martes, 29 de diciembre de 2020

LA BELLEZA DE LAS DESPEDIDAS


Todo termina. Todo aquello a lo que queremos está en este mundo únicamente durante un tiempo muy corto. Deseamos darle la espalda a este hecho tan hermoso, intentando no pensar en ello y decimos que es "deprimente", "negativo" o "demasiado tenebroso". Pronunciamos palabras de ánimo, como : "¡Venga! ¡Anímate!" tratando de descartar todo final de nuestra vida --como si los finales fuesen nuestros enemigos--, enterrando en el lodo el dolor, la tristeza, los anhelos, los miedos, el temor a la eternidad, distrayéndonos con las mil cosas con las que nos ocupamos diariamente.

Recurrimos a los lugares comunes, a los tópicos, al "pensamiento positivo" y a las religiones basadas en el mido y en las promesas de segunda mano. Nos negamos a mirar cara a cara a la naturaleza y a sus antiguas y misteriosas formas de operar. Luchamos por controlar nuestras vidas con más ferocidad aún, agotamos nuestras energías intentando salvarnos de algo de lo  que no podemos salvarnos.

Y sin embargo, acechando bajo toda esa frivolidad, bajo nuestras distracciones, bajo todos nuestros intentos por controlar lo Incontrolable, la ansiedad sigue retumbando en nuestro interior; ese miedo antiguo a lo profundo, el fantasma de la perdida, la incertidumbre de que todo muere, casi siempre cuando menos lo esperamos, cuando menos lo queremos, cuando menos preparados estamos para ello.

Pero, tal y como todos los maestros espirituales nos han recordado a lo largo de los siglos, la muerte no es más que una parte del gran ciclo de la vida, y la impermanencia está incrustada en el mismo corazón de nuestra experiencia relativa como seres humanos; nada es cierto ni seguro aquí salvo la incertidumbre, no hay ninguna otra promesa salvo "lo que es", e ignoramos peligrosamente el ciclo del ascenso y descenso de todo lo que existe.

El Buda enseñaba que todo está ardiendo, incluso Jesucristo miró directamente a los ojos de la muerte y de la destrucción. Todos, en mayor o menor medida, tenemos que afrontar la muerte para poder valorar la vida, para sentirnos realmente vivos, para conocer nuestro verdadero lugar en la inmensidad del cosmos.

En realidad evitamos la contemplación de la muerte para eludir nuestro propio sufrimiento, nuestra propia desolación. Sin embargo, permitir que nuestro corazón estalle en pedazos, que se ablande, sumergirnos profundamente en el conocimiento de que todo pasará, puede ser en realidad ese gran portal que buscábamos hacia el despertar.

Sencillamente dejamos de darlo todo por sentado; dejamos de vivir en el "mañana" y volvemos la atención hacia este día lleno de vida; dejamos de buscar la felicidad en el futuro, de aferrarnos a las promesas de los demás, y comenzamos a penetrar en una felicidad mucho mayor que permanece anclada en la presencia, en la verdad. Una felicidad que permite que todo llegue pero también que todo termine, que acepta las pequeñas muertes a medida que se van produciendo día a día: las decepciones, las pérdidas, las expectativas frustradas las despedidas.

Lo inesperado se convierte en nuestro mejor amigo, en un compañero constante. Nos abrimos a todo lo agridulce, a la fragilidad y a la total vulnerabilidad, al precioso regalo que es cada momento, a cada encuentro con un amigo, con un amante, con un extraño.

Así, cada momento se vuelve sagrado. divino, porque podría ser el último. Y esto no es algo que resulte deprimente para nuestro corazón, sino que es liberador, enriquecedor, porque ahora eres libre --libre para vivir de verdad, para amar, para reír y para entregarte completamente a la existencia--. Ahora cada pequeño instante compartido con tu pareja, con un amigo, con tu madre, con tu padre, con tu amado hijo, es percibido como algo infinito, eterno.

 Permitimos que nuestro corazón se abra tal y como está abierto hoy, acogiendo la pérdida en la grandiosidad del amor, manteniéndonos muy juntos unos a otros mientras recorremos la senda de la vida, aprendiendo a cuidar y a querer nuestra forma física a pesar de que esté ardiendo, de que sea efímera, de que ya se esté terminando incluso cuando comienza. Como nos recuerda Eckhart Tolle, incluso el sol morirá.

Todo es una ilusión, pero ilusión no significa "irreal" o " no existente", sino "transitorio", "lúdico", muriendo eternamente en nuestra presencia, incapaz de aguantarse en pie durante mucho tiempo y precisamente por eso adorable, hermoso, valioso, digno de ser acogido en nuestros brazos tal y como es. 

Al mirar a la muerte cara a cara descubrimos una felicidad que no depende de las formas y, así, comenzamos a perder el miedo básico que tenemos a vivir. Encontramos s Dios --la presencia del amor; la luz, la consciencia, la eternidad-- en medio de nuestro día a día ordinario, en las ganancias y en las pérdidas, en los placeres y en los sufrimientos, en la tristeza y en la más profunda de las alegrías que forman parte de la locura y la hermosura de la experiencia humana.

El verdadero amor está contenido en el seno de la contemplación de la pérdida de un ser querido, del mismo modo que todas las bienvenidas contienen en su seno su propia despedida, del mismo modo que el cielo contiene a los planetas y el universo contiene tanto el nacimiento como la muerte de todos los soles lejanos.

Amigo mío, te amo, pero no siempre voy a estar aquí con está forma, ni tú tampoco. Sin embargo, ahora, estamos juntos, y eso es lo único que importa.....

 Fuente: Jeff Foster. La senda del reposo.

sábado, 26 de diciembre de 2020

SE NECESITA MUCHO PARA SER FELIZ



Para ser felices se necesitan muchas más cosas de las que pensamos. Hay que estar bien con  uno mismo, quererse, ser capaz de luchar por lo que se quiere, aceptar los días malos cuando vienen, caer y saber levantarse uno y diez veces.

Se necesita mucho para ser feliz; sin embargo, llevamos bastante tiempo creyendo lo contrario. Decía Charles Dickens que el truco está en no buscar la felicidad, en verla como ese regalo que desenvolvemos de vez en cuando. Ahora bien, asumir este tipo de enfoques idealistas nos aleja de la auténtica realidad. Porque, al fin y al cabo, esta dimensión se relaciona de manera directa con la salud mental.

Que no nos engañen; las personas necesitamos trabajar y cuidar de muchos aspectos psicológicos para disfrutar de esa emoción. Feliz no es siempre esa persona afortunada que tiene una buena cuenta corriente y cinco propiedades a su nombre. En ocasiones aun teniendo todo lo que deseábamos y soñábamos no experimentamos ni un ápice de satisfacción, bienestar o alegría.

Es más, cuando nos señalan aquello de que la felicidad está en las pequeñas cosas del día a día resultará imposible verlas o apreciarlas si no estamos bien. Si en nuestro interior hay sufrimiento, el rumor de la angustia, el torbellino de la ansiedad o el peso de algún trauma. No importa que la vida nos de motivos para estar felices; si en nuestro interior hay caos, lo que pase fuera carece de sentido.

Se necesita mucho para ser feliz.

El psicólogo Mihaly Csikszentmihaly ya nos explicó en los 90 algo importante en su celebre libro Fluir, psicología de la felicidad, "La alegría que obtenemos del hecho de vivir, decía, depende directamente de cómo la mente filtre e interprete las experiencias cotidianas".

Por tanto, si esa mente no está bien (por las rezones que sean) no va a ser capaz de ver esa luz de ese maravilloso amanecer, ni apreciará la risa de su hijo, ni la armonía de los pequeños detalles vividos en pareja. La felicidad no se esconde en los pequeños actos cotidianos sino en el bienestar de una mente que los aprecia.

También, en ese cerebro capaz de focalizarse en lo que le envuelve, sin el velo de la depresión, sin el eco del sufrimiento pasado o la presencia de cualquier problema de salud mental. Se necesita mucho para ser feliz y no podemos descuidar la gran relevancia de nuestro equilibrio psicológico. Porque más allá de quién sea uno, de aquello que posea o de los placeres que le envuelvan, están esos pilares en los que se sustenta nuestra capacidad para trabajar por el propio bienestar. Y tengámoslo, claro, no son pocos. 

Saber gestionar emociones para vivir mejor.

La felicidad es la más universal de las emociones, y sin embargo, la más esquiva. Lo es porque nuestra mente tiende con frecuencia a experimentar preocupación, miedo, ansiedad, etc. Por término medio, nos queda poco espacio para esa sensación de euforia tan reconfortante, para esa caricia que nos conecta con el lado más intenso de la vida.

Una primera lección que deberíamos integrar en nuestro repertorio de habilidades es la gestión emocional. Gracias a ella, entenderíamos que efectivamente es normal sentir tristeza, angustia o frustración de vez en cuando. La realidad cotidiana es compleja y es inevitable sentir esas realidades emocionales. Sin embargo, estas no pueden volverse crónicas. No pueden persistir semanas o meses.

Entenderlas, gestionarlas y canalizarlas nos permitiría sin duda ir dejando rincones más amplios para los instantes felices.

