sábado, 11 de julio de 2020

TEMPERAMENTOS



La tendencia a expresar una determinada emoción o estado de ánimo y su forma de actuarla o responder en el mundo se conoce como temperamento.

Del profundo conocimiento de la naturaleza humana que poseían los antiguos, surgieron los cuatro temperamentos básicos del ser humano: el colérico, el sanguíneo, el flemático y el melancólico. 

R. Stenier basándose en esta división básica inicia una renovada visión de los temperamentos. Para Stenier el ser humano tiene unas cualidades que le vienen de la herencia (familia, pueblo, raza) y que se unen con el núcleo espiritual íntimo del ser humano. Mientras los animales evolucionan como especie, el ser humano evoluciona como individualidad, de ahí la importancia de los temperamentos. 

Las personas que se inclinan hacia el carácter colérico, explica Steiner, tienen una voluntad firme, no son altas, aunque si anchas de espaldas. Mantienen una mirada firme y segura. El niño colérico apoya el pie y da el paso como si quisiera imprimir su huella firmemente en el suelo.

Las que se inclinan hacia el temperamento sanguíneo se caracterizan por su mirada alegre, son delgados y tienen el cuerpo elástico. Su paso es liviano y saltarín. Es el temperamento típico de la etapa infantil. 

El niño sanguíneo es el que comprende las cosas con facilidad, pero las olvida al instante y es difícil mantener su interés por algo.

Las personas de temperamento flemático buscan su bienestar, su cuerpo engorda, se hinchan. Caminan arrastrando los pies, la mirada es más apagada.

Los de carácter melancólico no pueden dominar bien el cuerpo físico, éste le opone resistencia. Observando al melancólico veremos que la mayoría de las veces tiene la cabeza agachada, sin energía para mantenerla erguida y no elevan los ojos mientras la mirada es opaca.

Estos son los tipos fundamentales, pero se entiende que en la vida nunca se presentan en esta forma esquemática. Cada persona tiene un tipo básico  mezclado con los otros. 

Por ejemplo: el colérico tiene el peligro de dejarse arrastrar por su irritabilidad o naturaleza irascible, que no sabe gobernar. En el sanguíneo el peligro es que es muy cambiante o voluble. En el flemático puede haber una indiferencia hacía el mundo externo. El de temperamento melancólico corre el peligro de la depresión. 

martes, 7 de julio de 2020

CRISIS.



En el mundo de la relación con el otro, nos podemos mover desde la cabeza, desde el corazón o desde el vientre. Hay personas que se relacionan solamente desde la cabeza, desde los pensamientos. El problema de esto, es que desde el pensar, con relativa frecuencia se empieza a enjuiciar, criticar y condenar al otro.

Uno de nuestros grandes errores, se basa en hacer suposiciones sobre lo que piensan los demás. No vemos las cosas de forma objetiva sino subjetivamente, según lo que pensamos de lo que vemos o por nuestras experiencias y recuerdos anteriores. Hacemos demasiadas suposiciones sobre lo que los demás dicen o piensan; jugamos a adivinar los pensamientos de los demás y eso nos lleva a no estar abiertos sino a interpretar lo que escuchamos. Esto dificulta la resolución de los desacuerdos.

Nos podemos también relacionar desde el corazón, desde las emociones y afectos, desde el amor. Cuando dejo de "cogerme las cosas a pecho" me relaciono desde el pecho. Si por el contrario, cierro el pecho, no me relaciono con los demás desde la apertura, el respeto y la libertad que da el amor.

Y por último, nos podemos relacionar con los demás desde el "vientre". Cuando en castellano decimos que algo o alguien es entrañable, estamos ni más ni menos diciendo que nos relacionamos con el o ella desde las entrañas, de donde viene la palabra entrañable. 

Crisis

Según palabras de Rof Carballo: "En una existencia gris, aburrida, donde la persona no puede ser ella misma, surge el conflicto Psíquico como una señal de que aún está vivo".

A veces en nuestro vivir surge una crisis y nos pone en movimiento hacia un estado de más equilibrio emocional. Perdemos pie momentáneamente y viviendo cierto riesgo lanzamos el pie hacia delante hasta tocar tierra firme de nuevo. Otra nueva tierra a nuestros pies.

