LA LUNA EN LOS SIGNOS DEL ZODIACO


 

LA LUNA Y NUESTRAS EMOCIONES.

 

Simbólicamente en astrología definimos a la Luna como el Yo emocional. En ella podemos ver cada vez una cara (fase) distinta, por analogía vemos en la Luna la variabilidad y la inestabilidad de nuestros sentimientos. 

Si somos capaces de comprender e integrar las energías de la Luna nos daremos cuenta de que: No tiene luz propia, refleja la luz del Sol y, solo se hace visible cuando este la ilumina.

Del mismo modo, nuestro yo emocional depende del entorno para percibirse a sí mismo, el ser humano se experimenta casi exclusivamente mediante la reflexión del mundo exterior. Todo lo que ejerce influencia en nuestra psique es reflejado según nuestro estado anímico interior, así tenemos un intercambio entre el interior y el exterior y es de esta manera como se activa y reaccionar nuestro yo emocional.

 
Como en las fases de la Luna, el  yo emocional funciona de forma polar, los contrastes se experimentan como la Luna Llena y la Luna Nueva, de forma alternativa. A veces el reflejo externo se activa con amor y otras veces, con rechazo. Lo uno provoca lo otro, pues en la reflexión rige a ley de los pares opuestos, siempre debe haber algo que sea reflejado. En este planeta de experimentación vivimos sujetos a las polaridades, entre deseo y frustración, amor y odio, culpa y sanción, castigo y recompensa, alegría y sufrimiento. 

 
Como es natural, todos quisiéramos retener el elevado sentimiento de amor, y nos hacemos muchas ilusiones para  mantenerlo, podemos volvernos exigentes, y tenemos esperanzas que en ocasiones no se cumplen y quedan en nada. Al sufrir desengaños solemos creer que la culpa es de otras personas, o de las circunstancias, y generamos consciente o inconscientemente mecanismos de defensa, dependencias de personas a las que amamos, de ideas, situaciones o estímulos. Las emociones a veces nos hacen ver las cosas de forma deformada, llegando a tener cambios de humor que pueden ir desde una alegría entusiasta hasta una tristeza absoluta, situaciones típicas del yo lunar.

Pero al igual que en las fases de la Luna en este plano todo es pasajero.

 
En Astrología, el sistema de casas representa el entorno, la forma de comportamiento aprendida. Los signos del zodiaco indican, la disposición hereditaria, la estructura genética. Pero la explicación de nuestra naturaleza emocional podemos estudiarla por la posición de la Luna en nuestra Carta Natal. Como está motivada por las energías de los planetas, nos da una clave de nuestros sentimientos, así como de los sentimientos de las personas con las que nos relacionamos.

 
En el estudio de astrología hay tres fuerzas básicas, las cualidades de las cruces: cardinal fija y mutable. En el zodiaco primero aparece un signo cardinal, seguido de uno fijo y, a continuación  uno mutable, a continuación vuelve a aparecer un signo cardinal, otro fijo y otro mutable, de esta forma se forman las cruces. En la cruz cardinal: Aries, cáncer, Libra y Capricornio, la idea aparece; en la cruz fija: Tauro, Leo y Escorpio, se le da la forma y, en la mutable ésta es criticada y mejorada.

Con estos tres principios básicos tenemos las motivaciones fundamentales que se encuentran en todos los elementos y, en el caso de la Luna,  podemos conocer nuestras necesidades más internas y, con ellas las raíces de nuestros sentimientos.



 La luna en los signos cardinales.


La cruz de los signos cardinales está formada por los signos: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Con la Luna en uno de estos signos, el yo emocional se experimenta con aspiraciones de poder, en autonomía, en rendimiento, en alcanzar metas, en conquistas. En estos signos la Luna no espera a un Sol que la irradie, directamente va hacia la meta que se propone, no se cuestiona si lo que hace es desagradable para alguien, sencillamente toma lo que necesita. Es comparable al principio masculino que de forma activa e intrépida supera las resistencias.

La voluntad del yo y la Luna en cuando toman contacto con el amor lo suelen hacer de forma egoísta: dan amor para recibir amor, protegen a los más débiles para quedar como héroes y así sucesivamente. Pero no debemos pensar que estas motivaciones son negativas ya que tienen su lugar en la evolución.


Por ejemplo una persona con una Luna cardinal a menudo entrará en relación con otra persona que tenga la Luna sensitiva, que quizás se encuentre en un punto de reposo del horóscopo y que, por lo general, no se atreva a salir. El complemento y el equilibrio son principios cósmicos, son leyes que funcionan de forma automática y ponen en contacto a las personas que tienen algo que darse.


 


LUNA EN ARIES.




La Luna en Aries posee bastante valor, dinamismo y alegría de vivir. Este tipo de personas tienen sentimientos fogosos, se inflaman con facilidad y reaccionan de forma apasionada y entusiasta a cualquier tipo de estímulo.



Siempre están listas para emprender experiencias nuevas y excitantes y se precipitan fogosamente hacia las aventuras. En los asuntos sentimentales, se comprometen de forma muy personal y, son verdaderos amigos en los que se puede confiar. Se consideran capaces de cualquier cosa y la verdad es que, consiguen mucho. Si alguna vez sobreestiman sus posibilidades y no alcanzan la meta, no se desalientan.

Están preparados para la conquista  por naturaleza, son personas llenas de vitalidad que siempre abordan las tareas de forma nueva y fresca. En todo lo que hacen, tienen el sentimiento de ser únicas.


Las Lunas Aries creen firmemente en sí mismas, están convencidas de ser las mejores y de haber llevado a término todo por sí solas, y les resulta muy difícil compartir sus conquistas o aceptar la colaboración de otras personas.


En el plano material rige Marte, que enciende su naturaleza luchadora. Con su imaginación “cortan el aliento” del entorno y, con su carácter impetuoso, se imponen a las personas suaves y sensitivas. Deben evitar elogiarse a sí mismas, ya que esto las hace impopulares. También tienen la tendencia de imponer sus deseos sin consideración por los sentimientos de los demás y, pueden arrinconar o pisotear a otras personas. Si sus dinámicos deseos no se cumplen al instante, caen con facilidad en una depresión y culpan al entorno o a la pareja.


Superación

La Transformación o superación por el que debe pasar una Luna en Aries, tiene lugar cuando camina al encuentro de su signo opuesto Libra. Mediante la unión de Marte con Mercurio, la Luna de Aries se vuelve más sensitiva y aprende a no querer satisfacer solo sus propios deseos, sino también los deseos y las necesidades de los “otros”. Esta es la lección que Aries necesita aprender, aunque es una lección difícil, ya que no comprende porque tiene que estar en el lado del perdedor. Hasta ahora siempre había tenido éxito, su compromiso ha sido honesto y abierto, se ha dedicado con toda su alma a alguna persona o cosa y, le resulta muy difícil aceptar que tanto sus acciones como su compromiso, no se valoran. En este intercambio entre el YO y el Tú, Aries se vuelve verdaderamente creativo, su voluntad y su pensamiento orientados a metas compartidas producen un efecto creativo motivado por la naturaleza emocional.

 
Es de ayuda el pensamiento semilla esotérico de Aries:


“Surjo y desde el plano mental rijo.”


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Luna en Cáncer.



En Cáncer, el principio cardinal se combina con el elemento Agua. El Agua es el símbolo de la vida emocional, por eso una Luna Cáncer tiene por naturaleza fuertes sentimientos de simpatía y antipatía; las fluctuaciones emocionales están al orden del día. Hoy está entusiasmada por una persona y mañana ya no quiere saber nada de ella. Reacciona desmesuradamente a todos los estímulos de contacto del entorno (tanto positivos como negativos), se aferra a ellos y se estimula continuamente.




Donde hay amor, las Lunas Cáncer fluyen perfectamente pero, donde no hay amor, sufren profundamente en su interior y caen en estados de ánimo depresivos. Como signo cardinal, una Luna Cáncer tiene también el impulso de voluntad que, le dirige a satisfacer sus deseos. Permanentemente quiere ser amada, estar unida a otros, formar parte y participar en todos los acontecimientos, por lo que está dispuesta a cualquier cosa para merecer ese aprecio. Desarrolla ideas, fantasías e imagina situaciones de relación que quisiera ver cumplidas. A menudo, es una “glotona” en el plano emocional; nunca tiene suficiente, manipula el entorno y lo dirige hacia la satisfacción de sus deseos, que considera muy importantes.


Cuando deja de recibir atención o aprecio, se siente ofendida y profundamente herida. Como el cangrejo, se desliza a su agujero, muestra sus pinzas al exterior y, acusa a todo el mundo de no querer satisfacer sus deseos. Se sumerge en autocompasión y hecha a los otros la culpa de su sufrimiento.
En el plano material rige la Luna por duplicado, lo cual ocasiona una mentalidad de niño con comportamiento infantil. Este tipo de personas son totalmente dependientes de la influencia del entorno, se adaptan desmesuradamente y están atormentadas por unas exigencias simbióticas inconscientes de acercamiento, por un anhelo de calor de nido y de caricias.
 