Autoestima, significado y propósito de vida: los tres colores básicos de la felicidad.

Todos queremos ser felices, pero desconocemos cuáles son los auténticos ingredientes de este santo grial. Feliz no es siempre el que más pertenencias tiene. Tampoco el que más amigos dispone. El auténtico bienestar se construye en el día a día a través de las siguientes dimensiones: 

Cuidando la autoestima, recordando lo que necesitamos, tomando consciencia de lo que nos hace daño, marcando límites, trabajando por aquello que queremos y merecemos.

Dando un significado a nuestra vida, hallando un sentido a lo que somos, a lo que vemos....

Asimismo. es esencial también que clarifiquemos nuestros propósitos. Situar el horizonte cercano unas metas y objetivos realistas y concretos nos impulsa a levantarnos cada día, a seguir luchando. 

Se necesita mucho para ser feliz....pero lo más importante es estar bien contigo mismo.

Se necesita mucho para ser feliz. Hay que dominar el difícil arte de estar bien con uno mismo. Hay que saber quererse, ser capaz de luchar por lo que se quiere, aceptar los días malos cuando vienen, aprender de ellos y permitirnos disfrutar de los momentos buenos cuando llegan. Porque sí, a menudo aparecen.

Ello no quita ni mucho menos una evidencia: estamos obligados a vivir circunstancias complejas, instantes en que las crisis y los problemas se abren bajo nuestros pies. Somos conscientes de que en ocasiones la felicidad parece más bien un ideal que una realidad. Sin embargo, esa dimensión tan reconfortante forma parte de nuestro repertorio emocional. Es parte misma de la vida.

Por ello, si estamos bien con nosotros mismos, si trabajamos las fortalezas psicológicas, gestionamos mejor el estrés y la ansiedad, transitaremos con mayor resolución por esos días de dificultad. El bienestar volverá tarde o temprano y, con él, esas pinceladas del color de la alegría.

Valeria Sabater

  

lunes, 14 de diciembre de 2020

NO TENER SENTIMIENTO DE CULPA


Los adultos somos responsables,  o al menos deberíamos serlo, de  nuestros actos. Cuando nos hacemos y sentimos responsables, el sentimiento de culpa está de más. el sentimientos de culpa a nivel social se ha utilizado para controlar y manipular, bien por las fuerzas sociales o por los grupos religiosos. Cuando nos sentimos culpables y "pecadores" somos facilmente manipulables. 

Según los psicoanalistas la culpa es una reacción a los impulsos que se consideran socialmente inaceptables. No debemos olvidar que en consecuencia, un hecho que hace sentirse culpables a los miembros de una sociedad o cultura, es aceptado como normal en otra sociedad con otra cultura diferente.

Muy diferente de este sentimiento de culpa es el que puede sentir una persona que sabe que no ha obrado bien, según su propia ética o conciencia, no por la moral social o cultural que nos impone normas que muchas veces persiguen el beneficio de los que mantienen ese control sobre los demás. En este caso el sentimiento de culpa me permite aprender una conducta ética, más allá de los patrones familiares y sociales "incorporados" o aceptados en nuestra vida.

Según Jorge Bucay en el fondo  de una persona culpable hay una persona exigente. La persona que es exigente consigo misma proyecta esa exigencia en los demás. Cree que los demás son exigentes con ella. Se identifica con los comentarios reales o imaginarios que le llegan de los demás, y los interpreta como exigencias hacia ella. Les parece justa esa exigencia verdadera o supuesta y creen que el otro tiene razón al decirles eso. Se acusa y se penaliza autoagrediendose por no agredir al otro, haciéndose daño a sí misma porque esa es la manera de pagar la culpa.

Según ese mismo autor, si en la persona que se siente culpable se reorienta la agresividad dejará de sentirse culpable. Debemos darnos cuenta de que la culpa es una mala salida de la rabia o agresividad no expresada. Además, con el sentimiento de culpa la persona que se siente culpable puede también manipular a los demás.

La culpa puede ir acompañada de otra emoción: la vergüenza. Sentimos vergüenza por lo que hemos hecho o hemos dejado de hacer, por lo que hemos dicho o hemos dejado de decir.

Es frecuente la tendencia a echar fácilmente la culpa a los demás cuando tenemos conflictos de relación: de esa manera no nos sentimos responsables ni sentimos culpa.

Grinberg habla de dos tipo de culpa: una persecutoria, en la que la culpa se proyecta fuera del sujeto, como mecanismo de defensa, para así esconder aún más la culpa real ante sí mismo; otra depresiva, en la que la culpa se vive una y otra vez en movimiento constante de reversión sobre sí mismo. A veces culpamos a los demás y otras veces nos culpamos a nosotros mismos.

A veces cuando una persona manifiesta sus sentimientos de culpa, intenta atraer la atención, el cariño y la compasión de los demás. Otras veces los sentimientos de culpa nos llevan al autosacrificio, al "servicio de los demás", y de esa manera hacemos penitencia para lavar nuestros pecados y la sensación de no ser buena persona.

Dejemos de lado nuestros sentimientos de culpa y aceptemos la responsabilidad de nuestras acciones libremente elegidas según las circunstancias que vivimos.

Dice Osho: "El miedo aceptado se convierte en libertad; el miedo negado, rechazado, condenado, se convierte en culpabilidad...Es el miedo a la muerte. Todos los temores son el temor a la muerte. Y el miedo a la muerte es el miedo a la aniquilación.


sábado, 12 de diciembre de 2020

VIVIR CON MÁS ENERGÍA


A veces no sabemos por qué nos sentimos cansados  o por qué nos sentimos capaces de cualquier cosa. La clave está en las mitocondrías. ¡Cuídalas y rebosarás de energía!

Tu capacidad para moverte y para pensar, todo lo que haces requiere un aporte de energía. esta energía se produce en las mitocondrías, unas organelas ubicadas en el interior de cada célula, que actúan como verdaderas centrales eléctricas capaces de fabricarla para que el cuerpo y la mente funcionen correctamente y sin problemas.

ADN mitocondríal. Las miticondrías son un milagro de la evolución, de la vida. Hace millones de años, cuando el oxigeno comenzó a aumentar en la atmósfera, se produjo una simbiosis entre una célula que no podía metabolizarlo y una bacteria que si lo hacia. Esta bacteria es el origen de las miticondrías, que se reproducen por su cuenta dentro de cada célula y tienen su propio ADN nuclear (sus 37 genes, por cierto, se heredan esencialmente de la madre).

Esenciales para tu vitalidad. En el funcionamiento del cuerpo las mitocondrías desempeñan un papel crucial, pues son las encargadas de transformar los nutrientes de los alimentos en energía en forma de ATP (Trifosfato de adenosina), molécula que se conoce como "la moneda energética" del organismo.

Proceso de combustión. Para esta transformación es imprescindible la participación del oxigeno y son las mitocondrías las que tienen la capacidad de utilizarlo para quemar literalmente los nutrientes de forma controlada. Gracias a este proceso tenemos energía para abastecer las necesidades de todos los órganos, realizar todas las actividades que nos proponemos y sentirnos bien.

Mantener la salud. Por eso disponer de una buena cantidad de mitocondrías funcionalmente competentes es indispensable para gozar de salud física y mental. Los estudios realizados en los últimos años nos revelan que unas mitocondrías sanas contribuyen a la prevención del cáncer y las enfermedades neurodegenerativas, y retrasan el envejecimiento.

Controlan el metabolismo. Sabemos que una de las diferencias más importante entre una célula normal y una célula tumoral es la forma en que respira, es decir, la manera en que genera energía. Lo descubrió Otto Warburg en 1920, cuando demostró que el daño en las mitocondrías se relacionaba con la aparición de Cáncer. Hoy sabemos que las mitocondrías no solo producen energía en condiciones normales, sino que, además, indican a las células cuando reproducirse y cuando morir.

Enemigos de las mitocondrías.

Evita que fallen. Nos interesa mantener unas mitocondrías sanas. Para ello debemos evitar ciertos factores que pueden inducir el fallo mitocondríal, entre los que se cuentan virus, bacterias, tóxicos como el alcohol, el tabaco, los fármacos innecesarios, radiaciones y otros contaminantes ambientales, mutaciones genéticas y estrés crónico. Todos estos agentes producen alteraciones en las mitocondrías que propician procesos tumorales, enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico, disfunciones del sistema inmunitario, alteraciones de la salud mental, fatiga, autismo o depresión.  

Frenar su oxidación. La producción de energía en la mitocondría conlleva la generación inevitable de radicales libres que pueden dañar el propio ADN de la mitocondría o el ADN de la célula. Pero podemos proteger las mitocondrías con un estilo de vida adecuado y una alimentación que proporcione todos los nutrientes que necesita para contrarrestar los efectos negativos de los radicales libres. De esta manera mantendremos niveles elevados de energía, bienestar y salud.

¿En el origen de la fatiga crónica?

Los traumas físicos o psíquicos y el estrés pueden provocar que el organismos entre en modo de "ahorro energético", lo que afecta al funcionamiento de las mitocondrías y se aprecia en síntomas como el cansancio.

A nivel celular, los científicos están investigando la relación entre el funcionamiento de las mitocondrías, encargadas de producir energía en cada célula de nuestro cuerpo y nuestra sensación de cansancio o de vitalidad.

