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domingo, 17 de mayo de 2020

COMPLEJO DE ELECTRA





Educar a los hijos no es nada fácil. Por eso, es realmente útil conocer determinadas situaciones y hechos que pueden ayudar a entender en determinados momentos el comportamiento de los más pequeños. Precisamente por eso queremos explicarte qué es el complejo de Electra.

¿Qué es el complejo de Electra?

Podemos partir del hecho de que es un concepto de tipo psicológico que fue acuñado por el psiquiatra Carl Gustav Young en el año 1912. Lo planteó como contraposición al complejo de Edipo que había establecido anteriormente Sigmund Freud.

Básicamente con este término se viene a hacer referencia a la fase de “enamoramiento” que vive la niña con respecto a su papa.  En concreto, es una etapa que suele ser habitual a partir de los 3 años y que puede llevar incluso a generar cierta “rivalidad” entre madre e hija. Sí, porque serán competencia una de la otra con respecto a ganarse el cariño y las atenciones del padre.

El mito de Electra

Es importante conocer que este complejo tiene su origen en la mitología griega. En concreto, se basa en el mito de Electra, que era hija de Agamenón y de Clitemnestra. Electra, lo que hizo fue vengar la muerte de su padre, asesinado por el amante de su madre (Egisto)

La historia de Electra ha trascendido en nuestra cultura no sólo gracias a las obras de Homero, Esquilo, Sófocles y Eurípides. Su trágica historia fue retomada por la psicología en el siglo XX y presentada como contrapartida femenina de Edipo, pues sus acciones se asemejan, aunque no sus fines nI destinos.

Homero describe a Electra como la hija de Agamenón, rey de Micenas, y Clitemnestra, hermana de Helena. Antes de partir hacia la Guerra de Troya, Agamenón ofreció en sacrificio a su pequeña hija Ifigenia para lograr su objetivo. Algunas fuentes dicen que en el momento en que iba a ser sacrificada, la propia artemisa la reemplazó por otra víctima y se llevó a la niña a Táuride. De todas formas, su esposa Clitemnestra jamás se lo perdonó. Después de diez años en Troya, Agamenón capturo a la profetisa Casandra como botín y tuvo dos hijos con ella.

De regreso a Micenas, el poderoso rey vencedor arribó en la región de Argólida, donde fue recibido por Egisto, quien durante esa década de ausencia ya había seducido a Clitemnestra y conjurado una venganza. Preparo un banquete de bienvenida y con la ayuda se su amante dio muerte al rey, a Casandra y a sus hijos.

Electra regresó a Micenas años más tarde, ausentes durante el regreso y asesinato de su padre. Al descubrir la traición de su madre, un rotundo e incontrolable odio creció en ella, al igual que la sed de venganza. Pero no fue hasta que su hermano Orestes regresó que pudo planearla.

La obra de Esquilo nos dice que un día Electra se dirigió a la tumba de su padre para rendirle honras fúnebres y allí se topó con Orestes, quien había sido ordenado vengar a Agamenón por el oráculo de Delfos.

Los jóvenes hermanos llevaron a cabo la venganza asesinando al impostor Egisto y a la pérfida madre, pero esto volvió loco a Orestes, que fue perseguido por las Erinias por haber trasgredido los lazos de piedad familiar. Buscó asilo en el templo de Delfos dedicado al dios Apolo, quien a través del oráculo había ordenado la venganza, aunque no pudo protegerlo. Hasta que finalmente la diosa Atenea lo recibió en la Acrópolis y lo llevo a juicio junto a su hermana y ambos fueron absueltos.

El amor incondicional por su padre y el odio hacia su madre hicieron de Electra una figura retomada y reinventada. El psicólogo Carl Gustav Jung, discípulo de Freud, utilizó el mito para simbolizar la fijación afectiva de la niña en la figura del padre y la competencia con la madre.

¿Cómo se manifiesta el complejo?

Para saber si una pequeña tiene el complejo de Electra, podemos destacar que tendrá los siguientes “síntomas”.

En ocasiones puede llegar a mostrar cierta hostilidad e incluso rechazo a su madre.

Se pone celosa ante las muestras de cariño de sus padres. Por este motivo, no dudara en ponerse en el medio de ambos para evitarlas.

Echa en falta constantemente a su papá. De ahí que, no dude en llorar de manera desconsolada cuando este se marcha de casa.

Nunca pierde de vista a su padre

Le encanta recibir mimos, halagos y atenciones de la figura paterna.

Es habitual, además que la pequeña llegue a afirmar en voz alta que cuando sea mayor se casará con su padre.

¿Qué hacer ante el mismo?

Si importante es conocer todo lo expuesto, también lo es saber cómo se debe actuar cuando la hija sufre este mencionado complejo. En este caso, hay que seguir estas recomendaciones:

Es importante que, con tacto y ternura, el padre le explique que no se pueden casar porque ella es su hija y él ya tiene una esposa que es mama.