La mayoría, en este estado, no saben verdaderamente lo que quieren y, con la fluctuación de sus sentimientos, se convierten en el juguete del entorno, dependen de la familia, de la madre, de la pareja y se resisten a crecer. Para ellas, la seguridad es muy importante y, por eso, aspiran a la estabilidad y, prefieren vivir siempre en la misma casa y en la misma ciudad. Si este YO lunar infantil no obtiene lo que quiere, se repliega sobre sí mismo asumiendo a solas su responsabilidad. Es decir, debe aprender a satisfacer sus deseos por sí mismo y a encontrar la propia seguridad en su interior.
Superación.
 
La superación mediante la crisis tiene lugar en el signo opuesto, Capricornio. Cuando el  comportamiento esperado, o bien de la madre o de las personas queridas, no se produce. Algunas Lunas Cáncer maduran siendo abandonadas a un periodo de soledad y aislamiento, otras son arrojadas del nido para que aprendan a volar. La Luna Cáncer, frente a esto, reacciona con autocompasión, se siente engañada e incomprendida, excluida, dejada en la soledad y ofendida por momentos, se esconde en su propia concha.
Cuando pierde la seguridad y la pertenencia al nido protector, cuando no tiene el calor que necesita, entonces sufre lo indecible y hace responsable de ello a las circunstancias, sin embargo, ella es la que más sufre.
Cuando quiere castigar al mundo, aislándose de él, incapaz de demostrar amor, entonces es cuando empieza en su interior un proceso de purificación y de maduración. Todos los signos de agua tienen algo que ver con la purificación, las compuertas se abren y las lágrimas fluyen. Después de haberse desahogado llorando, la mayoría de veces vuelve purificada y muchas veces como si nada hubiera ocurrido. Lo mejor cuando la Luna Cáncer tiene una crisis es dejarla en paz, ya que su transformación se manifiesta en su signo opuesto Capricornio que sube a la cumbre de la montaña en solitario. Así pues, hay que dejar que la Luna Cáncer se aislé, que sea reacia, que este de morros, que se purifique hasta que vuelva por su cuenta y se quede libremente.
Entonces alcanza el tercer nivel en donde Neptuno entra en funcionamiento, mostrando en ese nivel consciente un profundo amor por todo que proviene de la transformación del regente egocéntrico, en el amor universal del regente esotérico Neptuno que se preocupa incondicionalmente de los demás.
Neptuno las capacita para intervenir y sacrificarse allí donde reina el sufrimiento, al hacerlo, olvida sus propias necesidades personales y puede dedicar sus sentimientos maternales hacia los demás.
Aquí, también es de ayuda el pensamiento semilla esotérica:
“Construyo una casa iluminada y en ella habito”
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Luna en Libra.
 
En el signo de Libra, el principio cardinal se une con el elemento Aire. Aquí, la Luna se encuentra como hecha para el amor, y puede adaptarse con toda facilidad a las demás personas, produciéndoles el sentimiento de ser queridos y comprendidos.
 
La Luna Libra siente la más profunda satisfacción cuando está unida a otras personas con amor y armonía; esto le da derecho para existir. Está perfectamente dotada para interpretar el papel de enamorada, por lo menos mientras considere que se le paga con la misma moneda.
Pero tan pronto como siente lo contrario, se retira. No permite que se aprovechen de ella porque, en Libra, el principio del equilibrio representa la motivación principal. Si bien está dispuesta a hacer cualquier cosa por la pareja amada, también espera (consciente o inconscientemente) siempre la contrapartida.
 
El signo de Libra busca siempre el equilibrio y, cuando una Luna Libra no recibe el mismo respeto y amor que da, se retira y va a buscar reconocimiento y amor a donde lo pueda obtener.
La capacidad de dedicarse total y completamente al TU permite a la Luna Libra reaccionar abiertamente al contacto. Con el tiempo desarrolla un auténtico talento para embellecer la vida de la pareja pero en el fondo de su naturaleza emocional, espera ser correspondida. Siempre está buscando el amor perfecto.
 
Las personas con la Luna en Libra son sumamente selectivas y, consciente o inconscientemente, exigen un determinado comportamiento de la pareja; está debe ser así o asá y se conocen todo tipo de viejos trucos para conseguirlo. No debemos olvidar que en este signo rige el impulso de la voluntad cardinal y la manipulación está dirigida hacia el TU.
 
En el plano material rige Venus. El Yo Lunar quiere armonía a cualquier precio, está ciego para la fealdad y siempre busca lo mejor y lo más bonito para sí y crea una apariencia de armonía que puede romperse con facilidad. Con una predisposición equivocada, la Luna Libra rechaza todo lo que conlleva conflicto y todo lo que perturba el estado de felicidad alcanzado. Hábilmente, intenta mantener un mundo aparente que se vuelve hueco y vacío porque solo contiene condiciones formales y nada de amor.
 
En este nivel, la Luna busca placer en las cosas materiales, en el lujo, en ropas elegantes y toma de TU todo lo que pueda obtener. Es una especie de prostitución moderna en donde siempre se está dispuesto a pagar por la propia comodidad. Se trata de la ley de la compensación y del equilibrio.
Superación.
La superación de la Luna en Libra tiene lugar en el signo contrario Aries. En la polarización entre el YO y el TÚ la Luna en Libra siente la derrota en el rechazo, en la mayoría de casos, en conexión con la pareja. Los conflictos son inevitables, la lucha comienza, quizás los demás se dan cuenta de que ya han dado bastante y de lo que reciben no está de acuerdo con lo que aportan. Entonces ya no sirven ni las promesas, ni las protestas ni los halagos, ni la belleza exterior ni la elegancia. En la fase de derrota se tropieza con granito, los demás ya no se dejan manipular.
 
En esta crisis la Luna Libra experimenta una profunda impotencia y desesperación, tiene la sensación de que todo se vuelve contra ella, de que todos le atacan y le echan la culpa. La sensación es inevitable, se queda sola y se repliega en sí misma.
En el otro lado del eje se encuentra el signo del YO, Aries, que fuerza a la Luna Libra hacia su propio centro. Entonces puede tener lugar la transformación de Venus a Urano, haciendo que el Yo lunar renazca de la crisis.
 
En este contacto, La Luna puede ponerse sin ningún esfuerzo en el lugar del otro y ayudarle a solucionar sus problemas. Urano como regente esotérico, representa la inteligencia creativa que ya ha entrado en acción, y entonces puede encontrar la palabra adecuada, sabe hablar con justa medida y juicio. Esta es la elevación de Libra, la Luna transformada que funciona de forma excelente  y, sabe que lo que exige para sí también debe concederlo a los demás.
Así se produce el equilibrio creativo en las relaciones con el Tu y la integración con la sombra.
El pensamiento semilla esotérico de Libra es:
 
“Escojo el camino que transcurre entre las dos grandes líneas de fuerza”.
 
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Luna en Capricornio.
 

En Capricornio, el principio cardinal se une con el elemento tierra. La tierra vuelve sensorial a la Luna, antiguamente, se decía que una Luna en Capricornio era un Luna fría porque el regente de Capricornio es Saturno. Por la tierra, la Luna es muy sensitiva y por el principio cardinal está dotada de voluntad y poder, por lo tanto, es una Luna que puede procurarse lo que necesita. No es una Luna espontánea que se dirija a otras personas sin una razón fundada, siempre tiene alguna meta que quiera conseguir.
 

Su Yo emocional anhela seguridad y, por eso, prueba a los demás durante largo tiempo hasta que está segura de que todo está en orden y de que no hay posibilidad de engaño. Criterios formales como status, carrera, profesión e ingresos juegan un papel muy importante.
 
La Luna en Capricornio casi siempre necesita una razón objetiva para establecer contacto, comprender el amor por sí mismo le resulta difícil. Capricornio, como signo de la individualidad, sabe cuál es su valor desde el punto de vista emocional y la mayoría de veces, se vende muy caro. Es una Luna individualizada que no se deja enganchar por metas extrañas sino que siempre quiere escoger y decidir por sí misma.
 

Está orientada hacia lo realista y mira los asuntos de las relaciones y del amor con unas gafas de objetividad. En casi todas las relaciones busca una utilidad, pruebas de dedicación y posibles ayudas para su carrera. No se abre emocionalmente hasta que ha comprobado la seguridad y la solidez de todo, solo entonces empieza a mostrar sus sentimientos. Si las condiciones y el entorno son adecuados domina perfectamente la escala de sentimientos y puede entusiasmar y, apasionar al entorno con sus sentimientos y su encanto.
 
La mayoría de veces, la Luna Capricornio actúa de forma orgullosa y arrogante frente a personas extrañas, ejerce un poder natural sobre su entorno y, puede proporcionarse sin demasiado esfuerzo lo que necesita. Esto se lo debe a Capricornio, cuyo principio cardinal le empuja hacia arriba, hacia el punto de individualización, escalando hacia arriba, sabiendo lo que quiere, para alcanzar las metas que se ha fijado y dominar.
 

