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lunes, 4 de mayo de 2020

AYUDA NATURAL PARA ALIVIAR LA PSORIASIS



La psoriasis es una enfermedad crónica no contagiosa de la piel, de origen genético en algunos casos y cuya causa hay que buscar usualmente en nuestro sistema inmunologico. 

Escamas. Lo que sucede es que se acorta la vida media de las células de la piel, que se acumulan en la superficie formando escamas, produciendo picor y, en ocasiones, dolor.
Síntomas. Incluyen piel muy seca y manchas rojas o color berenjena en las zonas de roce (codos ingles y rodillas),  que se cubren de escamas secas y plateadas. Los brotes pueden tener relación con el estado anímico y puede causar artritis.

Edad de riesgo. Es una enfermedad crónica que suele aparecer entre los 20 y 30 años y entre los 50 y los 60 años. No existen tratamientos realmente efectivos para curarla, pero sí remedios que pueden reducir su incidencia.

Sol, sal y emociones. 

Baños regulares. Una de kas máximas del control de la psoriasis es "sal y sol". En verano la incidencia es menor, por lo que se recomienda tomar regularmente baños de sol: la radiación ultravioleta B disminuye la síntesis de ADN y tiene efectos inmunorreguladores. Los baños de mar también son beneficiosos.

Relajación. Muchas enfermedades de la piel se alteran con los estados de estrés o el desanimo (los disgustos se suelen manifestar rápidamente en la piel), por lo que son convenientes técnicas y terapias como relajación, yoga y meditación.

Dieta y balnearios.

Dieta limpia. No existe una dieta especifica para la psoriasis, pero se recomienda evitar los alimentos picantes y seguir una alimentación simple y sin tóxicos.

Omega-3 y otros nutrientes. Los alimentos ricos en omega-3 (ciertos frutos secos, semillas de linaza) pueden ser útiles para nutrir y rehidratar la piel. Se recomienda, asimismo, un aporte regular de ácido fólico (espinacas, col, hoja de nabo y hojas verdes en general), vitamina A y carotenos (zanahoria, col, melón, tomate...) vitamina E (semillas, zinc (copos de avena, pipas de calabaza, alubias...), selenio (acelgas, ajo, aceites de linaza y onagra...) y enzimas que favorecen la digestión de las proteínas (piña, papaya).

Agua sulfurada. El agua sulfurada de los balnearios tiene un efecto antiinflamatorio en la piel, y capacidad antifungica, antibacteriana y antipruriginosa en las capas profundas de la epidermis. Es uno de los tratamientos de la psoriasis con mejores y más comprobados resultados.

No te alteres. Recuerda lo que he dicho al principio, la psoriasis es una enfermedad incurable, que puede volver en cualquier momento, especialmente si el clima no acompaña o tenemos un disgusto emocional. No alterarse por ello y llevarlo de la mejor manera posible ayuda a acortar y superar los episodios. 

Dr Josep Lluis Berdonces

4 PLANTAS QUE PROTEGEN TU PIEL.

Calaguala. El consumo de este helecho tropical de Centroamérica ha de ser por receta médica o en productos farmacéuticos o de herbodietetica. Consulta a tu médico.

Áloe vera. Nutre e hidrata. No tiene una acción espectacular, pero alivia el picor y parece reducir la descamación. Puedes utilizar un gel de áloe de calidad, o directamente el de la planta.

Aceite de onagra. Efecto antiinflamaciones y regenerador. que sea de calidad, como el que se obtiene abriendo una célula o cápsula, que no ha estado en contacto con el oxígeno.

Árbol del té. Efecto discreto, es un aceite bactericida y muy poco irritante, por lo que su uso en problemas de la piel nos evita una sobreinfección.

miércoles, 29 de abril de 2020

LA AMISTAD



Dice el refranero español que "quien tiene un amigo, tiene un tesoro", una apreciación que resulta de lo más acertada. La amistad es uno de los mejores regalos que nos ofrece la vida. De hecho, un buen grupo de amigos puede resultar un apoyo mucho más sólido y duradero que el de la propia familia.

Sin embargo, no resulta nada fácil encontrar amigos leales y fieles en que poder confiar. La educación competitiva, la sociedad capitalista, las presiones y el estrés nos convierten en personas cada vez menos dispuestas a ayudar a los amigos cuando nos necesitan.  Muchos de nosotros hemos sufrido decepciones o traiciones por parte de aquellos a quienes considerábamos amigos. 

Estas son vivencias muy dolorosas, difíciles de asimilar.  

He conocido a muchas personas a las que, tras estos desengaños, les cuesta volver a confiar en la amistad. Temen que les vuelva a suceder lo mismo y, como medida de protección, cierran las puertas a la posibilidad de conocer a nuevas personas.

Para poner distancia con los demás y no volver a caer en una relación falsa y toxica, construyen una muralla emocional infranqueable. Esta estrategia de bloqueo, a corto plazo, parece funcionarles. Por supuesto, si no tienes amigos, no te decepcionaran. Pero esta decisión de bloquear las relaciones de amistad a modo de protección conlleva un grave efecto secundario: si no te abres, pierdes la posibilidad de conocer a personas que pueden llegar a convertirse en verdaderos amigos.

Optar por encerrarse implica entrar en un circulo vicioso del que resulta complicado salir. Las personas que se aíslan cada vez tienen menos relación con los demás y, con el tiempo, acaban volviéndose cada vez más oscuras y hurañas.

Confía en ti para volver a confiar en los demás

El peor daño que genera en nosotros una amistad tóxica es que su manera de actuar afecta a nuestra autoestima. De forma insidiosa, con sus comentarios o sus actitudes, incitan a dudar de nosotros mismos. Puede que tergiversen las circunstancias para hacernos quedar mal e inducirnos a pensar que realmente hemos obrado de forma correcta y que no merecemos tener amigos.

Si te a ocurrido a ti, tomate un tiempo para analizar la situación y repasar cual ha sido tu comportamiento. Seguramente, descubrirás que sus comentarios proceden de sus propios problemas, de una visión sesgada de la situación y que no tienen nada que ver con la realidad ni con tu forma de proceder.

