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domingo, 10 de noviembre de 2019

ANTES DE CAMBIAR EL MUNDO.......




Hay quien desea cambiar el mundo sin antes, darse una vuelta por su casa.

Son los “salvapatrias” de armadura de hojalata, personas que solo ven sus propios horizontes, sus sueños de grandeza pero no sus realidades más cercanas. Esa humildad cotidiana donde acontecen las verdaderas carencias y la oportunidad de las auténticas revoluciones.

Decía León Tolstoi con gran acierto que la mayoría de personas alzan la voz pidiendo cambiar el mundo. Sin embargo, son muy pocos los que empiezan por cambiarse ellos mismos. Porque, con un cambio de actitud, y ese coraje silencioso que calla y avanza, que observa y actúa es de donde han partido las grandes transformaciones.

Ernest Hemingway escribió una vez sobre un aspecto que está de plena actualidad. Se preguntaba por qué había personas que al llegar a un cargo de autoridad perdían por completo el contacto con lo real. Con las necesidades más cercanas. Llegada la oportunidad de hacer cosas verdaderamente buenas para la sociedad, esas personas “mutaban” en un espécimen digno de estudio.

Hemingway lanzaba la cuestión sobre qué tipo de “agente infeccioso” ocasiona la corrupción una vez que se alcanza el poder. Esa misma cuestión la seguimos teniendo ahora. ¿Por qué quién tiene la capacidad de mejorar el mundo, en ocasiones, lo daña? Te proponemos reflexionar sobre ello.

Cambiar el mundo para que esté a mi medida

“Cambiar el mundo sí, pero para que calce mi talla. Haré cambios, desde luego, pero los justos para que se cumplan mis expectativas y armonicen con mis egoísmos” 

Empezaremos hablando de este tipo de mentalidad, la de quienes habiendo llegado a la cumbre, se desligan por completo de los problemas reales hasta disolverlos en el olvido. En la nimiedad.

La mitología griega, siempre tan sabia, supo reflejar a la perfección el carácter humano, sus pecados capitales y sus abismos psicológicos. El ego desmedido, por ejemplo, lo llamaron “hubris”. Solían usar este término cuando los héroes, al alcanzar fama, renombre y riqueza, cruzaban la línea de lo ético para llegar al abismo de lo delictivo.

No obstante, el hubris podía ser realmente peligroso. Porque cuando el héroe osaba retar a los dioses, al dar muestras de su poder mediante una violencia ebria, la grosería y un egoísmo desmedido, aparecería Némesis, la diosa de la justicia. De este modo, castigado el poderoso y corrupto, todo se volvía a su sutil equilibrio. Ahora bien, en nuestra realidad, lejos de las esferas del Olimpo, la cosa es bien distinta.

Quien llega al poder y ansía cambiar el mundo para satisfacer los propios beneficios, no siempre recibe un castigo. Al contrario, lo más probable es que aparezcan los aduladores. Personas que aprovechan la oportunidad y que refuerzan al poderoso para obtener un beneficio conjunto. Para consolidar las malas artes y hacer de “hubris”, su modo de vida.
El mundo, por tanto, lejos de cambiar, queda atascado en esa realidad donde crecen aún más las carencias, las necesidades. Y en especial, la falta de esperanza ante el vacío de justicia.

Para hacer un mundo mejor, empieza por ti mismo

En nuestra sociedad, en ocasiones, somos testigos de comportamientos realmente contradictorios. Hay personas que defienden y ensalzan los valores del respeto, la igualdad y la solidaridad y en cambio, son especialistas en humillar a quienes tienen cerca. También están quienes no saben ver las prioridades. Quienes ponen su mirada en proyectos profesionales, descuidando por completo a su familia.

Cada persona ve y entiende el mundo a su manera, no hay duda. Sin embargo, quien se aleja de lo que es realmente importante pierde el rumbo. Quien no es coherente con sus palabras y actos, crea una realidad desafinada e incoherente. Son detalles de los que hemos de ser conscientes y que sin duda, nos permitirían crear un mundo mejor.

Claves para un mundo mejor.