Crisis significa cambio. En el idioma chino la palabra crisis se escribe con dos ideogramas, dos trazos. Uno de ellos significa peligro, el  otro significa oportunidad. Siempre hay una gran oportunidad en medio del dolor de la crisis, una oportunidad para crecer hacia nuestro interior, para ser más humano, para Ser Humano.

No nos conformemos con estar en el mundo, sino que aspiremos a Ser en el mundo. 

Que no nos quedemos en un mero sobrevivir, en un ir por encima, de, sino que procuremos vivir entrando en la vida. 

" El mayor error que puede cometer el hombre, consiste en el temor de cometerlo"
E. Hubbard.


Fuente: Encrucijada emocional.
K. Bizkarra

sábado, 4 de julio de 2020

UNIÓN




Un nuevo paradigma del ser se está abriendo.


Está aquí a nuestro alrededor. Pero a veces es muy difícil equilibrar la conexión a este "nuevo mundo" con el día a día en la sociedad que vivimos, sobre todo, porque no todo el mundo está todavía leyendo este divino 'guion'.



Vivimos en un mundo que está fuera de equilibrio con la naturaleza, y por lo tanto fuera de la alineación con la armonía natural del universo.

Como conciencia separada y luego condensada en la forma, la Conciencia de Unidad sigue desestabilizando las energías de baja vibración, mientras realiza el viaje de regreso a la fuente.


Son muchos los que han despertado y más que nunca, se está sintiendo la combustión interna del cambio. Esto hace que se honre y exprese la verdad de cada uno, en cada momento, no sólo con palabras, sino en toda acción física, emocional y metal que tomemos. Con nuestra actitud conseguiremos una limpieza interna de la energía y de los patrones de comportamiento bloqueados y obsoletos.


Así que después de despertar, el primer reajuste es conectarse hasta este flujo interminable de la verdad y el amor, dándonos cuenta de que todo lo que sucede sirve para expresar nuestra verdad como acción correcta. Esto no significa enjuiciar las cosas como “bueno” y “malo” o “correcto” y “equivocado”. Significa que cada acción debe estar alineada con el flujo universal.


No siempre es fácil expresar el alma. Podemos sentir en nuestro interior una confrontación, a veces un conflicto, a medida que desafiamos las formas de antaño. Sobre todo, no es fácil debido a la Matrix en la que vivimos.


La Matrix se ha convertido en un gran desafío para todos aquellos que quieren expresar y vivir la verdad más elevada. No solo eso, sino que la Matrix actualmente posee todos los recursos, si queremos sobrevivir, tendremos que interactuar con ella de alguna manera. A pesar de que la mayoría de gente que nos rodea, no siente la conexión universal que fluye como nosotros la sentimos. 


 Aquí es donde tenemos que invocar la fuerza y el equilibrio del Rayo 4, que es el que nos ayuda a mezclarnos con múltiples realidades, nos ayuda a empatizar y también nos influencia para aceptar incondicionalmente. Este Rayo 4 es el “puente entre los mundos”.


¿Cómo llevamos esto a la vida diaria?


Primero tendremos que reconocer que estamos aquí para influir y cambiar las energías de la realidad. No se supone que debemos estar aislados, por el contrario tendremos que relacionarnos con los demás, incluso si la gente reacciona con ira o con miedo. Si nos damos cuenta de esto, volvamos nuestra mente hacia el interior y sentiremos una cascada de calma fluir alrededor nuestro, como expresión de nuestro equilibrio.


En segundo lugar, mientras permanecemos con los pies en la Tierra, debemos de reconocer y honrar la verdad del otro. Aunque notemos que esa es de baja vibración, todavía es su verdad y es real para él. No debemos esforzarnos en influenciar, no llegaríamos a ninguna parte y crearíamos una situación violenta.


Lo creamos o no, estamos viviendo en dos mundos en este momento. El paradigma más alto está infundiendo a este mundo inferior, trabajando para transformarlo. Hay una fuerte dependencia de la muleta de los viejos comportamientos. Los valores del viejo mundo están acostumbrados a estar en la sombra, y les asusta la luz.

A pesar de todo, nos damos cuenta de que estamos en un mundo creado por la ilusión en el que nuestro propósito debe de ser la expresión de nosotros mismos, y así, permanecer en la verdad.

Al hacerlo, no solo nuestra vida será más fácil, nosotros nos convertimos en un poderoso facilitador.


