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miércoles, 26 de agosto de 2026

LOS PAJAROS DE LA MENTE



LOS PAJAROS DE LA MENTE

 

Los pensamientos no son de verdad y, en última instancia, ni siquiera son tuyos: no son personales, no son quien eres verdaderamente. Tan solo son voces, sonidos, sugerencias, juicios, opiniones de la mente que van y vienen sin parar como una bandada de pájaros en la que cada uno canta una melodía distinta. Una opinión, una idea o una perspectiva diferente.

Tú no eres esa bandada de pájaros; tu eres el inmenso espacio abierto en el que puedes cantar, la consciencia que las acoge, el silencio que hay por debajo, por encima y en medio, el silencio que impregna y que hace posible cada canto.

No trates de silenciar a esos pájaros, pues lo único que conseguirás es que protesten cantando aún más fuerte. Ni de destruirlos, pues no son más que partes de ti mismo que anhelan un poco de amor. En lugar de eso, deja que canten, deja que vuelen, que vengan y vayan. Ahí es donde radica tu poder, tu libertad y, por lo tanto, tu paz.

Permite que cante el pájaro que dice: “soy un fracaso”, y el que dice: “no sirvo para nada”, y el que dice: “soy el pájaro más maravilloso del mundo”, y permite que canten también todos los demás que se encuentren en algún punto intermedio de ellos.

Tú eres el gigantesco y majestuoso nido de la consciencia, un santuario para todas las aves, nunca definido por ningún coro de opiniones, nunca en guerra con ninguno de ellos. Tú eres el gran Yo Soy indefinible, el foco de orquesta cósmico que ama todos los sonidos.

Jeff Foster

La senda del reposo.


lunes, 9 de marzo de 2026

EL SINDROME DEL TITANIC



El síndrome del Titanic no describe ninguna condición ni trastorno psicológico. Es solo un sentimiento, una sensación que nos embarga cada vez con más frecuencia en los últimos años (e incluso meses). Es como estar asistiendo al derrumbe de una época, como ser testigos de la fragmentación de un tiempo determinado que parece estar hundiéndose, poco a poco, pero de manera angustiosa.

Hay quien señala que gran parte de la población empieza a mirar al futuro con cierto desasosiego. No confiamos en que lo que pueda traernos el mañana vaya a ser mejor de lo que tenemos ahora. Casi sin saber cómo se ha desvanecido nuestra inocencia, los libros sobre felicidad ya no convencen tanto como antes y empieza a reinar el escepticismo e incluso la desconfianza

Los cambios que estamos viviendo últimamente están despertando miedos dormidos en muchas personas. Son temores instintivos, de los que nos susurran que tal vez, todo aquello que dábamos por sentado puede variar y transformarse. Es casi como ser un repentino viajero a bordo del Titanic y ver cómo nos vamos acercando cada vez más hacia un gran iceberg.

No obstante, atisbar semejante amenaza tiene también un lado positivo: nos permite estar preparados. Nos obliga a buscar algo a lo que aferrarnos para no perder el equilibrio, a buscar un bote salvavidas para permanecer a flote en todo momento…

Estamos, por tanto, ante un concepto psicológico, pero sobre todo filosófico, que describe un estado que cualquiera podemos estar sintiendo ahora mismo. Profundicemos un poco más en esta idea.

Síndrome del Titanic, ¿en qué consiste?

El término síndrome del Titanic surgió en el 2006 a raíz de una publicación: El miedo líquido, del filósofo  Bauman. En este interesante trabajo, el que fuera uno de los ensayistas más influyentes de los últimos años nos hablaba de una decepción y el surgimiento de un miedo.

Durante muchos años, las personas llegamos a creer que la actual modernidad sería el reflejo más nítido de nuestro progreso. Focalizamos en este nuevo milenio la idea de que por fin dejaríamos atrás los sinsabores de la desigualdad, de la carencia, de la angustia del pasado… Imaginábamos que por fin, tendríamos control sobre nuestros entornos sociales y naturales.

Queda en evidencia que no ha sido así. El profesor Bauman introdujo entonces la metáfora del síndrome del Titanic. Somos una sociedad que viaja a bordo del icónico y fatídico transatlántico británico y que está viendo llegar un cataclismo. Ese miedo y la conciencia de que muchas de las cosas que dábamos por seguras van a derrumbarse, definen sin duda el momento actual.

Lo irónico es que dé, algún modo, en este libro predijo muchas de las cosas que sentimos, vivimos y percibimos ahora mismo. Así, y a pesar de que Zygmunt Bauman nos dejara en el 2017 y Miedo líquido fuera escrito a raíz del desastre del Katrina, sus páginas son casi proféticas sobre el 2020.

Tenemos miedo ante algo que se atisba en el horizonte

El síndrome del Titanic no define en exclusiva el miedo del ser humano ante la sensación de que el mundo que conoce vaya a derrumbarse. Es algo más profundo y, a su vez, útil. Al fin y al cabo, Bauman como gran pensador cumplió con sus libros la finalidad de todo filósofo: ayudarnos a reflexionar, darnos herramientas para el cambio y la acción.