Si tu intención ha sido buena y no has tratado de dañarles, no permitas que te afecten con su oscuridad. Al contrario habla contigo de forma positiva para volver a confiar en ti. De esta forma, te inmunizaras contra ese virus tan dañino de la traición y la desconfianza.

Deja un lugar a la amistad que si mereces

No debes permitir que estas experiencias con personas que te han tratado mal te afecten hasta el punto de cerrarte a iniciar una nueva amistad. Ya has visto que no eres tu quien tiene un problema, son ellas las que han actuado de manera egoísta y poco empatica. 

Para poder dejar espacio a nuevas relaciones que verdaderamente equilibran y son respetuosas, debes aprender a soltar, sin guardar rencor, a aquellos que te hirieron y te dañaron. Sacar de tu vida a estas personas tóxicas que te decepcionaron es un paso esencial para abrirte a encontrar otras amistades que sean honestas, que te aprecien y te quieran por lo que eres.

Es cierto que no resulta nada fácil encontrar verdaderos amigos y que es más que probable que, en nuestra búsqueda, suframos alguna que otra decepción. Sin embargo, al igual que los buscadores de oro podían pasar días y semanas para descubrir una buena pepita, conocer a una persona con la que conectemos de manera auténtica y sincera le otorga significado a todo el esfuerzo realizado.

En el mundo vive gente maravillosa que merece la pena conocer. No podemos estar seguros de si una amistad perdurará toda la vida o de si tendremos su apoyo cuando lo necesitemos, pero si confías en ti y en tu criterio, podrás darle una oportunidad a las nuevas relaciones, sabiendo poner distancia cuando sea necesario.

viernes, 24 de abril de 2020

CUANDO ACEPTO LO QUE NO PUEDO CAMBIAR....



Cuando acepto lo que no puedo cambiar, me siento libre

Sabio es quien termina aceptando que hay cosas, personas y acontecimientos que no se pueden cambiar. Valiente es quien lejos de negar esas realidades o enfadarse ante lo que no puede controlar, elige aprender en silencio y seguir avanzando.

Cuando acepto que lo que no puedo cambiar se reduce mi sufrimiento y solo entonces me centro en aquello que sí puedo controlar. Porque la vida tiene ese componente caótico e inesperado que a menudo, escapa de nuestras manos, que surge libre, que nos sorprende con sus sinsentidos y su azar. Asumir este principio existencial es una herramienta para nuestra salud mental.

Admitamos, a lo largo de nuestra existencia nos han ocurrido cosas que jamás hubiéramos previsto. Aún más, algo que suele desesperarnos es ver cómo algunas personas actúan de pronto de un modo inesperado. Tanto, que es inevitable experimentar cierta decepción.  Todas estas situaciones pueden hacernos creer que nada, absolutamente nada está bajo nuestro control.

Como bien señalaba el psicoterapeuta Albert Ellis, hay tres monstruos que siempre vetan nuestra felicidad y los tres se basan en esa necesidad tan nuestra de que las cosas sean como deseamos. Esos tres grandes enemigos serían “la vida tiene que ser fácil, las personas tienen que tratarme siempre bien y todo lo que hago tiene que ser perfecto”.

La mente no admite el fracaso, el error o la decepción. Aún menos lo inesperado. Es más, tal y como nos indican varios estudios, nuestro cerebro está más preparado para soportar el dolor físico que la propia incertidumbre y aquello que escapa a nuestro control. Profundicemos un poco más en este tema.

Cuando acepto lo que no puedo cambiar puedo actuar de manera más acertada.

Hay aprendizajes que no vienen en los libros. Hay sabiduría que no aprendemos de nuestros padres. Hablamos sobre todo de esos hechos que llegan con la experiencia y que, de algún modo, nos cambian.

Nos hubiera encantado, por ejemplo, que aquella persona a la que amamos en el pasado, hubiera sido y actuado de otro modo. Pocas cosas nos hubieran gustado más que esquivar la adversidad, que haber tenido una bola mágica para prever ciertas cosas o eventos que tanto nos afectaron.

La vida no es un camino en línea recta. Es incierta, inesperada y tiene hasta unas pequeñísimas grietas por donde se filtra el caos. Asumirlo supone para cualquiera de nosotros un inmenso esfuerzo psicológico.

Señalaba Aldous Huxley que esto no nos pasaría si ya desde niños nos enseñaran filosofía. Porque esa área del saber entrena al ser humano en el saludable arte de dudar de lo aparente, de cuestionar lo que vemos y de aceptar el reino de la incertidumbre.

Sin embargo, la filosofía descuida un pequeño aspecto el cerebro necesita certezas. Nada nos ocasiona mayor sufrimiento que la sensación de no tener un control de lo que nos rodea. Es más, pensar que lo que hoy damos por seguro mañana puede desvanecerse es poco más que abismo de sufrimiento.

El sesgo del optimismo, una necesidad vital.

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Londres por parte del doctor Aaron Berker se demostró algo interesante. El cerebro tolera mejor el dolor físico que la incertidumbre. El simple hecho de saber que algo puede cambiar o que algo puede ocurrir de manera inesperada, nos sume en un estado de estrés y ansiedad elevado. Los niveles de cortisol aumentan y el cerebro entra en un estado defensivo y de alarma.

Es imposible vivir de ese modo. Tal y como nos señala el psicólogo y premio Nobel Daniel Kahneman, las personas mantenemos un optimismo algo sesgado para sentirnos bien. Asumimos de manera inconsciente que mañana será igual que hoy. Damos por cierto que quien nos quiere nunca nos hará daño, que no perderemos el trabajo, que lo que hoy es seguro lo seguirá siendo el mes que viene.

Sabiendo esto podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿es un error entonces mantener ese enfoque vital tan optimista? En absoluto, no lo es. Nadie puede vivir en “modo desconfianza” de manera permanente. Supondría un sufrimiento tremendo. No obstante, eso sí, podemos aplicar un enfoque muy saludable: asumir que hay cosas que no podremos cambiar y aceptar lo inesperado cuando haga acto de presencia.

Cuando acepto lo que no puedo cambiar; recupero el control

No es ninguna contrariedad. Cuando acepto lo que no puedo cambiar tengo un mayor control sobre mí mismo. ¿La razón? En esos momentos en que sucede algo inesperado, entiendo que a veces, no sirve de nada enfadarme, ni pelear, ni negar la evidencia. Hay cosas que ocurren y, como tal, hay que darles paso. Aceptarlas con templanza.

