domingo, 24 de mayo de 2015

PERSONAS TOXICAS: COMO LIDIAR CON ELLAS.


 


 PERSONAS TOXICAS: 7 ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA LIDIAR CON ELLAS.

 
Personas tóxicas hay por doquier. Incluso es posible que nosotros mismos, en determinadas circunstancias, adoptemos algunos de esos comportamientos. Sin embargo, lo cierto es que tener que lidiar con estas personas día tras día, puede ser agotador y conducir a la frustración. De hecho, si no cuentas con las herramientas psicológicas adecuadas, estas personas terminarán adueñándose de tu tiempo y afectarán profundamente tu paz interior con sus demandas exageradas e irracionales. Por eso, es fundamental aprender a lidiar con sus reclamos sin perder la calma y sin renunciar a nuestros derechos.

Mantener la calma en medio de la tormenta

1. Céntrate en las soluciones.

Las personas tóxicas suelen generar una sensación asfixiante. Sin embargo, si te centras en esas emociones y pensamientos negativos, te sentirás aún peor, sentirás que te encuentras en un laberinto sin salida y aumentan las probabilidades de que pierdas el control. Como resultado, el estrés aumentará. Por eso, es mejor que te centres en las soluciones, en cómo resolver esa situación en concreto y reducir tu nivel de estrés. 

2. Establece límites.

Las personas tóxicas intentarán que te sumerjas en sus problemas. En realidad no quieren soluciones, solo desean consumir tu tiempo y descargar su carga de negatividad. Por eso, es importante que aprendas a distinguir entre las personas que realmente necesitan ayuda porque quieren resolver un problema y aquellas que solo desean quejarse y se comportan como camiones de basura humanos. En ese caso, establece límites sanos que te permitan mantenerte a distancia.

3. No esperes un cambio.

Lograr un cambio en las personas no es una misión imposible pero es complicado y demanda un gran esfuerzo. Por lo general, es difícil que las personas tóxicas cambien porque suelen oponer una gran resistencia. Por tanto, no pierdas tiempo culpándolas, desaprobando sus acciones o reprochándoles sus palabras porque de esta forma es probable que solo empeores aún más la situación. Simplemente realiza sugerencias breves y concisas pero no les presiones demasiado.

4. No discutas.

Ahorrar energía es importante. Además, las discusiones a menudo solo sirven para hacerte sentir peor. Por eso, es esencial que no caigas en el juego que te proponen las personas tóxicas, no te dejes arrastrar a su tela de araña. Si notas que tu interlocutor no puede manejar bien sus emociones o que no está abierto a nuevos argumentos, evita comenzar una discusión. Por tu equilibrio psicológico, es mejor que aprendas a elegir qué batallas luchar y en cuáles retirarte a tiempo.

5. Conócete.

Si te conoces bien y sabes cuál es tu punto de no retorno, ese momento en el que pierdes la paciencia, podrás detenerte antes de llegar a ese extremo. Al contrario, si dejas que la persona tóxica avance, sin establecer una barrera, solo terminarás enfadado y frustrado. Mantén en todo momento el control emocional y, si crees que estás a punto de perderlo, detén la conversación con cortesía. Dile a tu interlocutor que en ese momento no puedes continuar hablando sobre ese tema.

6. Supera la negatividad.

Las personas tóxicas no suelen actuar de forma racional, si lo hicieran, no exhibirían tantos comportamientos negativos que vulneran los derechos de los demás. De hecho, en algunas ocasiones, no es ni siquiera la persona quien nos molesta sino pensar en sus conductas irracionales, injustas y hasta egoístas. Por eso, la regla de oro para poder lidiar con tranquilidad con estas personas consiste en superar esa negatividad inicial. Responde solamente a los hechos, no le sigas el hilo a su pensamiento caótico y no esperes que actúe como tú lo harías.

7. No juzgues.

Es difícil no juzgar. De hecho, en el camino del Crecimiento Personal, es uno de los hábitos más complicados de abandonar, pero también uno de los que más beneficios nos reporta. Intenta no juzgar a la persona que tienes delante, en su lugar, ofrécele respeto, comprensión y compasión. Recuerda que detrás de esos comportamientos es probable que se escondan traumas infantiles, miedos o frustraciones. Recuerda que no somos mejores ni peores, solo diferentes.

