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lunes, 8 de septiembre de 2025

OPERACIÓN POPEYE



OPERACIÓN POPEYE

 

Se denomina “siembra de nubes” a un tipo de alteración meteorológica que busca modificar el tipo o la cantidad de precipitación, dispersar la niebla o mitigar tormentas de granizo.

 

Esta técnica consiste en la dispersión, en la atmosfera, de sustancias que propician la condensación de nubes o actúan como partículas nucleantes de hielo, las cuales desempeñan un papel importante en la electrificación de las nubes y, por ende, en la formación de rayos y de las llamadas “semillas de gotas de lluvia”.

 

La dispersión de estas sustancias se realiza mediante aviones, drones o cohetes, con el fin de inducir la lluvia.

 

Entre los compuestos más utilizados se encuentran:

El yoduro de plata. El dióxido de carbono sólido (hielo seco)

El yoduro de potasio.

 

La guerra Climática 

 

En 1967, un analista militar (cuya identidad permanece desconocida) recibió un informe sobre el Proyecto Stormfury.

Se trataba de un intento de modificar la intensidad de los ciclones que pudieran amenazar las bases estadounidenses en el Extremo Oriente y el Océano Pacífico.

 

El método propuesto era la dispersión de yoduro o dióxido de carbono en el “ojo” del huracán. Por descabellado que parezca, este proyecto tenía un precedente; el Proyecto Cirrus, que había intentado influir en los huracanes y fue probado el 13 de octubre de 1947, con ocasión del huracán que afecto a Florida y Georgia.

Tras la siembra realizada en el interior del ojo del huracán, los pilotos informaron de una disminución significativa en su intensidad.

 

Fue ese informe positivo el que animó al Ejército y la Marina de

Los Estados Unidos a respaldar futuros experimentos de este tipo. Tras la lectura del informe del Proyecto Stormfury y de un documento anexo denominado Rainmaking, que analizaba sus resultados, se encargó la elaboración de un nuevo informe sobre el posible impacto de estas técnicas en operaciones militares en Camboya, Laos y Vietnam.

 

Se puso especial énfasis en los efectos derivados de la geografía y climatología de la región, particularmente en relación con la logística.

 

Como resultado, la oficina del secretario de Estado Henry Kissinger autorizo y promovió un proyecto de alteración climática con fines militares: la Operación Popeye…

 

“Haz Barro, No la Guerra”

 

El objetivo de la Operación Popeye era provocar lluvias, especialmente alargando o intensificando la temporada de monzones, para inutilizar o entorpecer las líneas de suministro del enemigo.

Las selvas del Extremo Oriente representaban un desafío logístico para el sofisticado ejército estadounidense.  

 

Por su parte, el Vietcong disponía de una enorme masa humana, capaz de subsistir con un simple cuenco de arroz diario y transportar hasta 250 kilogramos de material por sendas impracticables para los vehículos, ayudados únicamente por bicicletas.

 

Aunque los norteamericanos dominaban el espacio aéreo y contaban con una gran potencia de fuego, no podían detener el avance de un ejército oculto bajo la frondosidad de la selva.

Por ello, intensificar las lluvias significaba volver intransitables los caminos, provocar deslizamientos de tierra y afectar directamente a las vías terrestres y fluviales del enemigo.

 

Los cauces desbordados anegaban campos y hacían peligrosa la navegación, mientras el suelo, saturado de agua, tardaba más en secarse y recuperar su firmeza.

Se creó entonces una unidad especial, el 54º Escuadrón de Reconocimiento Meteorológico, cuyo lema, irónico y elocuente, era:

 

“Haz barro, no la guerra”

 

Este escuadrón se dedicó a sembrar yoduro de plata en las nubes con el fin de colapsar el llamado Sendero de Ho Chi Minh, nombre con el que los estadounidenses designaban la difusa red de suministros del Vietcong a través de la selva.

 

La operación estuvo activa desde 1967 hasta el 5 de julio de 1972.

 

El análisis final la calificó como,

"relativamente exitosa en su intento de afectar los suministros del enemigo".

Estas actuaciones forman parte de lo que se conoce como guerra climática.

