jueves, 10 de agosto de 2023

PODER ENERGETICO




Todo emite energía, ya sea positiva o negativa. Intuitivamente, percibimos la diferencia entre una persona positiva y otra negativa. La música, los bosques, los libros, los animales, las intenciones y la totalidad de la vida emiten energía que puede ser "calibrada" en cuanto a su esencia y grado de verdad.

Cada nivel de conciencia (o patrón atractor) es calibrado en una escala logarítmica de poder energético que va del 1 al 1000. El nivel de completa iluminación (1000), en la parte superior, representa el más elevado posible en el reino humano; es la energía de Jesucristo, Buda y Krishna. El nivel más bajo (20) se encuentra en la parte inferior, y representa la mera supervivencia.

Una simple prueba muscular revela la diferencia: los estímulos negativos (por debajo de 200) debilitan el músculo al instante, mientras que los positivos (por encima de 200) lo fortalecen. Si estamos por encima del nivel de coraje (200), la gente nos busca porque le damos energía (poder) y tenemos buena voluntad hacia ella. Por debajo de este nivel, las personas nos evitan porque les robamos energía (fuerza) y queremos usarlas para nuestras propias necesidades, materiales o emocionales.

Escala básica, desde las energías más elevadas hasta las inferiores:

Paz (600): La paz se experimenta como perfección, felicidad, fluidez y unidad. Es un estado de no dualidad más allá de la separación y del intelecto, la paz que sobrepasa todo entendimiento. Se describe como iluminación y entendimiento.

Alegría (540): Es el amor incondicional e inmutable, a pesar de las circunstancias y las acciones de los demás. El mundo se ilumina con una exquisita belleza, que se ve en todas las cosas. Se desarrollan la aproximación a la unidad y al descubrimiento del Ser, un sentimiento de unidad con los demás y una preocupación por su felicidad. Prevalece la sensación de autorrealización y autosuficiencia.

Amor (500): Es una forma de ser que perdona, nutre y apoya. No procede de la mente sino que sale del corazón. El amor se centra en la esencia de una situación, no en los detalles. No se toma posición, se ve el valor intrínseco y la amabilidad de todo lo que existe.

Razón (400): Este aspecto distingue al ser humano del animal. Existe la posibilidad de ser objetivo y tomar decisiones rápidas y correctas. La ciencia, la filosofía, la medicina y la lógica son expresiones de este nivel. 

Aceptación (350): Esta energía es fluida, relajada, armoniosa, flexible y libre de resistencias internas. "La vida va bien. Tú y yo estamos bien. Me siento conectado". Cumples con la vida en los términos de la vida. No hay necesidad de culpar a los demás ni a la vida.

Voluntad (310): Esta energía sirve a la supervivencia en virtud de una actitud positiva que da la bienvenida a todas las expresiones de la vida. Es amable, servicial, quiere ayudar y tratar de estar al servicio.

Neutralidad (250): Esta es una forma de vida cómoda, práctica y relativamente libre de emotividad. Se está bien de cualquier manera. Está libre de posiciones rígidas, no es crítica ni competitiva.

Coraje (200): Esta energía dice: "puedo hacerlo". Es determinada, está entusiasmada con la vida, la productividad, la independencia y la autocapacitación. Es posible la acción eficaz.

Orgullo (175): "Mi manera es la mejor", dice este nivel. Se centra en el logro, el deseo de reconocimiento, lo especial y el perfeccionismo. Se siente "mejor que..." y superior a los demás.

Ira (150): Esta energía supera el origen del miedo por medio de la fuerza, las amenazas y el ataque. Es irritable, explosiva, amarga, volátil y resentida. Le gusta vengarse, como cuando se dice: "Ya te enseñare".

Deseo (125): Siempre busca la ganancia, la adquisición, el placer, obtener algo que esta fuera de uno mismo. Es insaciable, nunca está satisfecha, y anhela. "He de tenerlo", "¡Dame lo que quiero, y dámelo ya!".

