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viernes, 26 de septiembre de 2025

LILITH, LA LUNA NEGRA EN LEO




LILITH EN LEO.

Con Lilith en el signo de Leo la persona disfruta alabando  el objeto de su amor y los frutos conseguidos en su trabajo, pero quiere que los demás también se den cuenta de sus logros. Su actitud puede volverse narcisista, egoísta y ambiciosa, abusando de su poder, actitud que emana de un sentido exagerado de la importancia de su presencia en el mundo.

Esta luna inclina al deseo frecuente de dar lecciones. No le suelen gustar los niños. Tiende a dominar a su pareja en el amor. Le resulta molesto relacionarse con gente brillante, ya que piensa que le quitan protagonismo. Le aterran los cambios por si pierde su posición. Los esfuerzos por mantener los patrones mentales pueden llevarle al agotamiento produciéndole desordenes en el sistema nervioso.

El nivel inferior

Los malos aspectos de Lilith inclinan a la persona a estar poseída por la vanidad y el orgullo excesivo, a ser celosa y vengativa. Este es el karma de un jugador, un Don Juan, alguien a quien le gusta divertirse viviendo la noche. En una vida anterior, la persona puede haber abusado de algún gran poder que utilizo en beneficio propio abusando de seres que consideraba inferiores, podría haber herido tanto a sus amigos como a personas de su familia. 

En esta vida la persona se siente atraída por los ambientes peligrosos, las drogas, os juegos de azar e incluso puede verse abocado al mundo de la pornografía.

Según los planetas implicados en los aspectos tensos será el nativo el que soporte desgracias a manos de personas poderosas y enemigos vengativos. En esta encarnación actual puede tener conflictos con sus propios hijos. Deberá tener cuidado del fuego, de las armas, de las quemaduras solares.  La forma de mitigar los sinsabores de estas influencias es, hacer todo lo posible por ayudar a los demás, sin esperar ninguna gratitud por ello.

El nivel superior.

En este nivel, la persona tiene una gran  percepción para descubrir manifestaciones del mal en la industria de las artes y el entretenimiento. Su relación con los niños es armónica y se relaciona bien con las celebridades y la gente de poder. Su misión en esta vida parece destinada a luchar contra la vulgaridad y la pornografía, protegiendo a los jóvenes de los efectos nocivos de su entorno.

Purifica conscientemente el amor de la codicia, ejerce la creatividad y asume responsabilidades por sus creaciones y por su amor. Este es un nivel que proporciona a los nativos excelentes cualidades para relacionarse con los demás, con una gran facilidad oratoria que capta la atención de cuantos la escuchan.



domingo, 15 de junio de 2025

NO TE PASA "DE TODO".....



NO TE PASA DE “TODO”….TE PASA LO MISMO UNA Y OTRA VEZ…

Carl Gustav Jung advertía que “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú le llamarás destino”.

¿Por qué repetimos lo que nos duele?

Parece un contrasentido. A fin de cuentas, si ya sufrimos por algo, ¿por qué lo repetiríamos? ¿Por qué seguiríamos eligiendo trabajos donde nos explotan, relaciones que nos apagan o amistades que nos traicionan?

En realidad, no queremos repetir ese dolor conscientemente, el problema es que:

·       Nos resulta familiar. Lo conocido, aunque sea incómodo, genera una falsa sensación de seguridad. Si crecimos rodeados de gritos o en un entorno de negligencia emocional o sobre-exigencia, podríamos pensar que eso es lo “normal”. Por tanto, tenderemos a reproducir esos escenarios en la vida adulta.

·       Nos empeñamos en reparar lo irreparable. A veces, repetimos ciertos patrones como un intento simbólico de “hacerlo bien esta vez”. Si no pudimos “salvar” a una persona querida de su tristeza, por ejemplo, podríamos buscar relaciones similares para, inconscientemente, saldar esa vieja cuenta pendiente.

·       No lo notamos – simple y llanamente. Muchos patrones psicológicos son tan profundos que ni siquiera somos conscientes de su existencia. El miedo al abandono, la necesidad constante de validación o la dificultad para poner límites suelen moverse en la sombra, de manera que solo vemos sus efectos y consecuencias.

