jueves, 14 de marzo de 2024

LA ZONA DE CONFORT



LA ZONA DE CONFORT

La zona de confort es un espacio seguro donde no arriesgamos, pero tampoco crecemos. No es simplemente un espacio físico sino un concepto psicológico. No se limita a un cordón seguro que hemos construido a nuestro alrededor, sino que incluye tanto nuestras rutinas cotidianas como nuestra manera de pensar. Por tanto, puede convertirse en la excusa perfecta para no hacer, no arriesgarse, no crecer y, en última instancia, no vivir.

Fuera de la zona de confort ocurren cosas mágicas, se produce el cambio y el crecimiento, pero también se encuentra la temida zona de pánico, por lo que es importante hallar un justo equilibrio en la vida sustentado en un conocimiento profundo de lo que es la zona de confort y qué podemos hallar cuando superamos sus confines.

¿QUE ES LA ZONA DE CONFORT DONDE VIVIMOS?

La zona de confort podría ser el sofá del salón donde preferimos quedarnos en vez de salir a explorar el mundo, las tiendas donde siempre compramos, el trabajo en el que llevamos más de 10 años o el destino turístico al que regresamos año tras año. Sin embargo, también es nuestra manera de responder ante una crítica, la forma de enfrentar las oportunidades que encierran riesgos e incluso la manera de relacionarnos con nuestra pareja y/o padres.

El concepto de zona de confort se refiere a un estado psicológico en el que nos sentimos seguros y no experimentamos ansiedad ni miedo. Es un “espacio” que conocemos de principio a fin donde lo controlamos todo – o casi todo.

Los hábitos que seguimos con asiduidad son los que nos permiten construir esa zona de confort ya que sabemos exactamente – o al menos tenemos la ilusión de saber – qué podemos esperar a cada paso que damos. Al minimizar la incertidumbre, sentimos que lo tenemos todo más o menos bajo control, por lo que creemos que estamos a salvo.

Por tanto, el concepto de zona de confort se refiere a un patrón de comportamiento que seguimos para mantener un nivel de ansiedad neutral. Para ello recurrimos a un repertorio limitado de conductas, creencias y afectos que nos permiten mantener un nivel de desempeño estable y aceptable, sin asumir riesgos que puedan generar ansiedad.

Eso significa que, si queremos mantenernos dentro de la zona de confort para sortear los riesgos y la incertidumbre, debemos asumir una actitud pasiva o de evitación ante la vida. No obstante, esa sensación de seguridad se paga caro porque también vamos perdiendo los incentivos para vivir y no tardaremos en caer en las garras de la monotonía y la apatía.

LOS DOS ESPACIOS HACIA LOS QUE GRAVITAMOS INCONSCIENTEMENTE

A pesar de que cada zona de confort es única, como norma general solemos gravitar hacia dos espacios cuando buscamos seguridad: la zona de confort del pasado y la zona de confort del presente.

1. Zona de confort del pasado

Se trata de un espacio muy limitante ya que, aunque puede resultar cómodo, no tenemos la oportunidad de cambiar lo ocurrido. Recordar el pasado puede reconfortarnos, pero mantenernos en su red nos impedirá seguir creciendo.

Nos encontramos en este espacio cada vez que nos refugiamos en el pasado cuando el presente o el futuro se dibujan con colores grises. Nos encontramos en ese espacio cuando recurrimos a viejas creencias o soluciones que no son adaptativas, solo porque son lo que conocemos, de manera que en vez de mirar al futuro, nos aferramos a lo conocido.

2. Zona de confort del presente

No muy lejos de la zona de confort del pasado se encuentra la zona de confort del presente. Es donde nos encontramos hoy, un gran agujero negro compuesto por las rutinas que nos conducen una y otra vez por los caminos que conocemos.

En este espacio se encuentran todos los hábitos que ponemos en práctica sin preguntarnos si son los más adecuados para alcanzar nuestras metas. Es todo eso que hacemos por simple comodidad pero que realmente no nos conduce al sitio donde nos gustaría estar ni nos convierte en la persona que querríamos ser. La zona de confort del presente son todos esos automatismos que nos atrapan impidiéndonos alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto.

