viernes, 29 de junio de 2018

CUANDO TU ERES TU PEOR ENEMIGO





Vivir con plenitud y lograr la satisfacción de nuestros anhelos en vías de una supuesta felicidad no es tarea fácil. De hecho, hablamos de una misión con principio, pero sin final.

Por un lado, pueden existir unas condiciones ambientales adversas: dificultades económicas, laborales, de la vivienda, etc. También pueden existir unos condicionantes internos, como padecer alguna enfermedad, sufrir alguna desgracia o directamente autoimponemos un nivel de exigencia que en ese momento no estamos preparados para alcanzar.

Por otro lado, existe una competencia más o menos manifiesta con las demás personas que también pugnan posiblemente por conseguir los mismos fines. Estas personas pueden ser nuestras enemigas, pero en ocasiones tú eres tu peor enemigo.

Personas que lo tienen todo y se sienten infelices.

A veces, algunas personas afortunadas que disponen de un ambiente favorable y, aparentemente, escasas dificultades para conseguir lo que quieren, se sienten infelices. En principio no hay trabas ni enemigos. Entonces, ¿Cuál es el problema? ¿Qué les sucede?

El obstáculo puede haber sido generado por la propia persona, cuando se constituye en su propia enemiga por cómo se juzga o las metas que se marca. Esto es algo que todos hemos hecho alguna vez, y que seguiremos haciendo de ahí que intuitivamente podamos comprender las consecuencias de este lastre autoimpuesto.

A menudo, cuando esto ocurre es porque falla el amor propio, el cariño a uno mismo. Falla la autoestima. Y eso no tiene nada que ver con el egoísmo. No se trata de pensar. “Yo estoy por encima de todos y de todo”. Se trata de pensar: “Yo merezco el mismo trato amable y comprensivo que utilizo con los demás”.

La importancia de juzgarnos con objetividad.

Querernos a nosotros mismos significa reconocer nuestra propia valía y considerarnos en la vida tan importantes como los que más. Para muchas personas esto no es fácil. No saben juzgarse con objetividad. Las personas que no se juzgan con objetividad ensalzan las virtudes ajenas y son capaces de perdonar los mayores errores y defectos del prójimo. En cambio. Son tremendamente injustos consigo mismos, exigentes y hasta crueles. Son sus propios enemigos.

Este comportamiento puede llegar a producir una profunda amargura que conduce a la depresión y el comportamiento neurótico. Hay que saber valorarse, solo así alejaremos el enemigo de nuestra propia persona.

Ser tu peor enemigo puede ser fruto de tus aprendizajes.

Por lo general, esta forma de ser y sentir es fruto de un aprendizaje y una maduración especial. El niño, desde su nacimiento, es por naturaleza ególatra. Aún no tiene conciencia social y piensa que todo cuanto le rodea le pertenece o sucede en relación con él.

Esta idea se ve corroborada por el hecho de que habitualmente suele ser el centro de atención. Es más tarde cuando, a través de la educación y el contacto con otros niños, descubre que hay más gente a su alrededor. Descubre que, como él, la gente merece un respeto y una consideración.

Es normal que una persona que crezca y forje su carácter con esta filosofía llegue a ser adulto con una confusión entre lo que en justicia le corresponde y lo que sería egoísmo censurable. Para evitar los sentimientos de culpa, opta por negarse todo auto-reconocimiento meritorio. Se comporta como si fuera su propio enemigo al que no da margen ni oportunidad.

Por otro lado, algunas educaciones morales y religiosas resaltan la humildad como una de las más preciadas virtudes, amenazando con  el castigo y el pecado su carencia.  Una personalidad que madure en esta línea de conducta suele ponerse límites muy poco flexibles, considerando que para todo existe una única forma buena de proceder.

Tú puedes dejar de ser tu peor enemigo.

Para derrotar a nuestro enemigo interno, el primer paso es tomar conciencia de que el problema existe.

