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sábado, 21 de noviembre de 2020

SACUDIRSE EL DOLOR



En cierta ocasión estuve charlando con una mujer que había tenido un terrible dolor constante en el cuello y en los hombros durante la mayor parte de su vida. Ya había acudido a muchos médicos, había tomado todo tipo de medicamentos, había visitado a todos los maestros espirituales, había probado con cada método, cada práctica, cada mantra, pero lo máximo que había conseguido con todo esto fue tan solo algún que otro alivio temporal.

-¿Por qué sigue aquí este dolor? Después de todo lo que he hecho, sabiendo todo lo que sé....se lamentaba.

Yo ya había oído muchas veces este tipo de quejas de mucha gente por todo el mundo.

-Lo hemos intentado todo, hemos visitado a todo tipo de curanderos y sanadores, hemos tenido todo tipo de experiencias y de comprensiones espirituales, y sin embargo aún no hemos conseguido que el dolor desaparezca. Aún está aquí.

En estos casos podemos acabar sintiéndonos profundamente decepcionados: creemos que hemos fracasado, que estamos lejísimos de poder sanar; de algún modo, sentimos que hemos "hecho algo mal".

Pero la sanación nunca se encuentra lejos. Invité a esta mujer a que se permitiese a sí misma sentir con más profundidad las molestias y los dolores, que sufría en el cuello y los hombros. La invite a estar presente aquí, momento a momento, con todas y cada una de sus sensaciones, a respirar a través de ellas, en ellas, alrededor de ellas; a darles espacio, sitio para vivir; a mantenerse curiosa y ofrecerles una atención amorosa, amable, tierna, receptiva y sin resistencias; a permitir que fuesen más intensas cuando así lo quisieran; a que les dejase moverse, estallar, revolotear, palpitar, arder, extenderse. Pero manteniéndose cerca de ellas, estando presente. La invite a permitir, a confiar, a respirar.

De pronto, un gran terror inundo su cuerpo. Volvió a aparecer el antiguo temor de sentirse sobrepasada, de morir, de volverse loca, de romperse en pedazos. Le recordé: 

-Permite, confía, respira también a través de estos sentimientos.

Todo su cuerpo comenzó a agitarse y a convulsionar.

-Respira. Confía. Estoy aquí, a tu lado- la tranquilicé.

Las convulsiones duraron un par de minutos. Yo permanecí a su lado, muy cerca de ella.

Después, los temblores terminaron de forma tan repentina como habían comenzado. La mujer abrió los ojos y comenzó a reírse y a llorar con gran alivio. Lo único que era capaz de decir era: "¡Guau....¡Vaya!". No tenía palabras. El dolor del cuello y los hombros había desaparecido. Sentía todo su cuerpo renovado, descansado, relajado, cálido y firmemente asentado, Estaba inundada de amor y de gratitud.

En lugar de tratar "sanar" o "deshacerse" del dolor -¡algo que había intentado con tanto esfuerzo durante años!-, por fin fue capaz de encontrarse con él, de afrontarlo cara a cara, de hacer sitio para él, de permitirlo, sin la más mínima expectativa de que tuviese que "desaparecer". su dolor estaba fuertemente vinculado a sus emociones -miedo, rabia y, debajo de todo ello, una gran pena, incluso desesperación-.

Desde que pequeña, ese tipo de emociones habían estado intensamente retenidas en su cuerpo, pues entonces no era seguro permitirse sentirlas. De modo que esta energía fue quedando bloqueada en sus hombros. Sentir profundamente el "dolor" fue la invitación que necesitaban estas antiguas energías para poder por fin comenzar a moverse en su interior.

Su cuerpo estaba, literalmente, sacudiéndose de encima toda esa energía que llevaba tanto tiempo retenida en la seguridad del momento presente, en la seguridad que establecía nuestro mutuo campo relacional.

Estaba aprendiendo a confiar nuevamente en sí misma, en su cuerpo, en el poder de la Presencia, en alguien más para que permaneciera a su lado en el fuego de su propia experiencia. Incluso en el dolor mismo, al ver la inteligencia que subyace en su seno. En un espacio imbuido de atención amorosa, pudo comenzar a soportar lo insoportable, con lo cual dejo de serlo.

Así es como ocurre la sanación, a través del amor, de la presencia, del valor y el coraje para permanecer muy cerca del dolor.