SEÑALES DE QUE ESTAMOS ATRAPADOS EN NUESTRA ZONA DE CONTROL

Abraham Maslow escribió que el crecimiento puede “considerarse como una serie interminable de elecciones y decisiones diarias, en cada una de las cuales uno puede elegir entre regresar a la seguridad o avanzar hacia el crecimiento”. Salir de la zona de confort, en gran parte, facilita ese crecimiento.

Sin embargo, dado que la zona de confort es un espacio que se construye lentamente a lo largo de los años, muchas veces no nos damos cuenta de que estamos atrapados en su interior. Estamos tan acostumbrados a nuestros hábitos y estilo de vida que no nos percatamos de cómo limitan nuestras posibilidades de crecer y convertirnos en la persona que nos gustaría ser o atrevernos a hacer todas esas cosas con las que siempre hemos soñado.

Algunos signos que indican que debes salir de tu zona de confort son:

1-No creces desde el punto de vista emocional e intelectual sino que experimentas una profunda apatía.

2-Te sientes profundamente desmotivado, ningún nuevo proyecto o plan te anima lo suficiente-

3-Te cierras a las nuevas ideas ya que estas no encajan con tu sistema de creencias perfectamente estructurado.

4-Tienes miedo a asumir riesgos, por lo que prefieres dejar pasar las buenas oportunidades con la excusa de que podrías perder más que ganar.

5-Desde hace meses o años sigues la misma rutina, de manera que hace mucho que no experimentas esa increíble sensación de estar vivo que genera probar cosas nuevas.

6-Te sientes más aislado y comienzas a pensar que todo carece de sentido ya que no encuentras nada estimulante en tu rutina cotidiana.

7-No aprendes nada nuevo que pueda aportarle un toque de color diferente a tu vida porque sientes que estás bien así, aunque en el fondo experimentas un gran vacío, como si necesitaras algo más, aunque no sabes exactamente qué es.

8-Tu vocabulario se ha llenado de palabras como “me gustaría”, “quizá”, “vamos a ver”… Esas palabras vagas que señalan un deseo permanentemente postergado pero que en realidad son una expresión del miedo que nos produce salir del espacio conocido.

9-Procrastinas mucho, una señal que a menudo indica que no te gusta donde estás o lo que estás haciendo.

10-Dices “no” continuamente a todos los planes e ideas nuevas que te proponen y que implican un cambio en tu rutina o manera de hacer las cosas.

SIETE BUENAS RAZONES ARA SALIR DE NUESTRA ZONA DE CONFORT

El escritor estadounidense Max DePree dijo: «no podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad«. Sin embargo, existen muchos otros buenos motivos para animarse a salir de la zona de confort.

1-Te prepara para los tiempos difíciles. Por muy seguros que nos sintamos en nuestra zona de confort, ese espacio no nos protegerá de los problemas, los cuales suelen aparecer en la vida de manera inesperada generando una gran incertidumbre. Si no estamos acostumbrados a los cambios, esos problemas pueden desestabilizarnos e incluso generar trastornos psicológicos. Aprender a vivir fuera de la zona de confort, lidiando con la novedad, los imprevistos y la incertidumbre nos convertirá en personas más fuertes emocionalmente que podrán manejar mejor la adversidad cuando esta se presente.

2-Serás más productivo. La comodidad mata la productividad porque sin esa pequeña dosis de ansiedad que acompaña los plazos y las expectativas tenemos la tendencia a hacer el mínimo necesario para conseguir resultados mediocres. En resumen, la zona de confort nos aboca a la mediocridad, a contentarnos. Otra posibilidad es que caigamos en la «trampa del trabajo», fingir que estamos «demasiado ocupados» con una excusa para permanecer dentro de nuestra zona de confort y evitar cosas nuevas. Ir un poco más allá de nuestros límites puede hacer que recuperemos el empuje necesario y mejoremos nuestra productividad de mil maneras posibles, incluso recurriendo a la creatividad.