Con esta metáfora se deja en evidencia un hecho: estamos atisbando la cercanía de un desastre y no estamos actuando. Ante algo así solo tenemos dos opciones: limitarnos a ser unos pasivos pasajeros aborde de un transatlántico fatal o bien, estar prevenidos.

Ante un mundo que cambia de manera rápida, hay que diseñar un «plan de escape»

El desastre del Titanic no vino tanto por la presencia del iceberg como por la falta de un plan de evacuación. La naviera White Star Line definía a su criatura como «insumergible», como el navío más seguro jamás creado. Sin embargo, dotó al Titanic de 20 botes salvavidas, cuando tenía espacio para 74 botes. No había un plan de evacuación definido y la tripulación no supo reaccionar cuando llegó el desastre. La previsión fue nula.

Nosotros estamos casi en la misma situación. Navegamos por un océano en constante cambio. Tomamos decisiones basadas solo en ese entorno cercano en el cual, todo es seguro. Pero no somos capaces de diseñar un plan de escape ante un horizonte que intuimos como amenazante. 

El síndrome del Titanic se define por ese miedo a que todo lo que damos por seguro se derrumbe, pero también integra una necesidad: saber reaccionar. ¿De qué manera? Si todas las decisiones equivocadas acaecidas en el desastre del Titanic tuvo como resultado la pérdida de 1.413 personas ¿Qué es lo que deberíamos hacer en al actual contexto?

  • Hay que creer que lo imposible es posible, explica Bauman. El miedo no tiene como finalidad paralizarnos, sino obligarnos a reaccionar. Para ello, es esencial que nos convenzamos que tenemos la capacidad de cambiar las cosas.

No hay que esperar a que haya alguien que nos salve. Nos hemos habituado a depender de terceras personas, a esperar que sean otros quienes den respuesta a nuestras necesidades. Hay que definir un plan de acción (el nuestro) y ser responsables de cada decisión, de cada avance.

 

  • Hay que salir de la rutina. No podemos ser como esa orquesta de música del Titanic que seguía tocando mientras el barco se hundía. Debemos empezar a generar cambios, a habilitarnos en nuevas competencias, despertar valías, fortalezas psicológicas y ser capaces de adaptarnos a una nueva etapa vital y social con esperanza y resiliencia.
  • Para concluir, el síndrome del Titanic es un concepto de plena actualidad en el que vale la pena reflexionar. En tiempos de incertidumbre, hay una sola certeza que nunca debemos perder de vista: la confianza en nosotros mismos y en que seremos capaces de hacer frente a cualquier adversidad.

 

 

 


viernes, 2 de enero de 2026

GENEROSIDAD EGOCENTRICA



GENEROSIDAD EGOCÉNTRICA

“Si das para recibir es cuestión de tiempo que acabes echando en cara lo que has dado por no recibir lo que esperabas.”

(Erich Fromm)

Dentro del ‘club de buenas personas’ hay quienes dan desde la abundancia y quienes, por el contrario, dan desde la escasez. Es decir, quienes dan por el placer de dar y quienes, por el contrario, lo hacen con la esperanza de recibir. Centrémonos en estos últimos, indagando acerca de lo que mueve realmente sus acciones.

Muchos de estos ayudadores se fuerzan a hacer el bien, siguiendo los dictados de una vocecilla que les recuerda que ocuparse de sí mismos, de sus propias necesidades, es “un acto egoísta”. No en vano, están convencidos de que para ser felices la gente les ha de querer. Y de que para que la gente les quiera y piense bien de ellos han de ser buenas personas.

Movidos por este tipo de creencias, suelen ofrecer compulsivamente su ayuda, atrayendo a su vida a personas necesitadas e incapaces de valerse por sí mismas. Al posicionarse como ‘salvadores’, consideran que los demás no podrían sobrevivir ni prosperar sin su ayuda. De ahí que tiendan a interferir en los asuntos de sus conocidos, ofreciéndoles consejos aun cuando nadie les haya preguntado.

Sin ser conscientes de ello, pecan de soberbia, posicionándose por encima de quienes ayudan, creyendo que saben mejor que ellos lo que necesitan. Paradójicamente, su orgullo les impide reconocer sus propias necesidades y pedir auxilio cuando lo requieren.

Detrás de su personalidad agradable, bondadosa y servicial se esconde una dolorosa herida: la falta de amor hacia sí mismos, el cual buscan desesperadamente entre quienes ayudan, volviéndose individuos muy dependientes emocionalmente.

Esta es la razón por la que con el tiempo aflora su oscuridad en forma de reproches, sintiéndose dolidos y tristes por no recibir afecto y agradecimiento a cambio de los servicios prestados. En

algunos casos extremos terminan estallando agresivamente, echando en cara todo lo que han hecho por los demás. También utilizan el chantaje emocional, el victimismo o la manipulación para hacer sentir culpables a quienes han ayudado, esperando así obtener el amor que creen que merecen y necesitan para sentirse bien consigo mismos.

Antes de volver a ayudar a alguien, puede ser interesante que se pregunten qué es lo que les mueve a hacerlo, comprendiendo el patrón inconsciente que se oculta detrás de sus buenas intenciones. De este modo dejarán de acumular sentimientos negativos hacia aquellos que no les devuelven los favores prestados.

