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domingo, 11 de octubre de 2026

MEMORIA DE AGUA.



MEMORIA DE AGUA

La energía del Agua es, ante todo, la fuerza del amor. Es aquello que nos une a la familia, a los afectos y a los seres queridos. Representa ese profundo sentimiento de pertenencia y de seguridad emocional que, como seres humanos, necesitamos para sentirnos protegidos y vinculados a nuestras raíces.

Cuando encontramos en una carta un predominio del elemento Agua, podemos observar que, dentro de esa familia, tuvo una especial importancia la necesidad de conexión emocional. Hablamos de árboles familiares altamente sensibles y profundos, en los que los vínculos afectivos suelen adquirir una enorme intensidad.

Con frecuencia, el estilo de apego que vivimos durante la infancia tiende a repetirse de una generación a otra. Si una persona sintió que sus cuidadores estaban presentes y disponibles para atender sus necesidades emocionales, probablemente tendrá más facilidad para ofrecer esa misma seguridad a sus hijos.

Por el contrario, cuando los cuidados fueron intermitentes, inseguros o inconsistentes, pueden aparecer el miedo al abandono, la necesidad constante de afecto o, incluso, cierta frialdad emocional como mecanismo de protección. Estas experiencias pueden trasladarse posteriormente a las relaciones de pareja y a los vínculos con los hijos.

Por eso, quien trae una fuerte memoria de Agua viene, de algún modo, a trabajar el amor dentro de la familia.

Para ello será importante comprender cómo fue su experiencia de seguridad afectiva durante la infancia, cómo vivió el calor del hogar —si lo hubo— y cuáles fueron las principales carencias emocionales presentes en su árbol familiar.

Su aprendizaje consiste en volver a conectar con sus raíces, reconocer los dolores que no pudieron ser elaborados en generaciones anteriores y permitir que la energía del amor vuelva a fluir, evitando que las heridas continúen transmitiéndose hacia las generaciones futuras.

El Agua también pertenece al mundo de la fantasía. Es el territorio de las ilusiones, los sueños y los espejismos a los que podemos entregarnos en cuerpo y alma.

Esa búsqueda de fusión puede interpretarse como un deseo profundo de regresar simbólicamente a un estado anterior a la separación: un lugar donde todo era unidad, donde todavía no existía la dualidad propia de la experiencia terrestre. Es, de alguna manera, el recuerdo del útero materno, la añoranza de dos almas que desean fundirse y volver a sentirse una sola.

Pero esta necesidad de unidad también puede tener su sombra.

En algunos sistemas familiares dominados por esta energía resulta difícil tomar distancia emocional. La familia funciona como un bloque y cuesta observar las situaciones con claridad, aceptar las diferencias individuales, evaluar objetivamente lo que ocurre o tomar decisiones realistas.

Entre las sombras del Agua podemos encontrar también los secretos, las mentiras y los engaños.

Cuando estudiamos determinados árboles familiares aparecen, en ocasiones, vacíos de información, silencios o situaciones difíciles de comprender. Puede existir falta de claridad o de honestidad, así como formas de manipulación afectiva en las que el sentimiento de culpa se convierte en una herramienta para conseguir que los demás actúen de determinada manera.

También pueden aparecer historias familiares marcadas por depresiones, trastorno bipolar, psicosis u otros problemas relacionados con la salud mental.

Otra de las sombras asociadas simbólicamente al Agua es la evasión de la realidad. El alcohol, las drogas u otras formas de escape permiten refugiarse temporalmente en un mundo diferente cuando la realidad resulta demasiado dolorosa.

En ocasiones, las mentiras, exageraciones o distorsiones de los acontecimientos pueden estar relacionadas precisamente con ese mundo de fantasía o con las grandes idealizaciones que los miembros de la familia proyectan unos sobre otros. Cuando idealizamos excesivamente, dejamos de ver a las personas tal y como son y comenzamos a relacionarnos con la imagen que hemos creado de ellas.

En este elemento, quizá más que en ningún otro, resulta fundamental intentar hacer conscientes las posibles implicaciones transgeneracionales.

Es importante mirar hacia quienes sufrieron, hacia quienes se sintieron abandonados o excluidos, investigar qué ocurrió con los embarazos y con los niños, si existieron abortos, cómo fue la vida de las madres y si hubo historias de abusos, renuncias o sacrificios.