Nadie podrá crear un mundo mejor, si no se preocupa primero de ser mejor persona. Hay que “limpiar el alma” de egos (hubris), de rencores, desconfianzas, envidias y muchos, muchos prejuicios de los que no siempre somos conscientes. Es un viaje interior que, lamentablemente, no todos están dispuestos a realizar.

Conocerse a uno mismo y atender nuestro jardín interno es el primer escalón en este ascenso. Hemos de cultivar humildad para cosechar respeto. Hay que abonar de afecto el corazón para hacer de la empatía nuestra mejor arma.

El segundo escalón es el de ser intuitivo con las necesidades de quienes tenemos más cerca. Hacer el bien sin mirar a quien, siempre será una buena opción. No obstante, recuerda, que si ofreces nobleza, exige como mínimo respeto.

Porque para cambiar el mundo se necesita también de un sentido de la justicia basado en la consideración. Ahí donde no caben los juegos de fuerza, los sabotajes, las agresiones o las discriminaciones.

Haz algo bueno cada día. No te descuides a ti mismo, pero consigue que (cada noche cuando te vayas a la cama) la buena conciencia sea tu mejor almohada. Algo así se consigue sin duda haciendo felices a los nuestros, pero también a quienes no conocemos.
Colaborar con nuestras comunidades, cuidar del medio ambiente o formar parte de ONG´s es ayudar al bien común. No obstante, algo que no podemos descuidar son nuestras generaciones del mañana. Educa bien, educa en valores para que los niños del ahora sean esos adultos del mañana capaces de cambiar el mundo.


martes, 2 de agosto de 2016

¿QUIEN SOY YO?


psicologia, autoayuda, evolución.

Si quieres preguntar ¿Quién soy yo?, no recurras a nadie. Guarda silencio y profundiza en tu ser. Deja que la pregunta resuene en tu interior, permite que `penetre en ti como si una flecha te atravesara el corazón, y repite la pregunta ¿Quién soy yo?

No tengas prisa por encontrar la respuesta, no respondas con la memoria de lo aprendido,  porque la memoria no tiene nada que ver con el conocimiento. La memoria es como un programa de ordenador, de modo que cuando preguntas ¿Quién soy yo?, puede contestarte algo que tienes instalado por ejemplo: “Tú eres una gran alma”, y así caer en la trampa, dejando de profundizar convencido de que has alcanzado la “verdad”.

Si realmente quieres conocer  la respuesta, tendrás que buscar en tu interior, ya que tú planteas la pregunta, y la respuesta también tiene que venir de ti.

Tienes que hacer tu propio viaje. Estás helado; lo sé. Eres desgraciado; lo sé. La vida es muy dura; también lo sé. Pero no tengo ningún consuelo para ti, ni creo que yo pueda consolarte porque cada consuelo se convierte en un aplazamiento.

No se puede rehuir la realidad. Y no creas que teorizar te va a servir de ayuda, tendrás que olvidarte de las teorías y prestar más atención a los hechos.

¿Te sientes deprimido?; tienes que indagar en la depresión. Saber que te la produce y obrar en consecuencia.

¿Estas enfadado? Tienes que observar ese enfado, de donde viene, que lo provoca.

Olvídate de lo que te digan los demás respecto a cualquier problema que tengas: busca en tu interior, indaga, resuelve…es tu vida, y tú tienes que vivirla.

No intentes parecerte a nadie. Se una persona original, individual, se tú mismo. Ten presente que; en tu problema está la solución. El problema es simplemente una semilla, si profundizas en él, brotara la solución. Tu ignorancia es la semilla; si profundizas en ella, florecerá el conocimiento. El problema es el frio que sientes, ese frio interior que te produce escalofríos; adéntrate en él y surgirá el calor.

En realidad  la vida te lo da todo:

La pregunta y la respuesta, el problema y la solución, la ignorancia y el conocimiento.

Solo tienes que mirar en tu interior, mira directamente el problema y encontraras la solución.

