LOS
PAJAROS DE LA MENTE
Los pensamientos no son de verdad y, en última
instancia, ni siquiera son tuyos: no son personales, no son quien eres
verdaderamente. Tan solo son voces, sonidos, sugerencias, juicios, opiniones de
la mente que van y vienen sin parar como una bandada de pájaros en la que cada
uno canta una melodía distinta. Una opinión, una idea o una perspectiva diferente.
Tú no eres esa bandada de pájaros; tu eres el inmenso
espacio abierto en el que puedes cantar, la consciencia que las acoge, el
silencio que hay por debajo, por encima y en medio, el silencio que impregna y
que hace posible cada canto.
No trates de silenciar a esos pájaros, pues lo único
que conseguirás es que protesten cantando aún más fuerte. Ni de destruirlos,
pues no son más que partes de ti mismo que anhelan un poco de amor. En lugar de
eso, deja que canten, deja que vuelen, que vengan y vayan. Ahí es donde radica
tu poder, tu libertad y, por lo tanto, tu paz.
Permite que cante el pájaro que dice: “soy un fracaso”,
y el que dice: “no sirvo para nada”, y el que dice: “soy el pájaro más
maravilloso del mundo”, y permite que canten también todos los demás que se
encuentren en algún punto intermedio de ellos.
Tú eres el gigantesco y majestuoso nido de la
consciencia, un santuario para todas las aves, nunca definido por ningún coro
de opiniones, nunca en guerra con ninguno de ellos. Tú eres el gran Yo Soy
indefinible, el foco de orquesta cósmico que ama todos los sonidos.
Jeff Foster
La senda del
reposo.

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