Nos convertimos en un puente entre los mundos.


viernes, 3 de julio de 2020

ADELGAZAR CON LA MENTE




9 CONSEJOS PARA ADELGAZAR CON LA MENTE.

Si sientes que tu cuerpo está fuera de tu control, y que tu imagen y las dietas ocupan el 80% de tus pensamientos, debes mirar un poco más allá y preguntarte qué esconden esos kilos. Si desenmascaras el problema, tu mente te ayudará a adelgazar.

1- Descubre lo que esconden tus kilos.

¿Es grave tener sobrepeso? Sí, si sientes que tu cuerpo está fuera de tu voluntad. Sí, si es una exigencia estética y te impones tener un peso "ideal" en tu vida "ideal". Sí, si este problemas hiere tu ego. Si este es tu caso, es el momento de preguntarse si tu malestar y tus kilos de más están escondiendo algo que no se ve en la superficie.

Hay que aprender a afrontar las emociones sin recurrir a planes de adelgazamiento que desvíen la atención. Entre dietas y comilonas muchas están sin atender, por ejemplo, la sensación de vulnerabilidad. Parecer siempre fuerte es muy difícil si no te acorazas tras los kilos.

2- No luches contra tu cuerpo.

Cuando comprendas que no puedes resolver tus problemas mediante la comida, busca ayuda. Piensa que depender de la comida como única vía de gratificación no es "mejor" que pedir ayuda durante un tiempo. Tampoco puedes creer que solo necesitas fuerza de voluntad porque cuando renuncias a comer se convierte en una obsesión.

Si quieres llevar "una dieta ideal" para tener "el peso ideal" las intenciones son muy buenas, pero los resultados son pésimos. Hay que liberarse de los grilletes de la comida. Hay que empezar a escuchar el cuerpo sin luchar contra él. Cuidarlo cuando está cansado, nutrirlo si tiene hambre y quererlo cuando necesita afecto,

3- Revisa tus carencias emocionales.

Si comes sin hambre, lo más probable es que te excedas, porque estarás bajo los efectos del "hambre emocional", que el precisamente lo que no controlas. Revisa tus emociones y así reconocerás por qué tu cerebro te lleva a comer así. Y déjate guiar libremente por los deseos: ¿un plato caliente? ¿Algo ligero? ¿Dulce o salado? Permite que tu deseo quede satisfecho, regálate ese placer. Y simplemente deja de comer cuando sientas que ya es "suficiente". Así, estarás en condiciones de reconocer tu nivel de satisfacción de hambre emocional y de hambre real.

4- Aliate con tu cerebro.

intenta hacer un cambio mental, de ti y de tu imagen. Compartir tus asuntos con los amigos más íntimos, en lugar de compensar los problemas abalanzándote sobre las tabletas de chocolate. A veces, es la necesidad de comunicación y en afecto insatisfecho lo que nos induce a comer. Ten presente la imagen "ideal" para ti misma, la que quieres alcanzar. La vas visualizando y así tu cerebro se convierte en un aliado y tu cuerpo querrá llegar a hacerla realidad. Poco a poco, dejarás atrás el hecho de alcanzar la satisfacción efímera a través de un atracón.

5- Quierete más ante un atracón.

Mientras haces el proceso, si caes en un atracón sin ningún control, lo último que tienes que hacer es odiarte por tu "debilidad". Ya esta hecho: disfruta ahora de los sabores, las texturas, el color y el aroma de lo que estás llevándote a la boca. Es un buen recurso para dejar de "devorar". Y no te avergüences, por que no has hecho nada malo. Después de la comilona, sé amable contigo misma, perdonate y en ningún caso te prives de comer  al día siguiente ni te saltes comidas para compensar. Si recurres después, para castigarte, a ayunos o dietas drásticas, lo más probable es que en el momento menos pensado vuelvas a recaer en el atracón. 

6- Visualiza tu nuevo estado ideal.

Come como si te sintieses delgada y hazlo a la vista de todos. Como si ya hubieras conseguido tu peso ideal, así tu cerebro ayudará a conseguirlo. Prepara algo que te guste mucho, hazlo con esmero y dedicación y siéntate tranquila a la mesa. Cuando más atención pongas en la preparación de la comida, más consciente harás este momento. Y siempre sentada a la mesa. Sentarse significa "decidirse" a comer: saber lo que estás haciendo, viendo lo que vas a llevarte a la boca, relacionándote de manera cercana y natural con los alimentos.