Los progenitores en ningún momento deben evitar tener gestos de cariño delante de la pequeña. Es importante que esta entienda que se quieren y que son pareja.

Por supuesto, es esencial que los adultos tengan paciencia con la menor.

En ningún momento, se debe ridiculizar a la niña por sentirse celosa de la madre o por intentar competir con ella por el amor del padre. No se puede entrar en ese juego de rivalidad femenina.

Otros datos de interés

Además de todo lo expuesto, es interesante que conozcas otra serie de datos de interés acerca del complejo de Electra como pueden ser los siguientes.

Lo habitual es que llegue a su fin por si solo cuando la niña cumple entre 5 y 7 años de edad. A partir de entonces lo que sentirá es que su madre es su ejemplo, el espejo en el que mirarse, la figura a la que imitar.

Solo en casos muy  puntuales el complejo de Electra da lugar a ciertos problemas mentales.

Carl Gustav Young y sus posteriores estudios de esta situación en las niñas, ha expuesto que este complejo entra dentro por completo del desarrollo normal de cualquier menor.

De manera coloquial, se conoce como “papitis”.

jueves, 30 de enero de 2020

PERSONAS QUE NO SE DAN POR VENCIDAS





La persistencia es una cualidad que va más allá de la intención. Así, cuando uno decide no darse por vencido, aúna fortalezas psicológicas, la motivación y la autoconfianza que le dota de un cerebro preparado para afrontar la adversidad.

Hay personas que no se dan por vencidas. No importa la circunstancia, el problema o el reto que tengan por delante. En cierto modo, esta competencia psicológica es la que traduce el talento en éxito, la que nos dota de perseverancia para alcanzar logros y la que además logra que nuestros cerebros sean más resistentes para prevenir la ansiedad o la depresión.

Decía Mark Twain que una persona con ideas nuevas suena a broma hasta que su persistencia nos convence de lo contrario. De algún modo, ese enfoque mental y motivacional actúa como la chispa que prende los sueños y que dota de combustible a cualquier proyecto. Así, en un mundo tan lleno de obstáculos donde siempre resulta complicado mantener a flote nuestras metas personales, no darnos por vencidos debería ser nuestra motivación diaria.

Ahora bien, más allá del factor motivacional y de nuestra capacidad de logro, hay otro elemento interesante. Los neurocientíficos llevan años intentando comprender qué diferencia a las personas persistentes de las que no lo son. Podríamos dar explicaciones educacionales, sociales o cómo no, hablar de distintos tipos de personalidad. Sin embargo, y aquí llega el elemento más interesante, estudios muy recientes nos revelan que hay una explicación biológica.

Personas que no se dan por vencidas, ¿qué las hace tan especiales?

Muchas de esas personas que admiramos a día de hoy (ya sean figuras famosas o esas que tenemos más cerca) son un evocador ejemplo de paciencia y perseverancia. Hay quien ha lidiado con la adversidad en cada una de sus formas con gran entereza, humildad e incluso con radiante positivismo, siendo capaz incluso de inspirar a otros.

Asimismo, hay quienes han sido capaces de llevar a la cumbre proyectos en los que nadie confió en un principio. Esa fuerza interior para confiar en uno, para no venirse abajo cuando alrededor solo hay alambradas, puertas cerradas y palmadas en la espalda seguidas de amables negativas es sin duda motivo de admiración.

Esa persistencia tan peculiar que habita en las personas que no se dan por vencidas, ha interesado desde hace décadas al campo de la psicología. Hay interesantes estudios datados en los años 30 que intentan asentar una primera definición sobre los rasgos que definen a este tipo de personalidad. Asimismo, tampoco han faltado los enfoques que la entienden más bien como una sutil combinación de inteligencia, motivación y creatividad.

Sin embargo, en un estudio en julio de este mismo año en la revista Cell nos habla de algo más concreto. Después de analizar a diversos inventores, astronautas, escritores de éxito,  Premios Nobel y personas anónimas que han superado grandes dificultades, se llegó a una interesante conclusión. Es la siguiente.

Aspectos biológicos: el sistema neuromodulador de las personas que no se dan por vencidas.

Este estudio llevado a cabo por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y liderado por el doctor Michael Bruchas señala que las personas resistentes disponen de un sistema neuromodulador desconocido hasta el momento. Dicho sistema funciona a base de un neuropéptido muy concreto: la nociceptina y sus respectivos receptores.

Este neuropéptido está ampliamente distribuido en todo el cerebro, así como en esas regiones asociadas a nuestro comportamiento. No obstante, no se sabe bien qué lo activa y cómo actúa.

Por otro lado, algo que han descubierto a raíz de este estudio de más de cuatro años de duración es que dichos moduladores actúan también sobre el sistema de dopamina y serotonina. Su efecto implica, entre otros fenómenos, que se reduzca la sensación de sufrimiento o incluso el dolor, tanto el físico como el emocional.