La vida te pone el mismo examen… hasta que apruebes

No es casualidad que siempre acabes atrapado en el mismo tipo de conflicto. No es “mala suerte”. Es que la vida te pone delante la misma lección hasta que aprendas.

¿Te cuesta decir no? Entonces seguirás atrayendo situaciones en las que tengas que poner límites. ¿Sientes que nunca eres la primera opción? Te encontrarás con personas que confirman esa idea. ¿Tienes miedo a que te abandonen? Te sentirás atraído, curiosamente, por personas emocionalmente distantes.

Jung explicaba que “quienes no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido”.

De hecho, también introdujo el concepto de “sombra” para referirse a esa parte de nosotros que reprimimos, negamos o no queremos ver, pero que muchas veces determina nuestras decisiones, actitudes y comportamientos.

Cuando no reconocemos nuestros miedos, heridas emocionales o deseos ocultos, terminamos proyectándolos fuera. Es decir, los vemos en los demás, en las situaciones, en “lo que me pasa”… Pero en realidad, proviene de dentro.

Por eso, más que escapar de lo que nos ocurre, solo para terminar replicándolo más delante de otra manera, necesitamos mirar hacia adentro y preguntarnos: “¿Qué parte de mí está generando esto que no entiendo afuera?”.

¿Cómo saber si estás dentro de uno de esos bucles invisibles?

Detectar el patrón no siempre es fácil, porque estás dentro de él. Es como intentar leer la etiqueta de un frasco… estando dentro del frasco. No obstante, algunas señales de que quizás estás repitiendo un hábito muy profundo del que necesitas deshacerte son:

·       Te preguntas continuamente: “¿por qué siempre me pasa lo mismo?”. Si te lo has dicho dos, tres, cinco veces… es mala señal. Puede tratarse de distintas personas o situaciones, pero el resultado es el mismo: estás atrapado en un bucle tóxico.

·       Los problemas se repiten, aunque cambies de entorno. Quizá te mudaste de ciudad, cambiaste de trabajo… pero los conflictos son calcados. Y eso indica que el que no ha cambiado lo suficiente eres tú.

·       Reaccionas de forma desproporcionada ante ciertas cosas. Si te desbordas emocionalmente ante algo “mínimo”, es probable que no estés reaccionando solo al presente, sino a una herida abierta del pasado.

·       Tienes pensamientos en bucle. “Siempre decepciono a la gente”, “nadie me entiende”, “no valgo lo suficiente”… Son frases que no vienen solas, sino que tienen un patrón de fondo que necesitas comprender.

Técnicas prácticas para dejar de cometer siempre el mismo error

El problema no es cometer errores. Todos nos equivocamos. El problema es cometer siempre el mismo error sin llegar a entenderlo. Romper con un patrón repetitivo requiere una pequeña revolución de conciencia. Necesitas darte cuenta de lo que estás replicando, por qué lo haces y qué papel juegas en ese guion.

1. Haz un inventario emocional

Toma papel y boli para anotar:

·       Conflictos recurrentes de los últimos años

·       Situaciones que te han generado mucho malestar

·       Personas con las que siempre terminas igual

Después, busca el hilo conductor preguntándote: ¿qué parte de esta historia ya la viví? Pero en vez de tirar balones fuera o culpar a los demás, haz un ejercicio de introspección. ¿Qué papel juegas en esas historias? ¿Qué emociones aparecen siempre? ¿Qué creencias repites? ¿Qué actitudes o decisiones estás replicando sin darte cuenta?

2. Identifica tu “guion emocional”

Detectar tu guion es clave. Una buena estrategia para identificarlo consiste en observar qué frases automáticas te dices en esos momentos de crisis, ese diálogo interno que te repites cada vez que tropiezas con la misma piedra. Eso te dará una pista del verdadero problema de base.

Muchas veces vivimos siguiendo una especie de guion inconsciente: “Tengo que agradar para que me quieran”, “si digo lo que pienso, me rechazarán”, “soy responsable de lo que los demás sienten”… Pregúntate: qué necesidad emocional estoy intentando cubrir?