Por Jennifer Delgado

jueves, 21 de mayo de 2015

ENSEÑANZAS QUE TE HARAN MÁS FUERTE


 

La mayor fuente de insatisfacciones no es la realidad, las adversidades o los obstáculos, sino nuestras expectativas. Somos nosotros nuestro principal enemigo porque, cuando nuestras expectativas son demasiado elevadas y no se corresponden con la realidad, corremos el riesgo de venirnos abajo. De hecho, una de las características esenciales de las personas resilientes consiste en tener expectativas adecuadas, objetivas y contextualizadas. 

Para formar expectativas que guíen nuestros pasos por el buen camino, no basta con ser conscientes de nuestras potencialidades y limitaciones sino que también debemos tener una imagen realista del mundo que nos rodea. Desgraciadamente, con el auge del positivismo en la Psicología, muchas personas han perdido, de cierta manera, el contacto con la realidad, alimentando expectativas poco realistas que dan lugar a la frustración y hacen que el fracaso tenga un sabor aún más amargo. Las expectativas irreales no solo no nos acercan a nuestras metas sino que nos convierte en personas más vulnerables. 

Por eso, de vez en cuando es conveniente tener en cuenta algunas lecciones de vida, enseñanzas que pueden convertirnos en personas más fuertes o, cuanto menos, más conscientes y proactivas.

¿Cuáles son las enseñanzas que siempre deberías tener presente?

1. Puede que no exista un mañana

Es probable que ahora mismo haya alguien en el mundo planificando un mañana que no llegará. Es triste pero, a la misma vez, es cierto. Todo lo que tenemos es el presente, así que es mejor que lo aprovechemos sabiamente, porque el mañana es incierto. 

2. La vida no es fácil

Para lograr que nuestros sueños se hagan realidad, debemos trabajar duro. El éxito se construye día tras día, no llega con golpes de suerte. Detrás de cada persona exitosa, siempre hay una historia de sacrificios. Cuanto antes comprendamos esta realidad, antes podremos poner manos a la obra.

3. No se puede controlar todo

La sensación de control nos hace sentir cómodos y seguros. Sin embargo, la mayoría de las cosas más importantes de la vida, se escapan a nuestro control. Eso implica que, en vez de invertir tiempo y esfuerzo en intentar controlarlas, es mejor aceptar la incertidumbre y aprender a lidiar con la inseguridad ante el futuro.

4. La información no es conocimiento

Tener información no significa, necesariamente, comprender, los conocimientos más importantes de la vida suelen provenir de la experiencia directa. Solo a través de esas vivencias podemos crecer y entender la verdadera magnitud de muchos eventos. Es necesario experimentar y vincularse emocionalmente para conocer a fondo. 

5. Es imposible cambiar el pasado

Nadie puede volver atrás para empezar de nuevo, pero tenemos la posibilidad de comenzar hoy mismo a construir un nuevo final. De nada sirve lamentarse por lo ocurrido porque no podemos cambiarlo, pero podemos cambiar nuestra reacción ante ese evento. Recuerda que solo cuando aceptamos el pasado, nos liberamos de él y somos libres para construir un nuevo futuro.

6. No se obtiene, sin dar algo a cambio

Por mucho que la sociedad se haya empeñado en decirnos que podemos obtener todo lo que deseamos, lo cierto es que para lograr grandes cosas, para poner en práctica cambios trascendentales, siempre nos veremos obligados a renunciar a algo. Ir hacia adelante también implica dejar cosas, costumbres o incluso personas en el pasado.

7. Siempre habrá personas que no nos agraden

Por mucho que nos esforcemos, siempre habrá personas que no estén de acuerdo con nuestras ideas o formas de actuar y que, a la postre, se convertirán en un obstáculo para alcanzar nuestras metas. Sin embargo, no tiene sentido quejarse o intentar agradarles, en su lugar, debemos concentrarnos en hacer lo que realmente nos satisface, siendo fieles a nuestros valores. No podemos caerle bien a todos, pero es importante que nos sintamos satisfechos con nosotros mismos.

8. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Antes o después, el dolor tocará a nuestra puerta. La adversidad, la pérdida de personas queridas e incluso las enfermedades son inevitables. Sin embargo, podemos elegir cómo reaccionar ante esas circunstancias, podemos aprender de ellas y crecer ante los problemas o, al contrario, podemos dejar que nos derroten. Recuerda que es en las grandes adversidades cuando descubrimos hasta dónde somos capaces de llegar.

9. Siempre habrá alguien mejor

La vida no es una carrera para ser los mejores, es un camino para encontrar la felicidad. La carrera desenfrenada por tener más o por sobresalir, a menudo solo conduce a un estado de insatisfacción perenne. Al contrario, aceptarnos y comprender que lo más importante no es el resultado final sino el camino, es la clave para vivir de forma más plena. No olvides que lo que obtienes al alcanzar tus metas, no es tan importante como en lo que te has convertido intentando alcanzarlas.

10. La única persona que nos puede hacer felices, somos nosotros mismos

La semilla de la felicidad se encuentra dentro de nosotros. Las personas a nuestro alrededor y las condiciones externas pueden brindarnos fugaces momentos de felicidad pero es nuestra actitud la que determina si ese estado será estable a lo largo del tiempo o se esfumará. La felicidad es una decisión personal que se toma aquí y ahora, no es necesario supeditarla a ninguna condición.

Por Jennifer Delgado

miércoles, 20 de mayo de 2015

PALABRAS



 

No solemos prestarle demasiada atención a las palabras que decimos, pero somos comunicadores natos. Parece un contrasentido pero lo cierto es que nos pasamos todo el día comunicando, no solo con los demás, sino con nosotros mismos. Aun así, nuestro estilo de comunicación es automático, es algo que se ha ido formando a lo largo de los años, en dependencia de nuestras experiencias, y que ahora utilizamos sin ser plenamente conscientes.

Por eso, utilizamos algunas palabras más que otras. Por ejemplo, un estudio realizado en la Universidad de Colorado desveló que las personas con tendencia la neuroticismo, utilizan un elevado número de palabras asociadas a emociones negativas. Otro estudio, esta vez realizado en la Universidad de Ámsterdam descubrió que las personas extrovertidas prefieren los términos descriptivos más abstractos y que las personas introvertidas eligen adjetivos más concretos.

Por tanto no es banal que cada cierto tiempo hagamos un balance de las palabras que usamos, sobre todo si tenemos en cuenta que ese dialogo no solo afecta la imagen que los demás tienen de nosotros, sino que incluso puede incidir en nuestra autoestima. Ha continuación os propongo algunas palabras que deberíamos usar más a menudo, pero de forma consciente, no como un automatismo.

 

Palabras simples que implican grandes cambios


1.-Porque.

Esta palabra es muy sencilla, pero tiene mucho poder. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Harvard la ha calificado como “la palabra más persuasiva del mundo”. En este experimento se pudo apreciar que cuando las personas pedían un favor y añadían un “porque”, las probabilidades de que el otro accediera    aumentaban un 30%. Y es que cuando pedimos algo y damos nuestras razones, estamos demostrando que respetamos a la otra persona y que confiamos en ella. Estamos apelando a su comprensión y la incitamos a ponerse en nuestro lugar.

2.-Gracias.

No se trata de dar las gracias por obligación o de repetir esta palabra por inercia, porque es de “buena educación”, sino de dar las gracias realmente, desde lo más profundo. La diferencia se nota porque te permite conectar con el otro, decirle que realmente aprecias su gesto y que te ha ayudado. De hecho, esta palabra tiene un gran poder reconfortante, tanto para el que la dice como para quien la recibe.

3.-Disculpa.

Pocas palabras tienen tanto poder como esta, pero solo cuando nace de un arrepentimiento sincero. Cuando decimos “lo siento” estamos reconociendo un error pero, sobre todo, estamos expresando humildad y nuestro deseo de reparar el daño causado. Sin embargo, tampoco podemos abusar de ella. Un estudio realizado en la Universidad de Rotterdam desvelo que tendemos a sobrestimar el efecto de unas disculpas y que estas solo son eficaces cuando son sinceras y explicamos nuestras circunstancias, pero sin que se conviertan en una excusa.