Es en esas circunstancias cuando se abren dos opciones: me hundo o reacciono. Un ejemplo, puede que alguien a quien apreciamos ha elegido no estar a nuestro lado cuando más lo necesitábamos. Ante algo así puedo llorar, echárselo en cara o sufrir el dolor de la decepción. Ahora bien, lo más acertado sería reaccionar: me he dado cuenta de que yo no soy importante para esa persona, por lo tanto no debería estar en mi vida. Paso página.

Cuando acepto lo que no puedo cambiar, recupero el control sobre mí mismo y me siento más libre. Cuando sucede algo complicado y adverso, no pierdo el tiempo preguntándome por qué ha pasado. Sencillamente, me digo a mí mismo qué puedo hacer y qué versión de mí debería aflorar en esa circunstancia.

Porque, a veces, cuando pasan esas cosas que nadie puede cambiar, es momento de cambiarnos a nosotros mismos para poder actuar del mejor modo.

Es una prueba valiente para la cual, debemos estar preparados. Reaccionemos.

Valeria Sabater

miércoles, 15 de abril de 2020

ESTIMA E INTIMIDAD



Todos los seres humanos tenemos desde que nacemos dos necesidades básicas que buscamos satisfacer: ESTIMA E INTIMIDAD.

Tener estima es una necesidad psicológica y emocional que compartimos todos los seres humanos. Todos necesitamos que nos miren, que nos escuchen, nos valoren, nos feliciten, nos motiven y nos respeten. Los padres somos los primeros en satisfacer esa necesidad en nuestros hijos.

La intimidad, es una necesidad emocional. Todos necesitamos construir un vínculo de afecto con el otro, abrirle nuestro corazón a alguien y que esa persona nos abra su corazón. La intimidad habla de conectarnos, comprometernos, intimar con el otro, darnos a conocer y tener una relación afectiva profunda.

Cuando la primera necesidad básica (estima) no esta satisfecha buscamos satisfacerla, y muchas veces lo hacemos con la segunda necesidad básica (intimidad), y lo hacemos buscando placer fisiológico (drogas, alcohol, dinero etc)

Veamos algunos ejemplos de como podemos intentar compensar la falta de estima: 

SEXO:

Jóvenes que suben a las redes fotos seductoras, provocativas etc. Lo hacen porque necesitan que los miren y los alaben. Mientras no reconozcan que les falta autoestima estarán insatisfechos. Hombres y mujeres intentando seducir a compañeros de trabajo o conocidos. ¿Por qué lo hacen?. Porque necesitan ser mirados, valorados. En el fondo, lo que tienen es una insatisfacción de estima. Hasta que no sean sinceros y vean donde esta su problema se sentirán frustrados.

DINERO:

Tenemos a la persona que trabaja mucho para juntar dinero, que se angustia cuando tiene que gastarlo, que vive pensando cuanto cuesta esto o aquello, y que en vez de ver en el dinero una herramienta lo convierten en un fin. Esta persona tiene una carencia de estima o de intimidad que trata de sanar con el dinero, ahorrando compulsivamente o apegándose a cosas materiales que le hacen sentir poderosa. De esta manera logra una autonomía aparente a partir de la dependencia de los objetos.

TRABAJO:

Cuando no pueden disfrutar de otras áreas, muchos hombres y mujeres centran el placer en el trabajo. Así, trabajan todo el día asegurando que les proporciona placer, pero en realidad están frustrados en otras áreas (relaciones afectivas, relaciones familiares etc). Se pasan la vida trabajando para sanar, pero por mucho que lo hagan nunca podrán sanar una falta de afectividad, 

RECONOCIMIENTO SOCIAL:

Hay personas que constantemente descalifican a los otros. Estas personas necesitan definirse por comparación con los demás, porque su plataforma emocional es de mucha inseguridad, de baja estima, y buscan admiración por contraste. Ponen lo malo en el otro como una manera indirecta de decir: "Yo soy el bueno".

DESAPEGO:

Una persona desapegada no establece lazos con otras personas. Bloquean sus sentimientos guardando una distancia afectiva con los demás. Por miedo a ser lastimados, "pegan" primero, es decir, antes de que sus sentimientos sean lastimados prefieren negarlos y actuar como si no los tuvieran.

MANIPULACIÓN:

Hay gente manipuladora, mentirosa, que engaña, envuelve y se aprovecha de las personas. ¿Por qué lo hacen?. Porque tienen una estima tan baja que necesitan manipular para sentirse inteligentes. La verdad es que en lo profundo de su ser tienen una carencia. Entonces recurren a la manipulación para sanar su carencia. Pero por mucho que intenten satisfacer su carencia de estima, no lo conseguirán, porque solo podrán sanar identificando de donde nace su problema y, desarrollando autoestima.

Como decía el oráculo de Delfos: "Hombre conócete a ti mismo y conocerás el Universo...."
Solo así conseguirás ser feliz.

lunes, 13 de abril de 2020

EL MIEDO




El miedo es un mecanismo fisiológico de defensa. esta emoción aparece cuando la persona percibe un peligro (real o imaginario), una amenaza. El miedo es normal y beneficioso si la amenaza es real, porque nos ayuda a protegernos y actuar rápidamente y con eficacia. Además el miedo es necesario para nuestra adaptación al medio y a las variadas situaciones.

Una persona en busca de sus sueños no oculta sus miedos, los reconoce. ¡No debemos de tener miedo al miedo!

Todos tenemos un anhelo de superación, pero si ese anhelo esta disminuido, el miedo nos gana. Necesitamos soñar, programar, crear proyectos que sean más grandes que nuestros miedos. 

Frente a una situación que nos produce miedo, el cuerpo reacciona para maximizar las posibilidades de supervivencia. Todos nuestros sentidos se agudizan para estar más centrados. Esto sucede de forma automática, lo que es una gran ventaja, porque no tenemos que preocuparnos de activar todas estas reacciones, de este modo, nuestra tarea simplemente se concentra en analizar la situación y tomar una decisión ante la amenaza.

¿El "miedo" y la "ansiedad" son lo mismo?