En momentos de estrés, la Luna Capricornio tiene la tendencia de tomarse sus tareas profesionales demasiado en serio, exige mucho, tanto de sí misma como de los demás, trabaja en base a las altas metas que se ha fijado y hasta que no las alcanza no puede relajarse y disfrutar de la vida. En el plano material, estas personas quieren éxito,  reconocimiento y poder personal. Muchas se casan por razones materialistas o para disfrutar de determinado prestigio. Otras son egoístas en sus exigencias con el entorno, pues a este nivel Saturno es bastante fuerte y actúa duramente y sin compromisos.
 
La crisis en Capricornio ocasiona el regreso al interior, debe descender de su montaña hasta su Cáncer, sus orígenes. Debido a su ambición, se ha alejado demasiado del amor y ha creído demasiado en los sentimientos de poder, de manera que no necesita a los demás. En esta situación de autonomía se queda en su montaña, en el fondo, se siente una persona solitaria.

 

Superación.
 
La crisis de transformación de Capricornio empieza cuando falta el éxito y hay que soportar el rechazo y la derrota. La mayoría de veces, esto sucede por influencias externas y errores de peso que la misma persona ha cometido y cuyas consecuencias debe sufrir. Las metas alcanzadas empiezan a tambalearse y se pierde el poder, el prestigio, los amigos y, a veces, incluso la posición. En esta crisis de transformación, tiene lugar inevitablemente la caída desde las alturas alcanzadas.
 
Para la Luna Capricornio es impensable que personas o cosas puedan ir a parar fuera de su control. Por mucho tiempo no lo admite y adopta una postura rígida. Sin embargo, ocurre lo que a toda costa quería evitar, se le quita aquello por lo que ha trabajado y el entorno le declara culpable. El derrumbamiento disuelve la resistencia y se exige la integración del signo opuesto Cáncer. En otras palabras, debe volverse más humilde y tomar en serio los valores sentimentales. Cuando admite que también necesita amor, calor y ternura, como el resto de las personas entonces es capaz de participar en una vida comunitaria.
 
Se trata de renunciar al punto de vista de la utilidad y del provecho en favor del amor espontaneo. Una Luna purificada así, vuelve a ascender a las alturas individuales, a encontrarse con otras personas con una mayor comprensión, a ser un modela para ellas y a ayudarlas en caso de apuro. En el área de los sentimientos, la mayoría de veces, irradia seguridad y fuerza aunque se porte de forma  distante y objetiva, por eso, puede dar orientación  apoyo y sostén a los demás.
 

El pensamiento semilla esotérico de Capricornio es:

 

“Estoy perdido en la Luz Suprema, no obstante vuelvo la espalda a esa Luz”
 
 
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Una vez hemos comprendido que cualidades nos aporta la Luna en la cruz cardinal, y como podemos modificar cualquier exceso que resulte de encerrarnos en una posición y no integrar las cualidades del signo opuesto, pasamos a conocer las energías de la Luna en los signos fijos.
 
La Luna en los signos fijos:
 
 
Esta cruz se compone de los signos: Tauro, Leo, Escorpio y Acuario. Su principio básico es la fuerza creadora de forma con dos motivaciones fundamentales: Perseverancia y Seguridad.
 
En esta cruz, el yo emocional se vuelve estructurado y su espontaneidad y su movilidad están restringidas para conseguir una expresión constante y estable de la forma. El impulso de la cruz cardinal toma forma con la ayuda de la cruz fija, haciendo que los sentimientos alcancen una determinada estabilidad, a pesar de que expresen los deseos y las emociones.
 
 Una Luna fija tiene unas necesidades bien distintas de las otras cruces, busca seguridad, quisiera agarrarse a lo que ama y no soltarlo nunca más. La repetición para ella no es ningún problema, al contrario, cuando todo permanece igual se siente segura y a salvo. Esto ocasiona una contradicción interna que se produce por la misma naturaleza de la Luna, ya que esta quiere reaccionar espontáneamente pero el principio fijo se lo impide, tiene el impulso hacia cosas nuevas pero la energía fluye más lentamente, con frecuencia los deseos no se cumplen y los anhelos permanecen insatisfechos.
 
Una Luna fija mantiene las puertas cerradas hasta que se convence de lo contrario. La cruz fija se agarra a las condiciones a las que está acostumbrada, tanto si son buenas como si son malas. El proceso transcurre de forma cuantitativa, es decir, algunas personas necesitan repetir los mismos desengaños y experiencias, los mismos golpes de destino hasta que su comportamiento cambia. La mayoría de veces, la transformación y los cambios se producen por repetición y por desgaste.
 
Las crisis en la cruz fija se producen por perdidas de todo tipo, precisamente lo que la persona intenta evitar, sin embargo, es en estas crisis donde se adquiere la experiencia más importante para el crecimiento, ya que una vez la Luna ha soltado su miedo y se abre al amor con toda confianza, es cuando puede vivir en paz y tranquilidad.
 
Luna en Tauro:
 
El signo de Tauro, perteneciente al elemento tierra es el prototipo de la cruz fija, por eso los sentimientos espontáneos sólo son posibles con cierta reserva. Las personas con la Luna en Tauro poseen una gran perseverancia y resistencia y en toda relación construyen un sólido fundamento de seguridad. Cuando están con personas de confianza reaccionan de forma abierta y libre, pero en un entorno extraño se comportan de forma reservada. Con Venus como regente, la Luna Tauro tiene una fuerte aspiración hacia la belleza, alegría de disfrutar y unión con la naturaleza, también indica la capacidad de crear un entorno plásticamente artístico.
 
Las personas con la Luna en Tauro anhelan seguridad y, se sienten más seguras cuando tienen su propio hogar, saben cuidar de sí mismas y mantener su esfuerzo dentro de unos límites, de manera que su energía no se agote.
Si se les quiere inducir a hacer algo con prisa o a algún cambio rápido, pueden reaccionar de forma testaruda, ante una insistencia responden con ira.
 
Cuando piensan que una relación está en peligro, se sienten intranquilas y deprimidas, sufren de celos, se imaginan lo peor y el miedo a perder se acrecienta. Estos sentimientos ocasionan fácilmente comportamientos de compensación, molestias físicas e ideas paranoicas. Si llegan al bloqueo emocional, sus sentimientos se petrifican y se estancan  mostrándolos como frustración o surgiendo de nuevo en forma de agresión.
 
Para comprender mejor la naturaleza de las Lunas Tauro, podemos observar la ley de economía que consiste en oferta y demanda. Cuando no hay demanda, no puede amar. Raramente puede despertar demanda por sí misma. Una Luna cardinal puede hacerlo porque tiene energía conquistadora a su disposición. La Luna Tauro, la mayoría de veces, es más dependiente de que se le pida, de que sea necesitada por alguien, de lo contrario no se suelta. Cuando no hay quien la quiera tener, quien la ame, la frustración llega rápido, y es mucho peor cuando vive una relación desequilibrada en la que el otro toma más energía de ella de lo que es habitual. A la larga, la Luna Tauro no puede soportar esa pérdida permanente de energía.
 
Lo peor que le puede ocurrir a una Luna Tauro es la perdida de energía, intenta evitar cualquier perdida, intenta preservar su propia sustancia y no derrocharla, por lo que toma precauciones. Cuando da amor, casi siempre piensa en lo que recibirá a cambio.
 
En el plano material Venus actúa como regente tradicional, esto puede hacerla comodona, lenta y perezosa, no quiere moverse ni trabajar en su desarrollo. Tal vez está convencida de que todo está bien como está. Entonces piensa primero en sí mismo y en la satisfacción de los propios sentimientos, sin preocuparse mucho de las necesidades de los demás. La inercia de la materia puede durar mucho tiempo indicando una paralización, cualquier idea de cambio o de desarrollo es enérgicamente rechazada y bloqueada hasta que llega la necesaria crisis. De la dureza de la concha construida dependerá la violencia del golpe de destino necesario para romperla, liberando así al YO emocional prisionero.
 
Superación:
La Luna Tauro tiene la posibilidad de liberarse de su “fijeza” de sus conceptos emocionales en el signo de Escorpio mediante la transformación del regente exotérico al regente esotérico. Con la ayuda de fuerza escorpiónica  se somete a una transformación fundamental de motivación, y atraviesa un proceso de muerte y renacimiento del que sale depurada y purificada. El principal criterio para la transformación es la confrontación con el carácter efímero de la vida. Expresado en términos psicológicos, debe superar su egoísmo y darse cuenta de las necesidades de los demás, todos sus miedos se pérdida o de posesión se superan cuando tiene que mirar de frente a la separación o la muerte y, entonces se da cuenta de que todo lo terrenal es pasajero.
 
El regente esotérico lleva su influencia a su expresión en el plano consciente mediante una total y absoluta motivación. Se trata de Vulcano guardián del primer rayo “Voluntad y Poder”, que la Luna Tauro percibe en el punto más alto de la crisis. Es una experiencia reveladora y poderosa en la que, por un momento la Luna experimenta el motivo primordial de su existencia. La sensación de unidad con el Plan le da el sentimiento de seguridad y de estar a salvo, experimentando esa unidad con el Tu. Con ello desaparece Maya, la ilusión, y sabe a dónde pertenece, cuál es su patria original.
 