3. Acepta lo que estás negando

«Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma», afirmaba Jung. Si estás repitiendo los mismos errores una y otra vez de diferentes maneras, necesitas aceptar que quizá tienes miedo al rechazo o que tal vez no te sientes digno de ser amado tal como eres.

No se trata de culparte, sino de comprenderte. Entender que haces lo que haces por una razón que quizá en su momento te protegió. Pero ahora toca actualizar el sistema. A fin de cuentas, no puedes sanar usando las mismas estrategias que te lastimaron.

Aceptar esas verdades incómodas es un paso esencial para restarle poder sobre tus decisiones. Solo cuando aprendas la lección podrás seguir adelante y dejar replicar esos patrones mentales que te ponen zancadillas a cada paso.

4. Cambia tu rol en la historia

Se trata de romper la secuencia que repites una y otra vez, aunque sea solo un poco. Si siempre eres el que “salva” a los demás, prueba no hacerlo, aunque sea solo una vez. Si siempre callas, di algo. Si sueles huir de los conflictos, quédate. Si siempre intentas controlar todo, delega una tarea pequeña…

Romper el patrón implica actuar de manera diferente, aunque te incomode. Poco a poco, te darás cuenta de que no es el fin del mundo. Y comenzarás a tomar decisiones más conscientes, en vez de dejarte llevar por patrones inconscientes.

En resumen, no es el universo. Eres tú (y eso es una buena noticia). Y te dejará de pasar cuando finalmente comprendas qué patrón estás repitiendo y lo cambies. Así que la próxima vez que digas “no entiendo por qué siempre me pasa esto”, cambia el enfoque y pregúntate: “¿Qué está intentando enseñarme?”.

viernes, 26 de julio de 2024

SI TU SIGNO ES LEO



LEO: 21 DE JULIO AL 22 DE AGOSTO

ZONA DEL CUERPO: CORAZÓN Y PARTE SUPERIOR DE LA ESPALDA

 El signo anterior, Cáncer, nos lleva al tronco del cuerpo, viaje que Leo continua entrando en lo profundo del corazón, un corazón que representa el valor, la adhesión, la generosidad y, más aún, el cariño, el amor. Y es amor, principalmente en la forma de amor propio, lo que Leo viene a dar, recibir y hacer brillar.

Su constelación posee una de las estrellas más brillantes del cielo nocturno., Regulus (también llamada Alfa Leonis, o simplemente Alfa Leo), estrella que refleja exactamente lo que ha venido a hacer Leo: hacer brillar la luz de su corazón sobre todo su entorno y todos los que le rodean.

El corazón y la parte superior de la espalda son las zonas corporales relacionadas con el León. En lo que a anatomía y fisiología se refiere, el corazón es un órgano esencial que bombea sangre por los vasos sanguíneos. Esta sangre lleva oxígeno y nutrientes a todas las células del cuerpo, al mismo tiempo que elimina los desechos (por ejemplo, el dióxido de carbono). Sin esta circulación el cerebro moriría en cuatro o seis minutos, los huesos, la piel y los tendones resistirían más tiempo, pero sólo hasta doce horas.

Tomado todo esto en cuenta, es un trabajo enorme para un músculo que sólo pesa unos trescientos gramos.

La parte superior de la espalda puede estar más curvada debido a consecuencia de malas posturas, además de a una predisposición genética. La curvatura excesiva de la columna dorsal se llama cifosis y se manifiesta en hombros encorvados y esa parte de la espalda redondeada. En esta posición la espalda superior está desalineada y el centro cardíaco queda oculto.

La cifosis aparta de su centro  al corazón y lo mueve hacia atrás, este apartamiento, o la excesiva curvatura de la columna dorsal, es una postura cuya causa es el miedo; es un mecanismo evolutivo destinado a proteger los órganos vitales ante una amenaza o peligro.

Para muchas personas esconder el corazón es una costumbre tan arraigada con el tiempo que asusta desprenderse  de ella, aun cuando al hacerlo sencillamente devuelva el tórax a su alineación y estabilidad naturales.

Esta posición podría resultar más expansiva que aquella a la que estamos acostumbrados, nos deja más expuestos. Y esto significa que la persona podría sentirse vulnerable al llevar el corazón abierto, vulnerable a que los demás la juzguen.