Dentro de determinadas interpretaciones transgeneracionales, estas experiencias pueden expresarse simbólicamente a través de conflictos relacionados con los genitales o el aparato reproductor, precisamente porque representan la intimidad, la sexualidad y la capacidad de dar vida.

Cuando existieron conflictos sexuales o experiencias dolorosas relacionadas con la infancia, también pueden aparecer temores inconscientes vinculados a la maternidad o la paternidad, como una forma de evitar que vuelvan a repetirse las condiciones bajo las que se produjeron determinadas heridas familiares.

Pero la memoria de Agua posee también enormes dones.

Quienes nacen con un fuerte predominio de este elemento suelen tener una extraordinaria capacidad para crear espacios emocionales de intimidad y confianza. Pueden comprender profundamente a los demás y poseen una gran capacidad tanto para dar como para recibir amor.

El Agua se relaciona además con el arte, la música, la sensibilidad, la imaginación y la fantasía. Allí donde otros observan solamente la superficie, el Agua percibe matices, emociones y significados ocultos.

La emoción más profunda que encontramos en esta memoria suele ser la tristeza.

El Agua siente todo: lo propio y lo ajeno.

Puede percibir el dolor de sus antepasados, las alegrías y las desgracias de su familia y vivirlas, en ocasiones, como si fueran propias. Por esta razón, el trabajo consciente con las emociones resulta fundamental para quienes poseen una fuerte memoria de Agua.

Las emociones forman parte de nuestra vida. No podemos evitarlas y tampoco deberíamos intentarlo.

Sin embargo, sí podemos aprender a distinguir qué tristeza nos pertenece y cuál puede estar vinculada a la historia familiar. Podemos aprender hasta dónde llega nuestra responsabilidad respecto a las emociones de los demás, especialmente cuando se trata de conflictos no resueltos de nuestros padres o nuestros abuelos.

También es importante comprender que ayudar no significa salvar.

No es lo mismo acompañar a otra persona desde la solidaridad y el amor que intentar rescatarla movidos por la culpa, el miedo al abandono o la necesidad de sentirnos imprescindibles.

Cuando la ayuda no está acompañada de límites sanos puede convertirse en una fuente de sufrimiento. Entonces aparecen los sacrificios que no fueron reconocidos, el resentimiento, la sensación de haber dado demasiado y, finalmente, una posición victimista o reivindicativa frente a los demás.

El verdadero camino hacia la madurez emocional del Agua consiste precisamente en transformar esa tristeza acumulada en comprensión y amor.

Cuando aprende a reconocer sus emociones, a poner límites y a distinguir lo que pertenece a su propia historia de aquello que procede del árbol familiar, comienza a descubrir los enormes potenciales que guarda en su interior.

Y entonces ocurre algo profundamente transformador.

Al sanar sus propias emociones, también puede dejar de repetir determinados patrones familiares. De esta manera, no solo libera su presente, sino que simbólicamente da voz y espacio a aquellas emociones que sus antepasados quizá no pudieron expresar.

El Agua deja entonces de ser únicamente memoria.

Se convierte en movimiento.

Porque el agua que permanece estancada termina deteriorándose, pero el agua que fluye encuentra siempre un camino.

Y quizá ese sea el verdadero aprendizaje de esta memoria: permitir que el amor vuelva a circular libremente a través del árbol familiar, sin culpa, sin sacrificios innecesarios y sin perder nuestra propia identidad en el camino.

Carmen & Elías


sábado, 12 de septiembre de 2026

AROMATERAPIA: HINOJO



HINOJO

El uso del hinojo se remonta a la Antigüedad. Su nombre en latín significa “heno pequeño”. En Grecia, simbolizaba la victoria y el éxito y se le llamaba “maratón”. Los deportistas la consideraban como una planta milagrosa porque se le atribuían propiedades culinarias y medicinales o el poder de estimular la fuerza y la longevidad.

Los atletas masticaban semillas de hinojo cuando entrenaban para los Juegos Olímpicos. Plinio el Viejo decía que las águilas perdían la vista después de la muda pero la recuperaban alimentándose de semillas de hinojo. Los egipcios y los chinos utilizaban el hinojo en los tratamientos oculares. También se dice que el hinojo es el símbolo del rejuvenecimiento.