Fuente: El Libro del Ego. Osho.

domingo, 19 de abril de 2015

MANIPULADORES



Los manipuladores son personas que a menudo se disfrazan de corderos, pero que en realidad son lobos, dispuestos a atacar donde más duele con tal de lograr sus objetivos. No dudan en pedirte que antepongas sus necesidades a las tuyas, y ni siquiera se sienten agradecidos cuando lo haces. Juegan con tus emociones, generan un profundo sentimientos de culpa y una falta de confianza en tus capacidades, de manera que terminas siendo una pieza dentro de su juego.

La manipulación psicológica implica ejercer una influencia a través de la distorsión mental y la explotación emocional, con la clara intención de tomar el poder o el control y obtener algunos beneficios o privilegios a expensas de la víctima. El manipulador es consciente de sus actos, actúa deliberadamente creando un desequilibrio de poder que le permite inclinar la balanza a su favor y explotar a la otra persona.

Cuando esta situación se repite a lo largo del tiempo, corres el riesgo de llevar una vida que no es la que deseas pues, sin darte cuenta, te has puesto a sus órdenes y has supeditado tus necesidades y deseos a los suyos.

Los tipos de manipuladores

La víctima. Se trata de un tipo de manipulación muy común pero también muy difícil de detectar porque la persona asume el papel de víctima y te otorga el rol del verdugo. Para estas personas, los demás siempre tienen la culpa, ellos son pobres víctimas humilladas y maltratadas. Con este discurso, despiertan tu sentimiento de culpa y te manipulan.

El dependiente. Este manipulador se coloca una máscara de persona débil e impotente, que depende de los demás. Sin embargo, detrás de esa apariencia de cordero realmente se esconde un lobo que manipula abiertamente los sentimientos enviando un mensaje muy claro: “no me debes defraudar“.

El agresivo. Se trata de personas con mal carácter que pueden explotar en cualquier momento. Su estrategia de manipulación es muy sencilla: se encargan de demostrarte que son los más fuertes, de tal forma que tu personalidad se diluye pues sabes que cualquier paso en falso puede dar lugar a una pelea.

El interpretador. Se trata de una persona que, a primera vista, parece estar de tu parte, pero utilizará continuamente tus palabras contra ti. Son expertos en manipular la información y ponerla a su favor, en encontrar intenciones ocultas en los mensajes y actos, así generan un sentimiento de culpa por algo que nunca has dicho o hecho.

El sarcástico. Estos manipuladores no ponen sus cartas sobre la mesa sino que prefieren jugar a buen resguardo. Por eso sus técnicas son los comentarios sarcásticos, las críticas veladas y las humillaciones. De esta forma demuestran su superioridad, te denigran y logran manipularte a su antojo.

El proyector. Estas personas creen que son perfectas y que los demás están llenos de defectos. Por tanto, cada vez que pueden, te hacen notar que te has equivocado o que no has cumplido con sus parámetros, generando así una gran inseguridad y falta de confianza que juega a su favor ya que ellos se erigen como buenos mentores o jueces supremos.

¿Cómo detener a un manipulador?


1. Conoce tus derechos fundamentales

El primer paso para hacerle frente a un manipulador es ser consciente de que tus derechos están siendo violados. Los debes defender, pero sin hacerle daño a los demás.

-Tienes derecho a ser tratado con respeto.

-Tienes derecho a expresar tus sentimientos, opiniones y deseos.

-Tienes derecho a establecer tus propias prioridades.

-Tienes derecho a decir “no” sin sentirte culpable.

-Tienes derecho a protegerte ante una amenaza física, mental o emocional.

-Tienes derecho a crear una vida propia.

 

2. Mantén la distancia

Las personas manipuladoras a menudo se mueven entre los extremos. Es decir, tienen dos caras, pueden ser muy amables con algunos y extremadamente groseros con otros, pueden parecer indefensos y al instante siguiente, comportarse de manera agresiva. Si conoces a una persona así, lo mejor es mantener la distancia porque es probable que se trate de un manipulador. 

En el caso de que ya hayas caído en sus redes, intenta minimizar el contacto. No se trata de huir pero no hay necesidad de exponerse innecesariamente a sus ataques. 