7- Mientras comes, solo come.

Elimina todas las convicciones que causan "obesidad mental" reeducando tu mente. Cuanto más fácil creas que es perder peso para ti, más fácil será. Utiliza la palabra  para reprogramar tu manera de pensar. Y no te entretengas viendo la televisión ni leyendo el periódico ni poniéndote música. Es importante disfrutar de los sentidos mientras comes. Cuando comas, come. Busca un ambiente agradable y confortable y evita el estrés mientras comes.

8- Cambiar de dentro hacia fuera.

Es importante que tengas muy presente el cambio que se va gestando. Y que este cambio es de dentro hacia fuera. A medida que revisas tus emociones, que tu cerebro visualice la nueva imagen. Haz de esta imagen un hábito, recuerdala a lo largo del día. Verás como eres más consciente de lo que te llevas a la boca, sin engañarte. Anímate a hacer un diario. Apunta tus sensaciones, sentimientos, deseos...Escribe y vive,en vez de "atragantarte" con lo que querías eliminar de tu vida. 

9- Nutrir la mente y el cuerpo.

Cada alimento no solo proporciona nutrientes, sino que también nos aporta energía, nos afecta de forma emocional y cognitiva y tiene bastante que ver con nuestras reacciones. Una forma de tomar conciencia de ello es preguntarte cómo ha recibido tu cuerpo cada uno de los platos que le has ofrecido. ¿Cómo ha reaccionado ante la ensalada, la paella, el pastel? ¿Cuáles te han satisfecho más o te han proporcionado mayor grado de bienestar? ¿Cuáles deseas volver aprobar? Te ayudará a crear una relación nueva con la comida.


Por Joana Serrano
Psicoterapeuta especializada
 en trastornos de alimentación
y autoaceptación.

jueves, 25 de junio de 2020

CARENCIAS AFECTIVAS



Cuando en terapia analizamos los trastornos psicológicos más extendidos en la población (ansiedad, fobias, depresión, etc), comprobamos que la causa subyacente de la mayoría de estos problemas procede de algún tipo de carencia afectiva sufrida en la infancia que ha sido arrastrada hasta la vida adulta.

Los bebes vienen al mundo con unas necesidades físicas (cuidado y alimentación) y emocionales (amor, apoyo, seguridad) que deben ser cubiertas para que se conviertan en adultos equilibrados. El contacto físico, las muestras de cariño, el hecho de sentirse protegido o el respeto por su persona y sus intereses no son esenciales para su supervivencia física. Sin embargo resultan imprescindibles para su correcto desarrollo psicoemocional.

Sin estos cuidados, los niños aunque físicamente crecen, emocionalmente arrastran graves secuelas afectivas. Solo tenemos que recordar las terribles imágenes de lo orfanatos rumanos de los años 70 y 80, en los que los pequeños al no haber sido atendidas sus necesidades emocionales, desarrollaban comportamientos autistas.

Muchas personas, sin haber pasado por un abandono tan extremo, también acarrean desde su infancia tipos de carencias emocionales. Sus padres y demás familiares por inmadurez, por inexperiencia o por sus propias historias personales de privación, no supieron atender sus necesidades afectivas.

Estas personas crecen convencidas de que sus experiencias emocionales disruptivas son las mismas que las de los demás. Pasado el tiempo, cuando intentan llevar una vida normal, las secuelas de sus traumas se reflejan en su día a día, de una forma u otra. 

La necesidad primaria de cuidado y cariño que no fue satisfecha por los padres provoca en muchas personas, al llegar a la edad adulta, una sensación de vacío o de espacio oscuro en su interior que necesita ser colmado. Para tratar de obtener un momento de satisfacción que llene su abismo, surgen las obsesiones, las adicciones o los enganches a personas tóxicas. Cualquier elemento exterior (relaciones, objetos o trabajo) puede crear la ilusión de llenar ese vacío. 

Sanar desde el interior.

Aunque resulta imposible cambiar el pasado, todos tenemos la potestad de intervenir tanto en nuestro presente como en nuestro futuro. Para lograrlo, debemos centrarnos en nosotros mismos y prodigarnos los cuidados que tanto nos faltaron en nuestra infancia. Es preciso que recordemos que ya no somos aquellos pequeños que estaban indefensos ante la vida: ahora podemos valernos por nosotros mismos y no necesitamos que nos cuiden y atiendan desde fuera.