No exactamente, aunque las reacciones son semejantes. El miedo es especifico a un objeto real o imaginario y es momentáneo. Por su parte, la ansiedad es un estado permanente, generalizado, que persiste en el tiempo y no tiene un objeto especifico.

Cuando hablamos de lo que tenemos nos damos cuenta de que la mayoría de veces los miedos son ilusiones, pero que nosotros vivimos como su fueran ciertas. Todos tenemos debilidades y ha que aceptarlas, porque somos fuertes y débiles. Cuando aceptamos que tenemos algunos temores, que a nosotros nos parecen importantes, esas debilidades se trn en transforman en fortalezas por haberlas aceptado y limitado.

La idea liberadora para combatir un miedo es:

Los miedos se superan, si se les pone al lado un sueño más grande.

sábado, 11 de enero de 2020

LABERINTO INTERIOR




Muchas personas, frente a determinadas circunstancias que les afectan de forma negativa, llegan a sumergirse en una especie de laberinto interior. Un laberinto puede ser ocasionado por un problema con origen en el pasado o en el presente en el que hasta el momento no hayamos dado con la solución.

Es posible que se trate de un miedo o de alguna fobia que nos paralice y que nos impida el correcto desenvolvimiento en nuestras tareas diarias.

También se puede aplicar a todas aquellas áreas de nuestra vida que sepamos que debemos mejorar porque nos afectan en nuestras relaciones personales o a nivel laboral. Son aspectos como el carácter o ciertos comportamientos que resultan negativos para el resto.

Los laberintos, como estructuras, tienen la particularidad de confundirnos, despistarnos y dificultarnos una rápida salida. Estar en medio de un laberinto puede causar ansiedad, desesperación, temor, desolación y pánico en algunas personas.

Sumergirte en un laberinto interior supone que en tu psique te debates en medio de incertidumbres, dudas y desconocimiento sobre las acciones que debes emprender para evitar la desagradable sensación que estás experimentando.

Cuando estás en medio de una problemática o situación que deseas resolver y no das de forma inmediata con la solución, sueles rondar y dar vueltas a la misma idea dentro de tu cabeza sin éxito, una y otra vez. Esta práctica en ocasiones lleva al individuo a la desesperación y a experimentar un nefasto sentimiento de desesperanza.

Muchas personas en medio de la desesperación que produce no dar con la tecla adecuada, cometen una gran cantidad de errores mayores que les aleja cada vez más de la solución o sencillamente optan por permanecer en el laberinto y abandonar la lucha.

Tu laberinto interior tiene su propia llave

Lo primero que debes saber es que cada persona construye su propio laberinto. La decisión de desistir llevar a cabo los pasos que nos pueden conducir a darle un cierre a la situación que nos aqueja, del tipo que sea, está en nuestras manos. Solo nosotros poseemos la llave que nos ayudara a salir del laberinto personal.

Si el caso específico gira en torno a la manera en que has venido experimentando una serie de desavenencias con distintas personas a tu alrededor o estás a punto de perder a tu pareja y eso te aterra, pero aun así no has movilizado tus recursos para mejorar en aquellas áreas de ti que están afectando a los demás, la primera sugerencia es que te analices e indagues dentro de ti con la finalidad de identificar cuáles son los factores que te impulsan a actuar de esta manera, si de verdad estás convencido dentro de ti que es algo que debes mejorar y lo más importante es determinar si esa persona que estás en riesgo de perder realmente te importa.

Tras identificar esto, si te has convencido y eliges mejorar, ya habrás dado el primer paso.
El segundo paso es conocer que sólo tú tienes el poder para cambiar ésta situación. La resolución requiere de tu acción, compromiso y trabajo personal.

Se trata de tu proceso y por ende sólo tú tienes la llave porque el laberinto es tuyo. Si pretendes salir de allí siguiendo los pasos de otras personas que de alguna u otra manera tuvieron éxito, quizás no tengas el valor y termines por permanecer allí.

Recuerda que cada persona es única y cada caso también lo es. Aquella práctica, consejo o terapia que funciona para unos quizás en otros no tendrá el mismo impacto. Es por ello que las llaves prestadas no sirven.

¿Sientes que has hecho todo y no hallas la salida?

En ocasiones, lo único que se requiere es un análisis exhaustivo que te lleve a determinar qué fue lo que te colocó ante ésta situación. ¿Cuáles fueron las acciones que emprendiste o dejaste de ejecutar?

Quizás el camino para hallar la salida consiste en devolverte por el mismo sitio que ingresaste al laberinto.

Tú decides cuando sales:

Esa situación que de forma intermitente aparece en tus pensamientos, que en ocasiones te produce insomnio y que por más que le das vueltas no logras solucionar, no es más grande que tú ni supera tus habilidades.

La cuestión está en mirarla desde otra óptica, darle la vuelta y emprender la búsqueda de nuevos correctivos que hasta el momento no habías probado. No siempre contamos con todas las respuestas, ni podemos solucionarlo todo por nosotros mismos, en ocasiones, necesitamos la ayuda de terceras personas para salir del conflicto emocional en el que estamos inmersos.

El pedir ayuda a nuestros semejantes es una práctica completamente sana que no te hace menos, por el contrario, puede aportar mucho a tu vida.

Podemos apoyarnos en miembros de nuestra familia, amigos o acudir a un terapeuta pero siempre ten presente que éstas personas contribuyen a orientarte pero sólo tú, por medio de tus acciones, podrás emerger. Sin tu acción cualquier medida será completamente nula incluso aunque asistas al mejor de los terapeutas, este trabajo depende de ti.

La vida se construye a diario y de nosotros depende utilizar el tiempo disponible de manera productiva en la construcción de los escenarios que deseemos vivir. No depende de factores externos, aunque en algunos momentos ellos puedan influir, incluso ante el peor de los escenarios siempre tendremos la oportunidad de elegir la actitud con que enfrentamos las situaciones más adversas.

Todo depende de la manera en que este enfocado en mis metas y en los objetivos que me proponga obtener.

sábado, 19 de octubre de 2019

TOMAR DECISIONES




La duda, el miedo o la ansiedad suelen aparecer a la hora de tomar decisiones, justo cuando deberíamos estar más lúcidos. Cada decisión difícil que tomamos es una oportunidad para definirnos como personas y declarar al mundo nuestra singularidad.  Hay técnicas que nos pueden ayudar a tomar decisiones con más calma, equilibrio y coherencia.