4.- ¡Vamos!

De buenas intenciones está hecho el mundo, pero en realidad la vida cambia cuando nos subimos las mangas de la camisa y ponemos manos a la obra. Desgraciadamente somos expertos en aplazar los cambios para un momento más propicio. Sin embargo, cuando estás seguro de una menta, una vez que te planteas un objetivo, simplemente debes comenzar, el cómo lo iras descubriendo en el camino. Recuerda que el camino más largo comienza con el primer paso.

5.-No.

Establecer límites y aprender a decir “no” es fundamental para poder llevar la vida que realmente deseamos. No se trata de tener una negativa siempre en la punta de la lengua pero debemos dejar claro cuáles son nuestras prioridades y cuándo podemos ayudar y cuando no. Cuando no puedas o no quieras hacer algo, simplemente di “no” y puedes dar una razón, cuando más concisa mejor, ya que de lo contrario parecerá que te estás disculpando. Recuerda que tienes el derecho de invertir tu tiempo y energía en las cosas que realmente te causen satisfacción o consideres necesarias.

6.-Bueno….

Cuando cometes un error, ¿te enfadas y le gritas a las demás personas que están a tu alrededor o te recriminas a ti mismo, denigrándote y culpándote? Así reaccionan la mayoría de las personas. Pero de esta forma solo consiguen empeorar aún más la situación. Por eso, cuando las cosas no salgan como habías planeado, di simplemente: “bueno, no ha salido como tenía previsto pero…” Es inevitable cometer errores pero de nada sirve llorar sobre la leche mojada, intenta ver el lado bueno de las cosas. Se trata de una simple palabra pero implica un cambio de perspectiva enorme.

7.-Respira.

Cada vez que te sientas a punto de explotar, cuando estés enfadado o cuando el estrés llegue a cuotas máximas, simplemente respira. Todas las veces que haga falta. La respiración nos ayuda a sintonizar en la misma frecuencia muchas de las funciones metabólicas que se alteran cuando estamos enojados o estresados, como la presión arterial y el ritmo cardiaco. Respirar es un excelente ejercicio que te ayudará a recobrar la calma y a no cometer errores. Así pues….Respira…Respira….Respira.

miércoles, 13 de mayo de 2015

NORMALIDAD


 
Hemos entrado en un periodo nuevo, y debemos entender que las cosas nunca volverán a ser como antes; tenemos que acostumbrarnos a hacer las cosas de otra manera, porque esas “cosas diferentes” pronto llegarán a ser habituales.

 

El cambio de los patrones y estructuras que nos resultaron útiles durante un tiempo, puede que ya no nos sirvan, y nos sintamos inquietos y con ansiedad.  Pero esto no es sino el principio, todavía nos queda mucho camino por recorrer, ya que este cambio durará bastante tiempo. A pesar de que vivimos una realidad con un movimiento más rápido, pudiendo tener la sensación de estar en un terreno movedizo.

 

Por nuestra parte lo más fácil será aceptar que los cambios son algo “normal”; lo más difícil, participar activamente en el cambio de una manera equilibrada, estable y que no resulte ajena. Formar parte de lo “nuevo” también significa reajustarse y comprender qué; el cambio no significa algo negativo, y que la gente se asusta de lo que no conoce.

 

A veces el cambio precisa coraje- valor para aceptarlo como algo “normal”, algunas personas se adaptan mejor que otras, cada cual debe encontrar la mejor manera, la más correcta y cómoda. No obstante, no partimos de cero, llegar al punto donde nos encontramos también forma parte del cambio.

Durante este periodo de nuevo aprendizaje puede que también precisemos realizar alguna “limpieza” personal, para poner en orden nuestra propia casa.

 

Este es el mejor momento para volver a comprometerse, para reflexionar sobre la pregunta “¿Qué es la vida para mí?, y “¿Cómo puedo participar?”

 

Estos son algunos de los aspectos básicos para el cambio:

 

1.-Liberase del miedo.

2.-Re-calibrar las definiciones de lo que es “normal”.

3.-Observar las emociones, las respuestas a las mismas y las necesidades.

4.-Acostumbrarse a los cambios.