Tenemos que comenzar por cambiar el sentido de la búsqueda del amor: no se trata de encontrar a alguien de fuera que nos preste la atención y el cariño que no tuvimos en la infancia. Nosotros mismos somos quienes mejor podemos ofrecernos un verdadero amor incondicional. 

Se necesita tiempo, no podemos sanar en un día el vacío de toda una vida. En ocasiones, el daño ocasionado es tan profundo que resulta necesario buscar ayuda profesional para poder reconstruir la autoestima perdida. Poco a poco, asumiendo la realidad del pasado y trabajando desde pequeños detalles del día a día, podremos empezar a recuperar nuestro amor propio.

Cuando logras conectar contigo mismo y comienzas a quererte, se produce un cambio interno efectivo y permanente. Siempre estarás presente en tu vida cuidándote. Desaparece el abismo. el vacío se colma y, desde ese momento, ni nada ni nadie puede desviarte de tu camino.
Ramón Soler. Psicólogo

martes, 9 de junio de 2020

LA TIERRA EN ESTADO TERMINAL




Solo una reacción cívica global puede impedir su colapso.

Nuestro planeta está en estado terminal debido a la acción humana: su agonía será complicada para nuestra especie, enfrentada al reto de preservar la vida e impulsada a construir un futuro más armónico en el que todo deberá cambiar…….

Nuestro mundo está en una situación parecida a la que vivimos cuando un ser querido se encuentra hospitalizado. Los médicos se acercan, nos muestran radiografías y resultados de diferentes pruebas, y nos dicen que nuestro pariente está muy grave. No afirman que va a morir, pero se muestran pesimistas.

Este es el diagnóstico del estado del mundo que los miembros del Comité Científico del Club Nuevo Mundo realizaron, en una reunión especial sobre la crisis de nuestra civilización.

Según este diagnóstico, el planeta manifiesta todos los síntomas propios de un estado terminal: sus océanos se están quedando sin oxígeno, las especies que lo mantienen con vida desaparecen a  velocidad  vertiginosa, su atmósfera está seriamente contaminada, la fiebre le sube cada vez más y puede alcanzar temperaturas que lo llevarían al colapso.

Además, se ha desconfigurado completamente: su modo de vida ha devenido anacrónico, es incapaz de mantenerse en equilibrio y ha engendrado desigualdades internas que hacen inviable la prolongación de la vida. El diagnostico se completa con la constatación de que el planeta está abandonado a su suerte: nosotros, a los que la evolución nos ha dotado de la capacidad de gestionar sus recursos naturales, somos los responsables últimos de la crisis planetaria y de su eventual desenlace.

La gestión forestal podría salvarle la vida: genera empleo, reduce el riesgo de incendios, aumenta los caudales hídricos, mejora la biodiversidad, provee de bio-productos y aumenta la resiliencia ante el cambio climático.  Sin embargo, la Covid-19 representa una advertencia: ha precipitado la metástasis y desvelado nuestra fragilidad sanitaria. También ha enseñado que los tiempos de reacción se agotan.

El coronavirus es solo un síntoma: en el fondo nos enfrentamos a una crisis de la vida…

Vida amenazada.

La vida, una proeza de la evolución que se inició hace 3800 millones de años, sólo 700 millones de años después de la formación de nuestro planeta, está a punto de desaparecer de este hormiguero de la Vía Láctea que es la Tierra. El ser humano, que solo lleva 2 millones y medio de años de evolución, y que en comparación con los demás cuerpos celestes, por sus dimensiones físicas, es tan insignificante como una bacteria terrestre, está a punto de poner fin al experimento cósmico de la vida en este rincón del universo.

Atónitos ante la agonía del planeta, nos planteamos si todavía hay algo que podamos hacer para impedir el colapso sistémico que supondría la desaparición de nuestra especie.

Momentos complicados

Descubrimos que: Lo primero que debemos hacer es asumir la gravedad del momento y recuperar la confianza en el futuro.

Lo segundo, que debemos cambiar nuestra manera de pensar y de vivir porque la cultura en la que estamos nos conduce al abismo; considera al ser humano como la cumbre de la evolución con el derecho a someter a la naturaleza en todas sus formas.