La Luna Tauro transformada siente amor por todo lo creado y sirve de acuerdo a las leyes naturales del Plan Divino. Estas personas son fuertes en el plano emocional, se puede confiar en ellas, y siempre que se las necesita ayudan de forma espontánea y eficaz. El entendimiento práctico las hace serviciales y útiles allí donde entran en juego. Una vez que han tenido la visión de la meta en sus ojos, ya no se desvían de ella aunque tengan dificultades.
Cuando una Luna Tauro ofrece su amor, su afecto, su interés o su agradecimiento a alguien, nunca más lo suelta. De la misma forma que una flecha luminosa, lleva su dedicación, su amor y su responsabilidad adelante sin mirar ni a la derecha ni a la izquierda.
El pensamiento semilla esotérico corresponde claramente a este comportamiento:
 
“Veo y cuando el ojo está abierto todo se ilumina”
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Luna en Leo.
 
En Leo el principio fijo se une con el elemento fuego. La Luna Leo indica que la persona es generosa y alegre, su vibración contagia a los otros, cuando ríe, todos ríen con ella, siendo difícil sustraerse a su influencia. La Luna Leo necesita respuesta del entorno, y lo estructura hasta que obtiene suficiente popularidad.
El símbolo de Leo es el rey sentado en su trono, se mide en cantidad, cuanto mayor es su pueblo mayor es su influencia. Cuantos más aplausos recibe más seguro y más potente se siente.
 
El Sol como regente del signo confiere energía de fuego a la Luna, dándole una hábil energía solar para conseguir sus deseos, mucha de esa energía la utiliza con su fuerza emocional para impresionar a los demás y ser amado y admirado. Por naturaleza la Luna Leo es orgullosa y prefiere dar órdenes que recibirlas, les resulta difícil aceptar ayuda y apoyo y, no quieren mostrar de ninguna forma que se encuentra en apuros, prefieren adoptar el papel de protector antes que el de tomador.
 
Otra característica importante de las Lunas Leo es la delimitación de su reino, en su área de competencia no se permite la entrada a nadie extraño. El establecimiento de límites de la cruz fija hace que desarrolle maniobras defensivas protegiendo su intimidad. Cuando el amor de una Luna Leo se enciende, se involucra con toda su persona, adquiriendo esa relación un enorme significado.
 
En el plano material rige el Sol, que también es el regente esotérico de este signo por lo que debe desarrollarse la sensibilidad del corazón en el plano de la conciencia. Las personas con la Luna en Leo quieren dominar el entorno, sus reivindicaciones ocupan el primer lugar y los demás deben atenerse a ellas. Suelen ser posesivas en el amor y, se sienten satisfechas cuando se les manifiesta una ilimitada admiración, aprecio y obediencia.
 
Una Luna Leo no deja que se acerquen a ella personas de rango inferior, para que su autoestima se mantenga garantizada. Desde su magnificencia no cede y se siente herida cuando alguien la crítica o se descubren defectos que con tanto cuidado había escondido. Le resulta muy difícil reconocer sus errores y salvaguarda su cara a cualquier precio. Para la Luna Leo, lo más maravilloso del mundo es enamorarse y unirse con una persona, pero la pareja debe sentir exactamente lo mismo, si no es así, se siente profundamente ofendida y herida su vanidad. Es celosa, está convencida de que nadie puede ser mejor que ella, su gran corazón generoso, su amor apasionado, su erotismo y su generosidad serán puestos a los pies de los que ame…….y eso debe ser apreciado.
 
Superación:
 
La transformación se produce con la perdida de amor, cuando personas amadas la dejan o la cuestionan. La crisis empieza cuando tiene que compartir, cuando le toca hacer el segundo papel. En la polaridad de Acuario experimenta que solo es una parte de la totalidad y que, cada parte de la totalidad tiene el mismo valor, que toda la humanidad es una unidad  y que no es el único en el universo. Para una Luna Leo, tener que compartir es una dolorosa lección, y se aísla tratando de proteger su propio yo. El principio fijo construye muros y levanta acusaciones contra los que intentan invadirla, cuando las personas que la rodean no la consideran la mejor y la más estupenda, son castigadas con su desprecio.
 
En esta crisis, la Luna Leo se siente herida en su más profundo interior, y se aísla, separándose de todos los contactos, hasta que empiece la transformación de fuego y tome posesión de su núcleo.  La crisis se desarrolla de forma que el ego queda cauterizado por el fuego solar como  un diamante. Mediante el amor en su corazón debe sacar a la luz un núcleo interior de oro con el que pueda volver a asumir el riesgo del amor y pueda abrirse a los demás. Simbólicamente, todas las personas con la Luna en Leo pueden desarrollar en su corazón de fuego una sensibilidad con la que pueden mirar el corazón de sus hermanos y ayudarlos. Se trata del principio solar que puede reanimar el optimismo, la voluntad de vivir, el erotismo etc. Eso es Leo, con sus verdaderos sentimientos y su cordialidad.
 
Hoy en día, en el plano físico, existe un exceso de fatiga en toda la humanidad, las personas Leo pueden desarrollar una tarea muy especial. Como la energía solar de Leo puede reponer a una Luna cansada y fatigada, deberían reunirse para cooperar con el estímulo apropiado. El cansancio general del plano emocional ocasiona mucho sufrimiento, depresión, aletargamiento, falta de interés etc. Muchas personas agradecen el estímulo que recogen de las Lunas Leo, de esta manera ellas obtienen la admiración que resulta de la observación de cambio de su entorno y que no es manipulada.
Este es el efecto transformador que lleva del ego (el pequeño yo), hacia el grupo (el gran yo) y se expande a toda la humanidad.
 
El pensamiento semilla esotérico expresa la unidad de lo interior y lo exterior:
 
“Yo soy este, y este soy yo”
 
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Luna en Escorpio.
 
En signo de Escorpio esta combinado con la cruz fija y el elemento agua. Desde el punto de vista de la cruz, se tiende a la seguridad y la estabilidad y, debido al agua estas exigencias se producen en el plano emocional.
Escorpio es el signo de los extremos, por eso, la Luna, como yo emocional está sometida en este signo a fuertes transformaciones, por lo que siempre está ocupada en buscar emplazamiento firme para no perderse en la vorágine de los sentimientos.
 
En las relaciones experimenta los opuestos, simpatía y antipatía, atracción y repulsión, amor y odio. A menudo, oscila entre el bien y el mal y no puede percibir bien la línea de demarcación. En medio de esta tensión, se vuelve creativa y encuentra siempre una  salida de las situaciones difíciles, no se doblega y es capaz de sacarse del pantano tirando de su propia coleta. A partir del amor, crecen en ella insospechables fuerzas con las que puede regenerarse y asumir privaciones y sacrificios. 
 
 
De forma valerosa y luchadora se arriesga por aquellos que ama o por los que ha asumido responsabilidad. No le asusta reconocer los propios errores, toma las medidas preventivas para que no vuelvan a ocurrir y se propone seriamente eliminarlos. De forma crítica, busca faltas tanto en su propio carácter como en el de los demás, con ello puede poner el dedo en la llaga y frecuentemente herir a los otros, lo cual ha menudo, es mal aceptado. A sí misma tampoco se trata de una forma delicada, siendo esto un proceso de depuración que en determinados casos extremos pueden ser autodestructivos. Los típicos procesos de muerte y renacimiento de Escorpio no dejan a la Luna en paz.
 
Los dos extremos de vida o muerte llevan a la Luna de Escorpio a situaciones de “o esto, o esto” sobre todo en relaciones de amor o pareja, donde a menudo ella misma destruye el amor al que se quiere agarrar, mientras le imputa la pérdida a la pareja. Las personas con esta configuración o bien están apasionadamente dispuestas a encontrar pareja bajo cualquier circunstancia o bien renuncian desde un principio para ahorrarse sufrimiento. En el fondo saben que la anhelada unidad o simbiosis, no existe.
 
En este signo se encuentra la sabiduría arquetípica de que nada es permanente porque la vida y la muerte están muy cerca la una de la otra y el carácter efímero de la existencia debe ser asumido. Muchas personas con la Luna en Escorpio tienen un gran miedo a los posibles cambios y problemas, tal vez por eso continúan manteniendo relaciones y parejas insostenibles, o bien porque se sienten culpables o porque tienen miedo de las consecuencias de la separación.
 
En la totalidad del eje Tauro/Escorpio actúa la ley de dar y recibir, también de la economía, este comercio de amor dice: “Yo te doy esto, a cambio, tú me das amor”. A disposición de la Luna Escorpio, se encuentra todo el eje de posesiones que representa uno de los arquetipos más antiguos que la humanidad ha producido: Tauro en cuanto al impulso de alimentarse y, Escorpio en cuanto al impulso de reproducirse.
 
 Ambos impulsos aspiran a su satisfacción y pueden volverse peligrosos si no se satisfacen. En este eje se construyen las autodefensas, domina la ley: “Ojo por ojo, diente por diente”. Revancha, desquite, venganza etc. No en vano, se la llama el eje de la mafia, en donde el chantaje es lo corriente.
Una Luna Escorpio tiene ese contenido en sí, si esto se emplea como revancha y castigo o como potencial de alto desarrollo, depende del nivel de desarrollo de la persona, que en todo caso, tiene a su disposición todo el campo arquetípico de posesión y defensa.
 