1º) Pasar de la parálisis al análisis. Al tomar decisiones tememos equivocarnos, dando por sentado que hay un camino correcto y otro que no lo es. Para superar el miedo a decidir debemos aceptar que hay cosas que no podemos prever. pero para decidir con claridad también hay que tomarse el tiempo de analizar toda la información interna ( ver cuales son nuestras prioridades, que emociones nos despierta cada opción, etc) y la externa, recopilando datos que estén a nuestro alrededor.

2º) Observar todas las partes. Si hacer el ejercicio de "Los sombreros de Edward de Bono" podrás dar voz a todas tus partes. Primero ponte un hipotético sombrero blanco para pensar en los hechos concretos sin interpretaciones. Ponte una de color negro para intentar ver las dificultades que puedan surgir. Verde para tratar de salir de tu zona de confort y buscar alternativas. Ponte un sombrero rojo para evaluar la situación desde la parte emocional, la intuición y el corazón. Con el amarillo mira las partes positivas. El sombrero azul, que es el moderador del debate tendrá la última palabra.

3º) No tener prisa por responder. Algunas personas tienden a veces a decir "si" casi siempre y otras tienden al "no" en cualquier caso. Es importante ser consciente de ello, sostener la incertidumbre y tomarse tiempo para valorar  sin reaccionar automáticamente. Solemos funcionar desde el ego, en base a patrones de conducta estereotipados. Esto nos puede llevar a tomar decisiones que no nos convienen.

4º) Ir un poco más allá. Si después de analizar la situación seguimos encallados, también podemos preguntarle a nuestro cuerpo y conseguir que este hable por nosotros. Coloca un papel o un cojín en el suelo que represente cada una de las opciones y pon los pies sobre cada uno de ellos. Cierra los ojos un momento y conecta con tu interior, ¿Qué sensaciones te embargan? ¿hacia dónde se inclina tu cuerpo? ¿dónde se siente más arraigado?, en que posición te sientes más cómodo?.

5º) Aceptar que hay renuncia. Optar por un camino implica casi siempre perder otro, es decir, hay que saber renunciar. Sin embargo, querer abarcarlo todo también tiene su precio, al igual que lo tiene no decidir nada, ya que también es decidir. Responsabilizarnos de nuestra vida significa tomar las riendas de la misma mediante decisiones que llevamos a cabo.

6º) Otra técnica para decidir bien es elaborar una lista con las ventajas y otra con las desventajas de cada opción. Para mediar entre ellas hasta llegar a la máxima integración posible, te puede ayudar la intervención de una amiga que te conozca bien.Pero en el proceso no olvides que no puedes controlarlo todo y que o puedes saber si las cosas son beneficiosas para ti.

7º) Visualizar el camino completo. Para atreverte a pasar a la acción y reafirmar tu decisión, te ayudará visualizar hacia donde te va a llevar el camino que vas a recorrer. Cierra los ojos e imagínate en la situación que te ves al tomar una decisión. ¿Cómo te sientes? ¿Te gusta lo que ves? Tal vez también te ira bien visualizar como sera tu vida  sin decidirte a tomar ninguna opción No podemos dirigirnos a ningún lugar sin antes imaginarlo.

8º) Aclarar el conflicto interno.Establece un dialogo entre la razón y e la emoción. Coloca un cojín delante de otro, uno sera tu mente y el otro tu corazón. Y uno entre ambos que sera la parte más sabia. Siéntate en el cojín del corazón y haz que tus emociones hablen mientras tu mente escucha. Después colócate sobre el cojín que representa tu mente y haz que esta hable a tu corazón. A continuación colócate sobre el cojín de tu parte sabia con el objetivo de que la razón y el corazón puedan llegar a un acuerdo y decidir cogidos de la mano.

9º) La vida también decide. A veces al decidir nos ponemos tanta presión; como si en ello nos fuera la vida. No solemos pensar que la vida puede tener otros planes para nosotros y las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Una conocida decidió pedir un coche prestado a una amiga para ir a una fiesta. Pero se lo robaron. Se sentía culpable y pensaba que había tomado una mala decisión, Cuál fue su sorpresa cuando la dueña del coche le agradeció lo sucedido, ya que el seguro acabo pagandole un coche nuevo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

CALAMBRES MUSCULARES




Nos sobresaltan con un dolor severo y nos avisan de un déficit de magnesio o de que algo perturba nuestra vida. Podemos cambiar la dieta y meditar.

Todos hemos experimentado, al menos una vez en la vida, un dolor muscular intenso y punzante que nos despierta del sueño e impide la movilidad durante unos minutos. Se trata de un calambre o contracción repentina, involuntaria y dolorosa (de un grupo muscular o de un único musculo aislado), bastante frecuente en piernas (principalmente en los gemelos) y pies, que solo tiende a desaparecer cuando masajeamos con firmeza la zona afectada.

Fatiga y deshidratación. La práctica deportiva de alta intensidad o cualquier sobreesfuerzo físico que origine situaciones de fatiga y agotamiento muscular, así como ciertos desequilibrios en la dieta y una hidratación insuficiente, se perfilan como las principales causas de su aparición. Sin embargo, también suele existir una raíz emocional detrás de todo calambre físico.

Falta de magnesio. Circunstancias que generan estrés intelectual como los temores, preocupaciones y angustias, causan una perdida considerable de magnesio, un mineral esencial para garantizar la relajación muscular. Durante el crecimiento, el embarazo y la lactancia, y en el curso de ciertas enfermedades, conviene asegurar una adecuada ingesta de este mineral, ya que su demanda es mayor. Hoy el 80% de la población presenta una carencia acusada de magnesio, cuya dosis diaria recomendada es de 275 mg para los adultos.

Cómo influye la alimentación. 

Dieta aconsejada. Cuando se sufren espasmos de manera recurrente, en la mayoría de los casos basta para con reforzar la presencia de ciertos alimentos en nuestra dieta: arroz integral, legumbres, vegetales de hoja verde, germen de trigo, almendras, nueces y perejil, principalmente.

