LA FIEBRE, ENFERMEDAD
CURATIVA
La fiebre es uno de los procesos de
curación más poderosos de cuantos la Naturaleza ha dotado al cuerpo humano.
Numerosos investigadores y médicos han llamado la atención sobre el carácter
benéfico de la fiebre como favorecedora de los procesos de eliminación que
permiten reducir de forma rápida la excesiva tasa de toxemia ( intoxicación )
en el organismo producida, fundamentalmente, por la alimentación degenerada,
antinatural, industrializada, refinada, que realizamos.
He aquí estas citas del Dr. André Passebecq, célebre higienista francés: “…No
hay más favorable para el enfermo que una fiebre alta. Cuánto más intensa es la
fiebre, más rápido el restablecimiento… La fiebre puede ser motivo de
incomodidad, pero gracias a ella, las toxinas son eliminadas con más rapidez
La temperatura se
mantendrá elevada mientras las toxinas no sean, en gran parte, eliminadas…
Cuando surgen el delirio y las convulsiones, éstos persisten en tanto que
subsistan las causas que los originan y suprimirlos con fármacos puede ser
peligroso. La causa que los ocasiona puede matar, pero no ellos mismos.
Desaparecen de forma natural con la causa que los originó…”.Aquí se hace notar
el concepto higienista de ” enfermedad “: ésta es una forma que tiene el cuerpo
de depurar la toxemia interna producida por nuestros hábitos antinaturales (
nutrición, aditivos químicos, radiación, … ) que son la verdadera causa del
enfermar humano, aunque sigamos convencidos de que está en el exterior (
microbios, casualidad, …), pues ello es lo que nos ” conviene ” ( preferimos
seguir ” pecando ” y culpar a ” algo ” externo a nosotros ).
El profesor A. Lwoff, premio Nobel de medicina demostró que la mayor parte de
los virus, en particular los de la gripe y la poliomielitis, son incapaces de
desarrollarse cuando la temperatura alcanza los 39ºC. Es decir, todos los
microbios se mantienen en un equilibrio con nuestro cuerpo, dentro de él
(nosotros tenemos cantidades inmensas de gérmenes en el interior y sobre la
piel y mucosas).
Si se produce la
verdadera causa del enfermar ( aumento excesivo de toxinas provenientes de la
alimentación degenerada, desnaturalizada, de la mala combinación de los
alimentos que da lugar a fermentaciones y putrefacciones que envenenan el
organismo, de los aditivos químicos, pesticidas, herbicidas usados en la
agricultura convencional, fármacos, metales tóxicos, etc.), ello supone una
interferencia en los procesos metabólicos normales y se deriva en un buen ”
caldo de cultivo ” donde pueden reproducirse, multiplicarse, los microbios de
manera anormal.
Es por esta razón que vemos en las enfermedades multitud de gérmenes,
pero ellos no son el origen de la enfermedad y, además, el cuerpo hace volver
todo a la normalidad por medio de la fuerza curativa propia natural que posee
si nosotros mismos lo aprobamos, lo deseamos así, por medio de la dieta
depurativa, semi-ayunos, reposo, la fiebre misma como agente curativo natural
de que dispone el organismo. La diarrea, la sudoración intensa, incluso un
eczema que supura “agüilla” ó pus, también hay que verlos como medios de
desintoxicación del cuerpo. Es muy interesante observar como el virus de la
poliomielitis prolifera fácil, se multiplica a 35ºC. A los 40ºC (fiebre) son
250 veces menos numerosos.
Para muchos virus, las temperaturas críticas (que ya no pueden reproducirse
más) son precisamente las que juzgamos anormales para nuestro organismo: entre
39 y 40ºC. Otra observación curiosa ha sido constatar como un lagarto infectado
con una bacteria se provoca fiebre instintivamente, voluntariamente,
trasladándose en su jaula hacia zonas con temperatura más elevada. En un aviso
serio, el insigne Dr. Kirn recomienda” no cortar la fiebre en caso de gripe,
pues sería lamentable privarse del medio terapéutico simple que es la fiebre
cuya eficacia está comprobada, teniendo en cuenta que no existe medicación
específica eficaz contra la gripe, y que todas pueden acarrear complicaciones
graves “.
La fiebre va acompañada de uno o varios síntomas: pulso y respiración rápidos,
piel seca, orina muy coloreada y poco abundante, dolor de cabeza, malestar general,
…. Todos estos síntomas indican una acción del organismo que intenta eliminar
un exceso de toxinas.
Una fiebre leve puede deberse a las toxinas
acumuladas (autointoxicación) a causa de un régimen defectuoso o de la
ingestión de productos tóxicos. Además, cuando la resistencia está débil a
causa de la tensión nerviosa, la sobrealimentación o el déficit de minerales y
vitaminas, ciertos microbios pueden encontrar el “terreno” conveniente para su
proliferación.