Superación:
Una Luna Escorpio se supera a lo largo de toda su vida, pero también puede negarse y rechazar la transformación, la cual va del regente exotérico Marte al esotérico Plutón, el que puede dirigir la fuerza de voluntad en dos direcciones, o bien se practica conscientemente la limpieza y la depuración, o bien toda la fuerza de voluntad se emplea en retrasar la transformación defendiendo su posición. Solo cuando la Luna Escorpio quiere continuar creciendo y esta cansada de sufrir se atreve a dar el salto, superando el miedo a la extinción del yo, se deja caer en el abismo y es recogido al vuelo por una fuerza cósmica que no es de este mundo. Pero para dar este paso adelante debe estar dispuesto a dejarlo todo tras de sí; debe querer por sí mismo esa transformación en la oscuridad de la noche, sino el Escorpio se queda en la estacada y se hunde en el materialismo.
 
La Luna Escorpio purificada y trasformada puede volverse más distendida y, entonces, ya no se lo toma todo tan en serio, como si se tratara de vida o muerte. Puede aprender a estar por encima de esto y a establecer este mecanismo como fuerza purificadora en el entorno. Puede liberar su psique, su aura y toda su personalidad del miedo y llevarles la luz. Hoy en día, una de las tareas de las Lunas Escorpio es la purificación de la psique de toda la humanidad para liberarla de todos los miedos negativos, de las aplicaciones destructivas del poder y de la agresividad.
 
Tienen la fuerza mágica para determinar si Plutón entra en juego para causar autodestrucción o para la construcción de un mundo mejor, su fuerza es la obra mágica de la purificación psíquica, cuando la usa conscientemente puede influenciar en la mente de las personas de forma positiva, llevando la luz a las oscuras tortuosidades de la psique de los demás, bien como sanador, terapeuta o transformador de energías espirituales.
 
La Luna es víctima en tanto sea dependiente y está detenida, cuando el miedo sea mayor que el coraje necesario para entregarse a esa transformación. La Luna Escorpio puede experimentar “la segunda muerte”, en la que conscientemente y sin miedo camina por un “suelo en llamas” y deviene cada vez más purificada hasta que como el ave Fénix resurge de las cenizas y vuela hasta lo más alto, para allí recibir la última purificación, la metamorfosis de Plutón. Entonces la fuerza escorpiana se hace efectiva como fuerza de curación.
Para la Luna Escorpio es importante saber que no solo hay muerte sino también renacimiento. Es el discípulo triunfante en Escorpio que deja que la Luna y el yo infantil se vuelvan creativos. En algún momento debemos volver a ser como niños para poder renacer de nuevo.
El pensamiento semilla esotérico de Escorpio expresa este renacimiento:
 
“Guerrero soy, y de la batalla salgo triunfante”.
 
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Luna de Acuario.



En este signo, el principio de la cruz fija se encuentra con el temperamento aire. Con el aire el pensamiento entra en juego con la naturaleza emocional para hacer realidad la motivación de seguridad.

Las personas con la Luna en Acuario se imaginan los sentimientos, tienen una gran capacidad para imitar sentimientos e impulsas emocionales. Los propios sentimientos los guardan bajo llave, hasta que están seguras de que no los desperdician con quien no los merece, entonces los dejan salir arrastrando al entorno consigo. Sin embargo, siempre hay presente un cierto sentimiento elitista con el que se diferencian y se despegan de los demás de una forma inaccesible pero interesante.

 

Acuario es un signo individual, y las personas con la Luna en Acuario tienen su propio concepto del amor y del contacto. Se toman las responsabilidades muy en serio, y aunque muestran una gran disposición social y amistosa, siendo correctas con las personas pero inflexibles e intransigentes frente a los que considera inferiores.

Cuidan su individualidad, su libertad y su independencia siendo realmente difícil inducirles a hacer algo que no quieran, son rebeldes contra todo lo que les quiera limitar o determinar, seguramente no querrán hacer nada que sea normal o usual, por lo menos voluntariamente.

 

Es difícil apreciar cuando una Luna Acuario se abre y cuando se cierra, la mayoría de veces, sucede de forma abrupta. Del mismo modo, también puede separarse de los amigos de pronto, sin que estos sepan el porqué, los abandona con facilidad, o bien porque ya no los necesita o porque no responden a su idea. Son naturalezas independientes que no se unen a cualquiera fácilmente.

 

La Luna Acuario no piensa dejarse desequilibrar por alteraciones emocionales, por su propia seguridad construye un muro de protección, por eso también le llamamos “la Luna de cristal”. Con una pared  invisible se protege y mantiene al Tu a la distancia necesaria para quedar libre de influencias que no desea.

Es una Luna cultivada y refinada que cuida de sí misma y se preocupa por su bienestar corporal, emocional y espiritual. “Yo soy mi propio médico”, exclaman cuando están enfermas. Son imaginativas en el descubrimiento y aplicación de correcciones, mejoras o métodos de curación alternativos. De esta forma consiguen “un suelo firme bajo sus pies”, si sus necesidades están satisfechas, no les molesta dedicarse a las necesidades de los demás, pero primero deben arreglarse a sí mismas.

La supresión y la represión de las emociones puede convertirse en una actitud ante la vida, de ello, resulta la frialdad de sentimientos que niega lo vivo y juzga a las personas desde el punto de vista de la finalidad, del estatus, del rango o del uso. Esto se muestra en forma de una arrogancia infundada y de un comportamiento snob.

 

La ingenua Luna Acuario cree tener un alto nivel de desarrollo porque no tiene sentimientos, es presuntuosa, se cree que es mejor que los demás, se consideran elegidas y miran a los demás por encima del hombro. Ese tonto orgullo se distingue en aquellos que, por sus ideas, están dispuestos a desmentir en la vida todo lo que es diferente, defendiendo sus ideas con un gran fanatismo, tanto si son ciertas como falsas.

Puede caer fácilmente en visiones utópicas, de las cuales, solo una profunda transformación las puede sacar, para poder participar en la vida humana.

 

Superación:


Las personas con la Luna  Acuario que se han aislado en su torre de marfil y que han tomado una distancia excesiva de la realidad deben descender de su trono. Deben pasar por un periodo de soledad y aislamiento y, alejados de todo lo vivo, llegar a encontrarse solas. Allí, en medio de esa soledad sin sentido, buscara de nuevo el camino del amor, empezara la búsqueda de personas que piensen como ella, que la quieran tal y como es, sin condiciones. Esta selección puede compararse con el Agua de la Vida que se vierte para todas las personas sedientas, no solo para un grupo escogido.

 

Cuando en un sentimiento global de unidad experimenta la verdadera comunión como amor, se vuelve capaz de experimentar un increíble sentimiento de amistad, entonces ya no busca amigos para aprovecharse de ellos, sino que está ahí cuando la necesitan.

La amistad va unida a la lealtad, cuando el otro se siente solo, la Luna Acuario puede darle apoyo y fortalecerle, como conoce la soledad, puede entender lo que la otra persona necesita. También puede influir en el entorno, a muchas, su pureza interior les permite salir sin daños. Son como “el Loco del Tarot” que pasa por iniquidades sin perjuicios. El eje de relaciones Leo/Acuario está a su disposición.

 

La Luna Acuario transformada reflexiona continuamente sobre la sociedad ideal y sobre cómo cambiarla. Tiene sus propias ideas sobre los valores humanos, pueden comprender los sentimientos de los demás y saben cómo tratarlos. Como en todo signo fijo, la autovaloración juega un papel muy importante y aquí se mide mediante la ética, el respeto y el comportamiento correcto.

Está dispuesta a renunciar a sus conceptos ideales, visiones, dogmas y formas de pensar cristalizadas porque esto la ha distanciado de las personas. Comprende que si fuéramos robots inteligentes no tendríamos amor. Por eso ahora debe experimentarlo, interesándose por el verdadero amor de la humanidad, que incluye y no deja nada fuera.

El regente esotérico es Júpiter, por lo tanto la transformación va de Saturno/Urano a Júpiter. Esta es la auténtica, verdadera y adecuada imagen del mundo que debe construir para que sirva al mayor número de personas. Entonces irradia confianza actuando de forma correcta en la que no juzga a las personas sino que las acompaña y las ayuda en su camino de desarrollo.

 

Sabe lo que tiene que exigir, pero también lo que incumbe a otros. El obrar correctamente en una ética con una profunda cualidad de humanidad, es la confianza mutua de donde surge la “Armonía de lo Original” que debe haberse desarrollado el final de la era de Acuario.

 

El pensamiento semilla esotérico dice:

 

“Agua de vida soy, vertida para los sedientos”
 
 
 
 


Luna en Géminis.
 
Géminis es el signo de aire de la cruz mutable y está regido por Mercurio. Esta combinación da una nota intelectual a los sentimientos, es decir, la razón actúa en el mundo emocional.
Con la Luna Géminis esto puede manifestarse como sentido común pero también como pobreza emocional o como sentimientos superficiales. Sus reacciones espontaneas, su capacidad de adaptación, su inteligencia y su flexibilidad le convierten en alguien muy hábil en los asuntos de relaciones.
Curiosa por todo la que pasa a su alrededor conoce muchas respuestas y le gusta dar información al respecto. Alerta, pronta en la réplica, inconstante e intranquila, reacciona a muchas cosas a la vez, encontrando gran satisfacción al hacer varias cosas al mismo tiempo. Así pues como tiene que dar abasto a un gran círculo de amistades, a menudo, promete más de lo que puede cumplir.
 