Observemos nuestra conducta diaria y la dinámica de nuestros pensamientos. Veamos cuántas veces nos privamos de pequeños placeres pensando que eso no va con nosotros o que no los merecemos.
Empecemos por ahí, por incentivar con pequeños premios y halagos nuestros mínimos logros y esfuerzos positivos. Tal vez,  sin darnos cuenta, un día nos veamos luchando por conseguir aquello más importante que queremos y que, en justicia, nos merecemos.






sábado, 23 de junio de 2018

ECLIPSE 27 DE JULIO DE 2018





Se aproxima el eclipse de Luna más largo del siglo XXI

El eclipse lunar más largo del siglo XXI tendrá lugar el 27 de julio de 2018, cuando la sombra de la Tierra cubrirá completamente el satélite durante 1 hora y 43 minutos. Además de ser eclipsada, la Luna también se volverá roja al reflejar los rayos del sol, creando una vista realmente espectacular.

Este eclipse lunar será el más largo del siglo porque la luna pasará casi exactamente por el centro de la umbra de la Tierra, es decir, su sombra. Si pasa con tendencia hacia un lado, un eclipse no suele durar mucho, por eso hay eclipses lunares parciales, que solo rozan la sombra de la Tierra. También juega un importante papel la posición de la Tierra.

El 27 de julio la Tierra estará en su apogeo (su inclinación será la más lejana al Sol, lo que quiere decir que su sombra será más larga),  mientras que la Luna estará en el punto más distante en su órbita alrededor de la Tierra (el apogeo lunar).

En el último siglo, solo cuatro eclipses lunares duraron 100 o más minutos: uno el 15 de junio de 2011, que duró 100 minutos; Otro el 16 de julio de 2000, que duró 107 minutos, uno en julio de 1982, que duró 107 minutos y otra en julio de 1935, que duró 101 minutos, de acuerdo con el portal Space. com.

Debido a que estos eventos tuvieron lugar en el siglo XX, el eclipse de julio será el eclipse lunar de mayor duración del presente siglo.

Otro punto interesante para recordar es la brecha entre el último eclipse más largo en el año 2000 y este, que es de 18 años. Eso se conoce como Ciclo de Saros, lo que significa que comparten una “geometría muy similar” según la NASA. El siguiente en este ciclo será en el año 2036 y luego en el 2054.

La combinación de estos raros eventos espaciales nos permitirá maravillarnos con este inusual fenómeno.

El eclipse será visible en África, Medio Oriente, India, Australia, algunas zonas de Europa y parcialmente en algunas zonas de Sudamérica.

domingo, 10 de junio de 2018

LA CONCIENCIA DE GAIA





Si bien debemos cuidar y tratar al planeta Tierra con respeto y amor, en los próximos años será aún más importante dirigir nuestra atención y conciencia hacia el estado de nuestro hogar.

De 2018 a 2026, hay cambios cósmicos que nos ayudaran a todos a despertar, dándonos cuenta de cómo nuestras acciones y pensamientos están dañando y ayudando al planeta.

Estos cambios cósmicos incluyen el que Urano se mueva hacia el signo de Tauro.
Tauro es el signo que gobierna sobre el planeta Tierra (Gaia), la diosa de nuestro hogar en este Universo.

En la mitología griega, Urano y Gaia eran amantes y es esta unión de energía lo que va a activar el despertar  y ver cómo estamos tratando nuestro hogar. Bajo esta energía, no vamos a poder ignorar las señales de advertencia que Gaia nos ha estado dando.

Ha llegado el momento de ver la verdad:

Durante años, nuestro planeta ha sido objeto de abuso y exceso de trabajo, durante años la naturaleza de nuestro planeta se ha visto comprometida. Pero no se trata de señalar con el dedo a una sola persona u organización, sino que se trata de comprender el hecho de que somos responsables, y todos tenemos un papel que desempeñar.

Podemos creer que estamos separados, pero todos somos Uno. Y todos nuestros pensamientos, vibraciones y acciones crean la vida que experimentamos en esta planeta. Juntos, todos estamos jugando un papel en dar forma a la realidad en la que vivimos.

Todos estamos conectados, y depende de todos nosotros cambiar la realidad a través de elevar nuestra vibración y nivel de conciencia. Sabemos que es necesario tomar medidas para proteger el planeta, pero esto es mucho más profundo, porque aunque debemos ahorrar agua, elegir productos sostenibles, reciclar, caminar o andar en bicicleta, etc. También debemos observar la contaminación energética que emana de nuestro ser.