3. Evita culparte

Una de las estrategias del manipulador consiste en despertar un sentimiento de culpa en su víctima. Sin embargo, si están vulnerando tus derechos, debes ser consciente de que la víctima eres tú y que no tienes por qué sentirte culpable. Si no llevas esta situación al plano emocional, el manipulador habrá perdido la batalla. Pregúntate: 

¿Estoy siendo tratado con respeto? 

¿Las expectativas y demandas de esa persona son razonables?

¿Se trata de una relación en la que solo uno da y el otro no entrega nada a cambio?

¿Me siento bien conmigo mismo en esa relación?

Tus respuestas te darán pistas importantes porque te permitirán evaluar si el “problema” en la relación eres tú o la otra persona.

4. Devuelve las preguntas

A veces, para desenmascarar a un manipulador es suficiente con hacerle unas cuantas preguntas, estas le indicarán que no eres una persona fácil de manipular y que conoces sus intenciones, aunque intente ocultarlas. Por ejemplo:

¿Te parece una petición razonable o justa?

Según tú, ¿qué tendría que responder?

¿Me lo estás pidiendo o solo me lo estás comentando?

Estas preguntas hacen que el manipulador se mire al espejo y pueda ver la verdadera naturaleza de su estratagema. Si esa persona tiene cierto grado de conciencia, probablemente retirará la demanda y dará marcha atrás.

5. Usa el tiempo a tu favor

Los manipuladores a menudo realizan demandas irracionales y presionan para obtener una respuesta inmediata porque saben que si reflexionas sobre ello, es probable que te niegues a cumplir sus deseos. Por eso, puedes usar el tiempo a tu favor, cuando te hagan una propuesta respóndeles: “Voy a pensar en ello“.

Luego, tómate el tiempo que necesites para evaluar los pros y los contras, con serenidad y sin sentirte presionado.

6. Di “no” con firmeza

Los manipuladores son expertos leyendo el lenguaje extraverbal así que si les das un “no” tibio o inseguro, lo notarán y volverán a la carga. Por tanto, cuando no puedas cumplir sus demandas, dilo claramente y sin titubear. No des demasiadas excusas porque te hará parecer indeciso y puede indicar que sientes culpa por la negativa. Simplemente di: “lo he pensado pero no lo voy a hacer“.

Jennifer Delgado

sábado, 7 de febrero de 2015

FEBRERO

 

Si hemos tomado la decisión de “Ascender”, debemos aprovechar este mes para discernir que creencias nos mantienen atascados. La necesidad de nuestra mente de garantías antes de actuar y cambiar los patrones de pensamiento está impidiendo que progresemos, ya que tendemos a evitar enfrentarnos y resolver los problemas (experiencias) diarias, y está evasión nos encadena al mundo 3D frenando nuestro avance. Ahora disponemos de la energía necesaria para dejar atrás nuestro pasado, pero nuestra acción es indispensable.

Debido al cambio y al aumento de vibración de la energía, podemos encontrarnos en un suelo cambiante, incluso con la sensación de estar hundiéndonos en la arena, sin embargo, bajo esta sensación inquietante de que algo que creíamos sólido está derritiéndose bajo nuestros pies, existe un conocimiento más profundo de que todo está en orden, y sólo se puede perder aquello que es falso. Lo Real nunca muere.

El verdadero poder, del cambio, reside dentro de cada uno de nosotros como derecho de nacimiento, y debe ser honrado como tal. No se trata de controlar el otro, sino de autodefinirnos y vivir la vida que elegimos.

Al comenzar este mes, el cosmos ilumina las heridas en el corazón, unto con el potencial de cada uno de nosotros sanándolas. Hacer esto requiere una gran compasión –por nosotros y por los demás-, y a menudo una purificación dolorosa al enfrentar a la víctima, al agresor y al sobreviviente que existe dentro de todos nosotros. A medida que nos curamos a nosotros mismos, curamos al todo; ya no perpetuamos la grieta entre nuestra psiquis personal y la colectiva.