Los estudios del doctor Robert Naviaux de la Universidad de California en San Diego, indican que trastornos como el sintoma de fatiga crónica y la esclerosis múltiple pueden ser desencadenados por infecciones o traumas físicos o psíquicos que actúan como estresores sobre las mitocondrías.

En una situación de estrés, las mitocondrías "deciden ahorrar energía" para favorecer la supervivencia, entrando en un estado similar al letargo o a la hibernación.

La forma de evitar este "letargo mitocondrial" es no mantener la producción  excesiva y sostenida de adrenalina, cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés y que puedan perjudicar el funcionamiento de las mitocondrías y, por otra  parte, proporcionarles los nutrientes, la actividad y el descanso que necesitan.

viernes, 11 de diciembre de 2020

ACEPTAR PARA SANAR

 


Llevas mucho tiempo descuidando tus emociones, tus necesidades y universos internos. Es momento de validar lo que sientes para aceptarte como persona y empezar a realizar cambios que reviertan en aquello que mereces: calma, equilibrio y bienestar.

Tener al alcance de nuestra mano unas buenas estrategias de validación emocional es como tener a nuestra disposición un botiquín de primeros auxilios. Si la vida te trata mal, te aplicas esa tirita que alivia el dolor y que te recuerda que solo ha sido un mal día, no una mala existencia. Si la tristeza te abraza, haces uso de esa pomada calmante con la que entender que toda emoción tiene su propósito y que entenderla te permitirá transitar mejor por ese momento.

El arte de la validación no se orienta solo hacia las personas que nos rodean. Sabemos que es esencial reconocer los sentimientos ajenos, las necesidades y particularidades de aquellos a quienes queremos. Hacerlo mejora las dinámicas relacionales; es cierto. Sin embargo, es bueno no descuidar la relación más decisiva de todas: la que tenemos con nosotros mismos.

No cometemos ningún error si decimos que la falta de validación interna constituye el mayor problema en materia psicológica. Avanzamos por el mundo casi a la deriva, sin saber cómo hemos llegado a esas islas de sufrimiento. ¿Por qué siento este desánimo? ¿Es que hay quizá algo malo en mí?

Las personas somos como barcos transatlánticos cargando sobre nosotros cúmulos de nudos emocionales, ideas irracionales y relatos no resueltos que nos hunden día a día en la infelicidad. Nada es tan decisivo como trabajar esas necesidades internas.

“Estás dramatizando, no te pongas así por eso, no vale la pena sufrir por lo que te han dicho, todo lo sobredimensionas…” Buena parte de nosotros hemos recibido en piel propia este tipo de frases y comentarios desafortunados. A veces sucede. Son muchos los que crecen en un entorno familiar pobre en caricias emocionales, distorsionado en lo que se refiere a cómo educar a un hijo en madurez psicológica.

Estudios, como los realizados en la Universidad Wayne State de Michigan, señalan la trascendencia que puede tener en el desarrollo del niño el papel de la validación emocional por parte de la madre. La atención constante a las realidades emocionales del hijo y su reconocimiento favorece el desarrollo de la autoconciencia y es un predictor del buen desarrollo de la personalidad de los pequeños.

Así, en caso de no recibir este tipo de “píldoras” afectivas y validadoras en edades tempranas, es común no dárnoslas tampoco a nosotros mismos. La falta de refuerzos emocionales externos nos convierte en desconocedores de este proceso. Y esto nos aboca a infravalorarnos, a caer en relaciones dañinas, aumentando el riesgo de trastornos de ansiedad o depresiones.

Profundicemos un poco más

¿Qué es la autovalidación?

Validar tus emociones no pasa por ponerte una capa de optimismo infundado. Tiene más que ver con un diálogo emocional inteligente, hábil y compasivo que te permita trabajar en las siguientes  dimensiones:

La autovalidación es aceptar nuestra experiencia interna: emociones, sentimientos y pensamientos.

Ahora bien, aceptación no es ver como positivo o adecuado todo pensamiento o emoción que pase por la mente. Por ejemplo, yo puedo experimentar rabia al ver cómo mi compañero de trabajo logra el ascenso y yo no. Sé que ese estado interno no es correcto, pero lo acepto y lo valido para entender lo que me ocurre y transformar esa situación. “Siento rabia y envidia, pero en lugar de quedarme encapsulado en este estado debo esforzarme más para superarme y alcanzar nuevos logros”.

Validar pensamientos y emociones nos permite manejarlos mucho mejor.

Una vez que conectamos mejor nuestras realidades internas, logramos conocernos para desarrollar nuestras habilidades personales.

Validarte: ¿Cómo hacerlo?

La validación es un concepto esencial dentro de la práctica psicológica. Forma parte de todo contexto clínico y es, por ejemplo, una de las herramientas más básicas en la terapia dialéctico-conductal (DBT)

Marsha Lineham, creadora de este enfoque terapéutico, señala lo siguiente: “la validación por parte del terapeuta implica hacer ver al paciente que sus respuestas emocionales tienen sentido y son entendibles dentro de su historia y contexto actual”.

Ahora bien, ¿de qué manera puedes empezar a validarte? Estas serían algunas estrategias que nos aporta la propia doctora Lineham.

Debemos aprender a estar presentes. Tomar conciencia de la emoción que sentimos aquí y ahora es clave de salud. Por lo general, estamos habituados a dejar para después el malestar que sentimos hoy.

Reconocer, etiquetar y aceptar. Todo pensamiento, sensación, emoción y sentimiento debe reconocerse, para después ponerle nombre y darle espacio. No podemos reprimirlo, la aceptación es liberación para comprender lo que sentimos.

¿Por qué siento esto y de dónde viene? Todo proceso mental tiene un origen y parte de un contexto. Si me siento decepcionado a pesar de tener un buen trabajo, es posible que en realidad yo siempre haya deseado otra cosa, otra ocupación.

Aceptar sin juzgar. No debemos ser nuestros peores jueces ni nuestros peores enemigos. Todo lo que sentimos es válido. Transformar, canalizar y concienciarnos. Toda emoción y todo pensamiento reclaman algo y nos informa de algún hecho concreto. Una vez que comprendamos su mensaje es momento de pasar a la acción, de generar cambios para lograr el equilibrio y el bienestar. En caso de no lograrlo por nosotros mismos, tomaremos conciencia de la necesidad de solicitar ayuda.

Para concluir, todos estos procesos para validarte a ti mismo requieren tiempo, voluntad y práctica. Aceptamos, cuidamos y decirnos que no hay nada malo en nosotros es un ejercicio de salud psicológica que debemos empezar a practicar.

Valeria Sabater

domingo, 6 de diciembre de 2020

EL AMOR COMO ARTE DE VIVIR


 "El amor no es un sentimiento fácil para nadie", advierte el psicólogo y humanista Erich Fromm. Amar significa incorporar otra vida a nuestra existencia, fundir la carne y el corazón, dilatar nuestra experiencia, ser dos sin renunciar a nuestra identidad. El amor no consiste en encerrarse en una burbuja con la persona amada, sino en abrirse al mundo y al conocimiento. Amar implica arriesgarse, abandonando la seguridad que proporciona la rutina.  "El amor es un arte", no una transacción.

Erich Fromm nació y creció en una familia de judíos ortodoxos. De joven, leía el Talmud  y se planteó incluso ser rabino. Dos acontecimientos traumaticos despertaron en su interior el deseo de hallar explicaciones más allá del ámbito religioso. Cuando solo tenía doce años, se suicido una joven pintora amiga de sus padres. Descubrió que nada de lo que le habían enseñado hasta entonces servia para comprender por qué se había producido esa tragedia.

Su desconcierto aumento dos años más tarde con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Erich que había nacido en la ciudad alemana de Fráncfort en 1900, no pudo entender el odio contra ingleses, franceses, rusos, norteamericanos y otras nacionalidades. De nuevo se pregunto: "¿Por qué?". La ira aventada por el conflicto bélico le pareció inaceptable e irracional.

Fromm estudió Derecho y Sociología, pero ambas disciplinas le dejaron insatisfecho, pues no le proporcionaron las respuestas que esperaba. Su matrimonio con la psicoanalista Frieda Riechmann le acerco a las teorías de Freud y propició su ruptura definitiva con la religión.

En 1934 huyó de la Alemania nazi, que había suprimido los derechos y libertades de la población judía. Se traslado a Estados Unidos.

Clásicos del pensamiento.

Autor de una prolífica obra, tres de sus libros son verdaderos clásicos del pensamiento: El miedo a la libertad, El arte de amar y ¿Tener o ser?.

El miedo a la libertad apareció en 1941, cuando el totalitarismo nazi parecía una fuerza imbatible. Fromm señala que la aparición de la conciencia racional rompe "la unión originaría con la naturaleza, característica de la existencia animal". El sentimiento de estar solo, escindido, empuja al ser humano a someterse a cualquier clase de autoridad (política, afectiva, religiosa) para vencer su aislamiento.