Lo tercero, debemos organizarnos como sociedad civil para preparar la supervivencia porque los momentos que vienen son complicados.

La agonía del planeta no será tranquila, advierten los científicos, sino turbulenta en episodios como:

Temperaturas incompatibles con la vida
Rediseño de litorales
Abundantes catástrofes naturales
Desertización
Enfermedades zoonóticas
Migraciones masivas
Conflictos entre potencias

Reacción cívica

No podemos seguir esperando que las instituciones solucionen las cosas, porque su cultura les impide apreciar la gravedad de la crisis planetaria y obrar en consecuencia. Debemos ayudarles a que hagan mejor su trabajo, pero al mismo tiempo poner en marcha iniciativas cívicas que resuelvan los problemas prácticos que habremos de afrontar.

El mayor reto

La vida que nos ha proporcionado la evolución se enfrenta al mayor reto de su historia:

Usar nuestras facultades superiores, nuestros talentos y la capacidad de amar que hemos desarrollado, para impedir que desaparezca del sistema solar, único sitio del universo conocido donde tenemos constancia de que exista.

Como todo gran reto, la respuesta empieza por lo más pequeño y simple, el cambio personal, la decisión de mejorar las cosas, la organización de respuestas y servicios coordinados, primero a pequeña escala y luego a dimensiones más amplias.

Nuevos escenarios

Y también debemos despedirnos del mundo que fue: nada volverá a ser como antes después de lo que está pasando….

También deberemos imaginar y construir nuevos escenarios que eviten experiencias pasadas, de poder o violencia, los dos pilares que han vertebrado la evolución humana hasta ahora. Debemos conseguir una mejor organización social y económica, otra manera más armónica de entender las relaciones humanas, la economía y la política, el derecho, la ciencia y la tecnología, si queremos preservar la vida.

Puertas abiertas

Estas son las conclusiones de las dos jornadas que los miembros del Club Nuevo Mundo vivimos junto a los miembros del Comité Científico, para conocer el estado de nuestro hogar planetario. Nuestras puertas están abiertas para seguir acogiendo personas, proyectos e iniciativas que quieran reaccionar a la crisis global y estén dispuestas a contribuir a este esfuerzo colectivo aportando lo mejor de sí mismos.

Somos conscientes de que solos no vamos a conseguirlo, y de que los retos nos trascienden completamente. Pero también tenemos la determinación de no permanecer impasibles ante la crisis y de contribuir a la refundación del mundo.

No sabemos si lo conseguiremos, pero pensamos que nuestro deber y nuestra responsabilidad hoy es intentarlo.

Por, Eduardo Martínez y Alicia Montesdeoca.

  


sábado, 6 de junio de 2020

SER LUZ EN LA OSCURIDAD




La metafora de la luciérnaga: Ser Luz en la oscuridad

El simbolismo mágico de las luciérnagas nos sugiere que todos podemos ser luz en medio de la oscuridad. Si despertamos nuestro potencial, ilusión y sentido de la esperanza, podremos también contagiar a otros para iluminar los momentos más complicados.

La metáfora de la luciérnaga nos ofrece un valioso ejercicio de reflexión personal. Acudir de vez en cuando a esa simbología que se inscribe detrás de muchos de esos pequeños animales que habitan de manera discreta cerca de nosotros, siempre resulta interesante. Estos insectos bioluminescentes han fascinado desde hace siglos a la humanidad y razones no les faltan.

La luz que emiten estos insectos puede ser amarilla, verde o naranja. Son capaces de sincronizar su parpadeo cuando se encuentran en un mismo terreno, creando fascinantes juegos de luminiscencias. Y si son capaces de emitir esa luz tan singular, es porque sintetizan un componente químico natural, la luciferina.

Sin embargo, esa alquimia por la cual logra combinar sus enzimas y proteínas para conseguir que la energía química se convierta en luz es aún todo un misterio para los científicos.

Por otro lado, lo que no es un enigma es su gradual desaparición. Nuestros jardines, campos y montañas apenas se iluminan durante las noches de verano con sus pequeñas y mágicas presencias.

El uso de plaguicidas, la desaparición de los entornos naturales y la contaminación lumínica de nuestras urbes está arrebatando la existencia de estos insectos maravillosos. Lo cual, a largo plazo, puede ser todo un desastre porque las luciérnagas, como las propias abejas, son grandes polinizadores.