A su vez, también pueden acordarse que cada persona es capaz de asumir su propio destino, aprendiendo a resolver sus problemas por sí misma. En vez de comportarse como buenos samaritanos, su gran aprendizaje consiste en ser personas felices. Es entonces cuando comprenden que dar es la verdadera recompensa.

Esteban Pérez

 

viernes, 19 de septiembre de 2025

LECTURA DEL ÁRBOL DE LA VIDA


LECTURA DEL ÁRBOL DE LA VIDA

Instrucciones para la práctica de esta lectura

Empezaremos por analizar la fecha de nacimiento del consultante: día, mes y año.

Iremos aplicando la adición teosófica en los números que excedan a 22.

Ejemplo: 08 de junio (6) del año 1962 (1+9+6+2= 18)

Reducimos a 8+6= 18; nos dará 32, 3+2 = 5

Sabemos que el 3 se corresponde a La Emperatriz, y el 2 le corresponde a La Sacerdotisa. La suma de estos dos  números nos dará un 5 El Sumo Sacerdote.

Este análisis nos hará conocer los potenciales del consultante, entonces procederemos a realizar la tirada del Tarot con el Árbol. Se pueden usar los 22 Arcanos Mayores, aunque también podemos hacer la tirada con las todas las cartas.

Hay tres pilares o columnas en el Árbol de la Vida.

La columna de la derecha, llamada de la Misericordia

La columna de la izquierda, llamada del Rigor

La columna del centro, llamada del Equilibrio

La columna derecha representa la energía y el espacio (Hochmah)

La columna izquierda representa la materia y el tiempo (Binah)

La columna central representa la conciencia (Kether)

Las columnas izquierda y derecha equivalen a las columnas Jakin y Boaz del Templo de Salomón. El aspirante a entrar en el Templo sería la columna central, y  se coloca entre estas dos columnas de la entrada, en el lugar central o medio donde se produce el equilibrio o armonización de toda dualidad a través del eje vertical invisible. El balance de las fuerzas yin y yang posibilita el equilibrio exacto para ascender hacia la Unidad… (Continuara)

martes, 24 de junio de 2025

LEALTADES FAMILIARES



LEALTADES FAMILIARES

 

Las lealtades ciegas son un mecanismo que hace que un individuo quede atado al sistema familiar, lo que le dificultará vivir una vida propia y autentica. La mayoría de ellas son inconscientes, aunque puede haber también un componente de conciencia involucrado en algunos casos.

Podemos encontrar la coerción externa, el sentirse obligado o presionado por los miembros de la familia a seguir tal o cual destino; la búsqueda de reconocimiento y aceptación de parte de ellos, que otorga un sentimiento de pertenencia; el miedo a ser excluido del sistema familiar si no se obedece; mandatos, culpas, creencias, etc. Entre varios factores.

De este modo por lealtad no solo tendremos determinada conducta o elección (de pareja, de vida, de profesión), sino que también cumpliremos un rol que nos han adjudicado. Un rol es un guion que nos confiere la familia, que el sistema necesita que cumplamos. Podemos ocupar el rol del hijo bueno, del niño síntoma, de la oveja negra, del chivo expiatorio, del líder positivo, del saboteador y muchos más.

Como si fuera una obra de teatro y a cada miembro le correspondiera interpretar un personaje. Ese rol nos lo adjudica todo el sistema familiar, pero también hay un proceso de aceptación por parte de nosotros. Podemos rehusar interpretar ese libreto, lo que en muchos casos provocará un sentimiento de culpa por no estar haciendo lo que nuestro sistema espera de nosotros.

Por lealtad nos mantenemos unidos al grupo y se establecen las jerarquías, los contratos familiares. La lealtad es la sustancia que cohesiona  al sistema, al mismo tiempo que aporta un sentimiento de hogar y lo que Bert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, denomino una buena conciencia.

La buena conciencia aparece cuando cumplimos con lo que el sistema espera de nosotros, aunque nos perjudique directa o indirectamente y presuponga un sacrificio o sufrimiento, y mala conciencia será el sentimiento de culpa (consciente o inconsciente) provocado por todo acto de rebeldía hacia la emancipación de esas normas, leyes y expectativas familiares.

Aquellos que cumplen con las expectativas familiares (sean estas las que fueren) adquieren méritos. Por el contrario, los que se rebelan y rehúsan ocupar ese papel que les fue adjudicado cargaran con deudas. Los méritos aportan merecimientos y créditos, que más adelante serán permutados por otra cosa, como un favor que se devuelve.

Asimismo, el que tiene méritos cree que los demás están en deuda con él, ya que dio más de lo que recibió. Por el contrario, los que cargan con deudas tendrán que cumplir ciertas obligaciones, vivirán  con un sentimiento de culpa y tarde o temprano pagaran de alguna manera esa deuda para dejar el sistema equilibrado.

Eso se ve en muchos casos en la relación de hermanos. Es frecuente encontrar que un hermano pudo estudiar una carrera universitaria, sin necesidad de aportar en el hogar, pero que años después otro hermano no corrió con la misma suerte por las circunstancias familiares, debiendo renunciar a sus proyectos para ayudar a la familia.

