sábado, 30 de abril de 2016

QUE TE IMPORTE QUIEN TE APORTE



 

Vivimos en una sociedad compleja cargada muchas veces de intereses personales e individualismos. El día a día está regido a menudo por la competividad, e incluso por las ansias de posesión.

En muchas de nuestras relaciones interpersonales pesa un sibilino egoísmo del que somos conscientes y que sin embargo soportamos. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones? ¿Cuál es la forma más efectiva de actuar?

Que te importe quien te aporte


Ha llegado el momento en mi vida en que practico “la economía de personas”.

Incluyo en mí día a día a todo aquel que dé riqueza a mis días, valores a mis sueños y ganancias a mi corazón.

Tenemos muy claro que no se trata solo de alejarnos de todos aquellos “que no nos aportan nada”. La vida real no es como las redes sociales, donde existe la opción de “eliminar o borrar amigos”. Se trata de dar más importancia o menos…..

Es muy posible que algún familiar tuyo, lejos de enriquecer tu vida, te la llene de malestares. O que tengas un compañero de trabajo algo negativo, derrotista y crítico. No podemos borrarlos de nuestro día a día.

Se trata, simplemente, de no darles la importancia que merecen. Evitar que te afecten sus actos o sus palabras, siempre y cuando, no crucen el límite de tu integridad emocional o psíquica, en ese caso, la distancia sería más adecuada.

Ahora bien, ante este tipo de personalidades donde su toxicidad no sale de la zona crítica, lo mejor es no darles poder; ni en tu vida ni en tus pensamientos. Marca límites. Porque de hacerlo, de permitir que te afecten, acumularás un estrés físico y emocional muy peligroso.

A pesar de que en muchas ocasiones no nos es posible controlar quién entra y quién sale de nuestras vidas, si tienes la capacidad y la responsabilidad de decidir quién se mantiene en tu corazón.

La clave de esta permisividad, de esta forma de conseguir que te importe quien te aporte, es construir relaciones positivas. Te explicamos cuáles son los pilares básicos:

1. CONSTRUYE APEGOS SALUDABLES.

Es muy importante “evitar apegos”. La esencia está en saber diferenciar los apegos que nos ocasionan sufrimiento de los apegos saludables, donde se construyen los vínculos de crecimiento. Debemos favorecer apegos basados en la confianza y no en la ansiedad. Es vital que exista una armonía basada en la madurez y el respeto mutuo.

2. SABER SATISFACER LAS NECESIDADES BÁSICAS.

Negar que todos tenemos necesidades es ponernos una venda en los ojos. Para que alguien nos importe de verdad, debe existir un adecuado intercambio de ganancias personales:

Un respeto mutuo y la seguridad de que no vamos a ser sancionados, juzgados o rechazados al expresar nuestros pensamientos. Esta sensación es la que suele aparecer en especial a nivel de familia, cuando sabemos que no se van a respetar nuestras opiniones o acciones. Muestras de afecto cotidiano: es esa sensación de complicidad que disfrutamos con nuestras amistades, el cariño  de nuestras pareas ect. Es ofrecer afecto de forma libre, el arropar y dejarnos envolver por un sentimiento integro de cercanía.

3. PODER AFRONTAR DETERMINADOS PROBLEMAS.

En ocasiones, cuando tienes un problema, alguien cercano a ti en lugar de aportarte estrategias, o simplemente ponerse en tu lugar para comprenderte, te recriminan determinadas cosas. Son esas personas que lejos de ayudarte, te hunden más aún. Intenta marcar distancias en estos casos, y elige bien quien se acerca a ti en esos momentos.

En las relaciones positivas tienen como esencia el disponer de una armonía interna donde los problemas lejos de ser obstáculos, son oportunidades personales donde ofrecer ayuda, aprender y fortalecer aún más el vínculo.

4. LAS RELACIONES POSITIVAS ADMITEN LA EXISTENCIA DE ERRORES.

Si alguien de tu contexto más cercano no acepta el hecho de que hayas cometido ciertos errores, no será una relación saludable ni emocionalmente segura. Te enfrentas siempre a su “dura vara de medir”, donde no caben equívocos, donde no se te concede la oportunidad de ser mejor.

Evita este tipo de relaciones, que no te importe marcar distancia o más aún, desactivar la posible influencia que puedan tener de ti. Las personas nos equivocamos, erramos, asumimos faltas y avanzamos para crecer personalmente.

Todos aquellos que te quieran tal como eres, con tus aciertos, faltas, manías y grandezas, son personas que aportan luz a tu vida.

No las pierdas, agárrate con fuerza a la cola de sus cometas.

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