Esta contaminación energética proviene de nuestra vibración y de cómo nos tratamos a nosotros mismos, a los demás, a los animales y a las plantas.

Cuando llevas tu vida con amor en el asiento del conductor, tu vibración ayuda a sanar a los demás y a este planeta. Pero cuando permites que el miedo entre en el asiento del conductor y eres impulsado por tu ego, reduces tu vibración y, en consecuencia, reduces la vibración del planeta. Ser consciente de tu energía  no solo es bueno para ti, es bueno para todos incluido el planeta.

En los próximos años habrá un aumento de la conciencia sobre como tratamos a nuestro planeta y a los seres que lo habitan. Las cosas serán cada vez más difíciles de ignorar, y la Tierra también puede responder por sí misma mostrándonos cómo estamos causando el daño y el caos.

No hay nada que temer, en su lugar tenemos que levantarnos y comenzar a encontrar lo sagrado de nuestra Madre Tierra. Todos los días, el suelo debajo de ti te ayuda, todos los días eres alimentado por esta Tierra, y ésta te nutre. Al honrar esto, al sentir esto, todos podemos volver a encontrar lo sagrado de nuevo. Hace años, nuestros antepasados adoraban la Tierra y la trataban como un ser vivo, esto ha sido olvidado, pero ahora está cambiando, porque estamos siendo guiados para abrir nuestras mentes, nuestros corazones y escuchar lo que nuestra Madre nos dice.

Lo mejor para avanzar es ser consciente de tu vibración energética tanto como te sea posible, y tomar medidas para causar el menor daño posible al planeta, tratarlo como algo sagrado, pasar tiempo en la naturaleza e irradiar amor desde tu corazón.
Estas son todas las formas para que podamos hacer un cambio positivo y duradero, ayudando al surgimiento de una nueva forma de vida.

viernes, 8 de junio de 2018

PERDIDA DEL ALMA





En nuestra sociedad, hay un fenómeno conocido como “pérdida del alma”, que puede surgir en todas las personas, todas las edades, géneros, razas y orígenes.
Los pueblos indígenas han sabido lo que es la experiencia de la pérdida del alma durante milenios, y la entienden como una fragmentación interna causada por el desconocimiento, una experiencia traumática o un choque   intenso en la mente y el cuerpo.

Cuando experimentamos la pérdida del alma, una parte de nuestra alma, o esencia viviente, “se esconde” o se cierra, impidiéndonos expresar y experimentar nuestro verdadero potencial y plenitud como seres humanos. A menudo, aspectos enteros de nuestra psique están completamente reprimidos.

Como individuos, a menos que nos hayamos convertido en Almas Despiertas, perdemos nuestra energía del alma cada vez que nos identificamos con nuestro ego, cada vez que buscamos sentirnos completos a través de:

Adicciones, creencias dogmáticas, relaciones condicionales, adicción al trabajo y búsqueda de estimulación.

Además de nuestra incapacidad para sentirnos completos, cuando experimentamos la pérdida del alma comenzamos a experimentar sentimientos de:

Debilidad, fatiga, depresión, ansiedad y vacío.

Simplemente sabemos que algo falta en nuestras vidas, pero muchos de nosotros luchamos por descubrir qué es exactamente lo que falta.

Una vez que reconocemos nuestras almas o conciencia como una energía, cualquier cosa que nos quite esta energía dará como resultado:

Languidez, mal humor y depresión.

Podemos crear un desequilibrio en la psique si permitimos que las partes individualidades de nuestra personalidad (por ejemplo la sombra del yo, anima, animus etc.) se independicen escapando así al control de la mente consciente.

Carl Jung, propuso que nuestras personalidades psicológicas estaban compuestas por diferentes “complejos” (o partes de nuestro sentido del yo), y que el principal responsable del control de todos los demás es nuestro ego, que es la imagen mental que tenemos de nosotros mismos, o lo que creemos que somos.

Nuestra energía consciente puede debilitarse debido a que uno de estos “complejos” escapa al control de nuestro ego y se vuelve autónomo, por lo tanto, absorbe toda nuestra energía, y crea un desequilibrio psicológico que rompe nuestra totalidad natural.