En este sistema se creó una deuda: el hermano mayor tomó más de los padres que su hermano menor, gozó de un privilegio que el otro no tuvo. Lo que he observado  en muchos casos es que de una manera u otra esta injusticia se salda y el sistema se equilibra. Por ejemplo, el hermano mayor puede, sin saber porque, cederle parte de su herencia a su hermano menor u ofrecerle dinero sin pedirle que se lo devuelva (lo que se conoce como retribución sistémica). Por eso no es de extrañar que las deudas que se generan entre hermanos se salden con las herencias, en algunos casos en generaciones siguientes.

 

jueves, 22 de mayo de 2025

TU CUERPO Y LAS EMOCIONES




A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado.

Cada sentimiento o emoción que experimentamos se traduce en un péptido que se libera en algún lugar de nuestro organismo. Nuestros órganos, tejidos, piel, músculos y glándulas endocrinas tienen receptores peptídicos, por lo que podrían acceder y almacenar esa información emocional. Esto significa que la memoria emocional se almacena en diferentes partes del  cuerpo, no solo en el cerebro.

Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño.

Un estudio realizado en la Universidad de Aato revelo cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza.

¿Cómo se produce la tensión muscular por estrés?

La experiencia corporal de la emoción es casi instantánea. Tardamos apenas unos segundos en experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando nos estresamos, tensamos automáticamente los músculos de la mandíbula y los que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda. Estos músculos se tensan a la vez para preparar el cuerpo para reaccionar y luego se relajan cuando la situación estresante ha desaparecido.

Se trata de una reacción refleja para protegernos y en realidad no es dañina, excepto cuando el estrés se convierte en un estado crónico. En ese caso, los músculos jamás se relajan sino que se mantienen en un estado de tensión constante.

De hecho, se ha comprobado que las personas sometidas a un nivel de estrés crónico a lo largo del tiempo sufren un acortamiento de los músculos del cuello y los hombros. También se ha apreciado que una carga de trabajo mental produce un aumento de la tensión muscular en las áreas cervical y de los hombros, sobre todo en el caso de las personas que trabajan delante del ordenador.

Una teoría explica que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo cual reduce el suministro de oxígeno, favoreciendo la acumulación de ácido y metabolitos tóxicos. Además, el acortamiento de las fibras musculares también puede activar los receptores del dolor. De hecho, se conoce que las estructuras nerviosas se activan cuando hay estrés, de modo que este también disminuye el umbral del dolor y hace que percibamos de manera más intensa de lo que realmente es.

El cuadro empeora con la falta de movimiento, que disminuye aún más el flujo sanguíneo y la oxigenación. Así caemos en un círculo vicioso.

Tensión muscular por estrés: Síntomas y soluciones.

La tensión muscular por estrés se ha asociado con el dolor de cabeza emocional o tensional, aunque también causa dolores musculares crónicos, contracturas e incluso espasmos musculares. De hecho, cada vez hay más personas que sufren condiciones dolorosas crónicas debido a los trastornos músculo-esqueléticos.

Los dolores musculares por estrés suelen afectar estas áreas:

1. Mandíbula.  Las emociones como la ira y el estrés duelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada.

¿Solución? Cuando te sientas estresado, conviene soltar la mandíbula como si estuvieses suspirando. También puede ayudar bostezar o pronunciar la “O” con los labios cerrados.

2. Entrecejo. Cuando estás tenso o preocupado, es usual que frunzas el entrecejo, lo cual añade una gran tensión muscular a la zona de la frente que suele dar pie al dolor de cabeza tensional.

¿Solución? Libera la frente levantando u bajando las cejas unas cinco veces. También te ayudara inhalar profundamente mientras cierras los ojos, y luego exhalar mientras liberas la tensión y abres los ojos.

3. Cuello. La tensión muscular por estrés suele concentrarse en el cuello, sobre todo si realizar un trabajo de oficina.

¿Solución? Es importante favorecer el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuello moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro y hacia arriba y abajo.

4. Hombros. En los hombros también se suele concentrar mucha tensión, por lo que es común que sean el epicentro de las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Inhala mientras levantas los hombros intentando tocar los oídos y exhala mientras los bajas, guiándolos hacia atrás. Un masaje en la zona también puede obrar milagros.

5. Espalda. El estrés también interfiere en la coordinación de los grupos musculares que intervienen en el funcionamiento de la espalda. Lo normal es que los abdominales y la musculatura para vertebral se coordinen entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Sin embargo, esa coordinación depende de reflejos nerviosos, de manera que el estrés afecta la coordinación de esos reflejos y hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente, lo cual favorece las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Una ducha caliente puede ayudar a relajar los músculos de la espalda, así como mantener un nivel de actividad física moderada. Los ejercicios de yoga también son ideales para aliviar ese dolor muscular.

¿Cómo evitar la tensión muscular por estrés? 

Es mejor prevenir que curar. Por eso, si bien los ejercicios anteriores ayudan a aliviar la tensión muscular por estrés, lo ideal es asumir un estilo de vida que nos proteja de la ansiedad y sus consecuencias. En muchas ocasiones eso implica realizar un cambio radical a nivel interior y asumir que no siempre es posible cambiar la situación, pero podemos cambiar la manera de reaccionar ante ella, y eso puede ser suficiente para lograr la serenidad y paz interior.