5.-Sentirse alegre con el cambio y la modificación de los hábitos/patrones.

6.-No tratar de volver a la vieja “normalidad”, la adaptación es un movimiento hacia adelante.

7.-Confia en tu intuición y tus sensaciones instintivas.

 

Otra forma de considerar estos cambios es verlos como formando parte del desplazamiento desde el modo supervivencia al modo creativo, generando una nueva manera de existir más ajustada a cómo deseamos vivir la vida de forma más significativa.

A medida que cambiamos gradualmente, o incluso súbitamente, hacia la era de la nueva normalidad podemos descubrir que entramos dentro de las siguientes categorías:

 

1.-Manifestadores.

2.-Facilitadores.

3.-Nutridores.

 

Cada papel tiene idéntica importancia, y al mismo tiempo es diferente en la forma de relacionarse y comprometerse en la vida con los demás.

 

Esta nueva etapa va a tener una gran influencia sobre valores de:

 

·         Conectividad.

·         Comunicación.

·         Consciencia.

·         Compasión.


Ya sea que manifestemos cosas en la vida, las facilitemos a otros, o las nutramos. Cada caso implica una participación consciente.

 
Esta es la nueva esencia del Universo. Nuestra participación consciente, equilibrada y estable en el descubrimiento del sentido evolutivo para nosotros mismos y para los demás, y el ser creativos y activos en la búsqueda de un futuro positivo para todos.

 


 

jueves, 7 de mayo de 2015

¿QUE ES LA INTELIGENCIA INTUITIVA?



 

 
La idea de la Inteligencia Intuitiva proviene del sociólogo canadiense Malcolm Gladwell, quien partió del concepto de “thin-slicing”. Este sociólogo sostiene que somos capaces de conferirle un sentido a las situaciones en base a experiencias realmente efímeras. Por tanto, también tenemos la capacidad para determinar lo que es más importante en poquísimo tiempo, incluso en un abrir y cerrar de ojos. A esta capacidad Malcolm Gladwell la denominó “Inteligencia Intuitiva”.

 

La Inteligencia Intutiva enaltece nuestra capacidad para decidir y resolver problemas en muy poco tiempo. Es un concepto que va contracorriente ya que siempre hemos pensado que para tomar buenas decisiones, es necesario pensar detenidamente, no apresurarse y analizar los pros y los contras de la situación.

 

Sin embargo, lo cierto es que en una sociedad como la actual, donde hay un exceso de información, a veces menos es más, y tener más datos no siempre juega a nuestro favor sino que a veces puede confundirnos o conducirnos a la inercia. De hecho, ya sabemos que cuando tenemos muchas opciones entre las cuales elegir, nuestro cerebro sufre una especie de bloqueo, al ser incapaz de manejar tantos datos, simplemente no puede decidir.

 

Al respecto, en un estudio muy interesante realizado en Chicago les pidieron a los médicos que cambiaran la forma en que diagnosticaban los ataques al corazón. La idea era que recogiesen menos información sobre los pacientes para poder intervenir con mayor rapidez y aprovechar unos minutos de tiempo preciosos. Así, solo debían tomar la presión arterial y realizar un electrocardiograma, omitiendo todos los datos de la historia clínica.

Como resultado de este experimento, hoy el Condado de Cook es uno de los mejores lugares en Estados Unidos en el diagnóstico de dolores torácicos.

 

Por supuesto, convencer a los médicos no fue una tarea fácil ya que aquel procedimiento iba contra las normas preestablecidas. De la misma manera, no nos resultará sencillo dejarnos llevar por lo que siempre hemos considerado como “corazonadas” o presentimientos, sobre todo si debemos tomar decisiones importantes que pueden marcar nuestro destino.

 

Por tanto, la Inteligencia Intuitiva no sería nada más que dejar aflorar a la conciencia todo aquello que ya sabemos, en aras de resolver un problema y tomar decisiones con extraordinaria rapidez. No se trata de razonar sino de saber escuchar a nuestro inconsciente y a nuestras emociones.

De hecho, mientras que la inteligencia tradicional implica cierto grado de reflexión y procesamiento, la inteligencia intuitiva se basa en el conocimiento que hemos atesorado a lo largo de los años y que está bien guardado en el inconsciente.