Fromm llama a esta actitud "masoquismo", que es el comportamiento opuesto al "sadismo", cuyo objetivo es dominar al otro. Ambas conductas son patológicas y fallidas, pues lo único que puede liberar al ser humano de la soledad es el amor. El apego al suelo, la sangre, la autoridad o el grupo posee un carácter "incestuoso", ya que es una regresión orientada a no afrontar los riesgos de la libertad y el peso de la responsabilidad.

Durante siglos, se han proclamado que la obediencia es una virtud, pero Fromm opina que desobedecer nos hizo humanos, libres, responsables, creativos, inconformistas. "El pecado original, lejos de corromper al hombre, lo hizo libre, fue el comienzo de su historia" El mito de Prometeo, que desafió a los dioses, robándoles el fuego, indica el camino que debe seguir el ser humano para continuar evolucionando. 

La libertad es el fruto de la desobediencia. De hecho, la pervivencia de la especie depende de la capacidad de decir "no". La humanidad se destruirá a sí misma si "obedece a las arcaicas pasiones del miedo, el odio y el ansia de posesión". Fromm piensa que las naciones democráticas disfrutan de una libertad real, positiva, pero amenazada por la manipulación mediática, la publicidad esclaviza a los seres humanos, creándoles necesidades artificiales y rebaja la discusión política a mero espectáculo. 

El arte de amar se publicó en 1956, cosechando un éxito colosal. Explicaba que el verdadero amor no consiste en ser amado, sino en amar. Y no debe confundirse con el "enamoramiento" o fascinación que nos produce una persona física y socialmente atractiva. En la sociedad de consumo se tiende a mercantilizar las relaciones sociales y sentimentales. 

Amar no es poseer un objeto, sino adentrarse en la intimidad de otra persona sin expectativas irracionales que conducirían inevitablemente al fracaso. amar no es enredarse en un frenesí sexual irreflexivo, sino caminar hacia la unión interpersonal: "El sexo sin amor solo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea". El amor no es sumisión ni dominancia, sino libertad y autonomía. 

El amor es una forma de crecimiento personal que nos hace más humanos y solidarios: "Si amo a otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea". No todas las formas de amar son iguales, sin embargo Fromm estudia el amor entre padres e hijos, el fraternal, el erótico, el amor a uno mismo y a Dios.

¿Tener o ser? se publicó en 1976, cuando la economía mundial empezaba a tambalearse por la crisis del petróleo. El libro es una feroz crítica de la sociedad de consumo, donde se valora al ser humano por lo que tiene y no por lo que es. Fromm formula la utopía de una "Ciudad sel Ser" cuyo fundamento es "la alegría de dar y compartir, no la ambición de acumular y explotar". La auténtica libertad consiste en la "disponibilidad de renunciar a todas las formas de tener para ser sin fisuras" Fromm, que había vivido en México, propone como ejemplo a las comunidades indígenas, con un inexistente sentido de la propiedad. Los bienes se consideran comunales y se usan en función de las necesidades colectivas.


viernes, 4 de diciembre de 2020

DICIEMBRE 2020



Diciembre es el último mes de un año que nos ha zarandeado a todos, la humanidad se ha dado cuenta de que el hombre es vulnerable, que un pequeño virus puede ser capaz de exterminarnos y que solo nos queda un camino; cambiar. 

Aunque a veces nos inunde el desanimo, tendremos que dejar atrás lo aprendido y reinventar un nuevo modelo de vida más humano y mas respetuoso con el planeta.

El Universo nos da ánimos y este mes de Diciembre nos "regala" dos lluvias de estrellas; el día 13 y 14 nos visitaran las Gemenidas, estos dos días sera cuando se puedan ver mejor ya que estarán en todo su apogeo. También podremos observar el asteroide Faetón a simple vista.

El 14 de Diciembre, habrá un eclipse de Sol que oscurecerá el Sur del Océano Pacifico, el centro de Chile, el centro de Argentina y el Sur del Océano Atlántico.

El día 21 de Diciembre, en España tendrá lugar el Solsticio de invierno a las 11:02 horas. Tendremos entonces el privilegio de contemplar la alineación de Júpiter y Saturno, los "dos grandes" de nuestro Sistema Solar, dando lugar a lo que ya se denomina la "Gran Conjunción". Tener a estos planetas irradiando al unisono su energía me produce una gran sensación de esperanza, Saturno es el Gran Maestro y unido a Júpiter el Gran  Benefactor nos ayudarán a seguir el camino de la evolución. 

El 21 y 22 de Diciembre tendremos la lluvia de estrellas de las Ursidas, viene de la Estrella Beta Ursae Minoris, sus destellos serán visibles durante una semana. Cuando veo una lluvia de estrellas siempre pienso que nos traen algo bueno, que "siembran" en los mundos por donde pasan Paz, Amor y Luz. Quizas digáis que soy una soñadora, pero es lo que yo deseo para todo el mundo, y los deseos si te unes al universo se convierten en realidad.   

Carmen.

jueves, 3 de diciembre de 2020

CAMBIANDO UN MUNDO SOÑADO



Has conocido tanto la alegría como la tristeza, el mayor éxtasis y el mas profundo de los dolores. A veces la alegría ha sido tan intensa que te a roto el corazón, y otras veces la tristeza ha sido tan abrumadora que has llegado a sentir una extraña e inesperada alegría en su centro. En ocasiones la felicidad y el desconsuelo han resultado indistinguibles y te han recordado lo que hay más allá de ambas: Tu imperturbable presencia.

Amigo mío, el mundo te ha dado mucho más de lo que jamás pudieras imaginar, y ahora estás dispuesto a devolverle algo a cambio. Deseas ser una fuerza sanadora, creadora; quieres resultar edificante y subir el ánimo de los demás. Sin embargo, cuando estás solo te asaltan demasiadas dudas. 

¿Cómo puedes cambiar el mundo sin ofrecer resistencia al estado en el que se encuentra actualmente?  ¿Cómo puedes transformar el planeta mediante el amor y la aceptación y no a través  de la intolerancia y la guerra? ¿Deberías mostrar tu rabia, posicionarte en un bando concreto, convertirte en un misionero enfurecido o vivir como un buscador exhausto perpetuamente insatisfecho para poder llevar a cabo la transformación creativa que persigues? ¿Es ese el mejor uso que puedes hacer de tus talentos y capacidades? ¿De verdad quieres vivir en el miedo, en la rabia y la culpa?

Se produce una gran sanación cuando nos realineamos con el universo tal y como es pero a la vez mantenemos en nuestro corazón la imagen de cómo sabemos que podría ser y, simplemente dejamos de compararlos a ambos.

Mantén la vista puesta en el objetivo, pero sin oponerte al momento presente. Esta es la gran paradoja de la transformación y el secreto para cambiar el mundo sin cambiarlo en absoluto. 

A la mente le resulta imposible entender lo creativas, inteligentes compasivas y espontaneas que pueden llegar a ser las acciones que surgen de una posición de total aceptación del AHORA. No puede comprender cómo el hacer puede brotar sin esfuerzo del no hacer.

La aceptación no es tolerancia o pasividad; la aceptación te hace estar radicalmente vivo y comprometerte apasionadamente con este sorprendente mundo soñado.

Fuente: La senda del reposo. Jeff Foster

jueves, 26 de noviembre de 2020

PERSONAS CON LAS QUE CUESTA COMUNICARSE



Por qué es tan difícil hablar con algunas personas? ¿Por qué a la mínima se enfadan o entienden lo que les parece? Hay muchas causas que explican estos comportamientos. Los analizamos a continuación.

¿Por qué hay personas con las que cuesta comunicarse? Todos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez al sentirnos frustrados y hasta agotados ante estas experiencias. Hay quien todo se lo toma a mal y a la mínima inicia una discusión. Otros, en cambio, lejos de escuchar, entienden lo que quieren y por término medio, el mensaje que captan en nada se parece a lo que queríamos decirles.

Malentendidos, enfados, diálogos que no llevan a nada....La convivencia resulta muy complicada cuando estamos obligados a compartir espacios con hombros y mujeres sin competencias comunicativas. Lo más llamativo de todo es que este tipo de carencia no tiene nada que ver con la educación o con el estatus de una persona.

Tenemos, por ejemplo, directivos que ostentan puestos de referencia con nulas habilidades de comunicación. Es más, uno puede disponer de una verborrea increíble, pero si no sabe escuchar, sino comprende las dinámicas de una conversación o no es capaz de resolver problemas llegando a acuerdos con otras partes, solo se encontrará con problemas.

Saber comunicar es saber crear puentes para convivir. Si esto falla, se quiebran los cimientos de cualquier escenario en el que estemos, ya sea el laboral, el familiar e incluso el afectivo. No podemos descuidar que nada es tan decisivo en una relación de pareja como la buena comunicación.

Cuando nos preguntamos por qué hay personas con las que cuesta comunicarse hay algo que son duda ya sabremos. No hay dos “malos comunicadores” semejantes. Están los que no escuchan, están los que al instante quedan secuestrados por sus emociones y responden de cualquier manera. Están también los que carecen de empatía, los que no saben hablar sin gritar y los que cuando hablan, siempre ofenden de un modo u otro.

Es decir, hay muchas tipologías de carencias comunicativas y todas tienen un mismo resultado: el malestar, las discrepancias, las frustraciones…No podemos eludir la gran trascendencia de esta dimensión en nuestra vida.