Pero nadie tiene el poder de hacernos sentir de cierta manera a no ser que se lo permitamos. Así pues, si la persona se siente  herida, enfadada o simplemente acusada por los comentarios de otra, podría deberse a que el comentario le ha tocado una parte que no ha aceptado totalmente, la parte oscura de su interior, la que también juzga, aunque sin darse cuenta.

Esta parte oscura podría ser el motivo de que nuestro Leo no desee mirar su interior. Podría considerar más fácil esconder su corazón o cubrirlo con una capa de falso orgullo y seguridad. Y así, paradójicamente, es posible que hinche el pecho para parecer más grande y compensar el sentimiento de ser pequeño.

La luminosidad del Sol regente de Leo hace que este brille. Por cierto, recordemos que la relación sol/león es antiquísima, como vemos en las tradiciones persa, semita y del antiguo Egipto. La energía de Leo representa el brillo que posee el sol, presente y resplandeciente en el interior de todos nosotros.

Brillar significa emanar, emitir luz, Leo hace esto con su postura erguida, confiado en quién es y en su deseo de exhibir su gloria ante el mundo, sabe quién es y para qué es bueno, y se siente tan a gusto en su piel que desea lucirse ante quienes lo rodean.

Cuando Leo brilla no solo se ilumina él sino que también ilumina a los demás. Esta naturaleza radiante los halaga, los alienta y los ayuda a cultivar su brillo también, siempre que, como el sol en la antigüedad, nuestro Leo interior reciba reverencia a cambio.

Si nuestro sol interior no recibe lo que considera que se le debe, ¡ojo con las llamaradas solares! Así como de repente el Sol emite rayos de alta intensidad, así puede estallar el León si no obtiene lo que desea. No es que los desee, sino que se considera con derecho a recibir los elogios, los adornos y la adulación que van con el centro del escenario. Así puede ser el desmedido orgullo del Leo que está tan cegado por su luz que no ve su lado oscuro.

Nuestra luz interior sirve a la misma finalidad que el Sol, nos permite ver. Si, nuestra luz interior es maravillosa, pero también es la causa de nuestras sombras más oscuras y profundas. Sombra es el lugar donde no llega la luz debido a un obstáculo. Cuando vamos caminando por la calle por la tarde, el obstáculo somos nosotros mismos, impedimos que la luz del sol llegue al pavimento, y por eso proyectamos una sombra.

En el interior, la sombra es esa parte que llamamos lado oscuro, la parte que es menos que pura luz, los baches personales en el camino que representan rasgos que no hemos aceptado, nos negamos a ver o no nos gustan, aun cuando no sepamos qué son ni cómo llegaron ahí.

Pero una de las tareas de Leo es usar su luz para reconocer su lado oscuro; de lo contrario, nuestra naturaleza Leo se puede descarrilar. Y es adecuado que fuera el psicoterapeuta Leo Carl Jung quien arrojara luz sobre este tema, con su teoría de la sombra. "La sombra--escribe--es esa personalidad escondida, reprimida, en su mayor parte inferior y cargada de culpa cuyas ramificaciones esenciales se remontan al reino de nuestros antepasados animales y por lo tanto comprenden todos los aspectos históricos del inconsciente". 

Forma parte de nuestro yo primordial, una oscuridad que está tan atrincherada en nosotros como la luz. Negar nuestro lado oscuro o en sombra es negar un aspecto de nosotros mismos. Lo creamos o no, esas partes que no nos gustan, que consideramos oscuras, han servido a su finalidad ayudándonos a llegar a donde estamos o a lo que somos hoy.

Resumiendo, podemos decir; que el corazón y la parte superior de la espalda son las zonas relacionadas con Leo, Representan el valor, el amor y la dedicación a lo que somos y tenemos.

Leo es el quinto signo del ciclo zodiacal. A su energía le atañe nuestra luz interior y la capacidad de hacerla brillar desde el corazón (a pesar de las sombras que produce).

Si nuestra naturaleza Leo se vuelve muy egocéntrica o se retira por temor a los focos, el corazón y la parte superior de la  espalda podrían experimentar diferentes síntomas (por ejemplo tensión, rigidez o debilidad muscular).