Con la Luna Géminis la persona puede desarrollar muy bien los trabajos de intermediaria, donde se necesiten reacciones rápidas. Es una comerciante excelente para la venta o la oferta de prestación de servicios. Sabe intuitivamente como convencer a las personas, tiene talento didáctico y fascina a los demás con sus palabras.
Como la Luna Géminis puede adaptarse a nuevos contactos, no es fácil que sea fiel, ya que queda seducida por la multitud de posibilidades, lo que le hace difícil decir “no” y siempre está dispuesta a experimentar y vivir.
 
El elemento mutable es su elixir energético, allí “florece”, allí fluyen sus energías. Sus contactos y actividades son tan diversos que la multiplicidad y la dispersión pueden ocasionarle intranquilidad y nerviosismo.
Con demasiada ligereza hace promesas fáciles que no puede mantener y después debe dar explicaciones e inventar excusas que pueden  dejarla en evidencia. En el fondo quiere llevarse bien con todos y hacerlo todo bien, pero en muchas ocasiones no lo consigue.
 
Como la Luna Géminis reacciona con rapidez a los estímulos externos, las personas con esta Luna se pierden fácilmente en lo relativo; todas las cosas se meten en el mismo saco, les falta capacidad de discriminación y profundidad en la valoración de las cosas. Piensan demasiado sobre los sentimientos y, si bien intentan solucionar los problemas sentimentales mediante comprensión, sufren bajo una dolorosa indecisión. Por eso, las Lunas Géminis no manejan bien las crisis emocionales ya que pretenden hacerlas desaparecer mediante construcciones lógicas, y negándolas con cantidad de argumentos. Cuando por fin se dan cuenta de que no pueden resolverlas, le ponen nombre al factor que le ocasiona la perturbación y con guardarlo en el correspondiente cajón, lo dan por liquidado. Les encanta investigar y analizar los sentimientos de los demás, pero no están dispuestas a hacer lo mismo con sus propios sentimientos.
 
En el plano material, la Luna Géminis no tiene ninguna estructuración, es una Luna colectiva e está expuesta de forma vulnerable a todas las influencias, orientándose por las normas establecidas en el entorno. Imita a sus colegas y parientes y, sin darse cuenta, se vuelve como ellos y, es que en realidad no tiene opinión propia. Para ella la verdad es relativa y, a pesar de que es inteligente i reacciona con rapidez, con facilidad se pierde en el colectivo y no muestra ningún perfil propio.
 
La propia responsabilidad la delega en los demás, sobretodo en los colegas, los socios, los hermanos, los tíos, etc. Con su habilidad especial puede obtener información que otros mantienen oculta, y consigue que le cuenten lo que quiere saber. Con determinadas posiciones en su horóscopo, tiene tendencia a contar cosas que le han confiado, ya que siendo Mercurio su regente tiene la tarea de transmitir mensajes e información, por eso le resulta difícil guardársela.
 
En las relaciones, a menudo la Luna Géminis experimenta una depreciación de todos los valores, experimentando el amor en la superficie, sin alcanzar profundidad. Cuando les sobrevienen problemas emocionales se mantienen a flote, se inventan algo, se las arreglan y, niegan tercamente que están en crisis, no, les gusta afrontarlo y se niegan a sacar conclusiones de la situación sentimental en la que se encuentran.
 
Superación.
 
La transformación tiene lugar en el signo opuesto Sagitario, al otro lado del eje. Sagitario quiere exactamente lo contrario, quiere encontrar la verdad, los valores y el sentido de las cosas. Esto es precisamente lo contrario del impersonal elemento emocional de la Luna Géminis, en donde el amor en profundidad, casi no puede experimentarse. La Luna Géminis en la crisis es empujada hacia sus límites, los cuales antes no estaba dispuesta a sobrepasar. Cuando ya no puede más y la situación supera sus fuerzas, entonces debe decidirse a tomar el camino hacia adentro. Esa conversión interna solo es posible cuando la persona ha sido llevada a sus límites, al punto cero.
 
Pero para eso debe estar dispuesta a renunciar a la diversidad y a la multiplicidad. Debe dejarse capturar, decidirse por una persona, por una tarea y dejar el resto de posibilidades aunque sean muy seductoras. La transformación exige limitación de la libertad personal y el empleo de la propia fuerza de voluntad; Géminis debe dirigir sus sentimientos hacia una única meta. Ante todo debe comprender que todo lo otro no le ayuda a avanzar. Se siente tanto entre la espada y la pared que la limitación parece inevitable. Entonces la meta debe ser tan seductora que estabilice la capacidad de concentración y ayude a superar el efecto de dispersión.
 
La Luna Géminis transformada es la maestra totalmente dedicada a los demás, que habla el lenguaje colectivo, que conoce las verdades eternas por haberlas experimentado en sí misma y, que puede transmitirlas a los demás de forma convincente, sabe que todas las cosas tienen dos caras y sabe decir la palabra adecuada en el momento adecuado. Puede actuar de forma clarificadora y comprensiva en situaciones confusas y desembrollarlas de forma inteligente. Emocionalmente, sabe lo que es correcto y lo que no lo es, porque está en permanente intercambio con su propio YO, con su guía interno.
 
El principio de intercambio ayuda en esto a la Luna Géminis, como casi no puede dejar de dialogar consigo misma, puede intuitivamente diferenciar lo correcto de lo erróneo. Venus como regente esotérico después de la transformación se vuelve cada vez más fuerte. Mercurio deja todo lo que no tiene valor, la Luna Géminis transformada busca en todas las cosas una cualidad, un sentido con aspiración espiritual. En su propia profundidad busca “la perla auténtica” y el verdadero YO se encuentra a sí mismo.
 
De esta forma, se convierte en intérprete divina, en divulgadora de valores espirituales. El pensamiento semilla esotérico expresa este proceso:
 
“Reconozco mi otro yo y en la mengua de ese yo, crezco y resplandezco”
 
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Luna en Virgo
 
 
En Virgo se combina el elemento tierra con la cruz mutable. La tierra ofrece una cierta resistencia al cambio, esto para la Luna significa ocuparse de lo material y del mantenimiento de la existencia física y trabajar hasta que todo, incluso el mínimo detalle, esté en orden.
Las personas con la Luna en Virgo se sienten a gusto en el trabajo, son excelentes trabajadores del detalle y tienen sentimientos de culpabilidad si no han podido acabar algo. Son personas prácticas y eficientes pensando siempre en terminar de la mejor manera posible tanto su trabajo como sus quehaceres domésticos.
Es una  Luna “servicial” que enseguida se da cuenta de cuando algo está fuera de orden. Normalmente las personas con la Luna en Virgo son agradables con sus semejantes, siempre se comportan de forma útil y gustosamente “ofrecen el brazo” a los demás.
 
Las Lunas Virgo saben perfectamente lo que les hace bien a los demás, y lo que les perjudica. Tienen aptitudes para las profesiones de terapeutas y de curación. Hacen todo lo necesario para que la salud se mantenga en equilibrio o se restablezca. Se sienten completas cuando pueden ayudar a los demás, pero también pueden desarrollar el denominado “síndrome de ayuda” cuando no saben poner límites.
En el amor, estas personas están orientadas a lo práctico y a la realidad de la existencia. Se sienten felices y afortunadas cuando lo tienen todo ordenado para la persona amada y cuando pueden  cuidar de la casa y llevar a cabo su trabajo diario y su existencia. Para estas personas, esto es una expresión de amor.
 
Virgo es un signo de trabajo servicial que tiene la tarea de mantener el mundo en orden. La voluntad de ayuda llevada al extremo puede estar relacionada con una motivación egoísta. En ese caso, mediante el propio rendimiento se pretende demostrar al entorno el propio valor y la propia bondad. Si el entorno no valora su trabajo, entonces sufren una crisis emocional y acusan al entorno de ingratitud.
 
En el plano material, Mercurio rige sobre el yo emocional. Debe recordarse que Mercurio rige a Géminis y le proporciona al yo emocional una especial capacidad analítica, en Virgo, esta capacidad es más práctica que mental. Esta es la diferencia entre aire y tierra. Así pues, la Luna Virgo puede analizar los propios sentimientos y también los de los demás. En los asuntos emocionales se irritan con facilidad, la más mínima transgresión o muestra de imperfección perturba el flujo armónico de sus sentimientos.
 
Una persona con la Luna en Virgo puede llegar a analizar y criticar tanto el mundo emocional que al final, prácticamente, no quede nada de sentimiento.
Se toman muy en serio las reglas, la limpieza, las prescripciones, y en cambio no el sentimiento de amor. Lo que no se adapta a su pequeño mundo es criticado y apartado. También tienen miedo de que su orden pueda descomponerse.
 