- Aprende a priorizar. El estrés suele ser el resultado del agobio, es una situación que sobrepasa nuestros recursos de afrontamiento, por lo que una manera para evitarlo consiste en aprender a priorizar. Cuando sabes lo que es importante en tu vida, puedes organizar mejor tu jornada y dejar de preocuparte tanto por esas pequeñas tareas que pueden convertirse en un auténtico agujero negro por el que se escapa tu tiempo y energía. Y si es necesario, también debes aprender a delegar y confiar más en los demás.

No hay necesidad de que te encargues de todo personalmente, pide ayuda y delega todas aquellas responsabilidades que no te corresponden, tanto a nivel profesional como personal. Cuando todos a nuestro alrededor asumen sus responsabilidades, todo fluirá mucho mejor. 

- Practica el mindfulness. El mindfulness es un método excelente para combatir la tensión muscular por estrés debido a que incrementa la conciencia emocional, facilitando la gestión de los estados emocionales. Existen diferentes técnicas, una de ellas consiste en centrarse en una emoción y analizar su impacto en el cuerpo, sin juzgar, ya que el objetivo es comprender cómo se refleja la tensión en los diferentes grupos musculares. Luego se puede imaginar que esa emoción es como una nube que se aleja, de manera que al no aferrarte a ella, logras relajarte y mejoras el autocontrol emocional. 

Gracias al mindfulness podrás desarrollar una atención plena, darte cuenta de cuándo sobreviene el estrés y resolverlo inmediatamente antes de que cause daño. El mindfulness, por otra parte, te ayudará a vivir más en el presente, por lo que te ayudará a aliviar las tensiones causadas por el futuro. 

-Aplica la reestructuración cognitiva. La reestructuración cognitiva es una técnica muy eficaz para asumir las situaciones potencialmente estresantes de manera más objetiva. Te ayudará a establecer una distancia psicológica, poniendo las emociones a un lado. Esta técnica se usa para identificar y corregir los patrones de pensamiento negativo que alimentan el estrés. Esta técnica requiere un duro trabajo interior ya que debes identificar las creencias irracionales que están favoreciendo el estrés y ponerlas en tela de juicio a través de una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿Qué es lo peor que podría pasar si ese pensamiento se hace realidad? O ¿Cuáles son las probabilidades reales de que ese pensamiento se vuelva un hecho? 

- Practica técnicas de relajación. A veces, es casi imposible evitar el estrés, por lo que conviene tener a mano un arsenal de técnicas de relajación que ayuden a aliviar las tensiones. Si tienes poco tiempo, puedes aplicar algunas técnicas para relajarse en un minuto, pero es conveniente que al menos tres veces a la semana apliques otros métodos, como la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson o ejercicios de respiración.

Jennifer Delgado

 

domingo, 11 de mayo de 2025

NUMEROLOGÍA-TAROT-ASTROLOGÍA=LA LUNA

 



COMO VIBRACIÓN NUMÉRICA PERSONAL. Eres una persona extremadamente activa, con una imaginación muy vivaz. hasta un grado fuera de lo común. Emociones y sentimientos brotan de tu subconsciente e invaden tu mente consciente. Sin duda alguna recuerdas tus sueños con todo detalle. Los sueños son obra de la mente subconsciente. A través de ellos, permaneces en contacto con tu ser. Receptivo e intuitivo, recoges impresiones y tienes corazonadas sobre las personas y las situaciones. De niño, pudiste padecer pesadillas, que te causaban inquietud y perturbaban tu descanso. El subconsciente seguramente te presentaba tus temores en forma de monstruos que te perseguían en sueños.

Resulta vital que cuides tu cuerpo y tu salud. Necesitas tranquilidad, ejercicio, aire puro y sol. Es importante que pases algún tiempo en plena naturaleza, trepando por las montañas, haciendo marchas a pie, nadando, esquiando, patinando, etc. La naturaleza posee grandes poderes curativos, y entre ella te encuentras en perfecta armonía.

Al organizar tu vida, transmitirás sugestiones al subconsciente para organizar asimismo tu ser. Tus actos y tus pensamientos de cada día afectan  físicamente a tu cuerpo, Tu salud depende de tus pensamientos y de tu estilo de vida en mayor grado de lo que le sucede a la mayoría de las personas. Tus poderes intuitivos dependen también de tu salud corporal.

De espíritu tolerante, serías un buen consejero o abogado. Eres leal a tus amigos y a tus creencias, tienes fe y esperanza en la vida y crees en la justicia, la integridad y al verdad. Las fuerzas vitales ocultas se mantienen activas en tu interior. Sensible a tus movimientos ondulatorios, tu cuerpo refleja a veces esta sensibilidad en forma de tics nerviosos.

En caso de un 18 negativo, la persona permitirá que su subconsciente salga a la superficie. Se volverá quisquillosa e irritable. Decepcionará a los demás y sufrirá pérdidas debidas a enemigos ocultos y a peligros imprevistos. Puede ganar dinero en condiciones de guerra, a condición de que no haya habido traición por su parte y no haya participado en el desencadenamiento del conflicto.

Tienes el poder de curar. Tu presencia apacible sosiega y tu penetración intuitiva mejora la mente y los cuerpos de aquellos a quienes tocas. Si desarrollas ese poder de curación, llegarás a ser una fuerza importante en el alivio del sufrimiento.