Pero, ¿qué hace que uno de nuestros “complejos” psicológicos se emancipe y se convierta en un usurpador tiránico de la conciencia? La respuesta es;  que se identifica con algo dañino o experimenta un trauma de algún tipo que crea este fenómeno.

Un ejemplo extremo podría ayudarnos a extender mejor la situación:

Imagina que un niño pequeño es abusado mental o sexualmente. Con el fin de hacer frente a la experiencia tan horrenda, el niño escapa desasociando o separándose de la situación.  En el proceso de protegerse de sí mismo, el niño crea varios alter ego, o personalidades completamente diferentes dentro de sí mismas como un mecanismo de defensa.

En psicología, esto se trata como “trastorno de personalidad múltiple” (ahora conocido como trastorno de identidad disociativo).  En esencia, la disociación psicológica es la forma que tiene la naturaleza de proteger nuestro organismo físico contra los traumas y las perdidas intensas al bloquear estas situaciones hirientes.

Hay una variedad de síntomas físicos, psicológicos y espirituales relacionados con la pérdida del alma. Esta pérdida de energía no impide vivir de forma saludable, plena y creativa. Para recuperar estas partes perdidas de nosotros mismos y volver a equilibrarnos, estar completos y centrados, primero debemos identificas los síntomas de la Pérdida del Alma dentro de nosotros.

Estos son algunos de los síntomas más comunes:

Recuerdos y partes de tu vida han sido bloqueadas.
Experimentas periodos de depresión.
Partes de ti se sienten pérdidas o rotas.
Experimentas un entumecimiento general de la vida.
Sensaciones de miedo o ansiedad te atormentan.
Pasas periodos de insomnio.
Te sientes perdido o incompleto.
Te sientes estancado o incapaz de superar ciertos problemas en tu vida.
Sientes que hay múltiples “yoes” dentro de ti.
Estas experimentando una noche oscura del alma.
Anhelas integridad y el sentido de pertenencia.
Constantemente te sientes cansado mental o físicamente sin ningún motivo médico.
Tienes sed de autenticidad y completa aceptación de ti mismo.

Para estar sano, sentirse completo y vivir una vida armoniosa, debes recuperar las partes vitales y perdidas de ti mismo, aprendiendo a vivir una vida de equilibrio, autenticidad y amor propio.

Encontrar los  fragmentos que se pierden y restaurarlos en tu vida es volver a tu totalidad innata, restaurar la vitalidad esencial de tu Alma y ser feliz.

viernes, 1 de junio de 2018

DIFICULTAD PARA DECIR "NO"






A lo largo de nuestra vida todos hemos tenido miedo a decir No en numerosas ocasiones, por eso sabemos lo difícil que puede llegar a resultar expresar una palabra tan sencilla.
En nuestra educación occidental, es más aceptado  el Sí que el No. Ya de niños recibir un no por respuesta a nuestras demandas, no es bien acogido por lo general. Así pues es tan importante aprender a recibirlo como a darlo.

Nuestra relación con la negación es algo que vamos desarrollando y entendiendo con las etapas del desarrollo, y está íntimamente ligado al respeto, a la empatía y la compasión, propia y ajena. Las personas que tienen una buena relación con la negación, adquieren asertividad, y la capacidad de comunicarse de forma equilibrada y sostenible.

El NO en la vida puede resultar un argumento agresivo para muchas personas, sobre todo a las altamente introvertidas y tímidas. Pero desarrollar la capacidad de decirlo, es cuestión de historias, de estrategia y, por supuesto de tacto.

La búsqueda incesante de amor riega de SÍES lo que en realidad son NOES. La necesidad de aprobación y valoración nos disfraza de animales exóticos, siempre pretendiendo más que siendo…..LA HERMOSA DELICADEZA DE UN NO SANA DE GOLPE LAS HERIDAS OCASIONADAS POR UN SI IMPUESTO.

La imagen que tenemos de nosotros mismos ha sido construida a base de historias que, aunque vienen de fuera, hablan de nosotros, de quienes somos, y lo asumimos casi sin reflexionar. Poniendo consciencia en nuestro diálogo interno seremos capaces de alterar esas historias, y a su vez, esa identidad nuestra.