El origen de las fiebres más graves está en la ” movilización general de las
fuerzas naturales ”del cuerpo para combatir los gérmenes que lo han invadido y
que en él se han fijado ( fiebre tifoidea, tifus, malaria, etc. ), no
importando aquí que esa ” invasión ” sea el resultado de un virus procedente
del exterior, opinión de la medicina alópata ( oficial ), o una mutación
celular ( cambio del estado de las células ) debida a una alteración grave del
medio interno, opinión de la medicina naturista.
El prestigioso médico, Dr. H. Kritzer afirma que la fiebre es un medio muy
eficaz que utiliza la Naturaleza para liberar al organismo y a la corriente
sanguínea de los venenos que en ellos se han acumulado. Es, pues, un proceso
fisiológico natural de combustión (metabolización y eliminación) de los venenos
retenidos en el organismo como consecuencia de una eliminación aún insuficiente
por parte del cuerpo de dichos venenos.
El hecho de actuar desde fuera con fármacos, comida, … sobre esta tarea natural
del cuerpo ( la fiebre ) es lo que contrarresta y a menudo detiene este proceso
de limpieza justamente creado por la Naturaleza misma. ”
La fiebre va acompañada de fenómenos fisiológicos normales favorables como
taquicardia (aumento de pulsaciones del corazón), astenia (el cuerpo “pide”
reposo, cansancio) para utilizar mejor la energía vital y ésta se utiliza y se
dirige hacia la función de eliminar tóxicos, venenos. Es imprescindible
respetar esta decisión del” instinto” del cuerpo; tomar un estimulante (ya sea
natural, como el ginseng) para poder seguir trabajando es un error.
¿Qué hacer ante una fiebre? No tener miedo en dejar la fiebre, pues no hay
peligro, siempre que se observen las medidas de medicina higienista: ayuno o
semi-ayuno, reposo, aire puro (buena ventilación), calor suficiente (no excesivo).
Ya que el organismo posee la facultad de autoprotección, auto- curación y auto-regeneración,
las medidas no naturales que suprimen la fiebre (fármacos, utilización del agua
fría sin saber) entorpecen o detienen la acción de la “inmunidad natural”.
El entorno y la” actitud mental” es importante. No es lo mismo para el enfermo
hallarse en un entorno humano de calma, optimismo y serenidad que en otro de
miedo y angustia. Sobre todo en el caso de los niños. La ansiedad de una madre
ante un hijo con fiebre es capaz de influir negativamente en el curso de la
enfermedad. Conviene que alrededor del enfermo exista un claro conocimiento del
significado de las crisis febriles y el papel” benéfico” de la fiebre.
Es un error forzar al enfermo a comer con el pretexto de que ”necesita fuerzas“.
Lo que hace falta es ayunar hasta que la fiebre desaparezca, cosa que ocurre a
los dos/tres días, rara vez más; como máximo se podrían dar zumos naturales
diluidos, sobre todo cuando hay miedo al ayuno o no hay suficiente confianza.
Cuando se ayuna con miedo, generalmente surgen problemas debidos a la
incomprensión y a la ansiedad. Algunos piensan que van a morir de inanición y
se angustian, aunque la privación de alimentos sea pasajera.
Para el ayuno hay que contar con aire puro, agua pura (sin cloro), calma,
relajación, optimismo. No se puede ayunar tomando medicamentos. Los niños
aceptan bien el ayuno cuando tienen fiebre, e incluso rechazan por instinto los
alimentos, salvo en algunos casos de bulimia (gana insaciable de comer) de la
que son culpables exclusivamente los padres. Los zumos de fruta ácida no
parecen indicados. Beber agua fiándose sólo de la sed.
La habitación del enfermo se debe mantener entre 20 y 24ºC máximo y con
ventilación adecuada. El aire tendrá un grado de humedad suficiente para evitar
la deshidratación: colocar recipientes con agua en la habitación (encima de los
radiadores si los hay).
Puede ocurrir que exista una insuficiente
evacuación del exceso de calor producido por la fiebre por estar con exceso de
vestimenta. A los bebés se les vestirá con una simple camiseta de algodón y
sólo una sábana de algodón y una ligera manta de lana (no usar fibras artificiales).
Insistir en que toda vestimenta o manta suplementaria puede ocasionar una
excesiva hipertermia (demasiada fiebre) con riesgo de convulsiones.
Respecto a éstas, incluso cuando se dan, el eminente médico, Dr. A.
Passebecq, afirma rotundamente que no ofrecen el mínimo peligro, sino que son
el síntoma de una reacción correcta elegida por el mismo organismo ante una
situación de emergencia. Mantener los pies calientes (calcetines o bolsa de
agua caliente). Los paños frescos en la frente evitan las pesadillas y
favorecen el descanso. Mantener la piel limpia con una toalla mojada en agua
fresca. La mejor forma y más rápida de acabar con la fiebre es hacer que deje
de ser necesaria, dejar que lleve hasta el fin su trabajo de desintoxicación
JUAN JOSÉ NÚÑEZ, MÉDICO E HIGIENISTA