SIMBOLISMO DEL TAROT. Clave 18: la Luna. La clave 18 aporta el crecimiento evolutivo y el desarrollo. Sus palabras clave son organización y sueño. La función de la Luna consiste en dormir y, durante el sueño, se eliminan los desechos y se tejen en el cuerpo nuevos materiales. La conciencia se mantiene, mientras que las células del  cerebro superior descansan. Nuestras aspiraciones y esfuerzos se incorporan a las células del cuerpo durante el sueño. Cuanto pensamos y hacemos de día influye de noche sobre nuestro cuerpo. Cada célula constituye un centro de conciencia y contiene el espíritu. Astrológicamente, esta clave está regida por Piscis, el último signo del zodiaco.

El crustáceo saliendo del agua representa la forma más baja de la existencia. Su silueta semejante a la del escorpión hace referencia a la fuerza creativa iniciando el camino de retorno, que conduce a la cumbre de la consecución. El estrecho sendero subraya la necesidad de concentración. A pesar de los meandros, prosigue su ascensión hacia el próximo estadio. Eso da a entender que el desarrollo espiritual no se lleva a cabo de una vez, sino que progresa gradualmente.

El perro y el lobo pertenecen a la misma especie, con la sola diferencia de que el segundo es un animal salvaje y el primero está domesticado (referencia a la intervención de la conciencia humana en la naturaleza). Las torres son de construcción humana. Los treinta y dos rayos de la luna indican las treinta y dos ramas del Árbol de la Vida, y los yods que caen representan el descenso de la fuerza vital desde el plano superior al mundo material. Varios de los símbolos aquí incluidos insinúan que podemos cambiar la estructura exterior de las cosas, prueba de que se pueden realizar los mismos cambios en el cuerpo mediante la organización y la cultura.

CORRESPONDENCIA ASTROLÓGICA: el Sol (y Piscis). Saturno (8), que aporta la prueba, con la energía y el apoyo de Marte (1) desemboca en la consecución y la revolución completas ), el Sol)

Con la combinación del Sol y Piscis, se hace posible bajo este número la consumación final. El Sol, representando la verdadera individualidad, encuentra su identidad en la clave 18, que simboliza la conciencia corporal. Combinando la conciencia corporal y el control con la realización del Yo, todo se vuelve posible.

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martes, 15 de abril de 2025

LA NECESIDAD DE JUSTIFICAR....


 La verdad que incomoda y la mentira que consuela

(La necesidad de justificar lo injustificable)


A lo largo de la vida, todos nos hemos cruzado con personas que, en vez de asumir errores, eligen fabricarse una historia en la que nosotros somos los villanos. Nos culpan, nos desacreditan y, en ocasiones, nos condenan con una imagen que no nos representa. ¿Por qué sucede esto) ¿Por qué algunas personas prefieren creer un mentira en vez de enfrentarse a su propia verdad?

Este escrito trata sobre la necesidad humana de justificar lo injustificable, de cómo algunas personas distorsionan la realidad para no asumir su propia culpa. También abordaremos cómo liberarnos de esas percepciones ajenas sin caer en la trampa de querer demostrar lo indemostrable

La falsificación de la culpa cuando la realidad es incómoda

Imagina que alguien traiciona tu confianza, actúa con maldad o simplemente toma decisiones egoístas que te afectan. En lugar de aceptar la responsabilidad de sus actos, esa persona se siente incómoda con su propia conciencia. Pero en vez de lidiar con esa incomodidad, la transforma en una narrativa donde tú eres el malo de la historia.

Así es como nace la autoconvicción de la mentira

No pueden aceptar que han actuado mal, así que buscan un justificación.

Esa justificación necesita un villano, tú

Al creerse su propia historia, alivian su culpa

Y aquí es donde muchas personas caen en la trampa: intentan corregir esa imagen, intentan demostrar que son buenas personas, intentan limpiar su nombre frente a quien ya ha decidido mancharlo.

La fabula de las huellas de barro

Había una vez un hombre llamado Esteban, que vivía en un pueblo pequeño. Era un hombre trabajador y justo, pero un día, sin razón aparente, comenzaron a correr rumores sobre él.

"Dicen que ha robado en el mercado" murmuraban unos.

"Dicen que engaño a su mejor amigo" comentaban otros.

La historia había comenzado por una simple razón: un hombre influyente del pueblo le debía dinero a Esteban y no quería pagarle. en lugar de reconocer su deuda, esparció rumores para desacreditarlo.

Esteban, al principio, intento defenderse. Busco a quienes hablaban mal de él, trato de explicar la verdad, pero se dio cuenta de algo: cada palabra suya era tomada como una prueba de su culpabilidad.

Entonces un anciano sabio del pueblo le dijo: "Si caminas por un sendero lleno de barro y te resbalas, ¿Qué harás?" "Intentare limpiarme, por supuesto" respondió Esteban

"Sí, pero si intentas limpiarte con las manos sucias, solo te llenarás más de barro. a veces, lo mejor es seguir caminando y dejar que el viento y el tiempo hagan su trabajo"

Estaban entendió la lección. Dejo de intentar limpiar su nombre con aquellos que no querían escuchar y siguió con su vida. Con el tiempo, el mismo hombre que esparció los rumores cayó en su propia trampa, y la verdad salió a la luz sin que Esteban tuviera que hacer nada.

