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sábado, 25 de enero de 2025

TU LUNA EN EL SIGNO DE ACUARIO



Luna de Acuario.


En este signo, el principio de la cruz fija se encuentra con el temperamento aire. Con el aire el pensamiento entra en juego con la naturaleza emocional para hacer realidad la motivación de seguridad.

Las personas con la Luna en Acuario se imaginan los sentimientos, tienen una gran capacidad para imitar sentimientos e impulsas emocionales. Los propios sentimientos los guardan bajo llave, hasta que están seguras de que no los desperdician con quien no los merece, entonces los dejan salir arrastrando al entorno consigo. Sin embargo, siempre hay presente un cierto sentimiento elitista con el que se diferencian y se despegan de los demás de una forma inaccesible pero interesante.

Acuario es un signo individual, y las personas con la Luna en Acuario tienen su propio concepto del amor y del contacto. Se toman las responsabilidades muy en serio, y aunque muestran una gran disposición social y amistosa, siendo correctas con las personas pero inflexibles e intransigentes frente a los que considera inferiores.

Cuidan su individualidad, su libertad y su independencia siendo realmente difícil inducirles a hacer algo que no quieran, son rebeldes contra todo lo que les quiera limitar o determinar, seguramente no querrán hacer nada que sea normal o usual, por lo menos voluntariamente.

Es difícil apreciar cuando una Luna Acuario se abre y cuando se cierra, la mayoría de veces, sucede de forma abrupta. Del mismo modo, también puede separarse de los amigos de pronto, sin que estos sepan el porqué, los abandona con facilidad, o bien porque ya no los necesita o porque no responden a su idea. Son naturalezas independientes que no se unen a cualquiera fácilmente.

La Luna Acuario no piensa dejarse desequilibrar por alteraciones emocionales, por su propia seguridad construye un muro de protección, por eso también le llamamos “la Luna de cristal”. Con una pared  invisible se protege y mantiene al Tu a la distancia necesaria para quedar libre de influencias que no desea.

Es una Luna cultivada y refinada que cuida de sí misma y se preocupa por su bienestar corporal, emocional y espiritual. “Yo soy mi propio médico”, exclaman cuando están enfermas. Son imaginativas en el descubrimiento y aplicación de correcciones, mejoras o métodos de curación alternativos. De esta forma consiguen “un suelo firme bajo sus pies”, si sus necesidades están satisfechas, no les molesta dedicarse a las necesidades de los demás, pero primero deben arreglarse a sí mismas.

La supresión y la represión de las emociones puede convertirse en una actitud ante la vida, de ello, resulta la frialdad de sentimientos que niega lo vivo y juzga a las personas desde el punto de vista de la finalidad, del estatus, del rango o del uso. Esto se muestra en forma de una arrogancia infundada y de un comportamiento snob.

La ingenua Luna Acuario cree tener un alto nivel de desarrollo porque no tiene sentimientos, es presuntuosa, se cree que es mejor que los demás, se consideran elegidas y miran a los demás por encima del hombro. Ese tonto orgullo se distingue en aquellos que, por sus ideas, están dispuestos a desmentir en la vida todo lo que es diferente, defendiendo sus ideas con un gran fanatismo, tanto si son ciertas como falsas.

Puede caer fácilmente en visiones utópicas, de las cuales, solo una profunda transformación las puede sacar, para poder participar en la vida humana.

Superación:

Las personas con la Luna  Acuario que se han aislado en su torre de marfil y que han tomado una distancia excesiva de la realidad deben descender de su trono. Deben pasar por un periodo de soledad y aislamiento y, alejados de todo lo vivo, llegar a encontrarse solas. Allí, en medio de esa soledad sin sentido, buscara de nuevo el camino del amor, empezara la búsqueda de personas que piensen como ella, que la quieran tal y como es, sin condiciones. Esta selección puede compararse con el Agua de la Vida que se vierte para todas las personas sedientas, no solo para un grupo escogido.

Cuando en un sentimiento global de unidad experimenta la verdadera comunión como amor, se vuelve capaz de experimentar un increíble sentimiento de amistad, entonces ya no busca amigos para aprovecharse de ellos, sino que está ahí cuando la necesitan.