Trabajos de investigación como los del doctor Chris Segin, del departamento de comunicación de la Universidad de Arizona (Estados Unidos), nos señalan que la buena comunicación entre las personas es un determinante esencial para la calidad de vida.

Comprendamos por tanto qué puede haber detrás de esas personalidades.

El sentimiento de superioridad: debo “ganarte” cualquier conversación.

Hay personalidades que necesitan reforzar su ego. Cualquier oportunidad es buena para dejar la impronta de su carácter y la comunicación es, sin duda, el mejor canal:

Son esos perfiles que aplican lo que conocemos como comunicación agresiva.

Solo atienden para responder y no para comprender. El objetivo es ofrecer un razonamiento superior, una opinión más buena o un argumento más desafiante.

A menudo, cuando estamos hablando con alguien que no deja de manifestar su intento por deslumbrar y demostrar superioridad, nos sentimos heridos y menospreciados.

Solo importo “yo”: conversaciones que se convierten en monólogos.

Hemos hablado de la comunicación agresiva, ahora definiremos otro mecanismo similar, pero que suele tener detrás un narcisismo pasivo y encubierto. En este caso, no se manifiestan conductas comunicativas violentas, no se busca ser superior a otros. Lo que se hace es orientar el diálogo hacia uno mismo hasta convertirse en un monólogo.

Son personas que, casi de manera inconsciente, acaban siempre hablando de ellas mismas.

En este caso, sí escuchan al interlocutor, pero no lo tienen en cuenta. Cualquier cosa que expliquemos, una idea, una experiencia, una necesidad, una opinión, etc.,  la usarán para reorientarla hacia ellos e iniciar una conversación monotemática sobre sí mismos.

Incontinentes emocionales.

Si nos preguntamos por qué hay personas con las que cuesta comunicarse, el factor más común es la mala gestión emocional. Son personas sin capacidad de reflexión, que actúan por impulsos, que a la mínima se enfadan y responden llevados por sus emociones.

Ese mal dominio en sus estados internos no solo les sitúa en una desventaja constante a la hora de conectar, llegar a acuerdos, crear ambientes nutritivos de trabajo, familia o pareja….Además es el origen de malentendidos y discusiones constantes.

La falta de asertividad y habilidades sociales básicas.

Son muchas las personas que presentan carencias en habilidades sociales básicas. En este caso, no hay un problema de carácter o de personalidad. Es, básicamente, una falta de competencias comunicativas que por diversas razones no han terminado de asentar o de desarrollar.

Son perfiles con escasa asertividad

Carecen de esa fluidez comunicativa con la cual, expresar o desarrollar con solvencia un argumento.

Les falta iniciativa, solvencia expresiva y habilidad para llegar al interlocutor y expresar aquello que se tiene en mente.

Frialdad, falta de interés y de empatía

Cuando nos preguntamos por qué hay personas con las que cuesta comunicarse, hay una razón que no podemos descuidar: la frialdad emocional, la falta de empatía o incluso el desinterés.

No podemos descartar cualquier dimensión. Hay quien, sencillamente, no desea comunicarse con nosotros y se muestra frío, además de esquivo. Esto puede darse en una relación de pareja que ya va a la deriva.

Por otro lado, la falta de empatía en una persona es un que siempre interrumpe la comunicación. La apaga, la deja hueca y vacía. No sintonizar con la realdad del otro sitúa un obstáculo insalvable para que esa conversación tenga sentido y finalidad.

La timidez

La timidez es una losa que no deja ser, que no permite que uno demuestre lo que hay en su interior. Er tímido no es lo mismo que ser introvertido y, en ocasiones, nos encontramos en casos extremos. Esa sensación de inseguridad y vergüenza en uno mismo dificulta a menudo entablar conversaciones y relacionarse con los demás.

Para concluir, tal y como podemos ver, hay muchas causas que ponen muros y alambradas a la comunicación efectiva y enriquecedora. En todos estos casos, lo más adecuado es conocer el origen y manejar cada circunstancia con atino, inteligencia emocional y paciencia. Tengámoslo en cuenta.

Valeria Sabater

sábado, 21 de noviembre de 2020

SACUDIRSE EL DOLOR



En cierta ocasión estuve charlando con una mujer que había tenido un terrible dolor constante en el cuello y en los hombros durante la mayor parte de su vida. Ya había acudido a muchos médicos, había tomado todo tipo de medicamentos, había visitado a todos los maestros espirituales, había probado con cada método, cada práctica, cada mantra, pero lo máximo que había conseguido con todo esto fue tan solo algún que otro alivio temporal.

-¿Por qué sigue aquí este dolor? Después de todo lo que he hecho, sabiendo todo lo que sé....se lamentaba.

Yo ya había oído muchas veces este tipo de quejas de mucha gente por todo el mundo.

-Lo hemos intentado todo, hemos visitado a todo tipo de curanderos y sanadores, hemos tenido todo tipo de experiencias y de comprensiones espirituales, y sin embargo aún no hemos conseguido que el dolor desaparezca. Aún está aquí.

En estos casos podemos acabar sintiéndonos profundamente decepcionados: creemos que hemos fracasado, que estamos lejísimos de poder sanar; de algún modo, sentimos que hemos "hecho algo mal".

Pero la sanación nunca se encuentra lejos. Invité a esta mujer a que se permitiese a sí misma sentir con más profundidad las molestias y los dolores, que sufría en el cuello y los hombros. La invite a estar presente aquí, momento a momento, con todas y cada una de sus sensaciones, a respirar a través de ellas, en ellas, alrededor de ellas; a darles espacio, sitio para vivir; a mantenerse curiosa y ofrecerles una atención amorosa, amable, tierna, receptiva y sin resistencias; a permitir que fuesen más intensas cuando así lo quisieran; a que les dejase moverse, estallar, revolotear, palpitar, arder, extenderse. Pero manteniéndose cerca de ellas, estando presente. La invite a permitir, a confiar, a respirar.

De pronto, un gran terror inundo su cuerpo. Volvió a aparecer el antiguo temor de sentirse sobrepasada, de morir, de volverse loca, de romperse en pedazos. Le recordé: 

-Permite, confía, respira también a través de estos sentimientos.

Todo su cuerpo comenzó a agitarse y a convulsionar.

-Respira. Confía. Estoy aquí, a tu lado- la tranquilicé.

Las convulsiones duraron un par de minutos. Yo permanecí a su lado, muy cerca de ella.

Después, los temblores terminaron de forma tan repentina como habían comenzado. La mujer abrió los ojos y comenzó a reírse y a llorar con gran alivio. Lo único que era capaz de decir era: "¡Guau....¡Vaya!". No tenía palabras. El dolor del cuello y los hombros había desaparecido. Sentía todo su cuerpo renovado, descansado, relajado, cálido y firmemente asentado, Estaba inundada de amor y de gratitud.

En lugar de tratar "sanar" o "deshacerse" del dolor -¡algo que había intentado con tanto esfuerzo durante años!-, por fin fue capaz de encontrarse con él, de afrontarlo cara a cara, de hacer sitio para él, de permitirlo, sin la más mínima expectativa de que tuviese que "desaparecer". su dolor estaba fuertemente vinculado a sus emociones -miedo, rabia y, debajo de todo ello, una gran pena, incluso desesperación-.

Desde que pequeña, ese tipo de emociones habían estado intensamente retenidas en su cuerpo, pues entonces no era seguro permitirse sentirlas. De modo que esta energía fue quedando bloqueada en sus hombros. Sentir profundamente el "dolor" fue la invitación que necesitaban estas antiguas energías para poder por fin comenzar a moverse en su interior.

Su cuerpo estaba, literalmente, sacudiéndose de encima toda esa energía que llevaba tanto tiempo retenida en la seguridad del momento presente, en la seguridad que establecía nuestro mutuo campo relacional.

Estaba aprendiendo a confiar nuevamente en sí misma, en su cuerpo, en el poder de la Presencia, en alguien más para que permaneciera a su lado en el fuego de su propia experiencia. Incluso en el dolor mismo, al ver la inteligencia que subyace en su seno. En un espacio imbuido de atención amorosa, pudo comenzar a soportar lo insoportable, con lo cual dejo de serlo.

Así es como ocurre la sanación, a través del amor, de la presencia, del valor y el coraje para permanecer muy cerca del dolor.

Fuente: Jeff Foster. La senda del reposo.

domingo, 15 de noviembre de 2020

BIENESTAR CON SOLO RESPIRAR



Respiramos  aproximadamente unas 23.000 veces al día. Es un proceso automático que iniciamos al nacer y que no se interrumpe hasta el último aliento de vida. La respiración nutre las células del cuerpo con oxigeno, pero si lo hacemos de la forma adecuada, el organismo se "recarga" a todos los niveles.

Jugar. A diferencia del latido del corazón, podemos "jugar" con la respiración (reteniendola, alargándola...) y estos juegos se convierten en una herramienta poderosa al alcance de todos para lograr bienestar y consciencia.

Integral. "Ser consciente del acto de respirar resulta de gran provecho físico, mental, emocional y espiritual", explica Michael Sky, autor de Respirando Expande tu poder y tu energía.