El aprendizaje: la imagen que otros tienen de ti no es tu responsabilidad

Este cuento refleja una verdad simple pero poderosa: no puedes controlar lo que los demás piensen de ti, solo lo que tú haces con tu vida. Cuando alguien distorsiona la realidad para justificar sus propias acciones, no está buscando la verdad, sino un alivio a su conciencia. Y tú no tienes que ser parte de su teatro.

Si intentas convencerlos, solo alimentarás su versión de la historia. Si te frustras, solo les das el protagonismo que buscan, Si te despegas de su opinión recuperas tu poder.

Reflexión final ¿Quién define quién eres?

Ahora te pregunto:

"Cuántas veces has tratado de corregir la percepción que otros tienen de ti?

"¿Por qué  permitimos que la opinión ajena pese más que nuestra propia verdad?"

"¿Qué cambiaría si, en lugar de luchar contra las mentiras, simplemente viviéramos nuestra vida con dignidad y coherencia?"

La verdad no necesita defensa, solo paciencia, Y tarde o temprano, el barro se seca y el suelo vuelve a ser firme bajo nuestros pies.

Ricardo Mendoza


viernes, 5 de julio de 2024

COMO RECONOCER A UNA PERSONA DESAGRADECIDA




COMO RECONOCER A UNA PERSONA DESAGRADECIDA

 Es cierto  que no necesitas que te den las gracias a cada instante. Pero lo que sí esperas de alguien a quien ayudas, apoyas o demuestras efecto, es respeto y algo de reciprocidad. Tal vez por ello sea necesario saber reconocer a una persona desagradecida, a esa figura que conjuga el egoísmo con la falta de empatía. De ese modo, evitarías más de una incómoda decepción.

 Por lo general, la ingratitud conductual esconde detrás la incapacidad de reconocer el valor de las cosas. Son corazones yermos de aprecio y muy hábiles a hora de aprovecharse de la amabilidad ajena. Les encanta pedir favores que nunca devuelven y que aún menos aprecian.

 

Una persona desagradecida es alguien sin aptitudes en inteligencia emocional e incapaz de conectar de manera profunda con los demás. Porque el agradecimiento se nutre de aprecio. Si esta última esfera no está presente, rara vez te devolverán lo que ofreces o reconocerán cada esfuerzo efectuado.

1. No reconocen ni aprecian tus esfuerzos ni sacrificios

¿Saliste de casa a toda prisa porque esa persona necesitaba tu ayuda? ¿Sacrificaste tiempo con los tuyos para atender una de sus urgencias? ¿Dedicas horas, esfuerzos y hasta tu salud mental a quien no aprecia todo lo realizado?

 

La personalidad desagradecida presenta una gran ceguera ante la inversión emocional ajena.

No solo no te dan las gracias, sino que asumen que tu papel es ese: estar ahí para lo que necesiten. Son figuras que desconocen qué es el aprecio ajeno y que jamás ejercitan esa palabra llamada «reciprocidad».

2. Siempre te piden favores

A la hora de reconocer a una persona desagradecida, presta atención a sus demandas. Hay quienes son adictos a pedir favores de forma cotidiana. Normalizan y dan por sentado que son tu prioridad y tendrás deferencias con ellos. Carecen de filtros y de medida, no importa la hora ni el momento. Siempre hay algo que necesitan con urgencia y que solo tú puedes resolver.

3. Al principio son muy amables

Hay perfiles con grandes dotes para la mentira y la manipulación De hecho, es frecuente que los desagradecidos te engañen primero con su falsa amabilidad. Esas conductas, dominadas al principio por dicha deferencia, no son más que un señuelo. Se trata de un intento de ganarse tu confianza para que cedas ante sus demandas.

 

Al cabo del tiempo, se retirarán la máscara y actuarán de acuerdo con sus esencias: con egoísmo e ingratitud. Pero antes te harán creer que son personas de fiar y este cambio súbito, cómo no, se vive de manera dolorosa. Darte cuenta de que caíste en dicha trampa es algo frustrante.

4. Baja inteligencia emocional. A la hora de reconocer a una persona desagradecida hay que fijarse en sus aptitudes en materia emocional. Es más, una investigación divulgada en Journal of Health Psychology señala que la gratitud media en la propia inteligencia emocional; de manera que es frecuente observar en ellos lo siguiente:

·      Baja empatía.

·      Regulan mal sus emociones.

·      No saben resolver conflictos.

·      Su comunicación es poco hábil.

·      Se enfadan con mayor facilidad.

·      Suelen actuar de forma impulsiva.

·      No se dan cuenta de tus necesidades.

5. No toleran que les digan «no»

A la hora reconocer a una persona desagradecida, mira sus reacciones. Por lo general, son hombres y mujeres a los que educaron sin valores y sin ponerles límites. Además, están habituados a tener lo que desean y se frustran al instante cuando alguien les da una negativa. Esto hará que, si en algún momento te niegas a hacerles un favor, te digan con furia que eres egoísta.