Ración diaria. 20 g de almendras al día pueden ayudarnos a obtener el magnesio que necesitamos, según la doctora Victoria Pons, responsable del departamento de fisiología y nutrición del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de San Cugat.

Vuelta al equilibrio. La doctora pons aconseja, además, una ingesta diaria de dos raciones de vegetales y una hidratación correcta para alcanzar fácilmente los niveles indicados de este mineral. Con estas recomendaciones, lo más probable es que los calambres musculares debidos a un desequilibrios hidro-mineral desaparezcan.

Bebe lo suficiente. Para asegurar una hidratación adecuada, es fundamental beber antes de experimentar la sed y tomar pequeñas cantidades de agua en intervalos establecidos. Para recuperarnos adecuadamente  después del ejercicio físico, la hidratación puede seguir  esta pauta: Antes unos 400 ml (el primer vaso una hora antes): durante, de 150 a 200 ml cada 15 o 20 minutos: después, más agua de la que tomamos habitualmente cuando tenemos sed. de 1,2 a 1,5 veces el peso perdido. 

Qué hacer cuando sufres uno.

Estiramiento suave. Cuando sufrimos un calambre, lo primero que debemos hacer es intentar estirar el músculo de forma suave y sostenida. Presiona suavemente los dedos sobre el músculo y frótalos haciendo un movimiento circular.

Masaje. El masaje es un remedio efectivo, porque aumenta la circulación y favorece el tono muscular. Pero si padecemos calambres de manera frecuente, hay que tratar la musculatura más profunda, la que exige el cuidado de un fisioterapeuta o masajista.

Dolor "interno". En palabras de Ardaas Singh, profesor de Kundalini Yoga, un calambre físico es "la manifestación de un dolor interno". Toda preocupación, temor e inquietud que experimentamos es el reflejo de algo más hondo, que debemos tratar.

Meditación. La alternativa en esos casos es la meditación, para limpiar el subconsciente de tensiones, descargar la ansiedad y conseguir un estado de relajación que pueda ayudarnos a ser más conscientes de nuestro cuerpo y sus dolencias.

viernes, 26 de julio de 2019

LA SERENIDAD






Cultivar cada día la calma interior debería ser una prioridad. El premio: más salud y alegría de vivir.

La calma. La serenidad, es una práctica que está en la base de la salud. La tranquilidad no es solo un estado psicosomático, sino también un entrenamiento. Pero tomarse tiempo para bajar las revoluciones es tan gratificante que a veces se teme parar y no ser capaz de volver a recuperar el ritmo. Incluso se piensa que es mejor no parar, que “no te lo puedes permitir”

El deseo de parar y descansar a menudo se acompaña de culpabilidad. Sin embargo, obedece a una necesidad orgánica y es tan natural como beber agua y respirar. No darse tiempo para hacerlo es casi como decir: no tengo tiempo para buscar las llaves del coche, así que caminare los 500 Km. La calma psicosomática es la llave del motor: la del corazón.

Cuesta ser amable y paciente cuando se está acelerado o nervioso. Casi todos los valores que apreciamos en los demás, cuando los reconocemos son frutos de la calma. Nos permite conectar con nuestra parte más amorosa y compasiva.

Entre las posturas del yoga una de las más eficaces para entrenar la calma es savasana o postura del cuerpo muerto. La serenidad es la base de cualquier camino  espiritual o personal. Nuestra salud y alegría se verán muy mejoradas con esta práctica tan positiva.

RELAJARSE EN SAVASANA

Empieza agradeciéndote el haberte tomado tiempo para descansar y encontrar tu llave.

1- Como colocarte

Coloca un cojín bajo las rodillas, otro bajo el cráneo y separa los brazos. También puedes dejar las manos apoyadas en el vientre.

2- Cierra los ojos.

O cúbrelos con un pañuelo. Así le dices al organismo que no hay peligro y activas el  sistema para-simpático. Relaja la mandíbula.

3- Atención a la respiración.

Concéntrate en el ritmo, el volumen y la temperatura de la respiración en la punta de la nariz.

4- Mejor no dormirse.

Al principio es natural dormirse, pero con la práctica te será más fácil descansar sin hacerlo.

5- Disfruta del relax.

Siente la apertura y la serenidad que estás cultivando y…disfrútalas.

martes, 16 de julio de 2019

LA LIBERTAD DE NO GUSTAR.




Intentar complacer a todo el mundo, además de ser imposible, es un seguro de infelicidad. Solo si nos damos permiso para actuar al margen de lo que se espera de nosotros nos sentiremos realmente libres. Ser asertivos y deshacernos del yugo de la aprobación ajena no es antisocial. Al contrario, es el camino hacia las relaciones saludables y nutritivas.

¿No puedes dejar de complacer?

Dado que es una mecánica aprendida desde la infancia, atreverse a no gustar es un arte que se conquista  poco a poco. Veamos algunos puntos que nos ayudaran a liberarnos:

Reconocer tus dones. En lugar de compararte con los demás, anhelando con amargura lo que otros tienen y a ti te falta, hazte esta pregunta: ¿Qué es lo que me hace único?. Seguro que tienes características y talentos  distintos a estas personas a las que admiras. Sin caer en el egocentrismo, ser consciente de ellos te permitirá recorrer un camino propio, en lugar de estresarte siguiendo la estela de los demás.

No pasa nada si no te quieren. Aspirar a ser amado por todo el mundo es tan natural como imposible. Existen tantas sensibilidades, temperamentos y puntos de vista distintos 
que por fuerza habrá una parte de la población que no "nos trague".En una ocasión la novelista Care Santos dijo: "Pobre de aquel que a partir de los 40  no se haya ganado un par de buenos enemigos" Con ello se refería a que el roce constante del vivir trae amistades y desencuentros. La única manera de no cosechar antipatías seria frecuentar un circulo tan pequeño que acabaría ahogándonos. 

Caer mal puede ser un privilegio. Lo contrario de caer mal no es el odio, sino la indiferencia. Muchas aversiones ocultan admiración o envidia, con lo que es una forma negativa de reconocimiento. En una de sus meditaciones, Marco Aurelio afirmaba:" El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecersele" Sobre todo, quien escribe este articulo en una ocasión acudió con un amigo a una fiesta en la que todos nos miraban por encima del hombro. Esto hizo que mi acompañante me confesara:" Yo aquí quiero quedar mal", cosa que logro hacer. En entornos y situaciones hostiles, resultar antipático puede ser un acto de asertividad.