Herramienta. La respiración consciente no solo es una moda que recorre las salas de yoga. Algunos especialistas como Belisa Vranich, psicóloga clínica y autora de , enseña técnicas de respiración a bomberos y personas con profesiones de riesgo para que puedan controlar el estrés. 

Bienestar y salud.

La respiración consciente se usa para aliviar el dolor, el insomnio, problemas digestivos, presión arterial alta y, y sobre todo, baja energía. También para la concentración, la creatividad y el rendimiento cognitivo.

Prueba su poder con solo estos ejercicios.

1- Centra tu mente y elimina tensiones.

Respira con toda la suavidad que te sea posible, tranquilamente. Haz inspiraciones largas y poco profundas por la nariz hacia dentro y hacia fuera mientras imaginas que tus pulmones, justo debajo, son una bandeja llena de cenizas. Solo puedes respirar cuidadosa y suavemente para no levantar la más mínima corriente de aíre ni producir la más mínima vibración sonora que pudiera esparcir las cenizas. 

Deja que el cuerpo se relaje: imagina que la más leve tensión podría dispersar las cenizas. Continúa haciendo respiraciones largas y lentas que no produzcan agitación, que generen paz, mientras los ojos se te cierran suavemente.

2.- Para estimular la memoria.

Llénate de aire y retenlo. Deja que tu vientre se relaje y se infle. Los hombros pierden la tensión y se aflojan. Retén el aire todo el tiempo que puedas. Luego suéltalo lentamente y repite tres veces. Si en algún momento te resulta angustioso, suéltalo y vuelve a empezar. Nota: Usa este ejercicio cuando hayas olvidado algo (un nombre, un dato...) ¡Vendrá a tu mente como por arte de magia!

3.- Respiración para relajarse totalmente.

Respira por la nariz y expulsa el aire por la boca. Al acabar la exhalación, haz una pausa y espera pacientemente hasta que el cuerpo inicie la siguiente inhalación. Cada respiración a través de la nariz es lenta y tranquila. Al llegar al punto máximo de inhalación, libera lentamente el aire por la boca abierta. Luego, sin cerrar la boca y con la mandíbula relajada, haz una pausa y espera conscientemente hasta que el cuerpo necesite volver a respirar.

Después de dos o tres respiraciones, permite que el tiempo entre una y otra respiración sea un momento de relajación total para tu organismo. Luego, respira para una zona concreta de tu cuerpo que necesite relajarse especialmente. Respira con este ritmo varias veces. Consejo: la clave para marcar la pausa entre dos respiraciones es mantenerse consciente y centrado, porque si la mente se distrae vuelve fácilmente a su patrón contraído.

4.- Control del estrés y dormir bien.

Coloca la punta de la lengua en el paladar, detrás de los dientes incisivos superiores. Inhala por la nariz durante 4 segundos, aguanta la respiración 7 segundos y exhala por la boca frunciendo los labios haciendo ruido (como si soplaras) durante 8 segundos. Haz cuatro respiraciones. 

5.- Ejercicio para oxigenar cada célula.

Haz este ejercicio al levantarte o con el estómago vacío. Siéntate cómodamente con la espalda recta. Inhala por la nariz y espira por la boca en ráfagas cortas, pero poderosas, como si estuvieras inflando un globo. repite 30 veces con los ojos cerrados. Sé prudente porque puedes sentir un ligero mareo. Después, inhala y llena tus pulmones sin forzar. Deja salir el aire y aguanta todo el tiempo que puedas sin que llegues a sentirte incómodo. Hazlo una vez. -Después, coge todo el aire posible de nuevo y, sintiendo la expansión de tu pecho, aguanta la respiración unos 10 segundos. Con esto has concluido un ciclo entero. Puedes repetir el todo el ciclo tres veces, empezando por la tanda de 30 en la que inflas el globo y acabando con la inspiración con retención de 10 segundos. Después, respira con tranquilidad y en silencio.

6.- Aliento de León para hacer con niños.

Mientras inhalas, echa la cabeza ligeramente hacia atrás. Cuando espiras, la traes hacia delante, abres la boca lo máximo posible y sacas la lengua hacia abajo. Espira haciendo ruido. Cuando exhalas,puedes levantar los brazos como un león que araña para acentuar su efecto. La versión yóguica de esta respiración se hace sentado sobre las pantorrillas o en una silla y colocando las manos en cada rodilla con los dedos separados. Se inspira y, al espirar, se abre la boca al máximo, se saca la lengua, se abre mucho los ojos con la mirada hacia el cielo y se estiran los dedos hacia el suelo.

7.- Para equilibrar la mente.

Tapa con el pulgar uno de los orificios dela nariz y respira lentamente por el otro contando hasta 8. Retén el aire 4 segundos, tapas la otra fosa nasal y exhalas hasta 8. Haz una pausa de 4 segundos. Practica durante unos minutos. Recuerda: cambia de fosa nasal tras cada exhalación.

8.- Reconectar con el pasado.

Se respira en una corriente fluida sin pausas ni interrupciones durante algunos minutos. Se inhala y, sin frenar ni retener el aire, se inicia la espiración. El final de la espiración enlaza directamente con otra inhalación. Una y otra se conectan sin obstáculos y crean un círculo dinámico. Atención: Esta práctica se conoce como "respiración circular" y es muy potente. Al cabo de unos minutos quizá recuerdes imágenes de tu infancia que habías olvidado. Se usa en las técnicas de rebirthing con supervisión.

sábado, 14 de noviembre de 2020

PONER ORDEN.....



Poner orden en los pensamientos para ordenar la vida.

Hay épocas en que todo está revuelto: el cabello, la vida, las emociones....Ordenar los pensamientos y poner un poco de equilibrio a nuestro universo mental revierte de manera directa en nuestra calidad de vida. Estas son las claves para lograrlo.

Poner en orden los pensamientos es el primer paso para dar armonía a nuestra vida. Al fin y al cabo, hay épocas así, esas en las que el mundo entero parece desordenado ante nosotros, las prioridades se desvaneces, las preocupaciones se acumulan y apenas entra la luz en la ventana de nuestras esperanzas. Es muy fácil caer en estos estados y muy difícil recuperar la calma.

Decía William Shakespeare que lo último que debemos hacer es darle lengua a los pensamientos. Tenía razón, porque esta es sin duda nuestra mayor costumbre: sin darle voz y conversación a casi cualquier idea que nos viene a la mente, sin importar lo negativa o catastrófica que sea. No podemos olvidar tampoco que en épocas complicadas y marcadas por las incertezas, este tipo de pensamientos son los más comunes, los más recurrentes.

Casi sin saber cómo, el cerebro se transforma en un escenario caótico, es como una casa por dónde ha pasado un huracán. Para ponerlo en orden es necesario convertirnos en una Marie Kondo del Universo mental, hay que higienizar, retirar los enfoques que ya no sirven, las creencias caducadas, los esquemas que solo actúan para hacer daño y, por su puesto, hay que desinfectar espacios en los que la negatividad ha hecho costra.

Se trata de una tarea de gran trascendencia que puede revertir de manera directa en nuestro estado de ánimo e incluso, en la propia capacidad para manejar los problemas presentes y futuros. Conozcamos más datos al respecto.

Poner orden en los pensamientos para ganar en felicidad

Poner orden en los pensamientos, disciplinar la mente, dar calma al cerebro, reorganizar ideas, emociones, preocupaciones...Podemos definir de muchas maneras este tipo de necesidad esencial, sin embargo, todas ellas nos obligan a entender algo muy simple. Debemos asumir el pleno control sobre todo aquello que acontece en ese palacio mental que tan a menudo queda preso del estrés y la ansiedad.

Para ello, es útil interiorizar una metáfora: vamos a convertirnos en el CEO de nuestros pensamientos, en un directivo exigente y humano, en un líder intuitivo y sagaz a la vez que compasivo. Conozcamos por tanto algunas sencillas claves: 

Escuchar y reconocer.

Algo esencial en todo buen líder es escuchar a sus empleados y comprender cuál es su realidad personal. No solo se debe preocupar por saber cómo están, además, debe cerciorarse de que ese empleado comprende cuál es el fin de la empresa de la que forma parte. En nuestro caso, la meta es la siguiente: alcanzar el bienestar, la felicidad y desarrollar nuestro máximo potencial.

Como jefes de nuestra mente debemos sondear cuál es el clima general de ese interior. ¿Hay un exceso de preocupación, de estrés quizá? ¿Qué debería hacer para resolver ese estado general que entorpece el fin que deseo lograr?

Comprendiendo los desencadenantes

Para poner orden en los pensamientos es necesario comprender qué está motivando ese caos, ese malestar general. Cualquier directivo está obligado a crear mecanismos para averiguar cuál es el problema que está afectando al buen funcionamiento de la empresa. Un recurso útil en el campo de la organización y la empresa es el diagrama de Ishikawa.

En nuestro caso, y para clarificar por qué nuestros pensamientos están desordenados, alterados y orientados solo a generarnos malestar, intentaremos qué emociones hay detrás de ellos. Este sería un ejemplo:

"Siento que algo terrible ca a suceder", --> Miedo--> ¿Cuál es el origen de ese miedo?