Fuente: Jeff Foster. La senda del reposo.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO




A veces nos derrumbamos por haber sido demasiado fuertes, por haber soportado demasiado, por haber estado disponibles durante demasiado tiempo, por haber asumido demasiadas responsabilidades….Cuando hay muchos “demasiados” en nuestra vida, es normal que suframos un profundo agotamiento psicológico.

El agotamiento psicológico suele ser un proceso lento, se va acumulando gota a gota sin darnos cuenta. El problema es que termina “estallando”, a menudo por situaciones sin importancia a las que en otras circunstancias ni siquiera les hubiéramos  prestado atención. La gota que colma el vaso puede ser absolutamente cualquier cosa que no ponga frente a frente con la imposibilidad de seguir adelante. Entonces nos desplomamos, literal o metafóricamente.
¿Qué es el agotamiento psicológico y cuáles son sus causas?
El agotamiento psicológico es un estado de extremo cansancio mental y emocional, que a menudo también se acompaña de la sensación de falta de fuerza física. Ese estado de desgaste extremo está provocado por un desbordamiento de los recursos emocionales y/o cognitivos. En otras palabras no damos más de nosotros. A menudo se experimenta como una especie de inercia física y mental, una sensación de “pesadez” que envuelve el día a día.

Las causas del agotamiento psicológico son variadas, en muchos casos se aprecia una constante: dar demasiado y recibir muy poco. El agotamiento psicológico aparece como resultado de una entrega constante y hasta desmesurada, ya sea en el trabajo. A los demás, a un proyecto que nos apasiona pero también nos consume, a los problemas cotidianos, a las tareas del día a día….

Al mismo tiempo, no recibimos prácticamente nada a cambio que pueda equilibrar la balanza. No podemos descansar y relajarnos lo suficiente, no pasamos tiempo de calidad a solas con nosotros mismos y no recibimos suficiente atención, cariño y comprensión de las personas cercanas.  Es como si sacáramos energía de nuestro cajero emocional pero no nos preocupáramos por hacer ingresos periódicos.

En otros casos ese cansancio mental está provocado por demasiados cambios en muy poco tiempo, aunque estos sean positivos. Sin embargo, al ocurrir tan rápido, no podemos gestionarlos y nos sentimos desbordados. En estos casos, aunque aparentemente tengamos todo lo que deseamos, en nuestra mente tenemos encendido una especie de sensor que nos indica que algo está fallando.

Cansancio mental: Síntomas premonitorios del agotamiento

1. Pérdida de energía. La sensación de agotamiento psicológico suele reflejarse primero a nivel físico, por lo que es normal que te sientas sin energías, incluso apenas te levantas por la mañana, de manera que cuando abres los ojos piensas que no podrás afrontar la jornada.

2. Irritabilidad. Uno de los síntomas más evidentes del agotamiento psicológico es el nerviosismo, la irritabilidad y la hipersensibilidad ya que pierdes el autocontrol. A la vez, comienzas a interpretar los estímulos como si fueran amenazas, lo cual te lleva a reaccionas poniéndote a la defensiva.

3. Insomnio. A menudo detrás del agotamiento psicológico se esconden problemas no resueltos,  que dan vueltas una y otra vez en tu mente, de manera que no te dejan conciliar un sueño reparador.

4. Anhedonia. Incapacidad para disfrutar de lo pequeños placeres de la vida, las cosas que antes disfrutabas ya no te animan, es como si de repente el mundo hubiera perdido sus colores. En algunos casos, puedes sentir como si flotaras en una especie de limbo lejano que te distancia de la realidad.

5. Pérdida de la motivación. Cuando estás extremadamente agotado, simplemente no encuentras la motivación para involucrarte en nuevos proyectos o hacer esas cosas que antes te apasionaban. Cualquier tarea te parece titánica y desarrollas una profunda apatía hacia el mundo. También suelen aparecer sentimientos de desencanto, desilusión y desesperanza.

6. Fallos de memoria. La atención es uno de los primeros procesos psicológicos que se afectan cuando estás agotado, lo cual también conduce a despistes frecuentes. Es probable que olvides los recados, que  no recuerdes donde dejaste las llaves o que incluso te resulte difícil recordad qué comiste el día anterior. Esto se debe a que tu mente está demasiado saturada como para seguir procesando y almacenando información a nivel consciente.