Las necesitamos. Como necesitamos a cualquier otro ser de nuestros ecosistemas, porque absolutamente todos son necesarios para el equilibrio y pervivencia de este planeta. Descubramos por tanto qué podemos aprender de los lampiridos o como dicen los niños, “bichos de luz”.

La metáfora de la luciérnaga.

A pesar de que estos insectos son conocidos por ser criaturas de luz, en realidad, son seres de oscuridad. Durante el tiempo diurno son discretos, mundanos y poco activos.
A simple vista nos parecen simples escarabajos. Sin embargo, cuando cae la noche aumentan su actividad, en especial en la cercanía de las zonas húmedas. Ese es el momento en el que inician sus cortejos y sus comunicaciones.

Como sabemos, solo los machos emiten luz y, cuando lo hacen, se debe a tres razones: atraer a las hembras, para indicar  a los depredadores de que no son comestibles y también, para avisar al grupo de la existencia de algún peligro. Cada código es diferente e inteligible a su vez por los miembros de la misma especie.

Así, todas estas características y singularidades han sido desde siempre de interés para nosotros. Son muchas las culturas que recogen leyendas sobre ellas, las cuales, podemos encontrarlas en libros como Animal Chaman, del profesos Ted Andrews. Veamos, no obstante, qué nos dice la metáfora de la luciérnaga y qué podemos aprender de ella.

Las cosas no son siempre lo que parecen.

Lo señalábamos con anterioridad. Las luciérnagas parecen a simple vista pequeños escarabajos. Su apariencia es anodina, simples insectos como cualquier otro de los que hacen vida de manera discreta en nuestro jardín.

Sin embargo, las cosas no son siempre lo que parecen. Si nunca hubiéramos visto una luciérnaga con costaría mucho creer que hay un ser vivo en la naturaleza capaz de emitir luz. Y, sin embargo, así es. En el interior de su imagen mundana se esconde un poderoso secreto: su luminiscencia.

Esos pequeños escarabajos de apariencia sencilla logran embelesarnos en las noches de verano. Sus luces parpadeantes son como pequeñas estrellas que iluminan la tierra, algo extraordinario. De algún modo, también nosotros somos capaces de actos inusitados y espectaculares de vez en cuando. Las apariencias suelen engañar y quien menos creemos, puede marcar la diferencia.

Emitir señales para atraer lo que queremos.

La metáfora de la luciérnaga nos dice que, si queremos algo, hay que emitir señales. ¿Cómo podemos interpretar esta idea? Es sencillo.

Todos tenemos metas, propósitos, objetivos más o menos elevados que llevamos en mente durante años. El único modo de lograrlos es encendiendo la ilusión, la determinación, la actitud y, sobre todo, generando conductas que nos acerquen hasta esas cumbres. Esas son las señales que nos acercarán al éxito.

Solo cuando tenemos claro lo que deseamos y luchamos  por ello, destaca nuestra luz sobre los demás. Esa es la clave.

La metáfora de la luciérnaga: ser luz en medio de la oscuridad

Hay épocas así, esas en las que nunca llega a amanecer y la oscuridad es constante. No solo no acompaña el contexto, más complicado y adverso de lo normal. A veces, hasta nosotros mismos sentimos esos mismos claroscuros anímicos. Faltan las ganas, falla el ánimo e incluso  las fuerzas.

Lo sabemos, no es fácil ser luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, la metáfora de las luciérnagas nos dice que en esos momentos hay que salir, asomar el rostro al exterior para descubrir algo extraordinario.

Hay miles de luces esperando contagiarnos su ilusión, su bondad, su esperanza. Estos insectos emiten luz comunicándose entre ellos, se iluminan los unos a los otros en las noches más oscuras.

También nosotros podemos y debemos hacer lo mismo. Contagiarnos del entusiasmo y fortaleza ajena para recuperar fuerzas. Y a su vez, activar en uno mismo esa misma luz para llegar a otros y hacer de esos momentos complejos, jardines para la ilusión.

Para concluir, tengamos presente la bella metáfora de la luciérnaga, siempre es buen momento para dejarnos inspirar por el universo de los animales.

Para concluir, tengamos presente la bella metáfora de la luciérnaga, siempre es buen momento para dejarnos inspirar por el universo de los animales.

Valeria Sabater