:

Durante años, nuestro planeta ha sido objeto de abuso y exceso de trabajo, durante años la naturaleza de nuestro planeta se ha visto comprometida. Pero no se trata de señalar con el dedo a una sola persona u organización, sino que se trata de comprender el hecho de que somos responsables, y todos tenemos un papel que desempeñar.

Podemos creer que estamos separados, pero todos somos Uno. Y todos nuestros pensamientos, vibraciones y acciones crean la vida que experimentamos en esta planeta. Juntos, todos estamos jugando un papel en dar forma a la realidad en la que vivimos.

Todos estamos conectados, y depende de todos nosotros cambiar la realidad a través de elevar nuestra vibración y nivel de conciencia. Sabemos que es necesario tomar medidas para proteger el planeta, pero esto es mucho más profundo, porque aunque debemos ahorrar agua, elegir productos sostenibles, reciclar, caminar o andar en bicicleta, etc. También debemos observar la contaminación energética que emana de nuestro ser.

Esta contaminación energética proviene de nuestra vibración y de cómo nos tratamos a nosotros mismos, a los demás, a los animales y a las plantas.

Cuando llevas tu vida con amor en el asiento del conductor, tu vibración ayuda a sanar a los demás y a este planeta. Pero cuando permites que el miedo entre en el asiento del conductor y eres impulsado por tu ego, reduces tu vibración y, en consecuencia, reduces la vibración del planeta. Ser consciente de tu energía  no solo es bueno para ti, es bueno para todos incluido el planeta.

En los próximos años habrá un aumento de la conciencia sobre como tratamos a nuestro planeta y a los seres que lo habitan. Las cosas serán cada vez más difíciles de ignorar, y la Tierra también puede responder por sí misma mostrándonos cómo estamos causando el daño y el caos.

No hay nada que temer, en su lugar tenemos que levantarnos y comenzar a encontrar lo sagrado de nuestra Madre Tierra. Todos los días, el suelo debajo de ti te ayuda, todos los días eres alimentado por esta Tierra, y ésta te nutre. Al honrar esto, al sentir esto, todos podemos volver a encontrar lo sagrado de nuevo. Hace años, nuestros antepasados adoraban la Tierra y la trataban como un ser vivo, esto ha sido olvidado, pero ahora está cambiando, porque estamos siendo guiados para abrir nuestras mentes, nuestros corazones y escuchar lo que nuestra Madre nos dice.

Lo mejor para avanzar es ser consciente de tu vibración energética tanto como te sea posible, y tomar medidas para causar el menor daño posible al planeta, tratarlo como algo sagrado, pasar tiempo en la naturaleza e irradiar amor desde tu corazón.
Estas son todas las formas para que podamos hacer un cambio positivo y duradero, ayudando al surgimiento de una nueva forma de vida.

viernes, 8 de junio de 2018

PERDIDA DEL ALMA





En nuestra sociedad, hay un fenómeno conocido como “pérdida del alma”, que puede surgir en todas las personas, todas las edades, géneros, razas y orígenes.
Los pueblos indígenas han sabido lo que es la experiencia de la pérdida del alma durante milenios, y la entienden como una fragmentación interna causada por el desconocimiento, una experiencia traumática o un choque   intenso en la mente y el cuerpo.

Cuando experimentamos la pérdida del alma, una parte de nuestra alma, o esencia viviente, “se esconde” o se cierra, impidiéndonos expresar y experimentar nuestro verdadero potencial y plenitud como seres humanos. A menudo, aspectos enteros de nuestra psique están completamente reprimidos.

Como individuos, a menos que nos hayamos convertido en Almas Despiertas, perdemos nuestra energía del alma cada vez que nos identificamos con nuestro ego, cada vez que buscamos sentirnos completos a través de:

Adicciones, creencias dogmáticas, relaciones condicionales, adicción al trabajo y búsqueda de estimulación.

Además de nuestra incapacidad para sentirnos completos, cuando experimentamos la pérdida del alma comenzamos a experimentar sentimientos de:

Debilidad, fatiga, depresión, ansiedad y vacío.

Simplemente sabemos que algo falta en nuestras vidas, pero muchos de nosotros luchamos por descubrir qué es exactamente lo que falta.

Una vez que reconocemos nuestras almas o conciencia como una energía, cualquier cosa que nos quite esta energía dará como resultado:

Languidez, mal humor y depresión.

Podemos crear un desequilibrio en la psique si permitimos que las partes individualidades de nuestra personalidad (por ejemplo la sombra del yo, anima, animus etc.) se independicen escapando así al control de la mente consciente.

Carl Jung, propuso que nuestras personalidades psicológicas estaban compuestas por diferentes “complejos” (o partes de nuestro sentido del yo), y que el principal responsable del control de todos los demás es nuestro ego, que es la imagen mental que tenemos de nosotros mismos, o lo que creemos que somos.

Nuestra energía consciente puede debilitarse debido a que uno de estos “complejos” escapa al control de nuestro ego y se vuelve autónomo, por lo tanto, absorbe toda nuestra energía, y crea un desequilibrio psicológico que rompe nuestra totalidad natural.

Pero, ¿qué hace que uno de nuestros “complejos” psicológicos se emancipe y se convierta en un usurpador tiránico de la conciencia? La respuesta es;  que se identifica con algo dañino o experimenta un trauma de algún tipo que crea este fenómeno.

Un ejemplo extremo podría ayudarnos a extender mejor la situación:

Imagina que un niño pequeño es abusado mental o sexualmente. Con el fin de hacer frente a la experiencia tan horrenda, el niño escapa desasociando o separándose de la situación.  En el proceso de protegerse de sí mismo, el niño crea varios alter ego, o personalidades completamente diferentes dentro de sí mismas como un mecanismo de defensa.

En psicología, esto se trata como “trastorno de personalidad múltiple” (ahora conocido como trastorno de identidad disociativo).  En esencia, la disociación psicológica es la forma que tiene la naturaleza de proteger nuestro organismo físico contra los traumas y las perdidas intensas al bloquear estas situaciones hirientes.

Hay una variedad de síntomas físicos, psicológicos y espirituales relacionados con la pérdida del alma. Esta pérdida de energía no impide vivir de forma saludable, plena y creativa. Para recuperar estas partes perdidas de nosotros mismos y volver a equilibrarnos, estar completos y centrados, primero debemos identificas los síntomas de la Pérdida del Alma dentro de nosotros.

Estos son algunos de los síntomas más comunes:

Recuerdos y partes de tu vida han sido bloqueadas.
Experimentas periodos de depresión.
Partes de ti se sienten pérdidas o rotas.
Experimentas un entumecimiento general de la vida.
Sensaciones de miedo o ansiedad te atormentan.
Pasas periodos de insomnio.
Te sientes perdido o incompleto.
Te sientes estancado o incapaz de superar ciertos problemas en tu vida.
Sientes que hay múltiples “yoes” dentro de ti.
Estas experimentando una noche oscura del alma.
Anhelas integridad y el sentido de pertenencia.
Constantemente te sientes cansado mental o físicamente sin ningún motivo médico.
Tienes sed de autenticidad y completa aceptación de ti mismo.

Para estar sano, sentirse completo y vivir una vida armoniosa, debes recuperar las partes vitales y perdidas de ti mismo, aprendiendo a vivir una vida de equilibrio, autenticidad y amor propio.

Encontrar los  fragmentos que se pierden y restaurarlos en tu vida es volver a tu totalidad innata, restaurar la vitalidad esencial de tu Alma y ser feliz.