7. Lentitud de pensamiento. El agotamiento psicológico también afecta los procesos cognitivos, por lo que puedes percibir que piensas con mayor lentitud o que te cuesta muchísimo trabajo pensar. Lo que antes hacías rápidamente, te cuesta mucho más y a veces incluso te resulta difícil darle un sentido lógico a las ideas en la mente o seguirle la pista a un discurso largo.

¿Quiénes son más vulnerables al agotamiento psicológico?

Todos podemos agotarnos psicológicamente, sobre todo cuando atravesamos situaciones de la vida particularmente estresantes,  pero existen algunas características de 
personalidad que nos pueden hacer más vulnerables a ese agotamiento mental.

- Perfeccionismo. Las personas perfeccionistas, que se exigen mucho a sí mismas, terminan añadiendo un peso extra sobre sus hombros que a la larga representa más estrés.

- Dificultad para delegar. Las personas que quieren asumir todas las tareas, porque creen que los demás no sabrán hacerlas  o no estarán a la altura, son más propensas a sufrir agotamiento psicológico debido a un exceso de responsabilidades.

- Sensibilidad extrema. Las personas que son muy empáticas e hipersensibles, son más propensas a sufrir un estado de agotamiento emocional debido a que a menudo asumen los problemas de los demás como propios, sin ser capaces de establecer una distancia psicológica de protección.

- Incapacidad para relajarse. A algunas personas, por las características de su sistema nervioso, les cuesta más relajarse y desconectar que a otras. Es como si su cerebro trabajara a mil revoluciones por minuto constantemente. Sin embargo, a la larga, esa termina pasando factura.

Remedios para el cansancio mental: Las 5 reglas a seguir

Cada quien debe hallar su propio remedio para el cansancio mental, lo cual significa que debes detectar qué está consumiendo tu energía y enfrentar ese problema, quizá desde una perspectiva diferente. Recuerda que a veces un cambio de perspectiva basta para cambiarlo todo, sin que nada cambie.

No obstante, he aquí 5 reglas generales que deberías seguir para lidiar con el agotamiento psicológico.

1. Descansa. Para ser eficaz y productivo, necesitas descansar. En la vida, es fundamental encontrar un equilibrio entre el trabajo y las obligaciones y el tiempo libre y el descanso. Asegúrate de encontrar el tiempo para relajarte, de manera que se convierta en un hábito cotidiano y puedas prevenir el agotamiento psicológico.

2. Prioriza. El día tiene 24 horas, aunque quieras no puedes alargarlo. Por tanto, debes aprender a priorizar teniendo en cuenta no solo las cosas que parecen ser urgentes sino también aquellas que más te apasionan y te brindan satisfacción. Llenar tu jornada con tareas que generan agobio y estrés también causa un profundo cansancio mental, por lo que debes asegurarte de encontrar un equilibrio.

3. Exígete menos. Sé un poco más realista, no eres un superhombre o una supermujer. A veces no pasa nada si te equivocas, si las cosas no salen perfectas o si las aplazas. Se trata simplemente de que no te añadas una presión innecesaria.

4. Sé compasivo contigo mismo. Se trata de relacionarte contigo mismo asumiendo una actitud más positiva y compasiva. Consiste en modular el discurso que mantienes contigo brindándote confianza y tranquilidad, en vez de recriminarte y criticarte duramente. Un discurso que añada más estrés y malestar se convertirá en el combustible que alimente el agotamiento psicológico.

5. Reencuéntrate. El agotamiento psicológico suele crear a nuestro alrededor una capa compuesta por preocupaciones, presiones, deberes, angustias y autoexigencias que, a la larga, hace que nos olvidemos de nosotros mismos. Por eso, es importante que encuentres un espacio para estar a solas contigo, unos momentos del día en los que simplemente respires con tranquilidad y conectes con tus necesidades, sueños y anhelos.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

COMPRENDER TU VIDA INTERIOR




MOMENTOS PARA COMPRENDERTE

1-Introspección. Es inútil esperar evidencias o revelaciones de una primera mirada dentro de nosotros. Lo primero que veremos solo es desorden y confusión. Hay que permanecer allí un ratito, el tiempo suficiente para acostumbrarse, como cuando entras en la penumbra de una bodega o de un desván. Te detienes, respiras y observas. Esperas un momento: ¿cuando fue la última vez que te tomaste la molestia de no hacer nada?