 

¿Es fiable la Inteligencia Intuitiva?

La Inteligencia Intuitiva sienta sus bases en el cerebro emocional. Se trata de la zona más antigua del cerebro, encargada de procesar los principales estímulos provenientes del medio. De hecho, cuando nos encontramos ante situaciones que debemos resolver inmediatamente, se activan una serie de imágenes relacionadas con el hecho en cuestión. A su vez, esas imágenes activan recuerdos emocionales, ya sean dolorosos o positivos, que influyen en la decisión que tomaremos.

 

Por ejemplo, cuando debemos decidir si le vamos a dar una segunda oportunidad a nuestra pareja, inevitablemente, en nuestra mente se activan los recuerdos de relaciones pasadas. Esos recuerdos pasan por delante de nuestros ojos, como si de una película se tratase, e inclinarán la balanza en una u otra dirección. Si las experiencias han sido positivas, es probable que decidamos darle una segunda oportunidad, si han sido negativas, es probable que no se la demos.

 

Este proceso transcurre de forma consciente, por eso generalmente somos capaces de explicar las razones de nuestra decisión. Sin embargo, en algunos casos el proceso transcurre de forma inconsciente. Por debajo del umbral de nuestra conciencia tiene lugar un mecanismo de preselección que se encarga de examinar las diferentes opciones y decidir cuáles serán las que lleguen a la conciencia. De hecho, este es el primer mecanismo de decantación de alternativas, y se encarga de que afloren solo las opciones más convenientes. Así nuestro cerebro racional no se ve ofuscado con demasiadas alternativas, con un número excesivo de opciones que no puede manejar.

 

Sin embargo, este mecanismo no solo se encarga de que el cerebro racional funcione mejor y no se bloquee sino que también nos protege. En nuestro cerebro emocional están grabadas con fuego las experiencias negativas. Por eso, ese cerebro se encarga de descartar todas aquellas opciones que podrían causarnos daño o reactivar, de alguna manera, ese dolor.

Sin embargo, ¿es realmente eficaz este mecanismo?

 

La Inteligencia Intuitiva sería como un mecanismo de decantación de alternativas, donde nuestras experiencias emocionales anteriores son esenciales. En los años ’80 y ’90, se realizaron estudios con enfermeras, médicos y empresarios que tenían muchos años de experiencia y se pudo apreciar que su primera intuición casi nunca fallaba.

Por supuesto, la Inteligencia Intuitiva no es, ni mucho menos, una herramienta infalible. Aún así, puede ser una estrategia particularmente útil cuando debemos tomar decisiones en las que la información es particularmente caótica o no tenemos forma de valorar con objetividad los pros y los contras de las diferentes opciones.

 

¿Cómo aplicar la inteligencia intuitiva a la vida cotidiana?

En todo caso, siempre es conveniente aprender a escuchar las emociones. En un mundo donde hemos priorizado la razón e intentamos que la mente funcione como un algoritmo matemático, a veces es conveniente dejar hablar nuestros deseos más recónditos.

Para lograrlo, puedes poner en práctica estos principios:

 

1. Piensa de manera holística, analiza la situación en 360 grados y no te cierres a ninguna posibilidad, por disparatada que pueda parecerte en un primer momento. Más adelante, cuando llegue el momento de decidir, ya tendrás tiempo para eliminar alternativas pero antes, es importante que mantengas la mente abierta.

 

2. Aprende a leer entre líneas, lo cual significa que no solo debes pensar en términos de conveniencia sino que también debes escuchar a tu cuerpo, a las sensaciones que despierta la perspectiva de determinadas decisiones. Si nunca lo has hecho, al principio te resultará difícil pero cuando te acostumbres, notarás los pequeños cambios en tu cuerpo que generan algunas decisiones. Hazles caso porque el resultado vale la pena.

 

Fuentes: Gladwell, M. (2005) Inteligencia Intuitiva. Barcelona: Editorial Taurus.

martes, 5 de mayo de 2015

MOMENTO CÓSMICO


 
La Tierra nos crea y nos sustenta, sin ella no podríamos existir. Nuestro planeta está situado al borde de uno de los sistemas galácticos, por lo que es de fácil acceso desde otras galaxias. Su situación favorece la activación de portales energéticos por los que transitan energías del espacio.