El amor no se puede comprar. Comenta el doctor Antoni Bolinches que las personas que no se han sentido amadas en la infancia trataran de "comprar" de adultas el amor de los demás. Y lo harán a través de continuos favores,  con una atención desmedida a las necesidades de los otros, invitando de manera irreflexiva, regalando su tiempo. Sin embargo nada de esto ayuda a formar vínculos saludables. Al contrario, cuando  la relación de dar y recibir" entre dos personas esta descompensada, el que recibe demasiado acaba sintiéndose incomodo por una deuda creciente que no puede pagar y, de forma inconsciente, acaba rompiendo el lazo.

Establece límites claros. Al ocuparnos de las tareas de los demás estamos sembrando futuros conflictos.En primer lugar, porque así favorecemos el desequilibrio en la relación. En segundo lugar, porque quien se ocupa de la tarea de otros antes o después reclama una contrapartida que muchas veces no llega. Ser capaz de decir: "Esto no es asunto mio" no significa ser egoísta ni insolidario. Al contrario, en lugar de crear apegos nocivos, al devolver al otro su responsabilidad lo estamos emponderando para que tome las riendas de su vida.

Identifica lo que quieres. En la historia de Fausto, el diablo sondea al protagonista con la pregunta "¿Cuál es tu deseo?" y su cumplimiento va a acarrearle terribles consecuencias.
De manera injustificada, en nuestra tradición late la idea de que está bien ocuparse de las necesidades de los demás, pero no de las propias.Sin que ello signifique ser esclavo de los caprichos del momento, tomar conciencia de lo que de verdad queremos en la vida nos ayudara no solo a realizarnos, sino también a ser más útiles a los demás.

Disfruta de tu soledad. Decía el poeta Antonio Machado  que"Quien habla solo/espera hablar a Dios un día" en el sentido de que una comunicación intima es el primer paso para una relación profunda con el mundo.Las personas que necesitan deseperadamente estar acompañadas fomentan vínculos de dependencia y toxicidad. Para estar bien con los demás. primero tienes que aprender a estar  cómodo contigo mismo. En suma, ser tu mejor amigo

viernes, 12 de julio de 2019

LA IRA OCULTA





La ira oculta, a menudo, surge por tantas decepciones vividas, por traumas no procesados y por más de un revés del destino. Todo ello, y en caso de no manejarlo, deja en nosotros la huella del mal humor constante y de un desánimo que acaba somatizándose.

La ira oculta, esa rabia largamente silenciada y engullida a la fuerza, puede cambiar nuestra personalidad. Las decepciones vividas, los fracasos, el daño sufrido y no gestionado, las ilusiones perdidas y cada zancadilla que ha surgido en nuestro camino dejan marca  en nosotros, y a menudo, se transmuta en ira. En caso de no manejar dichas realidades internas, arrastraremos un malestar constante.

La ira es otra de las emociones más desconocidas por gran parte de la población. A menudo, la asociamos con esos estallidos en los que emerge el lado más oscuro del ser humano, ahí donde acabamos diciendo o haciendo cosas de las que más tarde nos arrepentimos.

Ahora bien, algo destacable sobre ella es que en gran parte de los casos la ira no emerge, no se manifiesta, sino que la ocultamos y queda velada de forma subyacente.

Esta emoción además tiene un problema cuantitativo, y es que cuanto más se acumula más malestar psicológico genera. Un exceso de ira no siempre se traduce en un rostro eternamente enfadado, en alguien que va por el mundo dando empujones, gritando o respondiendo de manera poco adecuada. Esta emoción genera angustia, cansancio, se traduce en mal humor, ansiedad y, en muchos casos, hasta en un trastorno depresivo.

La ira oculta, la emoción camuflada que olvidamos controlar.

Puede que nos resulte llamativo, pero el ser humano puede vivir con una ira oculta durante prácticamente toda su existencia. Algo como sufrir el abandono de un progenitor o malos tratos, por ejemplo, puede ser en muchos casos la raíz de ese problema que acaba perfilando nuestra personalidad.

La ira, al fin y al cabo, no es más que la conjunción de varias emociones cincelando una pesada piedra que uno puede elegir cargar durante bastante tiempo. En ella se integra la tristeza, el sentimiento de injusticia, la angustia y a menudo también el miedo. Miedo a que determinadas cosas vuelvan a surgir, y un temor absoluto a sentirnos nuevamente vulnerables. Todo ello se cataliza en rabia, en un malestar sin forma y perdurable que todo lo ocupa y lo desdibuja a la vez.

Cólera, furia, enojo, irritabilidad, agresividad, tensión, pérdida del control…Todos estos términos son los primeros que a la mayoría nos vienen a la mente cuando pensamos en la ira. Relacionarlo de este modo no es un error, pero la verdad es que las personas no siempre reaccionamos de este modo al vivenciar dicha emoción.

El doctor Thomas Denson de la Universidad de Michigan (Estado Unidos) nos explicó en un estudio que hay distintos modos de sentir la ira. Están aquellos que la expresan y están también y quienes la silencian y la llevan consigo de manera camuflada. Estos últimos, los caracterizados por la ira oculta, tienden a alimentarla más aún a través del pensamiento rumiante. Algo así, acaba haciendo mella en su comportamiento y personalidad.

¿Cuáles son las características de la ira oculta en una persona?

Haber vivido varios fracasos afectivos. Experimentar el hecho de que un familiar cercano o alguien significativo nos traicionen. No haber logrado un objetivo importante para nosotros. Todas estas realidades son algunos ejemplos del origen de esa ira oculta que sienten muchas personas.

Veamos no obstante, que señales suelen evidenciar.

Desconfianza, clara dificultad para confiar en quienes le rodean.

Comportamientos y reacciones sarcásticas, cínicas a menudo también frívolas.

Cambios de humor constantes.

Les cuesta comprometerse y cumplir en sus tareas.

Irritabilidad.

Dificultad para disfrutar de los instantes de ocio.

Insomnio, pesadillas, despertares continuados.

Agotamiento físico y mental.

¿Cómo podemos manejar la ira?