Este descubrimiento abre sin duda un gran número de posibilidades. La más importante según los autores de esta investigación, sería crear nuevos tratamientos para realidades como la depresión.

Aspectos psicológicos: una personalidad que se hereda e inspira.

La facultad de Medicina de la Universidad de Washington realizó un estudio muy interesante. Según este trabajo, la persistencia, ese elemento tan destacable de las personas que no se dan por vencidas, es una dimensión que suele heredarse de padres a hijos.

En cierto modo, esto vendría explicado por las bases biológicas antes citadas, sin embargo, hay elementos más importantes. En ocasiones, ser educados o vivir cerca de esas personas acostumbradas a luchar por lo que quieren, nos inspira, nos guía y nos enseña a actuar casi del mismo modo.

Como decía Benjamín Franklin, hay dos elementos que nos acercan a lograr aquello que nos propongamos: la energía y la persistencia
Valeria Sabater

jueves, 29 de agosto de 2019

CUANDO LOS "DEBERÍA".......





CUANDO LOS “DEBERÍA” CONTROLAN NUESTRA VIDA


Déjalos ir, deja que “los debería”, los “tengo que” y toda esa tiranía psicológica con la que a menudo ponemos tantas zancadillas a nuestra felicidad se vaya. Muchas veces son parte de un discurso automático con el que obligamos a ir más rápido que la vida, socavando además nuestra autoestima al priorizar casi siempre el “tengo que” por encima del “me gustaría que”.

Es posible que te sorprenda ese planteamiento. Está claro que en nuestro día a día estamos más que supeditados a un sinfín de obligaciones y deberes. Somos criaturas sociales y nuestro papel, al fin y al cabo, es formar parte de esa moviola casi perfecta donde nadie debe perder el ritmo. En caso de hacerlo, en caso de no cumplir nuestras obligaciones, llegan las inevitables consecuencias.

Los debería son un modo de centrar toda nuestra atención en aspectos no deseados.

Todo eso lo sabemos bien. Sin embargo, si ya tenemos suficiente presión externa con ese aspecto, no conviene añadir un ingrediente aún más debilitante para que se cocine el propio pensamiento. Porque a veces, nos obsesionamos tanto con el “debería esforzarme más para demostrar cuánto valgo” o “debería haber dicho esto y no lo otro” o “debería haber actuado de tal modo” que lo único que conseguimos es alimentar el desánimo, el bloqueo o la frustración.

“Los debería”, una tiranía psicológica muy común.

Hay deberes de muchos tipos, pero los que más carcomen y sabotean nuestra personalidad son los que nosotros mismos nos imponemos de un modo casi obsesivo. Debería visitar más a mis padres, debería perder unos kilos, debería tener más don de gentes, tendría que tener eso y lo otro para poder ser más feliz……

Lo que hacemos muchas veces con estas dinámicas mentales es transformar supuestos deseos o preferencias en obligaciones o en imposiciones de todo o nada. Así, cuando hacemos esto y caemos en la tiranía psicológica de los “debería” ocurren varios fenómenos que conviene destacar.

En primer lugar, lo que hacemos en realidad es crear una fantasía sobre cómo (a nuestro parecer) deberían ser las cosas. <>Tengo que demostrar a los demás cuánto valgo porque es así como se validan las personas, obteniendo reconocimiento ajeno. Tengo que tener un buen móvil porque así es como funciona la sociedad actual……

En segundo lugar, lo que conseguimos también es centrar toda nuestra atención en eso que aún no tenemos o que aún no hemos conseguido. Con ello, dejamos de explorar otras opciones, otras realidades que podrían ser mucho más válidas y satisfactorias <> ¿Por qué ponernos en la obligación de adelgazar o tener un cuerpo perfecto en lugar de aceptarnos tal y como somos?

Un tercer hecho que podemos observar en este tipo de comportamientos y enfoques mentales es una pérdida total de energía y recursos. A veces, incluso llegamos a culpabilizarnos por no cumplir nuestros propios “debería” y “tengo qué”. Es sin duda un modo muy triste de autosabotearnos.

Cómo soltar nuestros “deberes” obsesivos para sentirnos más libres.

Los “tengo que” y “los debería” forman parte de nuestros enfoques mentales. De hecho, en un interesante artículo del “Psychology Today” nos señalan que forman parte de nuestros circuitos neuronales, que son una especie de programación integrada en esas áreas más profundas y primitivas de nuestro cerebro, como pueden ser la amígdala o el cuerpo estriado.

Algunas de estas reglas internas las vamos interiorizando desde la niñez, siempre estamos obligados a “hacer algo” a “cumplir algo”, a seguir un rol social o una regla inconsciente que nos priva de total libertad y felicidad Albert Ellis, por su parte, habla de este tipo de tiranías mentales como pensamientos irracionales, es decir, como un modo de autodestruirnos al desperdiciar tiempo y esfuerzos en algo que simplemente no tiene sentido, no es útil o escapa muchas veces de nuestro control.