Miedo (100): Esta energía ve peligros en todas partes. Es evasiva, defensiva, está preocupada por la seguridad, es posesiva y celosa de los demás, inquieta, ansiosa y vigilante.

Sufrimiento (75): Hay impotencia, desesperación, pérdida, pesar, separación, depresión, tristeza. Predomina el sentimiento de ser un perdedor. Desaliento: "no puedo seguir".

Apatía (50): Esta energía se caracteriza por la desesperanza, el hacerse el muerto, ser un "peso" para los demás, estar inmovilizado y los sentimientos de "no puedo" y "¿A quién le importa?". La pobreza es común a la apatía.

Culpa (30): En este campo de energía, uno quiere castigar y ser castigado. Esto conduce al rechazo de uno mismo, al masoquismo, a los remordimientos, a sentirse mal y al autosabotaje. "todo es culpa mía". Es común la propensión a los accidentes, la conducta suicida y la proyección del odio sobre sí mismo y los demás, que son los "malos". Es la base de muchas enfermedades psicosomáticas.

Vergüenza (20): Se caracteriza por la humillación, como cuando se enrojece de vergüenza. Tradicionalmente, se la ha acompañado con el destierro. Es destructiva para la salud y lleva a la crueldad con uno mismo y con los demás.

Los niveles de energías. También están asociados con los centros de energía del cuerpo, los "chakras". Los Chakras son centros de energía a través de los cuales fluye la energía, una vez que se despierta el nivel coraje ("200).

En el mapa de la conciencia, los chakras se calibran de la siguiente manera: coronilla (600), tercer ojo (525), corazón (505), plexo solar (275), chakra base o raíz (200).

Este sistema de energía tiene un impacto directo sobre el cuerpo físico. La energía de cada chakra fluye a través de canales, llamados "meridianos", a todo el cuerpo energético, que es como un esquema del cuerpo físico. Cada meridiano se relaciona con determinado órgano, y cada órgano está asociado a una emoción particular. Cada emoción negativa desequilibra la energía de un meridiano del sistema y su órgano asociado.

Por ejemplo, la depresión, la desesperación y la melancolía están vinculadas al meridiano del hígado, por lo que estas emociones tienden a interferir con la función hepática. Cada sentimiento negativo afecta a un órgano del cuerpo y, a medida que pasan los años, dicho órgano enferma y con el tiempo falla.

Todas las emociones inferiores son limitaciones y nos ciegan a la realidad de nuestro verdadero SER. A medida que ascendemos por la escala, y nos acercamos a la parte superior, empieza un nuevo tipo de experiencia. En la parte más elevada de la escala se encuentra la realización del verdadero SER.

A medida que conseguimos más libertad conseguimos más libertad, afloran la conciencia espiritual y la intuición. Esta es la experiencia común de todos los que entregan (apartan) sus sentimientos negativos. Se vuelven cada día más conscientes. Aquello que es imposible ver o experimentar en los niveles inferiores de la conciencia se hace evidente por si mismo, y es obvio, en niveles superiores.

domingo, 6 de agosto de 2023

CUERPO Y EMOCIONES



TENSIÓN MUSCULAR POR ESTRÉS: SINTOMAS Y SOLUCIONES PRÁCTICAS
A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado.
Cada sentimiento o emoción que experimentamos se traduce en un péptido que se libera en algún lugar de nuestro organismo. Nuestros órganos, tejidos, piel, músculos y glándulas endocrinas tienen receptores peptídicos, por lo que podrían acceder y almacenar esa información emocional. Esto significa que la memoria emocional se almacena en diferentes partes del cuerpo, no solo en el cerebro.
Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño.
Un estudio realizado en la Universidad de Aalto reveló cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza.

¿Cómo se produce la tensión muscular por estrés?

La experiencia corporal de la emoción es casi instantánea. Tardamos apenas unos segundos en experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando nos estresamos, tensamos automáticamente los músculos de la mandíbula y los que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda. Estos músculos se tensan a la vez para preparar el cuerpo para reaccionar y luego se relaja cuando la situación estresante ha desaparecido.