Esto, nos lleva al tema de nuestras relaciones; el suelo más fértil para el crecimiento y la transformación, porque en ellas encontramos muy a menudo nuestras heridas. Este mes tenemos que poner atención compasiva en cómo reaccionamos y respondemos, creamos y destruimos en nuestra interacción con otros. Es el momento propicio para reconocer la dinámica y los obstáculos que encontramos repetidamente. Al hacerlo honestamente, podemos reconocer las principales heridas que necesitamos sanar. Quizás no tengan nada que ver con las personas que ahora están en nuestra vida, pero que igualmente se reavivan en la intimidad actual.

En estos días es vital mantener una mentalidad abierta ante lo que parece incontrovertible.  El cambio exigido por la era de Acuario es de un orden completamente nuevo. Hace estallar los preconceptos y los prejuicios, desafía a las persistentes nociones de lo que está bien o mal, y sostiene la Verdad en presencia de las verdades a medias, los engaños y mentiras tan cómodas y familiares que ni nos damos cuenta de que están allí.

Todo empieza por nosotros, y en nosotros, a medida que permitimos que la coraza de “así funciona el mundo” se abre, revelando preguntas sin respuestas y verdades no realizadas. Al llegar Febrero a su fin,  debemos estar preparados para no saber nada. Porque en está ignorancia divina descubriremos las bendiciones del vacío y el rico potencial de una pizarra colectiva que ha sido borrada y está limpia.

viernes, 7 de noviembre de 2014

RETROALIMENTACIÓN

 
RETROALIMENTANDONOS

TODA NUESTRA CIRCUNSTANCIA ESTÁ FORMADA DE ACUERDO A LO QUE TIENE GRABADO EL SUBCONSCIENTE. NOS CONECTAMOS CON LOS SERES QUE NOS RODEAN MEDIANTE NUESTROS PATRONES Y VIVIMOS RETROALIMENTÁNDOLOS.

Víctima y verdugo:

Una persona con un patrón de inseguridad llama la atención con actitudes que despiertan la agresividad del otro, luego es víctima. El verdugo con el mismo patrón de inseguridad, se cubre con mecanismos de dureza o agresión que lo hacen sentir más fuerte. Pero ambos tiene el mismo patrón mental, sólo cambian los mecanismos de defensa y son éstos, los que le permiten convivir.

Si uno de estos dos seres cambia hacia la seguridad su patrón, corta la retroalimentación y de esa manera obliga al otro, incondicionalmente a mejorar el suyo. Por eso: sólo cuando cambiamos nosotros, mejora nuestro entorno. Cada ser con el que estamos conectados tiene nuestros mismos patrones con diferentes mecanismos de defensa.

Son puestos ante nosotros para que viendo en el otro lo que tiene que modificar, mejoremos ese aspecto en nosotros. Todo entra en nuestra mente subconsciente, así que, cada vez que explicamos a otro ser que cosas tiene que modificar y cómo; sin darnos cuenta nos estamos explicando cómo cambiarlas nosotros también. De esta forma hemos evolucionado hasta ahora.

SABIENDO ESTO TENEMOS DOS TAREAS QUE REALIZAR.

1)    SELECCIONAR desde el consciente toda la información que ingrese al subconsciente.  No permitirnos el ingreso de nada negativo. Cuando llega a nosotros un dato que nos parece poco positivo debemos afirmar: “ ESTO NO LO ACEPTO PARA MÍ NI PARA NADIE”

INTRODUCIR  conscientes afirmaciones positivas, de las cualidades que tenemos, es decir ingresar goas blancas hasta que los patrones oscuros desaparezcan.

Vamos a hacerle entender a nuestro cerebro lo que somos en realidad, y no lo que creemos que somos, porque YO SOY SABIDURÍA, YO SOY INTELIGENCIA PERFECTA.  Yo no soy inseguro, sino que tengo un patrón mental que me hace inseguro porque YO SOY SEGURIDAD.

Esta es la base del trabajo a realizar, ingresar afirmaciones positivas que correspondan a la verdad de nuestro ser real, hasta POLARIZAR HACIA LO POSITIVO TODOS LOS PATRONES MENTALES NEGATIVOS que tenemos.

Nuestra vida es una pantalla en la que se proyecta la película que tenemos en nuestro subconsciente.