2-El eco de la música. La situación perfecta para escuchar música es la atención plena: no hacer nada más que escuchar música. Piénsalo y verás que no es tan frecuente en nuestros días. Cuando uno para y realmente escucha, pasan cosas muy distintas. además de la música, surge también el eco de la música en nosotros: en nuestro cuerpo, en nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros recuerdos.

3-Higiene mental. Cuando no es un horizonte cotidiano, una cárcel, la soledad es en general fecunda. Saber estar solo permite un encuentro verdadero con uno mismo, sin la trampa de nuestras dispersiones sociales. Gracias a las pantallas, que suprimen el tiempo de soledad, nunca estamos solos, pero estudios recientes demuestran que, paradójicamente, el tiempo pasado delante de las pantallas agrava aún más la sensación de soledad.

4-Caminar. Avanzar solo y en la naturaleza. El único esfuerzo es el de poner un pie delante de otro, y darse tiempo. Entonces como afirma el escritor y viajero Nicolas Bouvier: "Ideas que acariciabas sin razón te abandonan, otras, al contrario se ajustan y amoldan a ti como las piedras del torrente. No hay necesidad de intervenir, el camino trabaja para ti" El itinerario no importa: hemos venido para airear nuestra mente, para exponerla al mundo y a la naturaleza.

5-Presencia atenta. Meditar no es relajarse, es explorarse: como saboreamos, como sufrimos. Y comprender así, poco a poco, como podemos aliviar nuestras penas o amplificar nuestras alegrías... Dirijamos primero nuestra atención a los movimientos de la respiración y tomemos el tiempo necesario para sentirlos más que para analizarlos o controlarlos. Abrámonos después a las sensaciones del cuerpo, sean las que sean, agradables o desagradables.

6-Examen de conciencia. Se trata de una introspección en la que nos planteamos la cuestión del bien y del mal en forma de reflexión sobre nuestros errores, nuestras faltas o nuestros pecados. ¿Por qué no preguntarnos regularmente si vamos navegando según el rumbo de nuestros deseos y nuestros valores, o si por el contrario nos hemos apartado demasiado de ellos?

7- Una pausa necesaria. En el momento en que uno acepta, en el que interiormente dice sí, baja significativamente el nivel de estrés psicológico, pero también biológico, y aumenta la capacidad de discernir. La aceptación requiere una pausa, requiere pasar por nuestra vida interior. Tras este examen, aceptar es decirnos: "Sí, sí, está bien, esto es lo que hay, por ahora..." decirlo de verdad, mentalmente, de la forma que mejor se adapte a nosotros. 

8- Nombrar y saborear. No se trata - o no solo- de hacer nuestra vida interior más bella, sino de tomar conciencia de todas esas emociones agradables que nos ayudan a afrontar mejor la adversidad. Por eso nuestro trabajo sobre la vida interior debería consistir en reconocer la extremada variedad de nuestras emociones agradables, suscitarlas y saborearlas. ¡Y nombrarlas! Albert Camus afirmaba: "Nombrar mal un objeto es aumentar la desdicha en el mundo" Y saborear mal las emociones agradables es privar a nuestra felicidad de unos recursos cotidianos que son inagotables.

9-Conciencia de la dispersión. Cuando hay dispersión -porque habrá- , hay que aceptarla, nombrarla: "Vale de acuerdo, mi atención se está desviando de aca para allá". Y simplemente hay que volver a la tarea que estábamos haciendo. Si la dispersión se repite, hay que verificar que no estemos en la zona de "fatiga atencional" que aparece en general tras treinta o cuarenta minutos de concentración. En ese momento, lo que conviene no es distraerse con pantallas. Es vital no hacerlo, ya que sería fatigarse de otra forma. Hay que concederse, por el contrario, un "descanso atencional"; no hacer nada, respirar hondo, levantarse, estirarse, moverse....

