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domingo, 23 de enero de 2022

SAKURA



Sakura es una leyenda japonesa muy antigua que ha persistido en la cultura japonesa desde hace cientos de años y, que todos deberíamos conocer para entender mejor como vivir y cultivar el amor.

En la época de nuestra historia, los señores feudales libraban guerras entre ellos para obtener riqueza y poder, pero sembraban la tristeza y desolación en todo el país. A pesar de ello, había un bosque exuberante que ni siquiera la guerra había conseguido estropear, en él había árboles verdes y olores agradables. Ningún ejercito se atrevió a estropear la belleza del lugar. por lo que nunca se libraron batallas en él.

Sin embargo, había un árbol en el interior que nunca floreció, a pesar de su evidente salud.  Aunque no tenia ningún problema, el árbol parecía muerto y sin flores. Incluso los animales no se acercaban porque temían que ellos a su vez serían maldecidos. La hierba no crecía a su alrededor, como si nada vivo pudiera estar junto a él. Parecía tan viejo a pesar de su corta edad, que según la leyenda, un hada del bosque se emociono al verlo.

Una noche, el hada le susurro al árbol que quería ayudarlo a ser exuberante y verde. Así que le hizo una propuesta. Ella, con su poder, haría un hechizo que duraría 20 años. Durante ese tiempo, el árbol podría sentir lo que siente el corazón humano. Tel vez así lograría emocionarse y quizás podría florecer. El hada agregó que gracias al hechizo podría convertirse tanto en árbol como el humano, inmediatamente, cuando así lo deseara. Sin embargo, si al cabo de 20 años no lograba recuperar su vitalidad y brillo moriría inmediatamente. 

Probó a quedarse un largo tiempo como hombre, para ver si las emociones humanas le ayudaban en su propósito de florecer. Sin embargo, el comienzo fue una decepción. Por más que buscaba a su alrededor, solo veía odio y guerra. Entonces volvía a ser árbol durante una buena temporada.

Los meses fueron pasando y también los años. El árbol seguía como siempre y no encontraba entre los humanos nada que lo librara de su estado. Sin embargo, una tarde que se convirtió en humano, caminó hasta un arroyo cristalino y allí vio a una hermosa joven. era Sakura. Impresionado por su belleza, se acerco a ella. 

Sakura fue muy amable con él. Para corresponderle, él le ayudo a cargar el agua hasta su casa. Tuvieron una animada conversación en la que ambos hablaron con tristeza del estado de guerra en que se encontraba Japón y  con ilusión de grandes sueños. Cuando la muchacha le preguntó cuál era su nombre, al árbol solo se le ocurrió decirle "Yohiro", que significa "esperanza".. 

Todos los días se encontraban para conversar, para cantar y para leer poemas y libros de maravillosas historias. Cuanto más conocía a Sakura, más necesidad sentía de estar a su  lado. Contaba los minutos para ir a su encuentro.

Un día, Yohiro no pudo más y le confeso su amor a Sakura. También le confesó quién era en realidad: un árbol atormentado, que ya pronto iba a morir porque no había logrado florecer. Sakura quedo muy impresionada y guardo silencio. El tiempo pasó y el plazo de los 20 años estaba por cumplirse, Yohiro, que volvió a tomar la forma de árbol, se sentía más triste cada vez.

Una tarde cuando menos lo esperaba, Sakura llegó a su lado, lo abrazo y le dijo que ella lo amaba también. No quería que muriera. Entonces, el hada apareció de nuevo y le pidió a Sakura que eligiera si quería seguir siendo humana o fundirse con Yohiro en forma de árbol. Ella miro a su alrededor y recordó los campos desolados por la guerra. Eligió entonces fundirse para siempre con Yohiro.

Y se hizo el milagro. Los dos se convirtieron en uno solo. Entonces el árbol  floreció. La palabra Sakura significa "Flor de cerezo", pero el árbol no lo sabía. Desde entonces, el amor de ambos perfuma los campos del Japón. 

Simbolismo de la flor del cerezo.