Considerado como diurético y galactagogo, el hinojo servía como digestivo tras los banquetes en la antigua Roma. Simbolizaba la fecundidad, el rejuvenecimiento espiritual, el halago y el éxito material.

Si hablamos de las celebraciones de Adonis, parece ser que los tallos del hinojo servían de modelo para las columnas dóricas de los templos griegos. En la Edad Media, se les atribuía el poder de luchar contra la magia negra y  los malos espíritus. Desde siempre, las parteras utilizan el hinojo en todas sus formas por sus propiedades galactógenas, espasmolíticas y digestivas.

Descripción botánica:

El hinojo es una planta herbácea de floración ligera y color amarillo dorado. El hinojo es primo del eneldo, se cultiva como planta  hortense o aromática y se caracteriza por su pronunciado sabor parecido al anís. Conviene no confundir el aceite esencial de hinojo dulce que apenas contiene fenchona (2 a 5% de esta cetona monoterpénica) con el hinojo amargo (20% de cetona monoterpénica). El aceite de hinojo amargo, que procede únicamente de la destilación de la semilla, es neurotóxico y abortivo.

Nombre científico………………Foenieulum vulgare var, dulce

Nombre en inglés……………..Sweet fennel

Familia botánica………………..Apiáceas (Apiaceae)

Parte destilada………………….Semillas y planta entera

País de producción…………….Francia, Marruecos, Túnez, Paraguay y España.

Principios Bioquímicos:

Éteres, monoterpenos, monoterpenoles y cetonas monoterpénicas (2 a 5%).

Indicaciones terapéuticas medicinales

Cólicos (especialmente del bebé), calambres, hiperactividad, hinchazón de vientre, trastornos digestivos, y gastritis, aperitivo digestivo, reduce la acidez gástrica, previene las úlceras de estómago, hepatoestimulante, analgésico, espasmolítico, antiséptico y antiparasitario.

Amenorreas, oligomenorreas, trastornos de la menopausia, menstruaciones escasas o dolorosas; espasmolítico, analgésico y pseudo-estrogénico.

Lactación escasa: galactagogo

Dolores musculares: espasmolítico. Asma, bronquitis asmatiforme, congestión pulmonar, falsa angina de pecho, palpitaciones, arritmias y estrés: antiséptico, armoniza el sistema neurovegetativo, neurotónico y cardiotónico.

Propiedades e indicaciones energéticas

Permite juzgar ante una situación con mayor objetividad y discernimiento. Protege contra la influencia, la agresividad y las frustraciones del prójimo. Protege contra la magia negra y los ataques astrales. Anima a la gente racional, que intelectualiza demasiado sus emociones y tensiones a expresar y verbalizar sin miedo y a poner en práctica sus conceptos e ideas.

Rituales y prácticas

Para proteger un hogar de los malos espíritus, rociar el contorno de puertas y ventanas con aceite esencial de hinojo dulce.

Los que se sientan perseguidos, con la sensación de que el mundo está en contra, deben masajear (en el sentido de las agujas del reloj) la zona del ombligo, el plexo solar y los trapecios con dos o tres gotas de aceite esencial de hinojo dulce mezclado en una cucharada de aceite vegetal.

Las mujeres que acaben de dar a luz y tengan problemas de estreñimiento: masajear el vientre con una cucharada de aceite vegetal mezclado con cinco gotas de aceite esencial de hinojo dulce y cinco gotas de aceite esencial de cardamomo.

Para los bebés que padezcan cólicos: masajearles con mucha delicadeza el vientre con una cucharada de aceite de almendra dulce y dos gotas de aceite esencial de hinojo dulce en el sentido de las agujas del reloj (es conveniente que el aceite esté más caliente que la temperatura corporal)

Aromaterapia energética

Asociado al chakra del plexo solar. Color: amarillo dorado.

Contraindicaciones

Contraindicado durante el embarazo por su efecto pseudo-estrogénico. Cáncer hormono-dependiente.


martes, 8 de septiembre de 2026

DESACTIVA TUS MIEDOS



DESACTIVA TUS MIEDOS

 “Miro la vida con tranquilidad, desactivando miedos, egoísmos e ideas negativas que pongan alambres a mis pasos. Mi mente está abierta a cualquier ventana. No espero nada y lo espero todo, porque al final, todo llega”

Es posible que más de uno piense que eso de “no esperar nada” puede encerrar alguna actitud derrotista, de quién se deja llevar por los hilos de otros y por la fuerza de las circunstancias.