Unas energías crearon todo lo que existe en la Tierra dotándolo de consciencia, la cual se comunica mediante vibraciones de frecuencias electromagnéticas, estas se conectan y funcionan como una corporación, aportando beneficios al Todo.

Las energías se unen basándose en su nivel de evolución, según un plan específico. Dentro de ese plan estamos los humanos, creados de la misma materia que el planeta, pero con una mente capaz de almacenar códigos de información en su interior. Preparados de manera que cuando la Tierra tenga que pasar por un salto evolutivo, actuar como un factor estabilizador durante la transmutacion de las dimensiones,  expandiendo las frecuencias que sirven para despertar a los rezagados. Cada uno de nosotros acogerá el nuevo conocimiento y los cambios hasta donde pueda.

La Tierra es un microcosmos dentro de un macrocosmos, una versión en miniatura de lo que sucede en el resto del universo, pero con una gran diferencia: la Tierra es un planeta donde se experimentan todas las posibilidades de una densidad 3D, aportando estas experiencias a otras realidades.

Ahora estamos en un tiempo difícil, un tiempo de cambio en el que dejaremos atrás viejos paradigmas, y en el que recordaremos como salir de la consciencia colectiva que nos ha tenido atrapados. Nos daremos cuenta de que nuestras creencias están basadas en un tiempo lineal, y recordaremos que el tiempo es mucho más flexible de lo que pensamos, que puede ser estirado, distorsionado, curvado, y se puede enroscar sobre sí mismo, permitiéndonos movimientos simultáneos en varios lugares. 

Recordaremos que nuestro lenguaje está formado por códigos, y que el sonido que producimos al hablar crea imágenes que se reflejan, estimulan y estructuran nuestra consciencia. Cada uno de nosotros tiene su propia entonación al hablar, y producimos determinadas variaciones y énfasis que forma nuestra propia rúbrica.

La palabra, el sonido nos afecta a todos y cambia el planeta, por eso es muy importante cuidar lo que decimos y como lo decimos, a veces no nos damos cuenta y podemos descodificar claves que nos ponen en contacto con otras vibraciones, identificando energías compatibles con las nuestras que nos hablan de nuestro regreso a la fuente.

Es el momento adecuado para recitar mantras, repetir decretos, crear armonía a nuestro alrededor mediante el sonido, expandiendo desde nuestro interior oleadas de amor y reconocimiento. No podemos avanzar si no compartimos y damos nuestro conocimiento y experiencia a todo lo creado. La reorganización de nuestro A.D.N y la entrada a la Tierra de energías cósmicas de más alta vibración nos ayudarán a conseguir nuestro salto evolutivo. El momento es AHORA.

sábado, 2 de mayo de 2015

LAS 7 LEYES DEL KARMA PUEDEN CAMBIAR TU VIDA.





¿Qué es realmente el karma?

 

El karma es una palabra que proviene del sánscrito y que está presente en diferentes religiones dhármicas, como el hinduismo y el budismo..

El karma indica las acciones, tanto físicas como verbales y mentales. Esas acciones dejan huellas o impresiones, aunque sean muy sutiles, que después generan resultados o consecuencias en la persona. De cierta forma, el karma es algo equivalente a la ley de Newton que indica que “cada acción tiene una reacción”.

 

Por tanto, cuando pensamos, hablamos o actuamos, desencadenamos una fuerza que reaccionará en proporción. Así, el karma es una especie de juez de nuestros actos, pero no debemos comprenderlo como un castigo que nos aboca a un destino preestablecido sino más bien como una oportunidad de aprendizaje. De hecho, el karma también simboliza la responsabilidad por nuestras acciones y enfatiza en la importancia de ser conscientes de que estas tienen consecuencias.

 

Cada persona es libre para tomar el camino que desee, puede elegir entre hacer el bien o el mal, pero el mundo le devolverá las propias fuerzas que ha puesto en movimiento.