"No soporto que ciertas personas me traten de tal manera", -->Frustración --> ¿Qué puedo hacer para resolver esta frustración?

"Últimamente he perdido la motivación, no tengo ganas de nada y nada atrae mi interés", --> Tristeza --> ¿Qué motiva ese estado? ¿Qué cambios puedo hacer para sentirme mejor?

Para poner orden en los pensamientos, aprende a pensar más despacio

Lo sabemos, cualquier CEO de una pequeña o gran empresa lo último que nos diría es que trabajemos más despacio. Sin embargo, ese líder de nuestro universo mental al que debemos entrenar, tiene que ayudarnos a tomarnos las cosas con mayor calma. Tal como nos indica el premio Nobel Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio, hay momentos en que podemos beneficiarnos de un pensamiento más lento, deliberativo y lógico.

En épocas de ansiedad y estrés, en esos momentos en los que la mente va más acelerada que la propia vida, es necesario asumir otro enfoque. Uno más centrado en el momento presente. Pensar más despacio nos permitirá aplicar ese filtro mental con el que separar las ideas ilógicas de las ideas irracionales.

Razonar un poco más despacio no nos hace menos inteligentes, al contrario. Nos permite ver las cosas con mayor perspectiva y claridad. Solo entonces apreciamos qué es prioritario y qué secundario. Pensar más despacio facilita a su vez el poder higienizar esos esquemas que crea el miedo o la ansiedad para después, desactivarlos y permitirnos dejar espacio a la esperanza, a la positividad.

No dudemos en aplicar estas estrategias cuando percibamos ese desorden interno que a la larga, trae el caos a nuestra vida. Al fin y al cabo, pensar bien es sentirnos mejor. 

Valeria Sabater

viernes, 13 de noviembre de 2020

LO HICISTE LO MEJOR QUE PUDISTE



Lo hiciste lo mejor que pudiste. Hiciste todo lo que podías haber hecho. No tenías otra opción.

Teniendo en cuenta lo que creías en ese momento; los sentimientos que se removían en tu interior; lo conectado o desconectado que estuvieses de tu respiración, de tu cuerpo, de tu verdad, de tu camino; tu arraigo en el momento presente,la claridad o la falta de claridad con la que veías; el dolor que estuvieses sintiendo, y lo abiertas o cerradas que estuviesen tus heridas, según la resistencia que sintieses en tu interior, lo ancha o lo estrecha que fuese tu perspectiva y lo atrapado que estuvieses en tu historia personal, no pudiste haber actuado ni haber dicho absolutamente nada de otra manera.

Lo hiciste lo mejor que pudiste dado el nivel de conciencia desde el que estabas actuando.

¿Es esto una excusa? No. Más bien se trata de que asumas la plena responsabilidad de lo que sucedió pero soltando la culpa, soltando toda "esperanza de un pasado mejor". ¿Es esto una salida fácil? En absoluto. De lo que se trata es de que te perdones a ti mismo, de que te deshagas de todo ese "lo que pudo haber sido y no fue" y vuelvas a realinearte con "lo que es" hundiendo tus raíces en el Ahora, el único lugar desde el que puede surgir un verdadero cambio, en el que pueden aparecer nuevas respuestas, en el que puede tener comienzo la sanación.

Puedes lamentarte del pasado, por supuesto. Aprende las lecciones que tengas que aprender de él. Escucha a los demás cuando compartan contigo su dolor, claro que sí. Siéntelo todo profundamente. si puedes, arregla las cosas. Si es lo apropiado, pide perdón.

Pero no pienses ni por un instante que el pasado pudo haber sido diferente a como fue. No creas ni por un momento que el universo se equivocó. Libérate de todas las historias que dicen: "yo soy malo. La he fastidiado. Hay algo en mí que no está bien".

Estás donde estás y te encuentras donde te encuentras, Ahora. Hoy es un nuevo día, un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para recorrer tu verdadero camino.

Armado con un entendimiento más profundo, con una nueva visión, con una nueva perspectiva, con un corazón mucho más humilde y compasivo y con una actitud más curiosa, ve sin miedo hacia el futuro mientras perteneces arraigado en esta amorosa presencia abierta a todas las posibilidades.

Fuente: La senda del reposo. Jeff Foster

sábado, 7 de noviembre de 2020

15 DE LAS FOBIAS MÁS EXTRAÑAS QUE EXISTEN



Una fobia es un miedo de carácter irracional hacia personas, objetos o cosas. Los temores relacionados con la fobias en pocas ocasiones representan un peligro real o algo que pueda ocasionar un daño al individuo que la padece.

Según el Manual de Diagnostico de los Trastornos  Mentales (DSM-IV), se entiende por fobia a un "temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos".

Algunos de los síntomas asociados con las fobias son: Sensación de temor, sudoración, prurito, taquicardia, nauseas, entre otros.

Tipos de fobias:

El número existente de fobias es infinito y comparable con los objetos, personas, animales, lugares y situaciones que se le pueden presentar a cualquier persona en forma de estímulo.

Un aspecto bastante relevante es que muchas de las que se consideran fobias por su carácter inexplorado o por lo novedoso de su aparición aún no están incluidas en el Manual de Diagnostico de los Trastornos Mentales.

15 de las fobias más extrañas

Existen un grupo de fobias que suelen ser las más reconocidas puesto que se repiten en gran número de personas pero hay otras que resultan bastante raras.

1. Eufobia: Miedo a las buenas noticias

Se trata de un miedo exacerbado que se produce al escuchar buenas noticias, es decir, estas personas temen realmente a recibir cualquier información sobre hechos o acontecimientos positivos.

Ellos dejan de mostrar entusiasmo o de centrar sus esperanzas en los efectos positivos que una buena noticia pueda agregar a sus vidas. Prefieren refugiarse en las malas noticias, puesto que las consideran más confiables.

2. Ergofobia: Miedo al trabajo

el producto de la aversión en este casi es el trabajo. El individuo siente miedo a todo aquello relacionado con el ambiente de trabajo y las actividades asociadas con el mismo.

3. Eisoptrofobia: Miedo a los espejos

Este miedo patológico está centrado en los espejos o con cualquier tipo de superficie en la que pueda verse reflejado. Generalmente el temor parte de la creencia supersticiosa de que el acto de reflejarse pueda traer como consecuencia o desencadenar la mala suerte.

4. Tripofobia: Miedo a los patrones repetitivos de figuras pequeñas

Se caracteriza por un miedo irracional que experimentan los individuos hacia las figuras geométricas agrupadas en series que pueden observarse sobre ciertas superficies como en los panales de abejas, las semillas de flor de loto, entre otras.

5. Fobofobia: Miedo a las fobias

Se presenta como una aversión y miedo descontrolado por ser preso de adquirir una fobia que interfiera en el curso normal de la vida del individuo. Una manera de traducirla es fobia a tener fobia.

Este temor puede provenir del impacto producido por el conocimiento de los síntomas y el modo en que estos miedos patológicos afectan la vida de las personas.

6. Somnifobia: Miedo a dormir

La Somnifobia está relacionada con un miedo profundo a no despertar jamás después de dormir. Es por ello que estas personas evitarán dormir por miedo a no poder controlar lo que pase con ellos mismo o con su entorno en medio de su descanso.

Este miedo puede provenir de una experiencia traumática como la invasión del hogar durante las horas de sueño o por un temor inconsciente a la muerte.

7. Crometofobia: Miedo al dinero

Es  un miedo a la tenencia de dinero en cualquiera de sus formas. Es bastante popular que las personas deseen acceder a una gran fortuna con la finalidad de obtener comodidad y confort, entre otras cosas, pero para quien padece crometofobia esto, lejos de proveerles de felicidad m será una fuente de gran ansiedad y estrés.

Uno de los fundamentos que pueden avalar ésta fobia es la creencia de que el poder adquisitivo les hará vulnerables a los ataques delictivos.

8. Decidofobia: Miedo a tomar decisiones

La necesidad de tomar una decisión a éstas personas las coloca en un estado de ansiedad total y les puede desencadenar efectos negativos a nivel corporal y psicológico por el temor a equivocarse. 

Tratan de evitar por todos los medios elegir por por ellos mismos entre las opciones disponibles y es por ello que solicitan ayuda externa de amigos, compañeros de trabajo o consejeros de cualquier tipo.

9. Escriptofobia: Miedo a escribir en público

estos individuos pueden sentir terror al tener que escribir o plasmar aunque sea sólo una letra mientras alguna o varias personas le observan. Dicha fobia puede estar vinculada con alguna obra de carácter social o con inseguridades propias del individuo.

10. Ostraconofobia: Miedo a ingerir mariscos

El temor en estos casos se centra en la posibilidad de consumir mariscos, la ansiedad se puede disparar con sólo mirarlos o pensar en comerlos. El origen de tal aversión puede tener una raíz en las reacciones alérgicas que estos alimentos generan o en la apariencia de estos.

11. Cacofobia: Aversión a la fealdad

La Cacofobia se traduce en un miedo intenso por los objetos que se consideran poco agraciados e incluso puede referirse al desprecio por las personas que para el individuo carecen de belleza.