A menudo, cuando leemos libros o artículos sobre cómo manejar la ira, vemos que en su mayoría aplican un enfoque incompleto, y más cuando hablamos de la ira oculta. Para trabajar esta emoción no es suficiente con hacer ejercicios de relajación, con buscar un catalizador o un medio de expresión. Estas técnicas ayudan, pero no resuelven el problema en su origen.

Lo más adecuado es que tengamos en cuenta las siguientes ideas

La vulnerabilidad

Para manejar la ira oculta hay que ir a la raíz del problema, y en la mayoría de los casos es el sentimiento de vulnerabilidad. Cuando las personas nos sentimos devaluadas, traicionadas, cuando vemos injusticias, cuando nos sentimos frustradas o enfadadas con algo o alguien, surge la ira. Debemos, por tanto, clarificar el origen.

Autoestima

El segundo paso es trabajar la autoestima, la autovaloración. En ocasiones, no nos será posible resolver esos problemas que originaron la ira oculta en nosotros. Por tanto, es necesario que trabajemos en nosotros mismos, en reparar dignidades, valías, potencial humano, apreciación por  uno mismo.

Pensamientos útiles

La ira oculta tiene un gran poder rumiante. Nuestra mente siempre está centrada en ese foco de dolor, en esa decepción, en ese hecho del pasado. Este enfoque a menudo nubla nuestro juicio y nos aboca a un desgaste psicológico inmenso. Es necesario que trabajemos un dialogo interno cuidadoso, útil y saludable.

Centrarnos en reparar la ira oculta, no en alimentarla

La ira es un fuego que alimenta día tras días nuestro pensamiento. La intensificamos con la inmovilidad, con la procastración, con un enfoque mental rígido que se ancla por completo a esos hechos del pasado. Di de verdad queremos reparar y sanar la ira oculta, hay que levantar esa ancla del ayer y permitirnos avanzar reparando nuestros daños.
Algo así se logra situando objetivos nuevos en el horizonte, favoreciendo cambios, poniéndonos a nosotros mismos en nuevas situaciones donde sentirnos competentes, donde conectar con personas nuevas que nos traen positividad.

A veces, es necesario reiniciarse en todos los sentidos para dejar atrás esos lastres que no nos permitían no respirar. Pensemos en ello.


sábado, 18 de mayo de 2019

LAS ALERGIAS





LAS ALERGIAS



La alergia es el estado de un sujeto que, por contacto anterior con un antígeno apropiado, ha adquirido la propiedad de reaccionar cuando se da una segunda agresión por el mismo antígeno, de un modo diferente, frecuentemente más violento e incontrolable.

Una alergia es una respuesta sobre-activada del sistema inmunitario a un antígeno. La sustancia alergena no conlleva reacción en la mayoría de la gente pero está identificada como peligrosa por el sistema inmunitario.

Relación psicosomática.

Esta respuesta, resultado de una causa interior, es el medio por el cual el cuerpo me indica que vivo un estado de agresividad y hostilidad con relación a una persona o una situación cualquiera, es la interpretación que hace mi mente de algo que vivo como muy especial.

Las alergias (incluyendo la fiebre del heno) son parecidas al asma, pero la reacción se sitúa más al nivel de los ojos, nariz y garganta, en vez de los pulmones o del pecho. ¿A qué tengo alergia? ¿Qué es lo que  causa realmente la irritación y la fuerte respuesta emocional de mi cuerpo (ganas de sonarme, lagrimeo de los ojos, ganas de llorar)?.

Son las respuestas del sistema emocional, la liberación de emociones suprimidas por una reacción de mi cuerpo. Éste reacciona a algo, es una especie de símbolo mental, porque intenta rechazar, ocultar, o ignorar lo que le molesta. Rechazo pues una parte mía que me agrede. Es el medio que utilizo para expresar mis emociones, para echar afuera lo malo.

Nada puede parar esta reacción por el momento, ya que esto no es racional porque forma parte del instinto y del inconsciente.  Siento como si hubiese algo, un enemigo que aparta mis barreras de protección. Este enemigo coge poder de mi poder dándoselo a los demás en perjuicio mío.

Esta sería la conclusión

Me siento amenazado  por cierto miedo inconsciente, hasta el punto de no querer vivir. Las alergias tienden pues a indicar un profundo nivel de intolerancia, quizás el miedo a tener participar plenamente en la vida, a liberarme de las muletas emotivas que me soportan y que sin ellas tendría que vivir la autosuficiencia. Puede que tenga dificultad en discernir, elegir, y tomar el lugar que me toca.

Quiero atraer y tener la atención, la simpatía y el soporte de los demás. ¿Uso la alergia para tener amor?, Es posible. En cualquier caso, una cosa es segura: tengo una alergia porque rehusó una parte de mí mismo y mi lucha inconsciente es grande. Es mi resistencia, mi modo de decir no. Tengo el poder de decidir lo que es conveniente para mí en mi propio universo.

Es muy posible que si soy alérgico a algo, es que mi mental lo ha asociado a cierto recuerdo bueno o malo y que mi instinto lo rechaza en este momento. Cuando vuelva a vivir una situación que me recuerde este acontecimiento triste y desgarrador para mí, tendré esta alergia porque, en alguna parte,  mi cuerpo (mis sentidos) se acuerdan de todo y todo está grabado en mis células.

Si la situación vivida se acompaña de angustia, son los senos los que estarán afectados (resfriado del heno, estornudos). Si predomina el miedo, mi alergia se expresara más por la tos (dificultad en respirar) y si es una separación que viví con dificultad, las reacciones alérgicas se encontraran más a nivel de la piel (eczema, urticaria, dermatitis, etc.) La alergia a un alimento, está vinculada a una experiencia de frustración, de miedo a lo nuevo y de falta de confianza frente a la vida.

Así, en la base de la alergia, siempre hay una emoción de irritabilidad o de frustración asociada a un producto o a una situación por lo que representa para recordarme este malestar que debo integrar o concienciar.

Cambio de pensamiento.

Empezando a aceptar a nivel del corazón mi vida y mis miedos, el proceso de integración se activara y las alergias que complican mi existencia volverán al universo.

Necesito paz interior y sobre todo amor

Me mantengo abierto y sé que todo irá mejor.