Se trata de una reacción refleja para protegernos y en realidad no es dañina, excepto cuando el estrés se convierte en un estado crónico. En ese caso, los músculos jamás se relajan sino que se mantienen en un estado de tensión constante.

De hecho, se ha comprobado que las personas sometidas a un nivel de estrés crónico a lo largo del tiempo sufren acortamiento de los músculos del cuello y los hombros. También se ha apreciado que una gran carga de trabajo mental produce un aumento de la tensión muscular en las áreas cervical y de los hombros, sobre todo en el caso de las personas que trabajan delante del ordenador.

Una teoría  explica que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo cual reduce el suministro de oxigeno, favoreciendo la acumulación de ácido láctico y metabolitos tóxicos. Además, el acortamiento de las fibras musculares también puede activar los receptores del dolor. De hecho, se conoce que las estructuras nerviosas se activan cuando hay estrés, de modo que este también disminuye el umbral del dolor y hace que lo percibamos de manera más intensa de lo que realmente es.

El cuadro se empeora con la falta de movimiento, que disminuye aún más el flujo sanguíneo y la oxigenación. Así caemos en un círculo vicioso. Por eso, las personas que temen sufrir dolor y volver a lesionarse, y que solo buscan una causa física y cura para la lesión, generalmente tienen una peor recuperación que quienes mantienen un nivel de actividad moderada y supervisada por un médico.

Tensión muscular por estrés: Síntomas y soluciones

La tensión muscular por estrés se ha asociado con el dolor de cabeza tensional, aunque también causa dolores musculares crónicos, contracturas e incluso espasmos musculares. De hecho, cada vez hay más personas que sufren condiciones dolorosas crónicas debido a los trastornos musculo-esqueléticos.

Los dolores musculares por estrés suelen afectar estas áreas:

Mandíbula. Las emociones como la ira y el estrés suelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada.

¿Solución? Cuando te sientas estresado, conviene soltar la mandíbula como si estuvieras suspirando. También ayuda bostezar o pronunciar la palabra "O" con los labios cerrados.

Entrecejo. Cuando estás tenso o preocupado, es usual que frunzas el entrecejo, lo cual añade una gran tensión muscular a la zona de la frente que suele dar pie al dolor de cabeza tensional.

¿Solución? Libera la frente levantando y bajando las cejas unas cinco veces. También te ayudará inhalar profundamente mientras cierras los ojos, y luego exhalar mientras liberas la tensión y abres los ojos.

Cuello. La tensión muscular por estrés suele concentrarse en el cuello, sobre todo si realizas un trabajo de oficina.

¿Solución? Es importante favorecer el flujo sanguíneo hacia los músculos del cuello moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro y hacia arriba y abajo.

Hombros. En los hombros también se suele concentrar mucha tensión, por lo que es común que sean epicentro de las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Inhala mientras levantas los hombros intentando tocar los oídos y exhala mientras los bajas, guiándolos hacia atrás. Un masaje en la zona también puede obrar milagros.

Espalda. El estrés también interfiere en la coordinación de los grupos musculares que intervienen en el funcionamiento de la espalda. Lo normal es que los abdominales y la musculatura paravertebral se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Sin embargo, esa coordinación depende de reflejos nerviosos, de manera que el estrés afecta la coordinación de esos reflejos y hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente, lo cual favorece las contracturas musculares por estrés.

¿Solución? Una ducha caliente puede ayudar a relajar los músculos de la espalda, así como mantener un nivel de actividad física moderada. Los ejercicios de yoga también son ideales para aliviar ese dolor muscular.

¿Cómo evitar la tensión muscular por estrés?