Nada más lejos de la realidad. No esperar nada y permitir que las cosas lleguen, es actuar con equilibrio, apertura y permisividad interior. En el día a día, solemos acumular muchas actitudes y pensamientos limitantes. Lo hacemos sin darnos cuenta.

A veces somos nosotros mismos los artífices de esos muros que impiden que las cosas lleguen. Debemos estar abiertos, abiertos de mente y corazón: Te enseñamos como conseguirlo.

Desactivando actitudes limitantes

Empezaremos con una pequeña reflexión; si no somos conscientes de nuestras propias actitudes limitantes, nunca podremos derribar esos muros que nos impiden que las cosas lleguen.

Para darnos cuenta de muchas de esas cosas que tenemos “alojadas” en nuestro interior, y que nos cortan las alas del crecimiento y parte de nuestra felicidad, debemos entender de dónde vienen las actitudes limitantes:

Nuestra educación

Una buena parte de lo que somos ahora, hunde sus raíces en esas etapas tempranas en las que construimos el vínculo con nuestros padres, nuestras madres, abuelos, abuelas y hermanos.

Si no nos ofrecieron seguridad, sí criticaron nuestros pensamientos e ideas, si nos sobreprotegieron o no nos demostraron cariño, todo ello ha dejado huella en nosotros.

Es posible que a medida que maduraras, intentaras cambiar en ti muchas de esas actitudes limitantes. Que te atrevieras a hacer lo que decían que nunca harías, que hayas avanzado con pasos seguros volviendo el rostro a heridas del pasado. Los ecos de una infancia traumática, suelen limitarnos en muchos aspectos. No lo permitas, nunca dejes de confiar en los demás. Confía en que las cosas buenas pueden ocurrir.

Experiencias negativas no gestionadas de forma adecuada.

La vida no siempre es fácil, y dependiendo de la actitud y las estrategias personales con las que afrontamos las cosas, obtendremos un aprendizaje u otro. Esas actitudes limitantes parten de nuestra propia personalidad, de indecisiones, de miedos, de cerrarnos puertas casi sin darnos cuenta porque preferimos seguir habitando en nuestro “circulo de seguridad”

La vida siempre está un paso más allá de tu zona de confort.

Es ahí donde las cosas pasan y donde todo llega.

Permitimos no esperar nada. 

No se trata de no esperar nada, sino de reestructurar un poco nuestra actitud hacia la vida, hacia nosotros mismos, permitiéndonos que las cosas pasen.

Te explicamos como:

Evita la “visión de túnel”. Todos lo hemos vivido alguna vez, son esos momentos en que nos enfocamos en algo concreto, perdiendo a su vez la capacidad de ver lo que sucede a nuestro alrededor.

Puede que tengas esos días en que pienses que nada tiene solución, que las cosas “son como son” y que no hay otro remedio más que lo inevitable.

Desactiva esos pensamientos. Tampoco hace falta ensalzar un “positivo ciego” que nos cree falsas esperanzas. Coge aire y déjate llevar, no esperes nada pero mantén la mente abierta mirando todo lo que te envuelve, déjate llevar con esperanza y tranquilidad.

Deja a un lado lo que sientes y piensa en lo que necesitas. En ocasiones, los sentimientos nos ciegan o nos aferran. Hay momentos en que el amor, por ejemplo, aun causándonos infelicidad, nos encadena a esa relación de la que no queremos “despegarnos”.

En lugar de sentir, pregúntate que necesitas. Permítete ser feliz de nuevo. Al final todo llega. Nuestra actitud hacia la vida siempre debe ser abierta, tranquila y segura. Mientras sepas siempre cuáles son tus prioridades en el día, las cosas irán sucediéndose tal y como deben. A tu ritmo.


martes, 25 de agosto de 2026

SINCRONICIDADES



SINCRONICIDADES

Cuando la vida parece hablarnos

Hay momentos en los que una coincidencia parece tener demasiado sentido para ser simplemente casual.