Con la Luna Virgo se alternan los sentimientos de superioridad (presunción) y de inferioridad, con su obsesivo sentido crítico, se elevan por encima de los demás y, en el servicio, se vuelven sumisas. Por eso, a veces, atraen a personas más fuertes que abusan de su entrega. Entonces se defienden con medios erróneos, reaccionan con gritos, críticas, reproches e insultos, esto no les trae ni el amor ni el reconocimiento que desean, sino más rechazo. En esta situación, somatizan y tienen molestias físicas, con lo cual esperan recibir amor y dedicación por parte del entorno. A menudo se trata de enfermos hipocondríacos que todo lo critican y para los que nada se hace bien.
 
Otras personas se preocupan interminablemente por asuntos o cosas con las que no tienen nada que ver. Esto ocurre porque les cuesta trabajo delimitarse ante el sufrimiento de los demás y, debido a su sensibilidad comparten el sufrimiento. Algunos incluso asumen las enfermedades de los demás. La empatía y la comprensión son virtudes muy deseables pero una Luna Virgo debe tener cuidado de no perderse a sí misma en ello. La capacidad de servir en lo material, de evitar todo lo peligroso y de mantener el justo orden y salud degenera hasta la negación de lo vivo. Entonces tiene lugar la crisis de transformación, la cual catapulta a Virgo hasta el signo  opuesto Piscis, hacia el desorden, el caos, la falta de sentido en donde finalmente nace la Luna como regente esotérico.
 
Superación.
Si  la crisis emocional no se produce, solo se ve lo negativo de la vida, lo que puede llevar al borde de la capacidad de supervivencia. La envergadura de la crisis se extiende por el eje de existencia (Virgo/Piscis), desde la existencia física hasta el espacio infinito de amor eterno. Todo lo  pasado pierde sentido, se disuelve. Todos los mecanismos de defensa, las medidas de seguridad y previsión ya no sirven, desaparecen en la nada. Es un proceso de muerte y renacimiento parecido al que experimenta la Luna  Escorpio, pero en este caso de Virgo, va hasta las raíces del ser.
Aquí, en lo más profundo, se trata de ser o no ser. La tendencia a la disolución del signo de Piscis traspasa la frontera en donde las cosas materiales a las que el yo lunar se ha agarrado, son  eliminadas. No queda más que el amor.
 
La Luna Virgo trasformada entra en contacto con el mundo trascendental, una nueva experiencia irrumpe en su conciencia. Desde espacios cósmicos desconocidos, desde otras dimensiones fluyen sobre ella energías que la reaniman y la capacitan para sanar.
Así como antes la Luna Virgo tenía miedo cuando se sentía rodeada de energías extrañas, ahora crece en ella la confianza en su propio guía interno y en sus fuerzas de sanación. Estas fuerzas curativas despiertan y al mismo tiempo refuerzan a la Luna como regente esotérico de este signo.
 
Ahora es la Luna Virgo la que verdaderamente nutre y guarda la vida, el principio del amor que mora en el interior, permitiendo llevar amor y felicidad allí donde reside el sufrimiento. Las capacidades analíticas de Mercurio se emplean en realizar el adecuado diagnóstico y sanación de enfermedades. El amor y la conservación de la vida se convierten en el principal motivo de existencia. Es un camino de la materia al espíritu, en donde lo más elevado se une con lo más bajo.
 
Es entonces cuando la persona con la Luna Virgo, puede estar ahí cuando se trate de salvar vidas y de traer amor entre las personas. Entonces puede vivir completamente la ley del servicio y de la sanación, ha traspasado la frontera, ha mirado en la apertura de una conciencia universal y vuelve purificada como auténtico servidor.
El pensamiento semilla esotérico de Virgo expresa este proceso:
“Soy la Madre y el Hijo, soy Dios y soy materia”
 
 
 
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Luna en Sagitario

La Luna en Sagitario combina el principio mutable con el elemento fuego. Sagitario es el tercer signo de fuego. El fuego es un temperamento del yo que está relacionado con el desarrollo de la personalidad y, en Sagitario, con la individualidad del propio pensamiento.
El desarrollo del yo empieza en el signo de Aries, en Leo se pone a prueba y en Sagitario se produce la individualización. Por eso, la Luna Sagitario ama tanto la independencia, aspira constantemente a la libertad y siempre tiene un punto de vista propio. Esta tan intensamente unida al pensamiento que éste actúa de forma importante en los sentimientos.
 
La Luna Sagitario está abierta a todo tipo de contactos, se interesa por todo lo vivo, orgánico y natural. Tiene un gran corazón, mucha comprensión por las debilidades y errores de las personas y una gran generosidad al juzgar que influye beneficiosamente en el entorno. No se siente extranjera en ningún lugar y se adapta fácilmente a los acontecimientos.
Las personas con Luna Sagitario son positivas y, a pesar de las experiencias negativas, continuamente recuperan la fe, el coraje y la energía vital. Buscan conocimientos de forma apasionada y son lectores ávidos para expansionar sus conocimientos y perfeccionarse.
Son filósofos por naturaleza, y se sienten impulsados a encontrar respuesta adecuada a preguntas de gran profundidad sobre la vida.
 
De la misma manera que la Luna Géminis, la del signo opuesto, la Luna Sagitario tiene también un destacado sentido del humor que, en determinados casos, puede manifestar como burla. Con su amor por la verdad pueden poner el dedo en la llaga de sus semejantes y, lo hacen pensando que con ello no pueden herir los sentimientos de los demás. Debido a esa sinceridad sin miramientos, a veces, se hacen impopulares. En la mayoría de casos, la capacidad de adaptación no está demasiado desarrollada porque el principal deseo del signo Sagitario es encontrar la verdad y nada más que la verdad.
 
La Luna Sagitario no soporta el disimulo, enseguida intenta aclarar las cosas. No oculta la verdad, ya ha ganado muchas batallas con la agresividad de sus palabras. En el nivel material, reacciona de forma muy egoísta y subjetiva, es muy individual y, no permite que se le diga lo que tiene que hacer.
Está identificada con su yo emocional, da pasos imprevisibles que raramente pueden calcularse con antelación. A las personas con Luna Sagitario no se las puede programar o prever, reaccionan espontánea e individualmente.
 
 En la Luna Sagitario, las ideas se imponen sobre los sentimientos, y se originan formas mentales,  ideas fijas que justifica y defiende a toda costa. Son formas mentales cristalizadas que proceden del intelecto, verdades, conceptos, ilusiones que están alejadas de la realidad y del amor. Estas personas interpretan el rol de juez, juzgan a los demás y se hacen impopulares, la gente las evita, y se apartan de su camino. Son personas solitarias que deambulan a grandes pasos por la Tierra y que hablan de amor aunque no son amados.
 
Las personas con la Luna Sagitario creen que pueden hacer y decidirlo todo solas, no permiten que se les den consejos, se sientan en su “elevado trono” y desde ahí miran despectivamente a la mediocridad terrenal, lo saben todo mejor que nadie. Esto puede hacer que en ocasiones sean injustas dándole la vuelta a la verdad para su conveniencia. De sus debilidades hacen virtudes e incluso una filosofía que presentan como buena a los demás. No les gusta sentirse atadas ni obligadas a dar gracias, prefieren organizarlo todo ellas mismas. El yo reclama mucha libertad e independencia, muchas veces, esta reivindicación no está justificada pero sin embargo la reclaman.
 
Las Luna Sagitario tienen miedo al compromiso, a perder la fuerza de expansión Que Júpiter les otorga al ser su regente. Para ellas, las relaciones son siempre voluntarias, si alguna ejerce presión sobre ellas, se van. Evidentemente, no se llevan bien con la fidelidad, si se les ofrece una relación o un amor de forma espontánea, aprovechan la oportunidad, ya que según su filosofía el verdadero amor solo puede experimentarse de forma espontánea.
Como en todos los signos mutables, aquí también hay una contradicción; quieren el amor, pero no asumir ni obligaciones ni responsabilidades.
 
El cuerpo emocional no es el más adecuado para la individualización, esto lo hace mejor el Sol, y sin embargo, estas Lunas tienen esta tendencia. Muchas son incapaces de amar.
Tienen un fuerte concepto de su propia singularidad y lo irradian en forma de energía mental. Se trata de una ideología sobre el propio mundo emocional, sobre el cual se construyen su propio sentido que más tarde deberá ser corregido.
 
Superación.
Para las personas con Luna Sagitario, la crisis de transformación se activa en el signo opuesto Géminis. Es el principio que reduce y equilibra el propio orgullo, entonces estas personas experimentan que no son tan especiales como creían y que deben desarrollar una cierta humildad para poder llegar a aprender y a sentir.
Las reivindicaciones de singularidad llegan a superarse en la soledad, cuando nadie quiere saber nada de ellas. Al final de la crisis, puede desarrollarse el regente esotérico, la Tierra, y, al mismo tiempo, pueden establecerse relaciones completas a todos los niveles. Entonces, el amor se experimenta como un acontecimiento universal, en donde no hay ni alto ni bajo, ni rico ni pobre.
 