Es mejor prevenir que curar. Por eso, si bien los ejercicios anteriores ayudan a aliviar la tensión muscular por estrés, lo ideal es asumir un estilo de vida que nos proteja de la ansiedad y sus consecuencias. En muchas ocasiones eso implica realizar un cambio radical a nivel interior y asumir que no siempre es posible cambiar la situación, pero podemos cambiar la manera de reaccionar ante ella, y eso puede ser suficiente para lograr la serenidad y paz interior. 

Aprende a priorizar. El estrés suele ser el resultado del agobio, es una situación que sobrepasa nuestros recursos de afrontamiento, por lo que una manera para evitarlo consiste en aprender a priorizar. Cuando sabes lo que es importante en tu vida, puedes organizar mejor tu jornada y dejar de preocuparte tanto por esas pequeñas tareas que pueden convertirse en un auténtico agujero negro por el que se escapa tu tiempo y  energía. Y si es necesario, también debes aprender a delegar y confiar más en los demás. No hay necesidad de que te encargues de todo personalmente, pide ayuda y delega todas aquellas responsabilidades que no te corresponden, tanto a nivel profesional como personal. Cuando todos a nuestro alrededor asumen sus responsabilidades, todo fluirá mucho mejor.

Practica el mindfulness. El mindfulness es un método excelente para combtir la tensión muscular por estrés debido a que incrementa la conciencia emocional, facilitando la gestión de los estados emocionales. Existen diferentes técnicas, una de ellas consiste en centrarse en una emoción y analizar su impacto en el cuerpo, sin juzgar, ya que el objetivo es comprender cómo se refleja la tensión en los diferentes grupos musculares. Luego se puede imaginar que esa emoción es como una nube que se aleja, de manera que al no aferrarte a ella, logras relajarte y mejoras el autocontrol emocional. Gracias al mindfulness podrás desarrollar una atención plena, darte cuenta de cuándo sobreviene el estrés y resolverlo inmediatamente antes de que cause daño. El mindfulness, por otra parte, te ayudará a vivir más en el presente, por lo que te ayudará a aliviar las tensiones causadas por el futuro.

Aplica la reestructuración cognitiva. La restructuración cognitiva es una técnica muy eficaz para asumir las situaciones potencialmente estresantes de manera más objetiva. Te ayudará a establecer una distancia psicológica poniendo las emociones a un lado. Esta técnica se usa para identificar y corregir los patrones de pensamiento negativo que alimentan el estrés. Esta técnica requiere un duro trabajo interior ya que debes identificar las creencias irracionales que están favoreciendo el estrés y ponerlas en tela de juicio a través de una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿Qué es lo peor que podría pasar si ese pensamiento se hace realidad? O ¿Cuáles son las probabilidades reales de que ese pensamiento se vuelva un hecho?

Practica técnicas de relajación. A veces, es casi imposible evitar el estrés, por lo que conviene tener a mano un arsenal de técnicas de relajación que ayuden a aliviar las tensiones. Si tienes poco tiempo, puedes aplicar algunas técnicas para relajarse en un minuto pero es conveniente que al menos tres veces a la semana apliques otros métodos, como la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson o ejercicios de respiración.

 

viernes, 4 de agosto de 2023

EL CICLO DE LA VIDA



Todo termina. Todo aquello a lo que queremos está en este mundo únicamente durante un tiempo muy corto. Deseamos darle la espalda a este hecho tan hermoso, intentando no pensar en ello y decimos que es "deprimente", "negativo" o "demasiado tenebroso". Pronunciamos palabras de ánimo, como: "¡Venga! ¡Anímate!" tratando de descartar todo final de nuestra vida --como si los finales fuesen nuestros enemigos--, enterrando en el lodo el dolor, la tristeza, los anhelos, los miedos, el temor a la eternidad, distrayéndonos con las mil cosas con las que nos ocupamos diariamente.

Recurrimos a los lugares comunes, a los tópicos, al "pensamiento positivo" y a las religiones basadas en el mido y en las promesas de segunda mano. Nos negamos a mirar cara a cara a la naturaleza y a sus antiguas y misteriosas formas de operar. Luchamos por controlar nuestras vidas con más ferocidad aún, agotamos nuestras energías intentando salvarnos de algo de lo  que no podemos salvarnos.