Veamos ahora qué estrategias podemos seguir para debilitar a nuestros “debería”.
Cómo trabajar “los debería”

Profundiza en esos “debería” integrados en tu mente, esos que se hallan en lo más profundo de tu pensamiento. En ocasiones los tenemos tan automatizados que ni siquiera somos conscientes de ellos. Tampoco nos damos cuenta de que a veces son frases impuestas por otros (familia, sociedad…)

Confronta: “debería agradar más a los demás, esforzarme en ser como el resto” <> ¿de verdad necesito ser como el resto para ser feliz?

Toma conciencia de los pensamientos absolutistas de todo o nada: “debo conseguir ese ascenso o estaré perdido” <> ¿de verdad se va a terminar el mundo si no consigo ese ascenso?

Registra tus pensamientos para establecer un filtro. Un buen modo de tomar conciencia de nuestro enfoque personal y de la dinámica de nuestros pensamientos es escribiéndolos. Inicia un diario, apunta lo que dice tu mente, lo que siente tu corazón, lo que te preocupa. Más tarde, y al cabo de dos semanas, vuelve a esos escritos y toma conciencia de tu estilo de pensamientos. Tal vez tengas que tomar el control sobre ciertos aspectos.

Para concluir, debemos aceptar que en cierto modo todos nosotros hemos navegado a bordo de “los debería” en más de una ocasión. No se trata tampoco de borrarlos por completo de nuestra mente, como quien aplica disolvente. Se trata en realidad de mantener un adecuado equilibrio, una armonía perfecta entre los “debería” y los me “gustaría”.

domingo, 18 de agosto de 2019

IMPACTO DE LAS EMOCIONES EN EL CUERPO




A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado.

Cada sentimiento o emoción que experimentamos se traduce en un péptido que se libera en algún lugar de nuestro organismo. Nuestros órganos, tejidos, piel, músculos y glándulas endocrinas tienen receptores peptídicos, por lo que podrían acceder y almacenar esa información emocional. Esto significa que la memoria emocional se almacena en diferentes partes del  cuerpo, no solo en el cerebro.

Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño.

Un estudio realizado en la Universidad de Aato revelo cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza.

¿Cómo se produce la tensión muscular por estrés?

La experiencia corporal de la emoción es casi instantánea. Tardamos apenas unos segundos en experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando nos estresamos, tensamos automáticamente los músculos de la mandíbula y los que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda. Estos músculos se tensan a la vez para preparar el cuerpo para reaccionar y luego se relajan cuando la situación estresante ha desaparecido.

Se trata de una reacción refleja para protegernos y en realidad no es dañina, excepto cuando el estrés se convierte en un estado crónico. En ese caso, los músculos jamás se relajan sino que se mantienen en un estado de tensión constante.

De hecho, se ha comprobado que las personas sometidas a un nivel de estrés crónico a lo largo del tiempo sufren un acortamiento de los músculos del cuello y los hombros. También se ha apreciado que una carga de trabajo mental produce un aumento de la tensión muscular en las áreas cervical y de los hombros, sobre todo en el caso de las personas que trabajan delante del ordenador.

Una teoría explica que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo cual reduce el suministro de oxígeno, favoreciendo la acumulación de ácido y metabolitos tóxicos. Además, el acortamiento de las fibras musculares también puede activar los receptores del dolor. De hecho, se conoce que las estructuras nerviosas se activan cuando hay estrés, de modo que este también disminuye el umbral del dolor y hace que percibamos de manera más intensa de lo que realmente es.

El cuadro empeora con la falta de movimiento, que disminuye aún más el flujo sanguíneo y la oxigenación. Así caemos en un círculo vicioso.

Tensión muscular por estrés: Síntomas y soluciones.

La tensión muscular por estrés se ha asociado con el dolor de cabeza emocional o tensional, aunque también causa dolores musculares crónicos, contracturas e incluso espasmos musculares. De hecho, cada vez hay más personas que sufren condiciones dolorosas crónicas debido a los trastornos músculo-esqueléticos.

Los dolores musculares por estrés suelen afectar estas áreas:

1. Mandíbula.  Las emociones como la ira y el estrés duelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada.

¿Solución? Cuando te sientas estresado, conviene soltar la mandíbula como si estuvieses suspirando. También puede ayudar bostezar o pronunciar la “O” con los labios cerrados.

2. Entrecejo. Cuando estás tenso o preocupado, es usual que frunzas el entrecejo, lo cual añade una gran tensión muscular a la zona de la frente que suele dar pie al dolor de cabeza tensional.

¿Solución? Libera la frente levantando u bajando las cejas unas cinco veces. También te ayudara inhalar profundamente mientras cierras los ojos, y luego exhalar mientras liberas la tensión y abres los ojos.

