Y LLEGÓ… EL OTOÑO
Después del largo y
luminoso verano, el otoño llega invitándonos a cambiar el ritmo. La naturaleza
comienza a recogerse y nuestro cuerpo también necesita realizar una transición
suave que le permita adaptarse al descenso de las temperaturas, a los días más
cortos y a la llegada del invierno.
No es únicamente un
cambio de estación. El otoño representa un tiempo de adaptación, equilibrio
y renovación.
Según la Medicina
Tradicional China, durante estos meses la energía expansiva del Yang comienza a
retirarse mientras aumenta progresivamente el Yin: la naturaleza dirige su
fuerza hacia el interior. El Ayurveda también considera el otoño una etapa de
transición, en la que dejamos atrás el predominio de Pitta, asociado al calor
del verano, para entrar gradualmente en Vata, relacionado con el frío, el
viento y el movimiento.
Y quizá nosotros
deberíamos hacer algo parecido.
Preparar el cuerpo para el invierno
Durante el verano
predominan los alimentos frescos, las ensaladas, las frutas y las bebidas
frías. Con la llegada del otoño podemos comenzar poco a poco a introducir
comidas más templadas y reconfortantes.
Calabazas, boniatos,
manzanas, peras, castañas, setas, puerros o coles comienzan a ocupar nuestra
mesa.
No se trata de
cambiar nuestra alimentación de un día para otro, sino de acompañar al
organismo en su adaptación natural al nuevo ciclo.
También empiezan a
apetecer las sopas, cremas, verduras cocinadas y platos calientes que aportan
sensación de bienestar y nos ayudan a recuperar ese calor que poco a poco
comienza a desaparecer del ambiente.
El otoño también nos invita a soltar
Pero esta estación no
habla únicamente de alimentación.
Observemos los árboles.
Antes de entrar en el
silencio del invierno dejan caer sus hojas. No luchan por conservar aquello
cuyo ciclo ha terminado.
Tal vez por eso el
otoño sea uno de los mejores momentos para preguntarnos:
¿Qué necesito dejar
atrás?
Hábitos que ya no nos
benefician, relaciones agotadas, preocupaciones innecesarias, pensamientos
repetitivos o situaciones que continúan ocupando un espacio que necesitamos
para algo nuevo.
Depurar nuestra vida
no significa solamente cuidar nuestro cuerpo. También significa liberar
nuestra mente y nuestras emociones de aquello que pesa demasiado.
Podemos retomar el
yoga, caminar, practicar ejercicio, respirar conscientemente, meditar o
simplemente reservar unos minutos al día para estar en silencio.
Porque el otoño nos
recuerda algo importante: también necesitamos espacios para volver a
nosotros mismos.
Los tesoros de la mesa otoñal
La naturaleza es
sabia y nos ofrece en cada estación alimentos especialmente apropiados para ese
momento del año.
Entre los grandes
protagonistas del otoño encontramos:
Calabaza. Rica en carotenoides y muy
versátil. Podemos prepararla asada, en cremas, guisos o purés.
Castañas. A diferencia de otros frutos
secos, contienen principalmente hidratos de carbono y poca grasa. Son uno de
los alimentos más representativos del otoño.
Granada. Sus brillantes semillas aportan
polifenoles y otros compuestos antioxidantes, además de convertir cualquier
ensalada en una explosión de color.
Setas. Uno de los grandes regalos de
los bosques otoñales. Aportan sabor, minerales y una enorme variedad
gastronómica.
Boniato. Su característico color
anaranjado revela su riqueza en carotenoides. Asado resulta sencillo, nutritivo
y reconfortante.
Manzanas y peras. Dos frutas humildes y
extraordinarias que podemos consumir frescas, asadas o cocinadas.
Uvas. Dulces y energéticas, contienen
diferentes compuestos antioxidantes, especialmente en su piel.
Coles, puerros, apio
y nabos. Verduras que
comienzan a ganar protagonismo y que son ideales para sopas, cremas y platos
calientes.
Avellanas y otros
frutos secos. En cantidades
moderadas proporcionan grasas saludables, minerales y energía.
Caquis, membrillos e
higos. Los últimos colores
dulces de una naturaleza que comienza lentamente a recogerse.
Entrar en otro ritmo
El otoño no debería
vivirse como el final de algo, sino como la preparación para una nueva etapa.
Después de la
expansión del verano llega el recogimiento. Después del ruido, el silencio.
Después de mirar hacia fuera, quizá sea el momento de mirar un poco más hacia
dentro.
La naturaleza no se
entristece cuando caen las hojas.
Simplemente sabe que
ha llegado el momento de desprenderse de lo viejo, conservar la energía y
prepararse para volver a renacer.
Quizá nosotros
también podamos aprender de ella.
Que este otoño nos
encuentre más ligeros, más conscientes y preparados para recibir todo aquello
que aún está por llegar.
FELIZ OTOÑO
Carmen & Elía

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