Pensamos intensamente en alguien y esa persona aparece. Abrimos un libro al azar y encontramos una frase que responde exactamente a una pregunta que llevábamos días haciéndonos. Escuchamos una conversación, vemos un símbolo o llegamos a un lugar aparentemente por accidente, y sentimos que algo dentro de nosotros reconoce ese instante.

A este tipo de experiencias, Carl Gustav Jung las llamó sincronicidades: acontecimientos que no necesariamente están unidos por una causa directa, pero que adquieren un significado especial para quien los vive.

Jung no las entendía simplemente como supersticiones. Le interesaba especialmente la relación entre el mundo exterior y el mundo interior, y la posibilidad de que ciertos acontecimientos coincidieran con momentos psicológicos importantes.

Quizá por eso las sincronicidades suelen llamar nuestra atención cuando estamos atravesando cambios, dudas o procesos de transformación.

Pero hay algo todavía más interesante.

No siempre aquello que la vida parece mostrarnos es agradable.

A veces la coincidencia aparece a través de una persona que nos irrita profundamente, de una situación que se repite una y otra vez o de un conflicto que parece perseguirnos.

Y ahí podemos encontrarnos con otro de los grandes conceptos de Jung: la Sombra.

La Sombra representa aquellas partes de nosotros mismos que no queremos reconocer. Emociones, deseos, miedos, fragilidades o aspectos de nuestra personalidad que hemos aprendido a esconder porque no encajan con la imagen que queremos tener de nosotros mismos.

Sin embargo, aquello que ocultamos no desaparece.

Muchas veces vuelve a nosotros a través de nuestras relaciones.

Por eso determinadas personas pueden producirnos reacciones especialmente intensas. No necesariamente porque sean iguales a nosotros, sino porque pueden activar algo que todavía no hemos comprendido o integrado.

Desde esta perspectiva, algunas coincidencias significativas podrían actuar como una especie de espejo.

Quizá la vida no nos esté diciendo exactamente qué debemos hacer. Tal vez simplemente esté señalando dónde debemos mirar. Una relación que se repite puede estar mostrando un patrón. Una persona que despierta una emoción desproporcionada puede estar tocando una parte de nuestra Sombra.

Desde una mirada espiritual, las sincronicidades suelen interpretarse como señales de conexión: pequeños encuentros entre nuestro camino interior y una realidad más amplia.

No podemos demostrar que el universo esté enviándonos mensajes personales. Pero tampoco necesitamos convertir cada coincidencia en una señal sobrenatural para reconocer su valor. Lo verdaderamente importante puede ser la pregunta que despierta en nosotros.

¿Por qué esto me ha impresionado tanto?

¿Qué parte de mí se ha sentido reconocida?

¿Qué estoy evitando mirar?

Quizá las sincronicidades no vengan a decirnos cuál es nuestro destino. Quizá vengan a interrumpir, durante unos segundos, la rutina con la que creemos comprender nuestra vida.

Y en esa pequeña grieta puede aparecer algo nuevo.

Una intuición.

Una pregunta.

Un recuerdo.

O incluso una parte de nosotros mismos que llevaba demasiado tiempo esperando ser escuchada.

Tal vez la verdadera señal no esté fuera.

Tal vez lo que ocurre fuera simplemente consiga, por un instante, hacer visible aquello que ya estaba intentando despertar dentro de nosotros.

 

viernes, 21 de agosto de 2026

EL ANTROPOCENO





EL ANTROPOCENO

Cuando la humanidad comenzó a cambiar el planeta

Durante miles de años, el ser humano vivió adaptándose a los ritmos de la Tierra. Observaba las estaciones, seguía los ciclos de la naturaleza y dependía directamente de aquello que el planeta podía ofrecerle.

Pero algo cambió.

Con el desarrollo de la industria, la tecnología, las grandes ciudades y un consumo cada vez mayor de recursos, nuestra especie dejó de ser únicamente una habitante del planeta para convertirse en una fuerza capaz de transformarlo.

A esta nueva realidad se la ha llamado Antropoceno.

El término hace referencia a una etapa en la que la actividad humana ha adquirido tal magnitud que puede alterar el clima, los ecosistemas, los océanos, la biodiversidad e incluso algunos de los grandes ciclos naturales de la Tierra.

La idea que representa resulta difícil de ignorar: por primera vez, una sola especie posee una capacidad de influencia planetaria extraordinaria.