En nuestra estructura social no luchamos por el NO, estamos tan acostumbrados a asumir la rendición sin condiciones, que acogemos el SI porque SI, porque toca.

Vivimos sometidos a las necesidades ajenas. Nuestra vida laboral exprime y usa el máximo nuestras horas, conquistando las fronteras de la vida privada, sin preguntar, sin pedir permiso, sin remunerar.

Tenemos que ir poco a poco reconquistando la capacidad de decir NO, de poder expresar de forma amable nuestras propias necesidades y fronteras. No somos vulnerables por decir que no a algo o a alguien, al contrario, se trata de un empoderamiento personal y social.

Por otro lado, nuestras relaciones personales están inundadas de movimientos que atentan directa o indirectamente contra la autoestima. Los roles de control tan asumido, dejan de generar estímulos de protesta, de querer cambiar las cosas. Por eso es tan importante la reconquista amable del NO, cambiando la violencia por dulzura.

Se puede expresar amablemente una negación. No es necesario empezar una guerra para ser capaces de decirlo. Cuando un NO requiere de una batalla para poder expresarse o, sencillamente, para no ceder a una demanda, es muy probable que se resista a manifestarse  Y UNA VEZ MÁS DIGAMOS “SI” QUERIENDO DECIR “NO”.

Hay mil maneras de trabajar con los invariables NOES de la vida…..no porque me amo…no porque te amo…..no porque duele…no porque lo siento….no porque si siento…no porque no…no porque sí….no gracias…simplemente no….

Decirlo de forma amorosa, simpática  y sincera, es posible. Se puede decir un NO que no hiera, y además es muy posible lanzar noes que construya y transformen.

NO OLVIDES QUE TU NO ES TUYO, Y EL RECEPTOR QUE LO TOQUE ES LIBRE DE USARLO AL GUSTO, PERO TÚ NO….SIGUE SIENDO TUYO.

Esteban Perez

sábado, 5 de mayo de 2018

GENERADORES DE HOLOGRAMAS

 



 
 
Los agujeros negros son los objetos cósmicos más misteriosos del universo.

Como ocurre con la divinidad en la teología, utilizar el lenguaje para describir lo que es insondable, inconmensurable y radicalmente extraño, es solamente una convención humana, una forma de entendernos entre nosotros pero no de conocer lo que realmente es aquello que describimos (por ejemplo el término “objeto” para referirnos a un agujero negro).

 

De cualquier forma, más allá de su resistencia a definiciones precisas, no tenemos por qué dejar de investigar, maravillarnos y teorizar sobre su naturaleza. El asombro y la perplejidad son las madres de la filosofía.

 

Hace algunos años el físico Samir Mathur de la Universidad de Ohio State desarrolló una teoría en la que los agujeros negros son considerados una especie de bola de estambre, un fardo de cuerdas cósmicas fluctuantes sin una superficie definida.

 

Recientemente un grupo de investigadores había determinado que la teoría de Fuzzball de Mathur en realidad era un cortafuego, los agujeros negros literalmente destruían todo lo que los toca, como una muralla de fuego.

 

Sin embargo, Mathur y su equipo respondieron a esta teoría con su propia investigación. Sus resultados son aún más intrigantes. Ven a los agujeros negros no como maquinas asesinas en los límites del espacio, sino como máquinas Xerox cósmicas que generan copias de todo lo que se acerca.

 

Según explica Science Daily:

“Creen que cuando un material toca la superficie de un agujero negro, se convierte en un holograma, una copia casi perfecta de sí misma que continua existiendo de la misma manera que lo hacía antes”.

 

Así que, hipotéticamente, si fuéramos a caer en un agujero negro, podríamos vivir como copias de nosotros mismos, sin saber quizás que somos una copia.

 

¿Y cómo saber que no lo somos?

 

La teoría holográfica no es nueva en la física, como hemos venido diciendo aquí, existe una seria investigación en marcha que busca determinar si nuestro universo  no es más que una proyección holográfica 3D de una imagen bidimensional al límite de un agujero negro.