3. Cuello. La tensión muscular por estrés suele concentrarse en el cuello, sobre todo si realizar un trabajo de oficina.

¿Solución? Es importante favorecer el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuello moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro y hacia arriba y abajo.

4. Hombros. En los hombros también se suele concentrar mucha tensión, por lo que es común que sean el epicentro de las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Inhala mientras levantas los hombros intentando tocar los oídos y exhala mientras los bajas, guiándolos hacia atrás. Un masaje en la zona también puede obrar milagros.

5. Espalda. El estrés también interfiere en la coordinación de los grupos musculares que intervienen en el funcionamiento de la espalda. Lo normal es que los abdominales y la musculatura para vertebral se coordinen entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Sin embargo, esa coordinación depende de reflejos nerviosos, de manera que el estrés afecta la coordinación de esos reflejos y hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente, lo cual favorece las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Una ducha caliente puede ayudar a relajar los músculos de la espalda, así como mantener un nivel de actividad física moderada. Los ejercicios de yoga también son ideales para aliviar ese dolor muscular.

¿Cómo evitar la tensión muscular por estrés? 

Es mejor prevenir que curar. Por eso, si bien los ejercicios anteriores ayudan a aliviar la tensión muscular por estrés, lo ideal es asumir un estilo de vida que nos proteja de la ansiedad y sus consecuencias. En muchas ocasiones eso implica realizar un cambio radical a nivel interior y asumir que no siempre es posible cambiar la situación, pero podemos cambiar la manera de reaccionar ante ella, y eso puede ser suficiente para lograr la serenidad y paz interior.

- Aprende a priorizar. El estrés suele ser el resultado del agobio, es una situación que sobrepasa nuestros recursos de afrontamiento, por lo que una manera para evitarlo consiste en aprender a priorizar. Cuando sabes lo que es importante en tu vida, puedes organizar mejor tu jornada y dejar de preocuparte tanto por esas pequeñas tareas que pueden convertirse en un auténtico agujero negro por el que se escapa tu tiempo y energía. Y si es necesario, también debes aprender a delegar y confiar más en los demás.

 No hay necesidad de que te encargues de todo personalmente, pide ayuda y delega todas aquellas responsabilidades que no te corresponden, tanto a nivel profesional como personal. Cuando todos a nuestro alrededor asumen sus responsabilidades, todo fluirá mucho mejor. 

- Practica el mindfulness. El mindfulness es un método excelente para combatir la tensión muscular por estrés debido a que incrementa la conciencia emocional, facilitando la gestión de los estados emocionales. Existen diferentes técnicas, una de ellas consiste en centrarse en una emoción y analizar su impacto en el cuerpo, sin juzgar, ya que el objetivo es comprender cómo se refleja la tensión en los diferentes grupos musculares. Luego se puede imaginar que esa emoción es como una nube que se aleja, de manera que al no aferrarte a ella, logras relajarte y mejoras el autocontrol emocional. 

Gracias al mindfulness podrás desarrollar una atención plena, darte cuenta de cuándo sobreviene el estrés y resolverlo inmediatamente antes de que cause daño. El mindfulness, por otra parte, te ayudará a vivir más en el presente, por lo que te ayudará a aliviar las tensiones causadas por el futuro. 

- Aplica la reestructuración cognitiva. La reestructuración cognitiva es una técnica muy eficaz para asumir las situaciones potencialmente estresantes de manera más objetiva. Te ayudará a establecer una distancia psicológica, poniendo las emociones a un lado. Esta técnica se usa para identificar y corregir los patrones de pensamiento negativo que alimentan el estrés. Esta técnica requiere un duro trabajo interior ya que debes identificar las creencias irracionales que están favoreciendo el estrés y ponerlas en tela de juicio a través de una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿Qué es lo peor que podría pasar si ese pensamiento se hace realidad? O ¿Cuáles son las probabilidades reales de que ese pensamiento se vuelva un hecho? 

- Practica técnicas de relajación. A veces, es casi imposible evitar el estrés, por lo que conviene tener a mano un arsenal de técnicas de relajación que ayuden a aliviar las tensiones. Si tienes poco tiempo, puedes aplicar algunas técnicas para relajarse en un minuto, pero es conveniente que al menos tres veces a la semana apliques otros métodos, como la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson o ejercicios de respiración.
Jennifer Delgado

domingo, 23 de diciembre de 2018

TENSIÓN MUSCULAR






Tensión muscular por estrés: Síntomas y soluciones prácticas

Durante mucho tiempo se pensó que el estrés era únicamente una condición psicológica, fruto de nuestra mente y limitado a nuestra mente. Ahora sabemos que las consecuencias del estrés no se limitan al plano emocional sino que también tienen un impacto a nivel físico. Por eso, no es extraño que después de una dura semana de trabajo terminemos sufriendo tensión muscular por estrés, la cual puede empeorar si seguimos estando tensos y no aprendemos a relajarnos. 