3-Tus límites serán cada vez más amplios. Una vez que ponemos un pie fuera de nuestra zona de confort, esta se amplía, lo cual significa que nos convertirnos en personas más abiertas al cambio. Adoptar esta actitud nos permite ser capaces de lidiar con la “ansiedad óptima” sin que esta nos moleste, al contrario, aprendemos a usarla a nuestro favor, aprovechando la energía que nos reporta.

4-Aumentará tu creatividad. La zona de confort representa todo aquello que conocemos y sabemos. Fuera se encuentra otro mundo por descubrir. En la zona de confort no aparecen grandes ideas ni realizamos grandes descubrimientos, es necesario salir de lo conocido para encontrar la inspiración que aguijonee la creatividad. Solo entonces seremos capaces de generar nuevas ideas, ver viejos problemas bajo una perspectiva diferente y establecer conexiones originales. En este sentido, un estudio realizado en la Universidad de Florida comprobó que los estudiantes que pasaban tan solo un semestre fuera de su país obtenían mejores puntuaciones en los test de creatividad que aquellos que se habían quedado estudiando en la misma universidad.

5-Ganarás autoconfianza. Salir de la zona de confort da un poco de miedo, pero cuando lo hacemos y conseguimos nuestros objetivos experimentamos una increíble sensación de empoderamiento. En práctica, cuando somos capaces de lidiar con situaciones que nos atemorizan un poco, comprendemos que somos mucho más fuertes de lo que pensamos, lo cual refuerza nuestro auto-concepto. Además, a medida que superamos los obstáculos vamos ganando habilidades que pasan a formar parte de nuestra mochila de herramientas para la vida. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Duke reveló que las personas que suelen salir de su zona de confort tienen más confianza en sus capacidades para desarrollar con éxito tareas desafiantes.

6-Te sentirás más vivo. Al salir de la zona de confort conocemos a nuevas personas y vivimos nuevas experiencias. Algunas de esas experiencias no serán positivas pero otras se convertirán en un motor impulsor que nos dé nuevas energías. Pronto descubriremos que esa sensación de vacío desaparece, simplemente porque aprendemos a disfrutar más de la vida. En este sentido, psicólogos de la Universidad de Haifa comprobaron que las personas a las que animaban a salir de su zona de confort reportaban una mayor satisfacción vital y sentirse más felices que aquellas que simplemente se mantenían dentro de los límites de lo conocido, siguiendo sus rutinas cotidianas.

7-Envejecerás mejor. Un estudio realizado en la Universidad de Texas reveló que salir de la zona de confort nos ayuda a conservar las capacidades cognitivas a medida que envejecemos. Mantener la mente activa y plantearse nuevos retos es fundamental ya que representan una importante fuente de estimulación tanto a nivel mental como social. Por consiguiente, mantenerse dentro de la zona de confort significa estar fuera de la zona de mejora.

COMO SALIR DE LA ZONA DE CONFORT SIN ENTRAR EN LA ZONA DE PANICO

Una vez que sabemos qué es la zona de confort y los problemas que puede causar apegarnos demasiado a los hábitos y cosas conocidas, resulta evidente que es necesario salir de ese círculo vicioso en el que nos hemos metido. Para ello debemos asumir que experimentar un poco de ansiedad de vez en cuando es positivo porque nos mantiene vivos, nos fortalece y nos ayuda a crecer.

Sin embargo, también es importante mantener bajo control ese nivel de ansiedad, lo cual significa que no hay necesidad de lanzarse al vacío sin paracaídas, podemos salir de nuestra zona de confort dando un paso a la vez, deteniéndonos cuando sintamos que la ansiedad o el miedo comienzan a crecer en intensidad.

Hay personas que pueden salir de su zona de confort dando un gran salto porque pueden gestionar ese nivel de ansiedad. Hay otras que necesitan dar pequeños pasos a la vez. Lo importante no es cómo lo hagas ni el ritmo que lleves, sino que seamos capaces de expandir cada vez más nuestros horizontes.

 Ejercicios que te ayudarán y te permitirán ir ampliando tu zona de crecimiento sin experimentar demasiada ansiedad.

