domingo, 27 de abril de 2014

LA FAMILIA DE LOS BARQUEROS.


 
Esta familia viene de una escisión de la familia de los sanadores, aunque no se asocie con ella. Se mantiene muy estable y esta estabilidad es esencial para la acción. Los barqueros tienen una misión específica: en el más allá ayudan a las almas a realizar el tránsito por los diversos umbrales vibratorios que deben atravesar. Están muy cerca de los umbrales angélicos y arcangélicos, de los umbrales de los Maestros Ascendidos y también de las chispas divinas.

Aquí abajo, asisten en los múltiples cambios que se dan en nuestro planeta: el paso de la infancia a la adolescencia, el de un empleo a otro, en el cambio del milenio, en el tránsito de la muerte etc. Facilitan la experiencia del cambio, en esta época de evolución especial.

Las almas que componen esta familia han pasado por un solo umbral vibratorio, por eso su identidad no está tan consolidada como la de otras almas, puesto que deben salvaguardar constantemente la transparencia necesaria para asumir su función en el más allá; es decir, ayudar a que las almas pasen de ser chispas divinas a alma y afinen su identidad.

Los barqueros también ayudan a la familia de los chamanes, colaborando con ellos en el equilibrio de las transformaciones, de los cambios en el universo de almas. Entablan a menudo comunicación con el más allá, y la noche es el momento más apropiado para ello. Deben de cuidar mucho su envoltura física, porque trabajan las energías día y noche.

Sienten con frecuencia la nostalgia del más allá, y abrumadas por esa nostalgia pueden recurrir a drogas o sustancias que contrarresten este sentimiento, pues no saben cómo encauzarlo. Bordean el mundo de la no identidad, de la vacuidad divina, y eso puede mover a confusión para el alma encarnada. Como son muy fluidas, algunas intentan que su envoltura física se vuelva pesada, para evitar esa sensación de flotar; necesitan enraizarse a la Tierra para actualizar al barquero que llevan dentro. Otras, con un cuerpo físico extremadamente delgado, casi transparente, deberán persistir en el enraizamiento a pesar de su débil constitución.

Por su identidad vibratoria, estas almas gozan de una gran cualidad: querer ayudar a las almas en todo momento y lugar. En cuanto alguien las necesite y solicite su ayuda acudirán. Las caracteriza una gran disponibilidad, de día y de noche, así se entiende que algunas se extravíen en su papel de salvadores.

Los barqueros atraen a las almas errantes, que no tienen identidad o que la han perdido. Estas almas se dirigen a ellos porque los reconocen del más allá, pues fueron ellas quienes las ayudaron a afinar su identidad vibratoria.

Son Barqueros del Amor, y el Amor es lo único que cuenta para ellos y que los alimenta.

 

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