El impacto de las emociones en el cuerpo 

A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado.

Cada sentimiento o emoción que experimentamos se traduce en un péptido que se libera en algún lugar de nuestro organismo. Nuestros órganos, tejidos, piel, músculos y glándulas endocrinas tienen receptores peptídicos, por lo que podrían acceder y almacenar esa información emocional. Esto significa que la memoria emocional se almacena en diferentes partes del cuerpo, no solo en el cerebro. 

Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño. 

Un estudio muy interesante realizado en la Universidad de Aalto reveló cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza. 

¿Cómo se produce la tensión muscular por estrés? 

La experiencia corporal de la emoción es casi instantánea. Tardamos apenas unos segundos en experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando nos estresamos, tensamos automáticamente los músculos de la mandíbula y los que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda. Estos músculos se tensan a la vez para preparar el cuerpo para reaccionar y luego se relajan cuando la situación estresante ha desaparecido. 

Se trata de una reacción refleja para protegernos y en realidad no es dañina, excepto cuando el estrés se convierte en un estado crónico. En ese caso, los músculos jamás se relajan sino que se mantienen en un estado de tensión constante. 

De hecho, se ha comprobado que las personas sometidas a un nivel de estrés crónico a lo largo del tiempo sufren un acortamiento de los músculos del cuello y los hombros. También se ha apreciado que una gran carga de trabajo mental produce un aumento de la tensión muscular en las áreas cervical y de los hombros, sobre todo en el caso de las personas que trabajan delante del ordenador. 

Una teoría explica que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo cual reduce el suministro de oxígeno, favoreciendo la acumulación de ácido láctico y metabolitos tóxicos. Además, el acortamiento de las fibras musculares también puede activar los receptores del dolor. De hecho, se conoce que las estructuras nerviosas se activan cuando hay estrés, de modo que este también disminuye el umbral del dolor y hace que lo percibamos de manera más intensa de lo que realmente es.

El cuadro se empeora con la falta de movimiento, que disminuye aún más el flujo sanguíneo y la oxigenación. Así caemos en un círculo vicioso. Por eso, las personas que temen sufrir dolor y volver a lesionarse, y que solo buscan una causa física y cura para la lesión, generalmente tienen una peor recuperación que quienes mantienen un nivel de actividad moderada y supervisada por un médico. 

Tensión muscular por estrés: Síntomas y soluciones 

La tensión muscular por estrés se ha asociado con el dolor de cabeza tensional, aunque también causa dolores musculares crónicos, contracturas e incluso espasmos musculares. De hecho, cada vez hay más personas que sufren condiciones dolorosas crónicas debido a los trastornos musculo-esqueléticos. 

Los dolores musculares por estrés suelen afectar estas áreas: 

1. Mandíbula. Las emociones como la ira y el estrés suelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada. 

¿Solución? Cuando te sientas estresado, conviene soltar la mandíbula como si estuvieras suspirando. También ayuda bostezar o pronunciar la “O” con los labios cerrados. 

2. Entrecejo. Cuando estás tenso o preocupado, es usual que frunzas el entrecejo, lo cual añade una gran tensión muscular a la zona de la frente que suele dar pie al dolor de cabeza tensional. 

¿Solución? Libera la frente levantando y bajando las cejas unas cinco veces. También te ayudará inhalar profundamente mientras cierras los ojos, y luego exhalar mientras liberas la tensión y abres los ojos. 

3. Cuello. La tensión muscular por estrés suele concentrarse en el cuello, sobre todo si realizas un trabajo de oficina. 

¿Solución? Es importante favorecer el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuello moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro y hacia arriba y abajo. 

4. Hombros. En los hombros también se suele concentrar mucha tensión, por lo que es común que sean el epicentro de las contracturas musculares por estrés. 

¿Solución? Inhala mientras levantas los hombros intentando tocar los oídos y exhala mientras los bajas, guiándolos hacia atrás. Un masaje en la zona también puede obrar milagros. 

5. Espalda. El estrés también interfiere en la coordinación de los grupos musculares que intervienen en el funcionamiento de la espalda. Lo normal es que los abdominales y la musculatura paravertebral se coordinen entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Sin embargo, esa coordinación depende de reflejos nerviosos, de manera que el estrés afecta la coordinación de esos reflejos y hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente, lo cual favorece las contracturas musculares por estrés. 

¿Solución? Una ducha caliente puede ayudar a relajar los músculos de la espalda, así como mantener un nivel de actividad física moderada. Los ejercicios de yoga también son ideales para aliviar ese dolor muscular. 

¿Cómo evitar la tensión muscular por estrés? 

Es mejor prevenir que curar. Por eso, si bien los ejercicios anteriores ayudan a aliviar la tensión muscular por estrés, lo ideal es asumir un estilo de vida que nos proteja de la ansiedad y sus consecuencias. En muchas ocasiones eso implica realizar un cambio radical a nivel interior y asumir que no siempre es posible cambiar la situación, pero podemos cambiar la manera de reaccionar ante ella, y eso puede ser suficiente para lograr la serenidad y paz interior.