La amistad va unida a la lealtad, cuando el otro se siente solo, la Luna Acuario puede darle apoyo y fortalecerle, como conoce la soledad, puede entender lo que la otra persona necesita. También puede influir en el entorno, a muchas, su pureza interior les permite salir sin daños. Son como “el Loco del Tarot” que pasa por iniquidades sin perjuicios. El eje de relaciones Leo/Acuario está a su disposición.

La Luna Acuario transformada reflexiona continuamente sobre la sociedad ideal y sobre cómo cambiarla. Tiene sus propias ideas sobre los valores humanos, pueden comprender los sentimientos de los demás y saben cómo tratarlos. Como en todo signo fijo, la autovaloración juega un papel muy importante y aquí se mide mediante la ética, el respeto y el comportamiento correcto.

Está dispuesta a renunciar a sus conceptos ideales, visiones, dogmas y formas de pensar cristalizadas porque esto la ha distanciado de las personas. Comprende que si fuéramos robots inteligentes no tendríamos amor. Por eso ahora debe experimentarlo, interesándose por el verdadero amor de la humanidad, que incluye y no deja nada fuera.

El regente esotérico es Júpiter, por lo tanto la transformación va de Saturno/Urano a Júpiter. Esta es la auténtica, verdadera y adecuada imagen del mundo que debe construir para que sirva al mayor número de personas. Entonces irradia confianza actuando de forma correcta en la que no juzga a las personas sino que las acompaña y las ayuda en su camino de desarrollo.

Sabe lo que tiene que exigir, pero también lo que incumbe a otros. El obrar correctamente en una ética con una profunda cualidad de humanidad, es la confianza mutua de donde surge la “Armonía de lo Original” que debe haberse desarrollado el final de la era de Acuario.

El pensamiento semilla esotérico dice:


“Agua de vida soy, vertida para los sedientos”
  

domingo, 1 de agosto de 2021

PIEDRAS EMOCIONALES



 A menudo, en el camino de nuestra existencia, se nos cuelan piedras en los zapatos cuya presencia es sumamente incómoda y dificultan la experiencia de una buena Vida porque dañan el calzado y el calcetin existencial, y pueden llegar a lesionar gravemente nuestra piel anímica. Lo razonable, una vez se nos ha colado la piedrecita, es detenerse y librarnos de ella. 

Pero aunque resulte paradójico, a veces preferimos encajarla entre los dedos o hacerle un rincón en algún lugar del zapato antes de detenernos, sentarnos o apoyarnos en la pared para descalzarnos y volver a dejar a nuestra molesta inquilina en el camino del cual procede.

Los motivos de preferir llevar la china con nosotros pueden tener con la inercia, con la prisa, la vergüenza o la pereza. Así que la pequeña tortura puede llegar a convertirse en una ocupante que nos acompañe un buen trecho hasta quien sabe dónde.

En los zapatos de nuestro corazón se pueden colar también piedras que toman la forma de relaciones no deseadas o tóxicas, algo que en lugar de hacernos crecer nos hunden anímicamente. Compañías limitadoras, castradoras, psicológicamente víricas o negativas, que nos hacen sentir mal y nos abren las puertas al agotamiento psicológico e incluso a la depresión. Son además causantes de serios daños a nuestra autoestima, así como frenos a nuestro potencial de desarrollo como personas.

En nuestras relaciones, al igual que en el amor, tenemos que poner limites. Porque el amor no es resignación, vulneración de principios, sumisión , descalificación o engaño. Los límites del amor están en nuestro amor propio, en nuestra dignidad.

Todo ser humano tiene derecho a ser amado con dignidad. Allí está el límite y también el origen de toda relación. El amor no es canibalismo físico, afectivo ni intelectual, amar es compartir; es construir respetando las fronteras que nos separan y que a la vez nos unen; es la suma de las diferencias que nos definen pero que nos complementan.

Amar es dar alas respetando el compromiso adquirido y las expectativas forjadas entre ambas partes. No es esclavizar; someter ni depender, más bien todo lo contrario: el verdadero amor no es más que el deseo inevitable de que el otro sea quien en verdad puede llegar a ser, precisamente, porque nos brindamos a acompañarle, a superar sus propios límites.

No puede haber compromiso sin confianza y está a su vez no es posible sin respeto.Tener claro cuán es mi límite y cuál el tuyo es un ejercicio que sólo nace de la consciencia. Pero para ello es necesaria una madurez emocional que debe ser trabajada. Porque el amor es un arte que implica reflexión, trabajo, cuidado del detalle, aprendizaje continuo y diálogo sincero.