 

La diferencia en el trabajo de Mathur estriba en que ha encontrado una solución matemática que admite que los hologramas creados por el agujero negro no sean exactamente idénticos al original, como mantiene la hipótesis de la complementariedad de Leonard Susskind.

 

La propuesta de Mathur ofrece una solución a la paradoja descubierta por Stephen Hawking, quien descubrió que los agujeros negros emiten una radiación constante, lo cual, sin embargo, supondría que pierden masa y que eventualmente se evaporan.

 

Esto viola las leyes deterministas de la física y se opone al axioma de que la información de un estado no se crea ni se destruye. Mathur resuelve esto sugiriendo que las fluctuaciones quánticas alrededor de la región del horizonte de sucesos del agujero negro registran la información de la historia del agujero negro. Los imperfectos hologramas son los testamentos inmortales de la historia del agujero negro.

 

Nosotros podríamos estar viviendo agazapados en torno a las fluctuaciones quánticas del horizonte holográfico de un agujero negro, enredados en la bola de estambre cósmica, sin nunca saberlo. A un paso, perpetuamente, del oscuro abismo radiante. Copias de algún ser más perfecto.

 

Cuando se habla en cosmología del principio holográfico es natural pensar en Platón y en su cosmogonía.

 

En Timeo, Platón habla de la creación del mundo por parte de un Demiurgo (que es a su vez una especie de copia de Dios, con la función de ser el artífice de los aspectos menos sutiles de la obra Divina) y se refiere al tiempo como la imagen en movimiento de la eternidad, como si el mundo fuera una proyección, una imitación de lo eterno y perfecto.

 

También dice ahí Timeo que Dios creo el universo contemplando las Formas o arquetipos. La teoría de las Formas platónicas sugiere que nuestro mundo es una copia de ideas o imágenes suspendidas en la eternidad.

 

Como en la teoría de Mathur, las formas del mundo sublunar en el que vivimos son copias menos perfectas que las formas de la mente divina.

 

Platón habla de un misterioso cráter-o copa. En el que el creador mezcló los elementos y las almas para crear el mundo en semejanza a sí mismo y también de un espacio que nutre las formas, el chora.

 

Tal vez esto sea algo similar a los agujeros negros que ahora estudiamos, solo descrito bajo otro paradigma:

La copa.

El horizonte de sucesos y las fluctuaciones quánticas.

El filo del infinito donde se generan los hologramas.

La eternidad, el interior del agujero negro.

 

Sé que es aventurado pensar que la filosofía de Platon está hablando de lo mismo pero, si es que, como creían los neoplatónicos, la inteligencia humana participa en la inteligencia cósmica y el universo se conoce a sí mismo a través de nosotros, entonces quizás es posible que existan diferentes formas para descubrir un mismo principio:

 

Mirando hacia adentro o mirando hacia afuera.

 

Tal vez podemos conocer la naturaleza de un agujero negro con un telescopio y también cerrando los ojos y haciendo silencio…..

 

Por Alejandro Martínez Gallardo.

 
 

viernes, 4 de mayo de 2018

PERDONAR.......






PERDONAR NO SIGNIFICA QUE QUIEN TE HACE DAÑO MERECE TU PERDON, SINO QUE TU MERECES LA PAZ.

Corría el año 1961 cuando John Lewis, hoy una leyenda de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, recibió una paliza brutal en un pequeño pueblo llamado Rock Hill. Sus atacantes, miembros del Ku Klux Klan lo golpearon junto a su compañero, dejándolos abandonados en un charco de sangre. Su único “delito” era ser afroamericanos y haber entrado en una sala de espera blanca en un estado donde imperaba el segregacionismo.

 

Años después, en 2009, John Lewis recibió una visita inesperada en su oficina. Elwin  Wilson, un antiguo miembro del KKK y uno de los hombres que lo ataco. Se disculpó y le pidió que lo perdonara. John Lewis, quien años antes en septiembre de 1990 había escrito en The New York Times que era necesario perdonar a George Wallace, el exgobernador archisegregacionista de Alabama, hizo lo único que tenía sentido: perdono a su agresor.

 

Se trata de una historia mediática pero muchas personas comunes y corrientes también han perdonado a sus agresores. Esas personas han sido conscientes de que el perdón en realidad las libera a ellas mismas, les otorga la paz y la serenidad que necesitan para seguir adelante.