10-El arte de las buenas decisiones. Existen muchos recursos para que los cambios o las decisiones que tomamos tengan éxito, y esas reglas son las que empleamos en psicoterapia: definir objetivos concretos y realistas; que siempre tras la resolución haya un primer gesto, simbólico e inmediato. ("La marcha más larga siempre empieza con un primer paso"); cuando uno tiene dificultades o fracasa, ser tolerante y benévolo con uno mismo; comprometerse ante el prójimo; fragmentar los objetivos a largo plazo, en una sucesión de objetivos a corto plazo, limitados y bien dirigidos.


lunes, 26 de agosto de 2019

LAS RAÍCES DELA TENSIÓN




El origen de todas las tensiones es el "llegar a ser". Siempre estas intentando ser alguien; nadie se siente a gusto siendo como es. No aceptas tu ser, lo niegas y adoptas algo como ideal de perfección. De manera que la tensión fundamental aparece, siempre, entre lo que eres y aquello en que anhelas convertirte. Deseas llegar a algo. "Tensión significa que no eres feliz con lo que eres y anhelas ser lo que no eres. La tensión surge entre esos dos parámetros. Lo que deseas ser es irrelevante. 

Tanto si deseas tener dinero, ser famoso, o poderoso, como si quieres ser libre, o convertirte en dios, o ser inmortal, o anhelas la salvación, siempre aparecerá la tensión.

Todo aquello que deseas y que ha de ser alcanzado en el futuro, en oposición a lo que eres, genera tensión. Cuanto más imposible es el ideal, más tensión surgirá. Por eso, el materialista corriente no está tan tensó como la persona religiosa: porque la persona religiosa anhela lo imposible, lo lejano. La distancia es tan grande que solo una gran tensión puede llenar el hueco.

"Tensión" alude a la distancia entre lo que eres y lo que quieres ser. Si esa separación es grande, la tensión sera grande. Si es pequeña, la tensión sera pequeña. Y si no hay separación en absoluto, eso significa que eres feliz siendo quien eres. En otras palabras: no anhelas ser diferente de lo que eres. Así, tu mente mora en el presente.

Cuando el anhelo es físico, la tensión sera física. Cuando deseas ser distinto en el plano físico, entonces aparece la tensión en el cuerpo físico. Esta tensión aparece en tu primer cuerpo, el fisiológico, pero si persiste, si es constante, puede profundizar más y extenderse a otras capas de tu ser. De manera que la tensión puede empezar en cualquiera de tus siete cuerpos, pero el origen siempre es el mismo: la separación entre en estado en que te hallas y el estado que anhelas.

La tensión siempre surge debido a las posibilidades hipotéticas o no-existenciales. En el presente no hay tensión: la tensión siempre mira hacia el futuro. Es producida por la imaginación. Puedes imaginarte a ti mismo diferente de lo que eres. Este potencial imaginado creara una tensión. Así que cuanto más imaginativa es una persona, mayor es la probabilidad tensión. Entonces la imaginación se vuelve destructiva.

La imaginación también puede ser constructiva, Si tu capacidad de imaginación se enfoca en el  presente, en el ahora, y no en el futuro, entonces empezaras a crear. No estará creando un anhelo, sino que será utilizada para vivir. Este vivir en el presente transciende toda tensión.

Si te vas un día a correr y el correr se convierte en la totalidad de tu existencia; si eres las sensaciones que te están llegando y no algo aparte de ellas, sino uno con ellas; si en ese correr no hay ningún futuro ni meta; si el correr es la meta, entonces descubrirás un bienestar positivo y tu cuerpo no estará en tenso. A nivel fisiológico, habrás conocido un instante de vivir sin tensión.

lunes, 19 de agosto de 2019

JUJITSU MENTAL





El Jujitsu, conocido también como el arte marcial de la flexibilidad, puede aplicarse también a nuestro universo mental para defendernos del diálogo interno negativo y atacar esos pensamientos que vulneran la autoestima y el bienestar.

El Jujitsu mental es un ejercicio de reflexión para poder desactivar los pensamientos negativos e inútiles. Se trata de una estrategia sencilla que todos deberíamos aplicar por una razón evidente la mayoría de nosotros lidiamos con ese diálogo interno desgastante que gusta de limar potenciales. Esas guerras mentales podrían reducirse si nos comprometemos a ello mediante este recurso.

Decía Mark Twain con su singular humor que la mente debe ser algo prodigioso, porque él mismo estaba acostumbrado a mantener batallas de lo más arduas con ella, para que dejara de ser su enemiga. Hay mucha verdad en este razonamiento. Las personas somos eternas cautivas de esos enfoques mentales que, por las más diversas razones, no siempre juegan a nuestro favor.