- Aprende a priorizar. El estrés suele ser el resultado del agobio, es una situación que sobrepasa nuestros recursos de afrontamiento, por lo que una manera para evitarlo consiste en aprender a priorizar. Cuando sabes lo que es importante en tu vida, puedes organizar mejor tu jornada y dejar de preocuparte tanto por esas pequeñas tareas que pueden convertirse en un auténtico agujero negro por el que se escapa tu tiempo y energía. Y si es necesario, también debes aprender a delegar y confiar más en los demás. No hay necesidad de que te encargues de todo personalmente, pide ayuda y delega todas aquellas responsabilidades que no te corresponden, tanto a nivel profesional como personal. Cuando todos a nuestro alrededor asumen sus responsabilidades, todo fluirá mucho mejor. 

- Practica el mindfulness. El mindfulness es un método excelente para combatir la tensión muscular por estrés debido a que incrementa la conciencia emocional, facilitando la gestión de los estados emocionales. Existen diferentes técnicas, una de ellas consiste en centrarse en una emoción y analizar su impacto en el cuerpo, sin juzgar, ya que el objetivo es comprender cómo se refleja la tensión en los diferentes grupos musculares. Luego se puede imaginar que esa emoción es como una nube que se aleja, de manera que al no aferrarte a ella, logras relajarte y mejoras el autocontrol emocional. Gracias al mindfulness podrás desarrollar una atención plena, darte cuenta de cuándo sobreviene el estrés y resolverlo inmediatamente antes de que cause daño. El mindfulness, por otra parte, te ayudará a vivir más en el presente, por lo que te ayudará a aliviar las tensiones causadas por el futuro. 

- Aplica la reestructuración cognitiva. La reestructuración cognitiva es una técnica muy eficaz para asumir las situaciones potencialmente estresantes de manera más objetiva. Te ayudará a establecer una distancia psicológica poniendo las emociones a un lado. Esta técnica se usa para identificar y corregir los patrones de pensamiento negativo que alimentan el estrés. Esta técnica requiere un duro trabajo interior ya que debes identificar las creencias irracionales que están favoreciendo el estrés y ponerlas en tela de juicio a través de una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿Qué es lo peor que podría pasar si ese pensamiento se hace realidad? O ¿Cuáles son las probabilidades reales de que ese pensamiento se vuelva un hecho? 

- Practica técnicas de relajación. A veces, es casi imposible evitar el estrés, por lo que conviene tener a mano un arsenal de técnicas de relajación que ayuden a aliviar las tensiones. Si tienes poco tiempo, puedes aplicar algunas técnicas para relajarse en un minuto pero es conveniente que al menos tres veces a la semana apliques otros métodos, como la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson o ejercicios de respiración.



martes, 24 de febrero de 2015

CUIDANDO NUESTRO CUERPO


 
El cuerpo es un almacén de poder, pero con demasiada frecuencia, nuestras creencias impiden el flujo de ese poder. Nuestras creencias son un programa que afecta a la función celular.

Nuestro cuerpo es un maravilloso sistema de auto-curación y auto-reparación y un milagro orgánico que aún tenemos que aprender a apreciar. Está claro que nuestras células y órganos, nuestra sangre y nuestros huesos funcionan con una inteligencia espontánea basada en una familiar y cómoda cooperación.

Nuestras células, tanto a nivel colectivo como individual, saben cómo hacer que nuestro cuerpo funcione y, si hay algún problema, nuestro cuerpo nos lo hacen saber.

Detrás de cada enfermedad hay un sentido y un porqué y, lo mismo se puede aplicar al dolor que la pueda acompañar. Recordad que vuestro cuerpo refleja fielmente nuestras creencias. Los sentimientos de victimismo, duda y preocupación envían mensajes a nuestras células para denunciar la sensación de impotencia y carencia de poder y, de manera obediente, nuestras células se alinearán con la señal, y seguirán sus órdenes.

 

Por otro lado, elegimos confiar en nosotros mismos, esa decisión consciente selecciona los códigos de la conciencia a nivel subatómico, códigos que mantienen el posible patrón para entroncar con nuevas versiones de nosotros. La elección de confiar en nosotros mismos activa una versión de la vida basada en la creencia del poder personal. Nosotros llevamos las riendas de nuestra vida.

Sentimientos de tolerancia, amor, respeto, compartir, cuidar, amabilidad, honestidad, gratitud y perdón, no solo fomentan una fuente moral, sino que aportan también la paz mental.