VAMOS A CAMBIAR NUESTRA MÚSICA Y DIÁLOGO INTERIOR Y NUESTRA VIDA CAMBIARA.
  

jueves, 23 de octubre de 2014

INCONSCIENCIA Y CONSCIENCIA.


 
Como probablemente saben, al dormir todos nos desplazamos constantemente entre las fases de dormir sin soñar y el estado de sueño. De manera similar, al despertar la mayoría de nosotros solamente cambia de  inconsciencia corriente a inconsciencia profunda.   

La inconsciencia corriente es estar identificados con nuestros procesos de pensamiento y emociones, las reacciones, deseos y aversiones. Es el estado normal de la mayoría de las personas. En ese estado, estamos bajo el gobierno de la mente egóica y estamos inconscientes de Ser. Es un estado no de dolor agudo o infelicidad sino de nuestro bajo nivel de incomodidad, descontento, tedio o nerviosismo casi continuo – un tipo de estática de fondo. Podemos no darnos cuenta de esto porque es en gran medida parte de la vida “normal’, justo al igual que no estamos conscientes de un ruido de fondo bajo y continuo, tal como el zumbido de un aire acondicionado, hasta que se detiene. Cuando de  pronto se detiene, hay una sensación de alivio. Muchas personas utilizan el alcohol, las drogas, el sexo, la comida, el trabajo, la televisión o  ir de compras como anestésicos en un intento inconsciente para eliminar este malestar básico. Cuando esto sucede, una actividad que pudiese ser muy agradable si se utiliza con moderación se infunde de una cualidad compulsiva o adictiva, y todo lo que se logra a través de ella es un síntoma de alivio muy breve.   

El malestar de la inconsciencia corriente se convierte en el dolor de la inconsciencia profunda – un estado de sufrimiento o infelicidad más agudo y más obvio – cuando las cosas ‘van mal’, cuando el ego es amenazado o cuando hay un desafío principal, amenaza, o pérdida, real o imaginada, en su situación o conflicto de vida en una relación. Es una versión intensificada de la inconsciencia corriente, diferente de ella no en clase sino en grado. En la inconsciencia corriente, la resistencia habitual a  la negación de lo que es, crea el malestar y el descontento que muchas personas aceptan como el vivir normal. Cuando esta resistencia se intensifica mediante algún desafío o amenaza al ego, aporta intensa negatividad tal como enojo, temor agudo, agresión, depresión y así sucesivamente. La inconsciencia profunda a veces significa que se ha disparado el cuerpo de dolor y nos hemos identificado con él. La violencia física sería imposible sin la inconsciencia profunda. También puede ocurrir fácilmente cuando y donde una muchedumbre de personas o hasta una nación en su conjunto genera un campo negativo colectivo de energía.   

El mejor indicador de nuestro nivel de conciencia es cómo lidiamos con los desafíos de la vida cuando ellos se presentan. A través de esos desafíos, una persona ya inconsciente tiende a volverse más profundamente inconsciente, y una persona consciente más intensamente consciente. Pueden utilizan un desafío para despertarse, o pueden permitir que este los arrastre hacia un dormir aun más profundo. El sueño de la inconsciencia corriente se convierte entonces en una pesadilla.  

Si no podemos  estar presentes  en circunstancias normales, tales como cuando estar sentados a solas en una habitación, caminando por el bosque, o escuchando a alguien, entonces ciertamente no seremos capaces de mantenernos conscientes cuando algo ‘va mal’ o cuando nos enfrentamos con personas o situaciones difíciles, con pérdida o amenaza de pérdida. Entonces seremos invadidos por una reacción, que finalmente siempre es alguna forma de temor y arrastrados hacia una inconsciencia profunda. Esos desafíos son nuestras pruebas.

Así que es esencial que traigamos más conciencia a nuestra vida en situaciones corrientes cuando todo marcha de manera relativamente fluida. De esta forma, creceremos en poder de presencia. Esto genera un campo de energía en nosotros y alrededor de nosotros de una frecuencia vibratoria elevada. Ninguna inconsciencia, negatividad,  discordia o violencia puede entrar a ese campo y sobrevivir, al igual que la oscuridad no puede sobrevivir en presencia de la luz.   

Extractado del libro  La Era del Ahora