Y quizá ahí se encuentre lo verdaderamente importante.

Durante mucho tiempo pensamos que la Tierra era un escenario prácticamente inagotable sobre el que desarrollar nuestra civilización. Hoy comenzamos a comprender que no estamos fuera de ese escenario.

Formamos parte de él.

Cada bosque que desaparece, cada océano que cambia, cada modificación del clima termina regresando de alguna forma hacia nosotros.

El Antropoceno no habla solamente de contaminación o de cambio climático. Habla también de una profunda transformación en nuestra relación con el planeta.

Y nos obliga a hacernos una pregunta incómoda:

¿Qué ocurre cuando una especie adquiere más poder del que quizá ha aprendido todavía a gestionar?

Durante siglos, el progreso se ha asociado a dominar la naturaleza, extraer recursos y superar límites.

Tal vez el verdadero progreso del futuro consista justamente en lo contrario: comprender los límites, cooperar con los sistemas naturales y desarrollar una civilización capaz de avanzar sin destruir aquello que la sostiene.

Porque el Antropoceno podría convertirse en una etapa de deterioro. Pero también podría representar el comienzo de algo diferente.

Quizá el momento en que la humanidad descubra que su evolución tecnológica debe ir acompañada de una evolución de la conciencia.

El futuro probablemente no dependerá únicamente de máquinas más inteligentes, nuevas fuentes de energía o ciudades más sofisticadas.

Dependerá también de una pregunta mucho más sencilla:

¿Seremos capaces de recordar que no vivimos sobre la Tierra, sino que somos parte de ella?

Tal vez dentro de algunos siglos nuestros descendientes miren hacia esta época como el momento en que la humanidad estuvo obligada a elegir.

Seguir comportándose como una especie separada del planeta. O comenzar, finalmente, a reconocerse como parte de él.

 


jueves, 20 de agosto de 2026

CON TU LUNA EN EL SIGNO DE VIRGO



Luna en Virgo

En Virgo se combina el elemento tierra con la cruz mutable. La tierra ofrece una cierta resistencia al cambio, esto para la Luna significa ocuparse de lo material y del mantenimiento de la existencia física y trabajar hasta que todo, incluso el mínimo detalle, esté en orden.

Las personas con la Luna en Virgo se sienten a gusto en el trabajo, son excelentes trabajadores del detalle y tienen sentimientos de culpabilidad si no han podido acabar algo. Son personas prácticas y eficientes pensando siempre en terminar de la mejor manera posible tanto su trabajo como sus quehaceres domésticos.

Es una  Luna “servicial” que enseguida se da cuenta de cuando algo está fuera de orden. Normalmente las personas con la Luna en Virgo son agradables con sus semejantes, siempre se comportan de forma útil y gustosamente “ofrecen el brazo” a los demás.

 

Las Lunas Virgo saben perfectamente lo que les hace bien a los demás, y lo que les perjudica. Tienen aptitudes para las profesiones de terapeutas y de curación. Hacen todo lo necesario para que la salud se mantenga en equilibrio o se restablezca. Se sienten completas cuando pueden ayudar a los demás, pero también pueden desarrollar el denominado “síndrome de ayuda” cuando no saben poner límites.

En el amor, estas personas están orientadas a lo práctico y a la realidad de la existencia. Se sienten felices y afortunadas cuando lo tienen todo ordenado para la persona amada y cuando pueden  cuidar de la casa y llevar a cabo su trabajo diario y su existencia. Para estas personas, esto es una expresión de amor.

Virgo es un signo de trabajo servicial que tiene la tarea de mantener el mundo en orden. La voluntad de ayuda llevada al extremo puede estar relacionada con una motivación egoísta. En ese caso, mediante el propio rendimiento se pretende demostrar al entorno el propio valor y la propia bondad. Si el entorno no valora su trabajo, entonces sufren una crisis emocional y acusan al entorno de ingratitud.

En el plano material, Mercurio rige sobre el yo emocional. Debe recordarse que Mercurio rige a Géminis y le proporciona al yo emocional una especial capacidad analítica, en Virgo, esta capacidad es más práctica que mental. Esta es la diferencia entre aire y tierra. Así pues, la Luna Virgo puede analizar los propios sentimientos y también los de los demás. En los asuntos emocionales se irritan con facilidad, la más mínima transgresión o muestra de imperfección perturba el flujo armónico de sus sentimientos.