Y sin embargo, acechando bajo toda esa frivolidad, bajo nuestras distracciones, bajo todos nuestros intentos por controlar lo Incontrolable, la ansiedad sigue retumbando en nuestro interior; ese miedo antiguo a lo profundo, el fantasma de la perdida, la incertidumbre de que todo muere, casi siempre cuando menos lo esperamos, cuando menos lo queremos, cuando menos preparados estamos para ello.

Pero, tal y como todos los maestros espirituales nos han recordado a lo largo de los siglos, la muerte no es más que una parte del gran ciclo de la vida, y la impermanencia está incrustada en el mismo corazón de nuestra experiencia relativa como seres humanos; nada es cierto ni seguro aquí salvo la incertidumbre, no hay ninguna otra promesa salvo "lo que es", e ignoramos peligrosamente el ciclo del ascenso y descenso de todo lo que existe.

El Buda enseñaba que todo está ardiendo, incluso Jesucristo miró directamente a los ojos de la muerte y de la destrucción. Todos, en mayor o menor medida, tenemos que afrontar la muerte para poder valorar la vida, para sentirnos realmente vivos, para conocer nuestro verdadero lugar en la inmensidad del cosmos.

En realidad evitamos la contemplación de la muerte para eludir nuestro propio sufrimiento, nuestra propia desolación. Sin embargo, permitir que nuestro corazón estalle en pedazos, que se ablande, sumergirnos profundamente en el conocimiento de que todo pasará, puede ser en realidad ese gran portal que buscábamos hacia el despertar.

Sencillamente dejamos de darlo todo por sentado; dejamos de vivir en el "mañana" y volvemos la atención hacia este día lleno de vida; dejamos de buscar la felicidad en el futuro, de aferrarnos a las promesas de los demás, y comenzamos a penetrar en una felicidad mucho mayor que permanece anclada en la presencia, en la verdad. Una felicidad que permite que todo llegue pero también que todo termine, que acepta las pequeñas muertes a medida que se van produciendo día a día: las decepciones, las pérdidas, las expectativas frustradas las despedidas.

Lo inesperado se convierte en nuestro mejor amigo, en un compañero constante. Nos abrimos a todo lo agridulce, a la fragilidad y a la total vulnerabilidad, al precioso regalo que es cada momento, a cada encuentro con un amigo, con un amante, con un extraño.

Así, cada momento se vuelve sagrado, divino, porque podría ser el último. Y esto no es algo que resulte deprimente para nuestro corazón, sino que es liberador, enriquecedor, porque ahora eres libre -- libre para vivir de verdad, para amar, para reír y para entregarte completamente a la existencia--. Ahora cada pequeño instante compartido con tu pareja, con un amigo, con tu madre, con tu padre, con tu amado hijo, es percibido como algo infinito, eterno.

 Permitimos que nuestro corazón se abra tal y como está abierto hoy, acogiendo la pérdida en la grandiosidad del amor, manteniéndonos muy juntos unos a otros mientras recorremos la senda de la vida, aprendiendo a cuidar y a querer nuestra forma física a pesar de que esté ardiendo, de que sea efímera, de que ya se esté terminando incluso cuando comienza. Como nos recuerda Eckhart Tolle, incluso el sol morirá.

Todo es una ilusión, pero ilusión no significa "irreal" o " no existente", sino "transitorio", "lúdico", muriendo eternamente en nuestra presencia, incapaz de aguantarse en pie durante mucho tiempo y precisamente por eso adorable, hermoso, valioso, digno de ser acogido en nuestros brazos tal y como es. 