 

Su desarrollo obligó a la creación de la Convención sobre la Modificación Ambiental, firmada el 18 de mayo de 1977 y en vigor desde el 5 de octubre del año siguiente.

 

Según esta convención, quedan prohibidos los métodos de alteración del clima que puedan tener efectos duraderos, graves o permanentes.

 

Sin embargo, la historia ha demostrado que, en tiempo de guerra, el objetivo es vencer, y solo es cuestión de tiempo que los tratados y acuerdos internacionales puedan ser ignorados.

 

El tiempo lo dirá...

 

Fernando Prado


  

martes, 16 de abril de 2024

EL VÓRTICE POLAR DEL ÁRTICO.....



EL VÓRTICE POLAR DEL ÁRTICO INVIERTE SU TRAYECTORÍA

Sobre el mes de Marzo, el calentamiento atmosférico provocó que el vórtice polar del Ártico invirtiera su trayectoria. El arremolinado anillo de aire frío gira actualmente en sentido contrario al habitual, lo que ha provocado un “pico de ozono” sin precedentes y podría afectar los patrones climáticos globales.

Científicos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, según las siglas en ingles), en Estados Unidos, advirtieron que desde el 4 de marzo el vórtice polar que rodea el Ártico está girando en la dirección opuesta a la habitual, después de que un calentamiento sorpresivo en la atmosfera superior desencadenara un importante evento de reversión.

Vientos polares

El vórtice polar es una masa giratoria de aire frio que rodea el ártico: es más prominente durante los meses de invierno boreal y se extiende hacia la estratosfera, la segunda capa de la atmósfera, hasta unos 50 kilómetros sobre la superficie terrestre.

Según datos de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, el vórtice gira habitualmente en sentido contrario a las agujas del reloj, con velocidades de viento de alrededor de 250 kilómetros por hora.

Estas velocidades son similares a las que alcanza in huracán de categoría 5, de acuerdo a los especialistas. Además, un vórtice semejante también rodea a la Antártida durante el invierno austral. Según un artículo publicado en Live Sciencie, en el pasado las perturbaciones del vórtice polar han provocado tormentas y climas extremadamente fríos en gran parte de Estados Unidos, junto a otros fuertes impactos en el hemisferio norte y en el clima global.

 Aunque el cambio actual en la dirección del vórtice probablemente no conducirá a un gran evento de congelación similar a os que tuvieron lugar en el pasado, el súbito cambio ha provocado un “pico de ozono” sin precedentes sobre el Polo Norte. Este fenómeno que es exactamente lo opuesto a un agujero de ozono, es el mayor registrado en el mes de marzo desde que se comenzaron  a llevar registros en 1979.

 Las ondas planetarias atmosféricas han impactado notoriamente en la estratosfera polar, aumentando su temperatura. A esto lo llamamos un evento de calentamiento estratosférico repentino, indicó la Dra. Amy Butler.

 Mayores probabilidades de eventos de reversión

Un calentamiento estratosférico repentino (SSW) se produce cuando las temperaturas en la estratosfera suben hasta 50 grados Celsius a lo largo de un par de días. Las ondas planetarias atmosféricas que causan el calentamiento de la estratosfera son ondas de comprensión, que se forman cuando el aire se eleva a una región de diferente densidad y es empujado hacia abajo por al fuerza de giro de la Tierra. Este proceso es el que interrumpe o invierte el flujo del vórtice.

Butler también indicó que la velocidad de los vientos inversos coloca al evento entre los seis primeros registrados. Este cambio sustancial influye en la llamada corriente en chorro, que a su vez puede afectar el clina en todo el hemisferio norte y, en forma indirecta, en todo el planeta. Sin embargo, el retroceso del vórtice se está desacelerando y podría quedar sin efecto en los próximos días, reduciendo el impacto de este evento puntual.

A pesar de esto, los registros históricos muestran que es más probable que ocurran eventos de calentamiento estratosférico repentino durante El Niño o La Niña, las dos fases contrastantes de un ciclo natural de calentamiento  y enfriamiento a nivel planetario.

En estos periodos, los sistemas climáticos globales se vuelven más inestables, preparando el escenario para eventos de reversión más frecuentes en el vórtice polar. Actualmente atravesamos un importante episodio del El Niño

Pablo Javier Piacente