Una persona con la Luna en Virgo puede llegar a analizar y criticar tanto el mundo emocional que al final, prácticamente, no quede nada de sentimiento.

Se toman muy en serio las reglas, la limpieza, las prescripciones, y en cambio no el sentimiento de amor. Lo que no se adapta a su pequeño mundo es criticado y apartado. También tienen miedo de que su orden pueda descomponerse.

Con la Luna Virgo se alternan los sentimientos de superioridad (presunción) y de inferioridad, con su obsesivo sentido crítico, se elevan por encima de los demás y, en el servicio, se vuelven sumisas. Por eso, a veces, atraen a personas más fuertes que abusan de su entrega.

Entonces se defienden con medios erróneos, reaccionan con gritos, críticas, reproches e insultos, esto no les trae ni el amor ni el reconocimiento que desean, sino más rechazo.
En esta situación, somatizan y tienen molestias físicas, con lo cual esperan recibir amor y dedicación por parte del entorno. A menudo se trata de enfermos hipocondríacos que todo lo critican y para los que nada se hace bien.

Otras personas se preocupan interminablemente por asuntos o cosas con las que no tienen nada que ver. Esto ocurre porque les cuesta trabajo delimitarse ante el sufrimiento de los demás y, debido a su sensibilidad comparten el sufrimiento. Algunos incluso asumen las enfermedades de los demás. La empatía y la comprensión son virtudes muy deseables pero una Luna Virgo debe tener cuidado de no perderse a sí misma en ello.

La capacidad de servir en lo material, de evitar todo lo peligroso y de mantener el justo orden y salud degenera hasta la negación de lo vivo. Entonces tiene lugar la crisis de transformación, la cual catapulta a Virgo hasta el signo  opuesto Piscis, hacia el desorden, el caos, la falta de sentido en donde finalmente nace la Luna como regente esotérico.

Superación.

Si  la crisis emocional no se produce, solo se ve lo negativo de la vida, lo que puede llevar al borde de la capacidad de supervivencia. La envergadura de la crisis se extiende por el eje de existencia (Virgo/Piscis), desde la existencia física hasta el espacio infinito de amor eterno. Todo lo  pasado pierde sentido, se disuelve. Todos los mecanismos de defensa, las medidas de seguridad y previsión ya no sirven, desaparecen en la nada. Es un proceso de muerte y renacimiento parecido al que experimenta la Luna  Escorpio, pero en este caso de Virgo, va hasta las raíces del ser.

Aquí, en lo más profundo, se trata de ser o no ser. La tendencia a la disolución del signo de Piscis traspasa la frontera en donde las cosas materiales a las que el yo lunar se ha agarrado, son  eliminadas. No queda más que el amor.

La Luna Virgo trasformada entra en contacto con el mundo trascendental, una nueva experiencia irrumpe en su conciencia. Desde espacios cósmicos desconocidos, desde otras dimensiones fluyen sobre ella energías que la reaniman y la capacitan para sanar.

Así como antes la Luna Virgo tenía miedo cuando se sentía rodeada de energías extrañas, ahora crece en ella la confianza en su propio guía interno y en sus fuerzas de sanación. Estas fuerzas curativas despiertan y al mismo tiempo refuerzan a la Luna como regente esotérico de este signo.

Ahora es la Luna Virgo la que verdaderamente nutre y guarda la vida, el principio del amor que mora en el interior, permitiendo llevar amor y felicidad allí donde reside el sufrimiento. Las capacidades analíticas de Mercurio se emplean en realizar el adecuado diagnóstico y sanación de enfermedades. El amor y la conservación de la vida se convierten en el principal motivo de existencia. Es un camino de la materia al espíritu, en donde lo más elevado se une con lo más bajo.

Es entonces cuando la persona con la Luna Virgo, puede estar ahí cuando se trate de salvar vidas y de traer amor entre las personas. Entonces puede vivir completamente la ley del servicio y de la sanación, ha traspasado la frontera, ha mirado en la apertura de una conciencia universal y vuelve purificada como auténtico servidor.

El pensamiento semilla esotérica de Virgo expresa este proceso:

“Soy la Madre y el Hijo, soy Dios y soy materia”

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