La flor del cerezo es delicada y con el viento enseguida se cae. Así se puede disfrutar de su belleza, y al caer no da tiempo a verla marchitarse. Es uno de los símbolos más populares de la cultura japonesa.

Para los antiguos samuráis, la flor de cerezo simboliza la sangre, pero  también la fragilidad y lo efímero de la vida, asociada al sacrificio y la vida de los samuráis. De hecho es el emblema de los guerreros samuráis. la aspiración de los guerreros samuráis era morir en el momento de su máximo esplendor en la batalla, y no envejecer "marchitarse" como tampoco se marchita la flor del cerezo en el árbol.

Se destaca también el simbolismo atribuido por el budismo. Según esta corriente, la flor de cerezo representa el renacimiento propio de la primavera y se asocia con un periodo de transformación para la vida. 

"Lo efímero de un momento, siempre se hace eterno en la memoria"

martes, 22 de octubre de 2019

HALLOWEEN




Halloween (contracción de All Hallows´ Eve,”víspera de todos los Santos), también conocido como Noche de Brujas, es una fiesta moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de las fiestas del fin del verano de origen celta.

Según la teoría tradicional tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva del irlandés antiguo y significa fin del verano. En el Samhain se celebraba el fin de la temporada de cosechas, y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, que comenzaba con la estación oscura.

Los antiguos celtas creían que la línea que une este mundo con el “otro mundo” se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de los trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos.

Institucionalización del Halloween por la iglesia católica.

En una época en la que predominaban las festividades “paganas”, los papas Gregorio III (731-741) y Gregorio IV (827-844) intentaron suplantarla por una festividad católica (Día de Todos los Santos) que fue trasladada del 13 de Mayo al 1 de noviembre.

Expansión a Norteamérica
En el año 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos los que difundieron la costumbre de tallar los Jack-o`-lantern (calabaza gigante hueca con una vela dentro), inspirada en la leyenda de “Jack el Tacaño”.

Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Este año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas. Algunos países latinoamericanos, conociendo esta festividad tienen sin embargo sus propias tradiciones y celebraciones ese mismo día, aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.
Leyenda de Jack-o’-Lantern.
Existe una leyenda irlandesa que cuenta la historia de un pillo llamado Jack, el Tacaño. Al diablo le llego el rumor de un alma tan negra y acudió a comprobar si efectivamente era así. Disfrazado de un hombre normal acudió al pueblo de éste y se puso a beber con él durante largas horas, revelando su identidad tras ver que en efecto Jack era un auténtico malvado.  Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo para hacerle pagar por sus pecados, Jack le pidió que bebieran juntos una ronda más, como última voluntad. El diablo se lo concedió, pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda, Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí el diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack respondió que no lo  haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante un año.

Transcurrido ese tiempo, el diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo, pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso, que el amo de las tinieblas cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener una última comida antes de su tormento eterno. Lucifer accedió, pero cuando se hallaba trepado en el árbol, Jack talló una cruz en el tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera el diablo reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.

Su destino no fue mejor: tras morir (mucho antes de transcurridos esos diez años pactados), Jack se aprestó a ir al cielo, pero fue detenido en las puertas de San Pedro, impidiéndosele el paso pues no podían aceptarle por su mala vida pasada, siendo enviado al infierno. Para su desgracia allí tampoco podían aceptarlo debido al trato que había realizado con el diablo, quien de paso le expulsó de su reino y, despechado, le arrojo a Jack una ascuas ardientes, las cuales el granjero atrapó con un nabo hueco, mientras burlonamente agradecía la improvisada linterna. Así quedo condenado a deambular por los caminos sin más luz que  dicha linterna en un eterno vagar entre los reinos del bien y del mal.

Con el paso del tiempo Jack el Tacaño fue conocido como Jack el de la Linterna o “Jack of the Lantern”,  nombre que se abrevió al definitivo “Jack O’Lantern”. Esta es la razón de usar nabos (y más tarde calabazas), al imitar con su color el resplandor de las ascuas infernales) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween, y también el motivo de decorar las casas con estas figuras horrendas para evitar que Jack llamara a la puerta de las casas.