Al mirar a la muerte cara a cara descubrimos una felicidad que no depende de las formas y, así, comenzamos a perder el miedo básico que tenemos a vivir. Encontramos s Dios --la presencia del amor; la luz, la consciencia, la eternidad-- en medio de nuestro día a día ordinario, en las ganancias y en las pérdidas, en los placeres y en los sufrimientos, en la tristeza y en la más profunda de las alegrías que forman parte de la locura y la hermosura de la experiencia humana.

El verdadero amor está contenido en el seno de la contemplación de la pérdida de un ser querido, del mismo modo que todas las bienvenidas contienen en su seno su propia despedida, del mismo modo que el cielo contiene a los planetas y el universo contiene tanto el nacimiento como la muerte de todos los soles lejanos.

Amigo mío, te amo, pero no siempre voy a estar aquí con esta forma, ni tú tampoco. Sin embargo, ahora, estamos juntos, y eso es lo único que importa.....

 Fuente: Jeff Foster. La senda del reposo.


martes, 1 de agosto de 2023

OCHO DECISIONES



Muchas de las cosas que hoy nos afectan están fuera de nuestro control. Pero no importa las circunstancias que nos rodean, siempre podemos adueñarnos de ellas. Todo tiene que ver con la actitud con la que respondemos a las circunstancias, y como decidimos aceptar los cambios. Nuestro comportamiento hace que podamos aumentar o reducir el estrés,  un masaje o hacer ejercicio son excelentes para relajarnos, pero si no los acompañamos con un cambio de actitud sus efectos son temporales.

¿Pero cómo podemos equilibrarnos? Quizás algunas de estas decisiones que a continuación te ofrezco puedan servirte de ayuda:

La primera: En vez de resistir…Yo Acepto.

Acepta lo que es un hecho. Hay circunstancias que, por más que te esfuerces no puedes cambiar, al menos no tan rápido como te gustaría. En ocasiones el cambio aunque no te guste, es un hecho. Tu estrés aumenta cuando te resistes ante lo que ocurre, al resistirte le das poder, pero al aceptar y soltar tu resistencia recuperas tu poder y te sientes mejor.

Esto no significa que te resignes, puedes aceptar las circunstancias actuales – simplemente por el hecho de que en este momento son esas las circunstancias- y al mismo tiempo elegir cambiar lo que está en ti modificar.

Segunda: En vez de resignarme…Yo Aprovecho.

Es muy importante aceptar tus posibilidades de acción inmediata y transformación del futuro. Esta es la diferencia entre la resignación y la voluntad activa para mejorar una situación.  Aprovecha lo que sí está en tus manos hacer, lo que tú sí puedes controlar, aquello que te es posible llevar a cabo.

¿Qué oportunidades puedes aprovechar?

Cuando identificas tus oportunidades y actúas para aprovecharlas, te alejas de la ansiedad producida por la sensación de estar fuera de control. En vez de sentirte el efecto pasas a experimentarte como causa. Así que ponte en movimiento y decide aprovechar lo que sí está en ti lograr.

Tercera decisión: En vez de evadir…Yo Asumo.

Cuando las cosas no son como quisiéramos es muy fácil apuntar hacia afuera y buscar un culpable. El reto –y la esencia de la madurez – está en asumir lo que es tuyo: la forma en que tú has contribuido a lo que hoy sucede y la oportunidad  que tienes de cambiar las cosas. Si evades tu responsabilidad, niegas tu poder y tu capacidad para aprender. Cuando asumes  lo que te corresponde te adueñas de tu poder al momento que tomas consciencia sobre lo que puedes aprender y mejorar.

Cuarta decisión: En vez de sólo desear….Yo Me Comprometo.

La única forma de obtener resultados diferentes es haciendo cosas distintas. Desear algo mejor es necesario, pero no es suficiente. El deseo debes acompañarlo con el compromiso de hacer lo que haga falta hacer para mejorar tus circunstancias. En este sentido, algunos cambios simples pueden hacer una gran diferencia. Analiza y pregúntate qué hábitos constructivos y positivos puedes incorporar a tu vida para equilibrarla.

Quinta decisión: En vez de preocuparme…Yo Me Ocupo.