En otras palabras, la Luna Sagitario, mediante su sentimiento de necesidad de amor, llega a conocer que no sirve de nada experimentar en solitario la belleza de la existencia, y que, en cambio, en común, le ilumina un disfrute de la vida más elevado. Experimenta que debe entregarse a otras personas, que debe dirigirse hacia alguna meta en el amor. Comprende que no puede funcionar de forma tan libre y, al mismo tiempo exigir amor.
Debe aprender a pensar en los demás y darse cuenta de que los necesita para ser feliz, además, debe llegar a esta conclusión por sí misma y a estar dispuesta a hacer cualquier cosa por las personas amadas.
Esta entrega a los demás debe de ser verdadera, real y autentica, el regente esotérico, la Tierra, no admite decisiones a medias. Con la Luna Sagitario transformada, el pensamiento y el sentimiento actúan conjuntamente. Corazón y cabeza están unidos. Entonces estas Lunas son dignas de confianza, pueden explicar las cosas desde un punto de vista superior y hacerlas comprensibles.
La Luna siempre tiene que ver con el amor, el gran principio, y cuando la Luna Sagitario sale de la crisis está purificada, dispuesta a experimentar. Está convencida de que el amor lo cura todo y, comunica esta verdad a todas las personas.
 
Normalmente, las Lunas Sagitario tienen capacidades pedagógicas y de educación. Como maestras trabajan con objetivos filosóficos y quieren refinar la imagen del ser humano. La tendencia a lo lejano es una fuerza que impulsa hacia adelante, que da lugar a nuevas esperanzas. Así pues, están siempre dispuestas a hacer algo para la innovación y tienen suficiente coraje para intervenir en donde predominan circunstancias o estados antisociales. De forma alegre, esperanzada y con fe, se dirigen siempre hacia nuevas experiencias.
El pensamiento semilla indica esta capacidad:
 
“Veo la meta, alcanzo la meta y veo la siguiente”
 
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Luna en Piscis
 
 

El signo de Piscis es la combinación del principio mutable y del temperamento agua. El agua se adapta bien con el principio mutable, por eso, las personas con la Luna Piscis reaccionen a los cambios en la vida emocional de modo flexible.
Anhelan un amor ilimitado, armonía y comprensión, una tierra donde se hable su idioma. Tienen mucha fantasía, dotes de Mediumnidad y están interesadas por el arte. Su naturaleza emocional puede expandirse y abarcar todo el universo.
 

La mayoría de estas personas son pasivas y pacientes frente a la vida y frente a los demás. Esperan a que los demás establezcan contacto, entonces reaccionan rápidamente, pero de por sí, son poco activas. Cuando se ha establecido un contacto, su capacidad de adaptación es muy grande, perciben todos los detalles de flujo de sentimientos y, a menudo, se tiene la impresión de que no tienen sentimientos propios. No suelen reaccionar a exigencias expresadas toscamente, se escabullen de ellas como peces en el agua.

 

Viven en su propio mundo, están unidas a dimensiones espirituales (influencias transpersonales) así como al inconsciente colectivo, a las más profundas capas emocionales del alma humana. La unión con el superconsciente ocasiona una profunda y mística espiritualidad que se hace difícil de comprender para el entorno, que las considera soñadoras, difíciles o ajenas a la realidad. Lo que ocurre, es que las personas con Luna Piscis tienen una comprensión de la unidad que permanece oculta para los demás. Viven en dos mundos al mismo tiempo.

 

A pesar de que tienen una comprensión natural intuitiva de las penas y necesidades de las personas, son incapaces de emprender algo para ayudarlas, a pesar de ello se dejan conmover por las situaciones críticas de las personas y sufren por el dolor de los demás. Tienen el amor por la paz profundamente arraigado en su corazón y, cuando sus emociones fluyen con amor hacia la humanidad ya no perciben más su propio yo. La mayoría no pueden ponerse limites, se identifican con el entorno, y su cuerpo al igual que una esponja es capaz de absolver las molestias y dificultades de los demás.

 

Las personas con la Luna en Piscis casi no perciben lo que su Luna necesita, muchas veces, no tienen ni idea de lo que necesitan para sí. A veces, no tienen muchas aptitudes para la vida práctica, actúan de forma desvalida hasta que otros se ocupan de sus asuntos. Muchas están convencidas de que todo se soluciona por sí mismo, solo debe esperarse el tiempo suficiente. Esta pasividad hace que necesite una pareja activa que la mayoría de veces encuentra.
 

En el nivel material, las Lunas Piscis son a menudo, víctimas de personas más fuertes. Como no pueden defenderse por sí mismas, con frecuencia se abusa de ellas. A este nivel, la Luna Piscis no tiene voluntad propia, está determinada por el exterior y se convierte en juguete del entorno. Muchas, casi no saben nada de su emocional, y no están dispuestas o no son capaces de formarse una base sólida para vivir, se dejan llevar y se vuelven dependientes, o bien de personas o de alcohol y drogas. Lo que necesitarían para sentirse seguras en su mundo emocional es una profunda unión con una fuerza superior, pero esto, a este nivel, no es fácil de establecer.

 

Suelen tener largos periodos de inseguridad y de perdida interior, Júpiter es el regente tradicional de Piscis, por eso, en el fondo, desean una vida cómoda y evitan conflictos. Cuando se sientes preocupadas o condicionadas a cuidar a alguien mucho tiempo, se agotan, se sienten hechas polvo y desamparadas. Algunas pueden tener llantos convulsivos o ataques histéricos, otras se refugian en enfermedades. Normalmente, las ayudas externas no sirven, la transformación debe provenir del interior. Para las Lunas Piscis es importante reconocer su propia dependencia y querer librarse de ella. Pero eso requiere un cambio interno importante y la activación de la más elevada energía de voluntad de Plutón, que es su regente esotérico. Pero esto solo ocurre en el punto más alto de la crisis.

 

La crisis se origina en la polarización con el signo opuesto Virgo. Piscis/Virgo es el eje de existencia que lleva a las raíces del ser. Las Lunas Piscis están enganchadas en este eje, oscilan de aquí a allá, entre el anhelo por un mundo mejor y la realidad de la existencia. Todo lo que Virgo ve claramente con su inteligencia analítica, la Luna Piscis tiene que aprender a verlo, aunque la realidad no encaje en su mundo de fantasía, debe aceptar la realidad.

A  menudo, es a través de las experiencias de enfermedad o de muerte, cuando aprende que tiene que luchar por su propia vida, en las crisis se dan cuenta de que la vida, con sus realidades y obligaciones diarias, también puede ser hermosa.

Entonces se vuelve activo Neptuno, el segundo regente, al integrar a Virgo, aceptan lo negativo del mundo, le dan un nuevo sentido y lo comprenden como camino de desarrollo.
 

Superación.

 

En la crisis de transformación, primero, se origina un gran abismo entre Virgo y Piscis porque el mundo de Virgo no encaja con el de Piscis. La Luna Piscis experimenta este abismo en el eje de existencia. Ahí en medio se encuentra la Luna, se siente colgando entre el cielo y la Tierra y es incapaz de hacer nada.

A la Luna Piscis le parece que esto no tiene sentido y preferiría huir de la propia vida.
En esta crisis, puede llegar a una gran desesperación, el dolor del mundo le atrapa y le sobrevienen pensamientos de suicidio.
Es como “la noche oscura del Alma” en la que, a veces, también pueden aparecer enfermedades psicosomáticas  para, de esta forma, hacer que otras personas se ocupen de ella.
Esta dependencia es muy profunda,  oculta ante sí y ante los demás el sentimiento de necesidad, compensándolo con sucedáneos, simplemente porque no puede con el mundo.
 
Es en las crisis de existencia cuando las Lunas Piscis se confrontan con Plutón, su regente esotérico, la Luna entonces se repliega en su interior, activando así el yo superior, en núcleo interno. Plutón le quita todo, llegando hasta el límite, entonces la transformación es total, es un proceso de purificación de alta calidad.

Empieza con que la Luna Piscis se desprende de todo aquello a lo que alguna vez ha servido, cuando el entorno la rechaza, la juzga, duda de su capacidad de amor, le retira la confianza y no la necesita más, es cuando se produce la transformación en su interior. Cuando las dependencias externas ya no le son útiles y dejan de tener sentido, entonces se dirige hacia el propio núcleo. La autocompasión es uno de los últimos escollos que debe sobrepasar en el punto más alto de la crisis.

 

La Luna Piscis, con la ayuda de la estructuración de Virgo, puede decir auténticamente “sí” a la existencia y desarrollar la capacidad de ayudar cuando la necesitan. Son personas que ayudan, enfermeras o médicos que se ocupan de los enfermos con toda entrega y sensibilidad, son terapeutas y psicólogos que nunca se cansan de escuchar y atender a los demás.
Una Luna Piscis transformada puede ver en la profundidad y reconocer las conexiones anímico-espirituales. A menudo, sana sencillamente mediante su presencia.

 
 Con su altruismo, está disponible para todas las personas en caso de crisis emocionales o necesidad, Posee olfato psicológico e intuitivamente, sin palabras, sabe que es lo que pasa.
Su gran sensibilidad la distingue, es la conciencia crística, la más elevada forma de amor.
El pensamiento semilla de Piscis clarifica ese desarrollo:

 

“Dejo la casa del Padre y al volver, salvo"
 
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