Por supuesto, el karma es un concepto mucho más complejo y no forma parte del objeto de estudio de la Psicología, aun así, muchas de las leyes que se encuentran en su base pueden dejarnos una valiosa enseñanza para la vida cotidiana, pueden ayudarnos a ver el mundo con otros ojos y, sobre todo, pueden promover la felicidad personal desde una postura comprometida y consciente.

 

Las leyes del karma: ¿Qué nos enseñan desde el punto de vista de la Psicología?

 

1. Gran Ley. Se trata de un principio básico que nos remite a la sabiduría popular “el que siembra viento, recoge tempestades”. Lo que transmitimos al universo, nos será devuelto pero diez veces más potente. Esta ley nos incita a reflexionar sobre nuestros pensamientos, palabras y comportamientos porque, de una forma u otra, todos repercuten en nuestro bienestar. Incluso nuestra forma de pensar determina la manera en que reaccionamos ante las situaciones y, por consiguiente, lo que obtendremos de estas.

 

2. Ley de la Responsabilidad. Si algo malo te sucede, significa que hay algo mal en ti porque lo que nos rodea es simplemente una expresión de lo que reflejamos. Esta ley nos recuerda que no debemos quejarnos inútilmente sino asumir nuestra cuota de responsabilidad por lo que nos sucede y preguntarnos qué podemos hacer para cambiar esa situación. Asumir la responsabilidad por nuestros actos no es echarse la culpa, sino adoptar una postura proactiva que nos conduzca hacia donde realmente deseamos encaminarnos.

3. Ley de la Conexión. En el universo todo se encuentra interconectado, así que cualquier acto, por intrascendente o nimio que pueda parecernos, tendrá repercusiones. Se trata de una ley estrechamente vinculada al Efecto Mariposa ya que indica que cada acción que emprendemos, nos conduce en una dirección y nos aleja de otra. Nos indica que cada paso es importante y que debemos prestarle atención a cada pensamiento porque estos nos pueden aproximar o alejar de nuestra meta, aunque en un primer momento no nos demos cuenta.

 

4. Ley del Cambio. Esta ley está muy vinculada a un refrán popular que dice: “el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra”. Nos indica que la historia se repite hasta que seamos capaces de aprender la lección y cambiar el rumbo. Por eso, muchas personas se ven envueltas en patrones negativos y/o autodestructivos que se repiten continuamente. La buena noticia es que está en nuestras manos romper ese círculo vicioso, aprendiendo de nuestros errores, creciendo y continuando adelante.

 

5. Ley del Enfoque. No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo, por lo que es mejor ir paso a paso. Cuando intentamos abarcar demasiado, no solo perdemos la concentración y gastamos más energía innecesariamente sino que le abrimos la puerta a la inseguridad y al estrés porque perdemos la brújula. Un antiguo proverbio romano se refería de cierta forma a esta ley: “quien va despacio, llega lejos y seguro”.

 

6. Ley de la Humildad. Esta ley también nos remonta a un antiguo refrán popular “al que no quiere caldo, se le dan dos tazas”. Nos indica que si no somos capaces de aceptar las cosas, estas continuarán molestándonos, por lo que nos conmina a aceptar los cambios. De hecho, aceptar es el primer paso para cambiar o para sanar, si no aceptamos la existencia de un problema o de algo que nos disturba, jamás podremos solucionarlo. Sin embargo, esta ley va un paso más allá para indicarnos que debemos aceptar desde una actitud humilde, no desde la arrogancia o la superioridad.

 

7. Ley del Crecimiento. Allí donde vayas, estarás tú. A primera vista puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que muchas personas cambian de lugares y de cosas, solo para verse envueltas de nuevo en el mismo círculo vicioso porque no han cambiado sus malos hábitos y sus patrones de pensamiento. Sin embargo, cualquier cambio empieza dentro de nosotros mismos. Ya lo había dicho Buda “es más fácil usar pantuflas que alfombrar el mundo”.

 

Como puedes apreciar, se trata de leyes que incluso tienen su equivalente en la sabiduría popular y, si las aplicamos, pueden tener un impacto muy positivo en nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar. Básicamente, se trata de comprender que nuestras palabras, pensamientos y acciones tienen consecuencias, lo cual también significa que está en nuestras manos alcanzar ese estado de felicidad y tranquilidad que tanto deseamos.