El antídoto para tus preocupaciones; ocúpate, ponte en acción; muévete hacia lo que quieres y lo lograras. Si algo te preocupa plantéate que puedes hacer al respecto, si la solución escapa a la esfera de tus posibilidades, decide soltarlo para hacerte cargo de las oportunidades que sí puedes aprovechar.

Quizá no puedas cambiar tus circunstancias en este momento, pero si puedes elegir una actitud que te permita aceptar lo que es, aprovechar lo que es posible, comprometerte a lograr lo que quieres y ponerte en acción.

Sexta decisión: En vez de olvidarme de lo que tengo…Yo Agradezco.

Cuando los niveles de estrés se incrementan y te encuentras rodeado de cambios y nuevos desafíos, es normal que pierdas perspectiva y te desconectes de lo que tienes. En medio del caos corres el peligro de dar por sentado  y olvidarte de lo que realmente llena tu vida y constituye tus éxitos y fortalezas.

Piensa entonces ¿de cuantas cosas podrías estar agradecido en tu vida?

La gratitud es un excelente antídoto ante las sensaciones de desesperanza, ya que te permiten conectarte con la abundancia y magia de tu vida. El agradecer te permite enfocarte en lo que tienes, en vez de en aquello que te hace falta.

Cuando eres agradecido los miedos se desvanecen ya que te das cuenta de que has recibido más de lo que creías. Conéctate con la gratitud y recordaras las cosas que has disfrutado con la gente que has conocido.

Séptima decisión: En vez de desconfiar….Yo Confió.

¿Estás eligiendo creer que tus problemas son más grandes que tú o que tú eres más grande que ellos?

¿Crees que tus circunstancias negativas son permanentes o sabiamente eliges creer que todo se mueve en ciclos y que después del invierno viene la primavera?

¿Estás pensando que estás bajo el efecto de las circunstancias o sabes que tú tienes el control para adueñarte de tu capacidad para salir adelante?

¿No te sientes seguro de quienes te acompañan o decides confiar en el carácter y la capacidad del otro?

Confiar o no confiar. La decisión es tuya.

Octava decisión: En vez de visualizar en negativo…Yo Apuesto a Ganar.

Como decía Henry Ford, “si crees que puedes o crees que no puedes, estas en lo cierto”. En ti está elegir conscientemente apostarte a tu éxito y tener fe en que todo lo que sucede es lo mejor.

El miedo se alimenta de una proyección mental catastrófica de lo que puede suceder. Esa misma energía y talento para visualizar en negativo puedes utilizarla para enfocar en positivo lo que realmente deseas.

No es pretender ingenuamente que todo va a salir bien por el hecho de pensar que así va a ser. Esta es la octava decisión. Ya aceptaste la realidad. También identificaste lo que puedes  aprovechar de las circunstancias. Además has asumido tu responsabilidad en el proceso. Estás comprometido a la acción y estás ocupándote de lo que es posible. Conectado con la gratitud por lo que ya tienes, decides confiar en ti, en el otro y en el proceso.

Ya lo que queda es apostar a ganar….y llevar tus decisiones a la acción.

DOLOR DE CABEZA



CEFALEAS Y MIGRAÑAS

Todos sufrimos alguna vez un dolor de cabeza, pero, según la Organización Mundial de la Salud, más de un tercio de los hombres y más de la mitad de las mujeres padecen cefalea crónica en los países desarrollados.

Tipos de dolor. Existen diferentes tipos de dolor de cabeza. Los dos principales son la cefalea de tipo tensional y la migraña. El dolor de cabeza que tiene su origen en la tensión es el más común y puede aparecer ocasionalmente o de forma muy frecuente. En este caso hablamos de una cefalea crónica.


La cefalea por tensión. 


Dónde se siente. 
Tanto en el caso de la cefalea tensional como en la migraña, el dolor puede instalarse de forma repentina o progresiva, expandirse por toda la cabeza o permanecer localizado en una zona más o menos intensa.