6. Tienen un profundo sentido del derecho

¿Conoces a una persona que asume que está por encima del resto y puede tener lo que desee? En efecto, hay quien siente que sus derechos son más importantes y urgentes. Esto les da carta blanca para pedir lo que quieran y no agradecer nada. Dan por sentado que el resto hará lo que sea por ellos y que es lo habitual por ser quienes son. A menudo, detrás de este patrón de conducta está el narcisismo.

7. Carecen de responsabilidad personal

Las personas ingratas son incapaces de actuar de manera ética y madura porque no saben ejercitar la responsabilidad personal. No son conscientes de que sus acciones tienen consecuencias. En su lugar, cuando algo les sale mal o alguien se opone a sus demandas, reaccionan con ira y malestar porque el mundo no es cómo quieren y desean.

8. Más independientes, pero menos satisfechos

Este dato te parecerá llamativo y curioso. Según estudios una mayor autonomía se relaciona con una conducta menos agradecida. Se puede decir, por tanto, que esas figuras con una menor capacidad para demostrarte reciprocidad o gratitud tienden más hacia la independencia relacional.

 

Ahora bien, hay otro matiz característico y es el hecho de que son individuos que nunca se sienten satisfechos. Por lo general, lo verás a través de las siguientes conductas:

·      Se victimizan de forma persistente.

·      Son personas que tienden a la queja constante.

·      Intentar complacerlos es algo frustrante y agotador.

·      Por mucho que te esfuerces, nunca los verás felices.

·      Te hacen creer que los descuidas o no les prestas atención.

·      Siempre encuentran defectos ante lo que realizas por ellos/as.

9. Tienen frecuentes altibajos emocionales

A la hora de reconocer a una persona desagradecida, fíjate en sus cambios. Como bien mencionamos, carecen de inteligencia emocional. Esto provoca que no sepan regular sus emociones de valencia negativa y que se dejen llevar por ellas. Habrá días en que te demuestren alegría y positividad y, al poco, se muestren hostiles.

 

Esa dinámica tan cambiante en su forma de ser hará que te digas lo siguiente: «como hoy está bajo de ánimo, no puede agradecerme lo que hice ayer por él/ella». Sin embargo, poco a poco, descubrirás que esa característica es una constante. Saltan de un estado emocional a otro y tú siempre eres la víctima que carga con sus efectos.

10. Falta de empatía y egoísmo

Si hay personas que mereces en tu vida son aquellas hábiles en reciprocidad, aprecio interpersonal y empatía. Es más, esta última dimensión es clave para promover el comportamiento pro-social; justo lo opuesto de lo que practica el perfil ingrato.

Por ello, una característica distintiva de la persona desagradecida es la falta de empatía sumada al egoísmo persistente. Solo importan sus necesidades, las tuyas ni existen ni las tendrán en cuenta en caso de que las expreses.

11. Son presencias manipulativas

Llegados a este punto es probable que ya intuyas la presencia de la manipulación. Así es, el perfil desagradecido no duda en aprovecharse de tu buena voluntad y de utilizarla en su propio beneficio, sin mostrar ningún respeto. Puede que al principio no te des cuenta de sus intenciones, pero poco a poco se manifestarán y descubrirás su egoísmo.

12. La hostilidad como respuesta

Es posible que, a lo largo de tu vida, te encontraras con figuras que responden a este mismo patrón conductual. Lo más llamativo sucede cuando le reprochas a dicha persona su actitud. Por lo general, si el desagradecido se ve descubierto y se le pide un cambio, responde casi siempre de manera hostil y amenazante.

No dudará en decirte que el egoísta eres tú. También que no eres «consciente de las cosas que hace por ti». En sus mentes, son víctimas de un mundo que no les atiende y aprecia como merecen.

Estrategias para manejar a las personas desagradecidas

Lidiar con personas desagradecidas es algo desafiante porque no sabes qué herramientas utilizar y cuándo. De algún modo, mantienes siempre la esperanza de que cambien y respondan con empatía y reciprocidad. Pero si esto no sucede, las siguientes pautas ayudan:

·      Cambia tus expectativas hacia ellos.

·      Pon límites y deja claro qué no puedes tolerar.

·      Anímales a demostrar reciprocidad y un mayor aprecio.

·      No sigas haciéndoles favores si ves que no te respetan.

·      Expresa tus sentimientos y necesidades con asertividad.

·      Enfócate en las personas que sí valen la pena en tu entorno.

·      Si ves que dichos avances no aparecen, acepta que no cambiarán.

·      Evita lo antes posible a quien te haga sentir infravalorado o utilizado.

La ingratitud, una distorsión para la convivencia

Reconocer a una persona desagradecida también tiene mucho que ver con cómo alguien te hace sentir. Este es un aspecto que no puedes dejar de lado. Porque quien no reconoce tus esfuerzos, deferencias, afectos y buenas intenciones, no te merece en su vida. La ingratitud es una distorsión, un agujero negro que volatiliza la propia convivencia y las relaciones humanas.

 

Es importante que en tu día a día te rodees de personas hábiles en inteligencia emocional, reciprocidad y en una comunicación efectiva. Si la educación y la propia sociedad contribuyeran a crear entornos más comprensivos y empáticos, apenas existirían esas presencias que solo piensan en sus propios intereses. Ojalá el futuro traiga alguna vez este tipo de realidad.