En España, debido a su origen celta hay un número considerable de tradiciones relacionadas con los espíritus, siendo probablemente las más famosas las meigas y la Santa Compaña de Galicia. En Asturias, en el siglo XVIII, los niños llevaban lámparas y pedían comida a las puertas de las casas durante esa noche. Por ejemplo en la actual comunidad de Madrid, se tienen registros de numerosos municipios en los que se decoraban las casas con calabazas, a las que les hacían agujeros en su interior para simular una cara con ojos, nariz y boca y se introducía una vela o lun dentro con el objetivo de invocar espíritus protectores y asustar a la gente generando una atmósfera de terror.

También era costumbre tocar una campanilla durante toda la noche hasta la madrugada y en muchas ocasiones la gente vestía de negro. Se llevaban luces a los cementerios para “guiar” a los muertos y se limpiaban las tumbas. En Soria, Castilla y León, se celebra una procesión muy famosa llamada “Ritual de las Ánimas”, en la que las personas cantan por la noche mientras llevan en las manos velas protegidas por botes, calabazas o cacharros de barro agujereados para finalmente hacer una gran hoguera. Esta tradición fue inmortalizada  por Gustavo Adolfo Bécquer en su cuento de terror “El monte de las ánimas”. (1862)

Muchas de estas tradiciones paganas convivían con otras religiosas, principalmente cristianas como el Día de Todos los Santos, sin embargo en épocas en las que hubo gobiernos fuertemente religiosos, se buscó que la Iglesia tuviera el monopolio de las celebraciones festivas.


martes, 8 de julio de 2014

EL TERCER HOMBRE.




Multitud de personas que han vivido situaciones extremas, cercanas a la muerte, afirman haber sentido una presencia que las ha acompañado en ese difícil momento y que no vuelven a ver una vez están a salvo.

El caso que ha contribuido a popularizar este fenómeno es  la famosa expedición de Ernest Shakelton para la conquista del Polo Sur. El objetivo de la misión tuvo que ser abandonado cuando el barco HMS Endurance quedó atrapado en el hielo cerca de su destino en la Bahía Vahsel. Shackleton y sus hombres hicieron lo humanamente posible por liberar el navío, pero lentamente el hielo empezó a comprimir el casco de la embarcación que les servía de refugio.
Tras meses de penurias, en medio del hielo, Shakelton, empeñado en salvar a su tripulación, decidió buscar ayuda en un puerto ballenero de una isla cercana. Con dos de sus hombres, los menos enfermos, tuvo que realizar una agónica travesía en una precaria barca y con las corrientes en su contra.
 Después tuvieron que atravesar un glaciar. Shakelton explicó que, al límite de sus fuerzas y rodeados por el hielo, cuando estaban a punto de alcanzar su destino final, tras 36 horas sin dormir, los tres tuvieron la sensación de que "alguien", una presencia sobrehumana, los acompañaba, velaba por ellos y les daba aliento para seguir adelante aunque no habló jamás. 
 Esta experiencia inspiró a T. S. Eliot el famoso verso de La tierra baldía:
 "¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?.
    Si cuento, solo estamos tú y yo juntos,
    pero si miro hacia delante por el blanco sendero
    siempre hay otro caminando junto a ti."

 Famosos escaladores como Frank Smythe, Eric Shipton o Howard Somerwell se han sentido acompañados en la cumbre por ese "Tercer Hombre". Smythe llegó a compartir un pastel de menta con ese "compañero".
Ron DiFrancesco, uno de los únicos 4 supervivientes de la Torre Sur del World Trade Center que estaban por encima de la planta 81, cuenta que "algo" lo levantó del suelo, lo guió entre el humo y los escombros y lo llevó a la salida.

¿Se trata de una alucinación? ¿Protección de seres superiores? ¿Mecanismo de defensa celebral ante situaciones difíciles de asimilar?.... De momento: un hecho inexplicable.