 

La elección de crear una experiencia segura, honesta, respetuosa y placentera en todas las realidades depende exclusivamente de nosotros mismos. Cuando abrazamos creencias que mejoran la vida, una vitalidad diferente emana de forma física, y nuestro cuerpo físico mejora. Un buen estado mental nos hace más receptivos a los efectos vibrantes de las radiaciones cósmicas. Cuando esta energía entra en nuestros “chakras”, nuestros sentidos se abren para percibir una nueva realización. La realidad es fluida; y el tiempo y el espacio son flexibles y pueden cambiar según la percepción del observador. Nuestros cambios de percepción en el aquí y ahora, de hecho se expanden por las líneas del tiempo y transmiten nuestra elección de nuevos códigos de conciencia. Es así como la sanación tiene lugar en las líneas del tiempo.

 

La sanación de nuestros genes humanos está relacionada con la liberación de viejos dolores y miedos atrapados, que transforman antiguos patrones de pensamiento que albergan actitudes limitadoras y aportan al cuerpo un estado de mayor conciencia. Preguntarnos “por qué creamos algo” cambia las frecuencias de las ondas cerebrales para así poder comunicarse con la mente cósmica.

En el campo de juego de la existencia, cualquier sanación supone una reinterpretación de lo que creemos que nos ha ocurrido.

Cuanto más atención prestamos, cuanto más conocimiento tenemos para reconocer los mensajes de nuestro cuerpo, especialmente “las sensaciones viscerales” procedentes del cerebro y que pasan por el abdomen, más aprenderemos. El cuerpo no trabaja contra nosotros, pero nosotros sí que trabajamos contra él, constantemente criticamos y nos evaluamos a nosotros mismos, mientras nuestro cuerpo obedece cualquier orden que le damos.

 

Cuando fuertes emociones acompañan a creencias específicas, las órdenes emitidas siempre transmitirán una sensación de urgencia que hace que la manifestación sea más rápida. Nuestra creencia de que “no hay tiempo suficiente” conduce a una vida dominada por el estrés, y los ataques al corazón aparecen.

Apegarse a un sentimiento de tener “el corazón roto”, puede ejercer los mismos efectos. El corazón es el guardián del tiempo del cuerpo; cada latido marca un ritmo que está en consonancia con el cosmos, con el útero de la madre, con el centro del corazón galáctico.

 

viernes, 12 de septiembre de 2014

CONTRATOS FAMILIARES.



Existen una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de inhibiciones que nos paralizan.

Cuenta Marianne Costa, que en un momento de su vida escribió en un papel de pergamino: “soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo enterró. En ese lugar plantó una bella flor y empezó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. Es un acto psicomágico,  donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia.

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso de nuestro nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se “sellan” en la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer ante la amenaza de ser expulsado del clan.

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar.

Por ejemplo:

“Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”.

“Eres torpe como….”

“En la vida las cosas de dejan como se han encontrado”.

Etc…

Los contratos intelectuales son las raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía trata con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva),

 El esquema de creencias tóxicas que adoptamos por lealtad a la familia, y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

Si no tienes lo que necesitas, te mueres.  (“Si mi novio me deja me muero”). La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo, ya que si no tienes alimentos te mueres, pero si te deja el novio sigues viviendo…

Esto es horrible. (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”). Se está juzgando en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno, hay hechos que causan más o menos dolor.

No lo soporto. (“No soporto la soledad”). Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentir agonizantes cada vez que eso sucede.

Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos.

Están también los contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales, asociados a los niveles de consciencia infantiles…

“¿Para qué crecer?”- Como estás, estás bien. Esta orden mantendrá a la persona con una edad emocional de 10 años el resto de su vida.

“Aquí somos del Madrid”.- Desde el primes mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el futbol o no es madridista, será considerado como un traidor.

“No seas tonto y no tengas novia”- Quédate con tu madre…ella no te defraudará.

“La pareja es para toda la vida”- Nadie se ha divorciado jamás en nuestra familia.

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Dentro de los contratos libidinales, están las inhibiciones creativas y sexuales:

“El teatro-la pintura- la música, son una pérdida de tiempo”- Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho.

“Esa relación no te conviene”- Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?

“Te casaras a los 25 y a los 26 tendrás un hijo”- Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación.

“La mujer que expresa deseo sexual es una cualquiera”- Si el sexo es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe a la mujer gozar con su energía libidinal.

La prohibición de la homosexualidad y de las prácticas sexuales, son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos hace sentir culpables y merecedores de castigo si “nos salimos del tiesto”.

Hay contratos materiales-corporales-económicos, que nos producen inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, el miedo y de la culpabilidad...

Ejemplos:

“Eres idéntico a tu abuelo”.- Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo.

“No toques los botones que los romperás”- Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio.

“El dinero es pecado”- Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará culpabilidad ganarlo.

“El que arriesga pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.-Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan.

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): “Si te divorcias, te mirarán mal”, “si te haces artista, vivirás en la pobreza”.

Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky, nos dice en sus 10 recetas para ser feliz: “no hay alivio más grande que comenzar a ser lo que en realidad somos”.

 Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.