En los jardines internos abundan los “yo no puedo”, los “tengo que” y “que van a pensar los demás de mí si hago o digo esto”. No es fácil desactivarlos o arrancarlos de ese terreno personal como malas hierbas que son por una razón muy simple: llevan muchos años con nosotros. El diálogo interno negativo es como ese incómodo acompañante de viaje al que le hemos dado un poder excesivo. No obstante, es posible liberarnos de él. Esta sencilla técnica nos ayudará a tan necesaria finalidad.

3 estrategias de Jujitsu mental para desactivar el diálogo interno negativo.

El Jujitsu es un arte marcial japonés en el que se hace uso de una amplia variedad de estrategias de ataque y de defensa, donde el fin último es no usar armas. Estas técnicas se usaban en el pasado por parte de los guerreros nipones para hacer frente a los samuráis que iban armados o que llevaban armadura.

Se dice también que es una de las artes marciales más eficaces. El objetivo, no es otro que lograr que el adversario se rinda, pero sin hacer uso nunca de una violencia destacada ni extrema. De ahí que al Jujitsu se le conozca también como el arte de la suavidad o la flexibilidad.

El enfoque de esta práctica es realmente útil para tratar nuestro diálogo interno negativo, de ahí que sea interesante conocer en qué consiste el Jujitsu mental.

1. Más tranquilidad, menos autoboicoteo.

Cuando nos comprometemos de manera regular a realizar cualquier deporte o práctica, como puede ser la meditación o el Jujitsu, es frecuente un hecho: las emociones negativas se reducen, nos percibimos más tranquilos y centrados.

Esta es una de las finalidades del Jujitsu mental: lograr un equilibrio interno donde se reduzcan esas cuotas de agresión hacia nosotros mismos mediante el boicoteo, la crítica o el clásico “yo no puedo”  o “esto no es para mí”.

Por otro lado, conviene tener en cuenta un aspecto. Tal y como nos explican en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan por parte del doctor Jason Moser, a la hora de manejar y desactivar el diálogo interno negativo, debemos hacer uso de la tercera persona.

En los universos mentales desgastantes es común hablarnos siempre en primera persona. Al hacer uso de pronto de la tercera persona surge esa voz con autoridad que genera un cambio y que, de algún modo, nos impone.

Este sería un ejemplo: “ahora tienes que estar tranquilo, centrado. Queda prohibido ponerte en duda, criticarte. Escúchame: debes empezar a valorar más cada cosa que haces”.

2. Jujitsu mental. El arte de inmovilizar lo que no es útil.

En ocasiones, en el arte de la lucha no buscamos producir daño ni derribar a alguien. Lo que necesitamos, simplemente es inmovilizar e impedir que esa persona, que está actuando de manera negativa, deje de hacerlo. En nuestro ejercicio cotidiano del Jujitsu mental también nos será de utilidad esta estrategia (o kata psicológica)

Lo que haremos en primer lugar es detectar qué pensamientos no nos son útiles en un determinado momento.

A veces, por ejemplo, hacemos un abuso excesivo de las autocriticas. Bien es cierto que, en ocasiones, sí son necesarias. Lo son, por ejemplo, para tomar conciencia de que hemos hecho algo mal y permitirnos mejorar. No obstante, hay épocas en que la voz de la crítica es constante y casi obsesiva.

En estos casos, es necesario aplicar el Jujitsu mental para inmovilizarla, para agarrarla con firmeza y detener su actividad. Le diremos con rotundidad que no es el momento: Te estás excediendo a la hora de ponerme en duda y de menospreciarme. Deja de criticarme, hazlo cuando sea necesario y útil. La única crítica que escucharé es la que me permita crecer y aprender”.

3. Derribar el pensamiento que hace daño para ganar bienestar.

La tercera estrategia del arte del Jujitsu mental requiere que seamos un poco más contundentes. El objetivo es claro: derribar el razonamiento inútil. Tirar al suelo las ideas que nos inmovilizan también es necesario, al igual que desechar lo que hace daño y frena nuestra capacidad de ser felices, libres y maduros emocionalmente. Ahora bien, ¿Cómo derribo el pensamiento negativo?. Este sería el modo de llevarlo a cabo.

Detecta esos razonamientos lesivos para tu bienestar.