Origen de la tensión. El estrés, la falta de sueño, el cansancio, el alcohol, el ciclo menstrual, la hipertensión arterial, la fatiga ocular, las malas posturas y las contracturas en las cervicales o la mandíbula son las principales causas de la cefalea. Las molestias pueden durar solo unas horas o alargarse una semana.


La migraña.


Variedad de síntomas. 
La migraña se percibe frecuentemente como un dolor pulsátil en un lado de la cabeza. En ocasiones pueden aparecer otros síntomas como náuseas, vómitos, alteraciones visuales, sensibilidad a la luz, al ruido y a los olores. Estas molestias que mejoran con el descanso, pueden durar entre unas horas o tres días.

Predisposición. Se desconocen las causas exactas de la migraña. Existe una predisposición hereditaria y se sabe que la neurotransmisora histamina o la variación de la presión intracraneal producida por un cambio brusco del flujo sanguíneo son factores determinantes para su aparición.


Más en las mujeres. Una de cada siete personas padece de migraña, y es más frecuentemente en las mujeres que en los hombres, debido probablemente a factores hormonales.


Alimentos desencadenantes. En una de cada diez personas con dolor de cabeza, este puede ser ocasionado por alimentos ricos en tiramina, una sustancia que dilata los vasos sanguíneos. Abunda en algunos alimentos de origen animal como el queso curado, las sardinas o los arenques, pero también se encuentra en las nueces o el chocolate.


Dao y hormonas femeninas. Otra posible causa es la actividad deficiente de la enzima diaminooxidasan (DAO), que metaboliza la histamina producida por el propio cuerpo o ingerida con los alimentos. Es más frecuente en las mujeres porque las hormonas femeninas interfieren en su actividad.


Histamina en alimentos. Contienen histamina o estimulan su producción, entre otros, lácteos y hortalizas fermentadas, carnes curadas, bebidas alcohólicas, conservas de pescado, tomates, berenjenas, espinacas, piñas, banabas, fresas y cítricos.


Tratar el dolor con aromaterapia. 


Medicamentos sintéticos. 
El tratamiento alopático convencional consiste en administrar ácido acetilsalicílico (aspirina), ibuprofeno o paracetamol. Pero pueden presentar efectos secundarios negativos. La aromaterapia es interesante como alternativa natural o como complemento.

Menta piperita y lavanda. Los dos aceites esenciales más reputados para aliviar el dolor de cabeza son la menta piperita y la lavanda, perfectamente efectivos, además, en la  cefalea tensional.  Combinándolos en una base vegetal para su uso tópico, actuaran por vía tanto cutánea como olfativa. 


Como hacer la mezcla. Mezcla 15 gotas de aceite esencial de menta piperita y 35 gotas de aceite esencial de lavanda con 8,5 ml de aceite vegetal de jojoba. 


Ylang ylang para las migrañas. Para las migrañas añadiría otros aceites esenciales, ya que  es un dolor más intenso y de tipo pulsátil. El aceite esencial de ylang ylang completo (Cananga adorata) es el más indicado para ese tipo de dolor. El de romero alcanfor (Rosmarinus officinalis gt alcanfor) y el de manzanilla alemana o matricaria (Matricaria recutita) también han demostrado ser de ayuda.


Como hacer la mezcla. Prepara la mezcla con 15 gotas de aceite esencial de menta piperita, 10 gotas de aceite esencial de romero alcanfor, 5 gotas de aceite esencial de manzanilla alemana y 10 gotas de aceite esencial de ylang ylang, Completa con 8,5 ml de aceite vegetal de jojoba.


Cómo aplicarlos. En ambos casos aplicamos 4 gotas en la frente y en las sienes cada 20 minutos hasta obtener una mejoría notable, con un máximo de 5 aplicaciones seguidas.


Difusor. Como complemento, y siempre que no resulte molesto, recomendaría el uso de un difusor con aceite esencial de lavanda.