 

A veces, en la vida, sufrimos situaciones difíciles de olvidar. Puede tratarse de grandes ofensas o humillaciones, castigos que no nos merecíamos, lealtades traicionadas….etc. La lista puede ser muy larga.

 

En esos casos, es comprensible que, durante las primeras fases, alberguemos una gran frustración, resentimiento e incluso ira. Durante esos momentos de profundo dolor, no podemos siquiera pensar en la posibilidad de perdonar lo que consideramos imperdonable. La simple idea de perdonar nos generara un rechazo inmediato porque en nuestra mente, la persona que nos ha dañado tiene una “deuda” con nosotros y pretendemos que la pague.

Sin embargo, si alimentamos esos sentimientos, terminaremos haciéndonos mucho daño. No podemos cometer el error de pensar que cuando guardamos rencor, ese dolor se reflejara de alguna manera en la persona que nos hizo daño. Muchas personas piensan que odiando a su verdugo, le están dañando se alguna manera. Obviamente, se trata de una creencia que refleja un pensamiento mágico, es decir, una ilusión sin ningún fundamento real.

 

De hecho, alimentar el odio y el rencor es como tomar veneno esperando que sea otro quien muera. Es castigarnos, con la secreta esperanza de que ese castigo, de alguna forma, sin saber muy bien cómo ni cuándo, se revierta sobre quien nos ha infringido el daño.

 

El perdón como un acto de autoliberación.

 

Paul Boese dijo que “ el perdón no cambia el pasado, pero amplia tu futuro”. De hecho, perdonar implica cortar una relación que nos está dañando, significa retomar el control de nuestra vida.

 

El acto del perdón cambia la relación que comenzó con el daño, la afrenta o la perdida. Cuando una persona nos daña, se cuela en nuestra vida y ocupa nuestra mente. Mientras no pasemos página, estaremos de cierta forma vinculados a nuestro verdugo. Perdonar implica romper la dinámica que alimentaba esa relación.

 

Por tanto, el perdón es una forma para salir de ese marco transaccional que está limitando nuestra vida. Cuando fuimos víctimas, nos arrebataron el poder, pero el acto de perdonar implica recuperarlo. Es decir “me has hecho daño y he sufrido mucho por ello, pero a partir de este momento ya no ejerces ningún influjo sobre mi vida”, porque los sentimientos y pensamientos negativos que estamos experimentando y que nos mantenían atados, se han esfumado.

 

Perdonar no significa darle el visto bueno a lo ocurrido, significa salir de la relación víctima verdugo. De hecho, aunque todos somos empáticos con las víctimas, la victimización no es beneficiosa ya que termina limitando nuestra autoimagen, historia vital y riqueza personal. Hay muchas personas que no han podido vivir plenamente porque siempre han arrastrado el cartel de víctimas y se han negado a perdonar, quedándose ancladas en el pasado, junto a su verdugo.

 

Perdona cuando estés preparado, pero asegúrate de prepararte para perdonar.

 

El perdón lleva tiempo porque cuando se produce una pérdida o una herida importante, siempre hay incertidumbre, no podemos ver con claridad que hacer ni logramos encontrarle un sentido a lo ocurrido. Experimentamos sufrimiento y confusión.

 

Estas emociones son espontaneas y naturales, pero antes o después debemos aceptar lo ocurrido y prepararnos para perdonar. Es importante mantenerse atentos a la evolución de nuestro estado emocional porque sentimientos como la ira, el odio y la sed de venganza pueden bloquear nuestra mente racional y hacer que terminemos identificándonos con ellos.

 

Esa identificación negativa tiene una naturaleza estática, por lo que las emociones tienden a anquilosarse a lo largo del tiempo, la herida no sana y no logramos mirar hacia adelante sino que mantenemos la vista clavada en el pasado. En ese punto, nos convertimos en esclavos de la desgracia y servidores incondicionales de la ira.

 

Por tanto, el perdón tiene su propio ritmo. No es necesario violentarlo. Pero también debemos asegurarnos de que estamos trabajando para curar esa herida emocional.

Jennifer Delgado.