Confróntalos y plántales cara=”no te presentes a esa entrevista de trabajo porque no te van a coger, no vale la pena”= Tu respuesta mental= ¿tengo pruebas factibles de que no me vayan a coger? ¿Me van a pasar algo por intentarlo? ¿Qué será peor haberlo intentado o quedarme en casa atrapado en mis miedos e inseguridades?

Desecha, derriba y sustituye; la idea de que no vale la pena ir a esa entrevista no me es útil, y por tanto, dejo de reforzarla e impido que surja de muevo en mi mente. En su lugar la sustituyo por otra: “voy a ir a esa entrevista, lo haré lo mejor que pueda, me sentiré cómodo y confiaré en mí. De ese modo me sentiré orgulloso de mí mismo”

Para concluir, tal y como podemos ver el Jujitsu mental puede ser realmente útil si trabajamos a diario en estas estrategias: Invertir tiempo y esfuerzo cultivando un pensamiento más higiénico, confiado y libre de irracionalidades nos permitirá ganar en felicidad y salud.


martes, 30 de julio de 2019

PRÁCTICA CON AMOR




Para realizar una práctica que te conecte con tu centro, o establecer cualquier hábito que te beneficie, es necesario recurrir a la fuerza que nace del amor.

Muchas veces uno se encuentra fijándose un proposito positivo y al cabo de un tiempo deja de seguirlo por razones poco clara. Empezar con una dieta, hacer yoga cada mañana o meditar son costumbres que uno quiere incorporar a su vida, pero por alguna razón no se mantiene el compromiso. Si sabemos que estas prácticas mejoran la salud física, psicoemocional y las relaciones, ¿por qué es tan difícil mantener la práctica entonces?

En la Bhagavat Gita, Krishna le dice a  Arjuna, su amigo y discípulo, que actué "sin esperar resultados". También es uno de los puntos principales del zen japones: shikantaza, "solo sentarse"; sin esperar nada. Más allá de la interpretación de estas enseñanzas, se puede comprobar que hay algo en el "hacer por hacer" que nos conecta con la fuente más profunda de nuestra energía interior que causa las verdaderas transformaciones.

Hay trampas mentales que debes evitar. Una es compararse. Siempre que nos comparamos con otra persona que ya ha alcanzado unos objetivos deseables nos sentimos desgraciados. La comparación bloquea la compasión. Cuando no partimos de la compasión, sino de la comparación encaramos nuestra transformación con la mitad de nuestra energía vital.

Otra actitud que nos aleja de la fuerza que nos mantiene fieles a una práctica es la negación de la propia responsabilidad. Intentamos hacer algo "porque toca", sin interiorizar y afrontar por qué queremos hacerlo. Existen diferentes maneras de negar la responsabilidad: 

"Porque debo hacerlo". Comprueba como te sientes cuando no comes un postre "porque no debes" y cuando lo rechazas porque no te apetece. También hay una clara diferencia entre meditar porque crees que te irá bien o porque te gusta sentarte unos minutos a escuchar tu respiración y conectar con tu cuerpo. La experiencia interior es enteramente diferente y determina que se siga con la práctica elegida o no.

Cuando te dices "hago yoga porque no  soy flexible" o "medito porque estoy estresado" implica que si no tuvieras determinada condición no harías estas prácticas, por tanto en realidad estas haciendo algo que no quieres hacer, independientemente de la condición. La diferencia entre hacer algo por amor o porque disfrutas de ello, a hacerlo porque esperas conseguir un objetivo en el futuro, es como de la noche al día.

la experiencia de los demás motiva, pero los cambios parten de uno mismo. La presión de los demás tampoco funciona. Ir a correr con tu pareja porque te lo pide puede animar, pero si la motivación no es interior, ¿será duradero? Así pues, las razones y el lenguaje que utilizamos con nosotros mismos para crear un camino refleja una actitud determinada. Para que una práctica sea un hábito estable se requiere un proceso de conexión continua a una fuerza interior.

Un cambio es poderoso si empieza con una confianza en la práctica, el maestro o la comunidad. Es poderoso empezar empezar una dieta por amor profundo al cuerpo que se expresa en una escucha de sus necesidades. Es poderoso meditar por aprecio al momento presente. El amor siempre existe, es cuestión de cambiar el punto de vista para encontrarlo y ponerlo en el centro del escenario.