12. Fagofobia: Miedo a atragantarse

El individuo suele experimentar un temor desbordado por la posibilidad de asfixiarse mientras ingiere algún tipo de alimento o bebida.

13. Textofobia: Miedos a cierto tipo de telas.

El textofóbico experimenta gran temor hacia algunos tipos de telas o tejidos específicos. 

14. Geliofobia: Miedo a la risa

Se trata de una aversión a la risa en general. La persona con Geliofobia, siente temor cuando alguien se ríe en su presencia y temen a su propia risa inclusive. Los motivos de ésta fobia pueden estar relacionados con episodios traumáticos en los que los individuos fueron objeto de burlas por parte de otras personas.

15. Heliofobia: Temor al Sol

Se manifiesta mediante un miedo exacerbado a la exposición a los rayos del sol, al punto de que estos individuos con el tiempo padecen ciertas complicaciones médicas a consecuencia de ésta fobia. Por otra parte, el temor a la luz solar produce cambios en los patrones de vida y alteraciones en las rutinas habituales.

Dayerlin Sosa López

miércoles, 28 de octubre de 2020

PERSONAS INTUITIVAS



Personas intuitivas: las 10 características que los diferencian

"La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un servidor fiel. Hemos creado una sociedad que honra al servidor y ha olvidado el regalo". Estas son las palabras de Albert Einstein, quien conocía perfectamente el poder y la importancia de la intuición. Desafortunadamente, la intuición ha sido virtualmente relegada a un plan esotérico sacrificado en el altar de la racionalidad. Pero todos somos personas intuitivas, solo que algunos han aprendido a prestar atención a los mensajes de su intuición mientras que otros los ignoran.

Antonio Damaso, médico y neurólogo, explica qué es la intuición a través de la teoría de los marcadores somáticos. En la práctica, la intuición sería un mecanismo de preselección que tiene lugar bajo nuestro umbral de conciencia y es responsable de examinar todas las opciones, decidir cuáles son los caminos posibles entre los que podemos elegir conscientemente.

La intuición es un proceso que nos permite evaluar y descartar inconscientemente las alternativas, básicamente confiando en nuestras experiencias pasadas y nuestras emociones. es por eso que se expresa principalmente a través de sensaciones corporales, algunas personas indican que lo sienten en el estómago o el pecho. Por esta razón, nos inclinamos a una oportunidad más que a otra, pero no podemos explicar su razón, es solo un pretexto o un sentimiento.

¿Qué diferencia a las personas intuitivas?

Si bien todos somos capaces de ser intuitivos, ya que es algo natural, no todos estamos en la misma sintonia con esa parte sutil del pensamiento inconsciente que toma partido por nosotros y nos envía señales que, muchas veces, se manifiestan físicamente y nos permiten percibir algo de manera intuitiva.

1. Escuchan su voz interior

Las personas intuitivas tiene una conexión especial con su inconsciente, por lo que pueden escuchar la voz interior que otros ignoran. Al prestar atención a estas ideas o sentimientos, han ido "refinando cada vez más" este canal de comunicación, por lo que pueden descifrar mejor los mensajes enviados por intuición.

2. Pasan el tiempo en soledad

Las personas intuitivas a menudo dan mucho valor a la soledad y disfrutan el tiempo que pasan con ellos mismos. Aprovechan estos momentos para conectarse con sus emociones y hacen un profundo ejercicio de introspección o simplemente relajan su mente, lo cual es indispensable para que la intuición se manifieste.

3. Escuchan su cuerpo

Las personas intuitivas tienen un vínculo particular con su cuerpo, por lo que son capaces de capturar las señales de la intuición a través de sensaciones como un "nudo en la garganta", "pequeñas mariposas en el estomago" o cualquier otra sensación física que envié este segundo cerebro. Estas personas sienten que cuando algo no funciona en su cuerpo, tienen reacciones viscerales que pueden interpretar y usar a su favor cuando lo deciden.

4. Son excelentes observadores

Las personas intuitivas suelen ser muy cuidadosas, concentrándose en detalles que pasan desapercibidos para los demás. De hecho, una de las armas secretas de la intuición es precisamente la capacidad de capturar muchos detalles, darles significado y anticipar lo que podría suceder. Esto también revela patrones o coincidencias que otros no notan, pero que luego se convierten en la base para tomar otras decisiones en la vida.

5. Prestan mucha atención a sus sueños

Los sueños son el canal de comunicación preferido del inconsciente. En muchos casos, la mente inconsciente elige los sueños para enviarnos un mensaje que puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Es por eso que las personas intuitivas prestan mucha atención al contenido de sus sueños y tratan de descifrarlos. Por supuesto, todos los sueños no son mensajes del inconsciente, pero las personas intuitivas son capaces de diferenciarlos.

6. Se conectan emocionalmente con los demás

La empatia es una de las armas secretas de la intuición. las personas intuitivas pueden conectarse con los demás en  un nivel superior, lo que les permite ayudarlos o notar que están pasando por un mal momento.

7. Sueltan emociones "negativas"

Aunque la intuición puede crear sentimientos desagradable, las personas intuitivas pueden manejarlo y no ser bloqueadas por ellos. De hecho, son conscientes de que las emociones como la frustración, la ira o el resentimiento ahogan la intuición. Esto significa que, por lo general, son plenamente conscientes de sus emociones y saben cómo lidiar con ellas sabiamente.

8. Ellos saben cómo fluir

Las personas intuitivas desarrollan una gran confianza en sí mismas, ayudándolas a lidiar con la adversidad con una actitud más relajada. No solo confían en su capacidad para enfrentar los obstáculos sino también en el trascurso de sus vidas. Estas personas saben que todo va y viene, por lo que aprenden a fluir sin dificultad, no se aferran a situaciones, ni positivas ni negativas. Esta sabiduría les da una gran tranquilidad y ecuanimidad para hacer frente a los obstáculos.

9. Muestran una gran flexibilidad cognitiva

No tienen un pensamiento rígido, pueden cambiar rápidamente de opinión cuando tienen una intuición. Esto significa que ni siquiera se apegan a sus decisiones, especialmente cuando perciben que están siguiendo el camino equivocado. Esta flexibilidad cognitiva les permite corregir el plan y obtener mejores resultados.

10. Buscan las respuestas dentro de ellos mismos

Las personas intuitivas no se aíslan del mundo, toman en cuenta las circunstancias y saben cuándo sopla el viento a su favor y cuándo se oponen, pero siempre tienen la tendencia de mirar hacia adentro para encontrar las respuestas. Esto significa que toman decisiones teniendo en cuenta sus expectativas, ilusiones y necesidades. Entonces obtienen un equilibrio que les permite tomar las mejores decisiones. 

Problemas que pueden enfrentar las personas intuitivas

Desarrollar demasiada intuición también puede tener "efectos secundarios", especialmente en un mundo donde la lógica se sobrevalora y las emociones se ignoran.

1. No ser capaz de explicar por qué tomaron una decisión importante

Las personas intuitivas a menudo no pueden explicar razonablemente por qué tomaron una decisión que no tiene sentido para los demás. En muchos casos, la ausencia de argumentos lógicos puede dar lugar a discusiones y problemas, especialmente cuando las otras personas no entienden.

2. Predecir finales desastrosos que nadie más puede ver

Las personas intuitivas pueden prever finales desastrosos, tanto en una relación de pareja como en una empresa. A menudo, esta certeza es difícil de manejar porque no siempre pueden compartirla con otras personas o no les prestan atención. Poder capturar pequeños detalles que otros no perciben les da una habilidad especial, que no siempre es bienvenida.

3. Capturar los pensamientos negativos y las emociones de los demás

Las personas intuitivas no leen las mentes, pero su sexo sentido a menudo les permite percibir pequeñas señales extraverbales que les ayudan a tener una idea de lo que otras personas sienten o piensan. A veces, darse cuenta de que los demás están fingiendo y no poder decir que es, puede ser extremadamente frustrarte o irritante.

¿Es sabio tomar decisiones impulsadas por la intuición?

"Al tomar una decisión de menos importancia, siempre me ha parecido ventajoso considerar todos los pros y los contras. Sin embargo, en asuntos vitales, como la elección de una pareja o una profesión, la decisión debería venir del inconsciente, de algún lugar dentro de nosotros mismos. En las decisiones importantes de la vida personal, debemos ser gobernados, creo, por las profundas necesidades internas de nuestra naturaleza".

Estas son las palabras de Sigmund Freud, quien se refirió a ese sentimiento de bien o mal, placer o rechazo visceral, que sentimos profundamente dentro de nosotros y, a veces, ignoramos para escuchar la razón.

En psicología existe lo que se llama "inteligencia intuitiva", que sería nuestra capacidad para resolver problemas impulsados por la intuición. De hecho, en una serie de estudios con enfermeras, médicos y empresarios que tenían muchos años de experiencia, se descubrió que su primera intuición casi nunca era incorrecta. 

Por supuesto, la intuición no es un mecanismo infalible, pero puede ser muy útil cuando tenemos que tomar decisiones en una situación en la que no tenemos mucha información o es muy caótica. En cualquier caso, siempre es bueno saber lo que nuestra intuición nos dice antes de decidir. Entonces lo mejor que puedes hacer es aprender a escucharte.