1-Descubre un sitio nuevo. Comienza a salir de tu zona de confort dando pequeños pasos que no supongan una gran amenaza, solo para que te expongas a la diversidad y te acostumbres al cambio. Plantéate descubrir un entorno nuevo al menos una vez a la semana. Puede ser cualquier sitio, desde una pequeña plaza hasta una calle que nunca hayas recorrido o incluso una exposición de arte. La idea es que cada vez te sientas más cómodo con la novedad y que incluso comience a formar parte de ti.

2-Sigue una ruta diferente. Todos tenemos rutas predeterminadas, esas que recorremos todos los días y conocemos de memoria. Para salir de tu zona de confort, un ejercicio muy sencillo consiste en elegir rutas nuevas. No se trata simplemente en cambiar el camino sino de disfrutar de la novedad y, como un niño, descubrir los pequeños detalles que hacen de cada sitio un lugar especial. Si recorres un nuevo camino ensimismado en ti mismo, de poco valdrá el cambio.

3-Prueba algo nuevo. La novedad no solo nos mantiene vivos, es fundamental para mantener activo nuestro cerebro. Un sencillo ejercicio para abandonar la zona de confort consiste, por ejemplo, en probar nuevos sabores. También puedes escuchar un género musical muy diferente del que sueles escuchar o apostar por un libro de un género que no sueles leer. El género distópico, por ejemplo, así como la ciencia ficción y la fantasía, son particularmente interesantes para desanclar nuestro pensamiento de lo tradicional.

4-No elijas la opción segura. Tenemos la tendencia a elegir la opción segura porque queremos minimizar el riesgo y tener todo bajo control. Sin embargo, de vez en cuando es conveniente que te decantes por la opción menos cómoda y más arriesgada. No es necesario que sean decisiones trascendentales en las que hay mucho en juego, pueden ser decisiones menos importantes, pero ten en mente que solo cuando arriesgas puedes saber hasta dónde eres capaz de llegar.

5-Di “sí” más a menudo a cosas que normalmente no aceptarías. Cada vez que dices “no” te mantienes en tu zona de confort, aferrado a lo que ya conoces. Por eso, un buen ejercicio para salir de la zona de confort consiste en decir “sí” más a menudo, sobre todo a esas cosas que no sueles aceptar. Esa actitud más positiva te ayudará a emprender nuevos proyectos, aventuras o simplemente vivir nuevas experiencias.

6-Toma una decisión rápida. Por supuesto, no debe ser una decisión de vida o muerte. Piensa en esas decisiones relativamente intrascendentes sobre las que sueles cavilar demasiado. Cuando te enfrentes a una de ellas, simplemente elige lo primero que te pase por la mente, sin pensarlo demasiado, aunque sea algo inusual. Con este pequeño ejercicio para salir de tu zona de confort estarás potenciando la confianza en tu Inteligencia Intuitiva. Te asombrará descubrir que eliminar la necesidad de reflexionar sobre una decisión te quita un gran peso de encima y te genera una gran sensación de confianza en ti mismo.

7-Haz algo que te atemorice. El miedo no siempre es negativo, a veces tan solo es un indicador de que estamos a las puertas de algo nuevo y desconocido. Por eso, uno de los ejercicios para salir de la zona de confort más eficaz consiste en elegir algunas de esas cosas que te atemorizan y hacerlas. Recuerda las palabras de Helen Keller: «evitar el peligro no es más seguro, a largo plazo, que exponerse a él. Los que temen lo encuentran tan a menudo como los intrépidos. La vida es una aventura atrevida o no es nada«.

8-Plantéate un nuevo reto. ¿Hay algo que siempre has querido hacer pero que, por una u otra razón, has terminado postergando? Este es el momento. Atrévete a plantearte un nuevo desafío que realmente te motive y busca la mejor manera para llevarlo adelante. Puede ser cualquier cosa, basta con que te anime a ir más allá de tus límites.

9-Aprende algo nuevo. No hay nada como el aprendizaje para romper tus barreras y descubrir cosas nuevas. Piensa en algo que siempre has querido aprender y dedica unas horas semanales a ello. Puedes apuntarte a clases o aprenderlo por tu cuenta, lo verdaderamente importante es que saques a tu cerebro de su zona de confort y crees nuevas conexiones neuronales.

10-Considera una posición contraria. Un experimento realizado en la Universidad de Winnipeg y la Universidad de Illinois mostró que el 63% de las personas prefieren perder dinero a leer una opinión contraria a la suya. Un excelente ejercicio para salir de la zona de confort consiste en buscar activamente todas aquellas opiniones o ideas que sean contrarias a las tuyas. Valóralas sin pensar en ganadores o vencidos, sino como un ejercicio intelectual que te ayudará a ampliar tu visión del mundo.

11-Elige un área personal en la que quieras mejorar. ¿Quieres ser más extrovertido? ¿Deseas ganar autoconfianza? Elige un área que quieras mejorar y ponte manos a la obra. La zona de confort también está llena de excusas para seguir siendo quienes somos, por lo que es importante que realices un trabajo interior que te ayude a cambiar. Plantéate un desafío y diseña un plan de acción para lograr tu cometido.

12-Planifica un día diferente y especial solo para ti.Se trata de hacer algo que nunca hayas hecho. Puedes, por ejemplo, pasar un día desconectado en soledad para que puedas reconectar contigo mismo lejos de los estímulos a los que siempre estás expuesto. La idea es que te zambullas durante toda una jornada en una situación completamente nueva.

13-Usa las emociones “negativas” a tu favor. Solemos pensar que las emociones negativas son desagradables y debemos evitarlas. Sin embargo, esas emociones tienen un gran poder dinamizador del comportamiento, por lo que tan solo debemos aprender a usarlas a nuestro favor, en vez de verlas como nuestras enemigas. Si te sientes muy enfadado, por ejemplo, aprovecha esa ira para crear arte o para dar el máximo de ti en el gimnasio. Incluso el estrés, cuando es puntual, puede convertirse en tu aliado cuando debes enfrentar situaciones que demandan una dosis extra de energía.

14-Cede el control y aprende a fluir.Nos aferramos a la zona de confort porque la identificamos con la seguridad y el control, aunque en realidad no es más que una ilusión. Por eso, uno de los mejores ejercicios para salir de la zona de confort consiste en aprender a fluir con los acontecimientos y ceder el control de vez en cuando. Aprende a delegar, deja que los demás planifiquen algunas cosas, confía más en quienes te rodean y permite que tomen la iniciativa.

15-Tira todo lo que no necesitas. Tu zona de confort también está compuesta por todas esas cosas que te reconfortan pero que realmente no necesitas y solo ocupan un espacio inútilmente. Para abandonar la zona de confort, necesitas aprender a practicar el desapego, por lo que podrías empezar haciendo limpieza en casa tirando todo aquello que no necesitas.

De hecho, debemos ser conscientes de que trascender la zona de confort encierra cierto grado de incertidumbre e incomodidad. Debemos estar preparados para abrazar lo incierto ya que si nos sentimos excesivamente amenazados por los sucesos impredecibles, sobre todo aquellos que plantean un desafío a nuestra competencia y ponen en riesgo nuestras necesidades de control y previsibilidad, existen grandes probabilidades de que corramos a buen reparo a nuestra zona de confort para sentirnos seguros.

No debemos olvidar que la incertidumbre y la imprevisibilidad pueden amenazar nuestra integridad psicológica, representando una dura prueba para nuestro ego. Las investigaciones sugieren que cuando debemos tomar ciertas decisiones, tenemos la tendencia a mantener el statu quo y evitar implementar nuevas soluciones.

A veces, simplemente preferimos mantenernos en los límites de lo conocido por miedo a fallar. Otras veces lo hacemos por simple pereza. A fin de cuentas, mantener los estados predeterminados requiere menos esfuerzo mental e implica una amenaza psicológica menor que el cambio. Por esa razón, es importante que seamos plenamente conscientes de todos los desafíos que nos esperan fuera de la zona de confort, de manera que dar ese paso no se convierta en un trauma.

Es importante salir de la zona de confort, pero tampoco debe convertirse en una obsesión. Debemos tener en cuenta que no podemos vivir fuera de nuestra zona de comodidad todo el tiempo. De vez en cuando es útil regresar a ese espacio donde nos sentimos seguros para procesar tranquilamente nuestras experiencias.

JENNIFER DELGADO SUÁREZ


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