Luna en Piscis
El signo de Piscis es la combinación del principio
mutable y del temperamento agua. El agua se adapta bien con el principio
mutable, por eso, las personas con la Luna Piscis reaccionen a los cambios en
la vida emocional de modo flexible.
Anhelan un amor ilimitado, armonía y comprensión, una
tierra donde se hable su idioma. Tienen mucha fantasía, dotes de Mediumnidad y
están interesadas por el arte. Su naturaleza emocional puede expandirse y
abarcar todo el universo.
La mayoría de estas personas son pasivas y pacientes
frente a la vida y frente a los demás. Esperan a que los demás establezcan
contacto, entonces reaccionan rápidamente, pero de por sí, son poco activas.
Cuando se ha establecido un contacto, su capacidad de adaptación es muy grande,
perciben todos los detalles de flujo de sentimientos y, a menudo, se tiene la
impresión de que no tienen sentimientos propios.
No suelen reaccionar a exigencias expresadas toscamente, se escabullen de ellas
como peces en el agua.
Viven en su propio mundo, están unidas a dimensiones
espirituales (influencias transpersonales) así como al inconsciente colectivo,
a las más profundas capas emocionales del alma humana. La unión con el
superconsciente ocasiona una profunda y mística espiritualidad que se hace
difícil de comprender para el entorno, que las considera soñadoras, difíciles o
ajenas a la realidad. Lo que ocurre, es que las personas con Luna Piscis tienen
una comprensión de la unidad que permanece oculta para los demás. Viven en dos
mundos al mismo tiempo.
A pesar de que tienen una comprensión natural
intuitiva de las penas y necesidades de las personas, son incapaces de
emprender algo para ayudarlas, a pesar de ello se dejan conmover por las
situaciones críticas de las personas y sufren por el dolor de los demás.
Tienen el amor por la paz profundamente arraigado en su corazón y, cuando sus
emociones fluyen con amor hacia la humanidad ya no perciben más su propio yo.
La mayoría no pueden ponerse limites, se identifican con el entorno, y su cuerpo
al igual que una esponja es capaz de absolver las molestias y dificultades de
los demás.
Las personas con la Luna en Piscis casi no perciben lo
que su Luna necesita, muchas veces, no tienen ni idea de lo que necesitan para
sí. A veces, no tienen muchas aptitudes para la vida práctica, actúan de forma
desvalida hasta que otros se ocupan de sus asuntos. Muchas están convencidas de
que todo se soluciona por sí mismo, solo debe esperarse el tiempo suficiente.
Esta pasividad hace que necesite una pareja activa que la mayoría de veces
encuentra.
En el nivel material, las Lunas Piscis son a menudo,
víctimas de personas más fuertes. Como no pueden defenderse por sí mismas, con
frecuencia se abusa de ellas. A este nivel, la Luna Piscis no tiene voluntad
propia, está determinada por el exterior y se convierte en juguete del entorno.
Muchas, casi no saben nada de su emocional, y no están dispuestas o no son
capaces de formarse una base sólida para vivir, se dejan llevar y se vuelven
dependientes, o bien de personas o de alcohol y drogas. Lo que necesitarían
para sentirse seguras en su mundo emocional es una profunda unión con una
fuerza superior, pero esto, a este nivel, no es fácil de establecer.
Suelen tener largos periodos de inseguridad y de
perdida interior, Júpiter es el regente tradicional de Piscis, por eso, en el
fondo, desean una vida cómoda y evitan conflictos. Cuando se sientes
preocupadas o condicionadas a cuidar a alguien mucho tiempo, se agotan, se
sienten hechas polvo y desamparadas. Algunas pueden tener llantos convulsivos o
ataques histéricos, otras se refugian en enfermedades.
Normalmente, las ayudas externas no sirven, la transformación debe
provenir del interior. Para las Lunas Piscis es importante reconocer su propia
dependencia y querer librarse de ella. Pero eso requiere un cambio interno
importante y la activación de la más elevada energía de voluntad de Plutón, que
es su regente esotérico. Pero esto solo ocurre en el punto más alto de la
crisis.
La crisis se origina en la polarización con el signo
opuesto Virgo. Piscis/Virgo es el eje de existencia que lleva a las raíces del
ser. Las Lunas Piscis están enganchadas en este eje, oscilan de aquí a allá,
entre el anhelo por un mundo mejor y la realidad de la existencia. Todo lo que
Virgo ve claramente con su inteligencia analítica, la Luna Piscis tiene que
aprender a verlo, aunque la realidad no encaje en su mundo de fantasía, debe
aceptar la realidad.
A menudo, es a través de las experiencias
de enfermedad o de muerte, cuando aprende que tiene que luchar por su propia
vida, en las crisis se dan cuenta de que la vida, con sus realidades y
obligaciones diarias, también puede ser hermosa.
Entonces se vuelve activo Neptuno, el segundo regente,
al integrar a Virgo, aceptan lo negativo del mundo, le dan un nuevo sentido y
lo comprenden como camino de desarrollo.
Superación.
En la crisis de transformación, primero, se origina un
gran abismo entre Virgo y Piscis porque el mundo de Virgo no encaja con el de
Piscis. La Luna Piscis experimenta este abismo en el eje de existencia. Ahí en
medio se encuentra la Luna, se siente colgando entre el cielo y la Tierra y es
incapaz de hacer nada.
A la Luna Piscis le parece que esto no tiene sentido y
preferiría huir de la propia vida.
En esta crisis, puede llegar a una gran desesperación,
el dolor del mundo le atrapa y le sobrevienen pensamientos de suicidio.
Es como “la noche oscura del Alma” en la que, a veces,
también pueden aparecer enfermedades psicosomáticas para, de esta
forma, hacer que otras personas se ocupen de ella.
Esta dependencia es muy profunda, oculta
ante sí y ante los demás el sentimiento de necesidad, compensándolo con
sucedáneos, simplemente porque no puede con el mundo.
Es en las crisis de existencia cuando las Lunas Piscis
se confrontan con Plutón, su regente esotérico, la Luna entonces se repliega en
su interior, activando así el yo superior, en núcleo interno. Plutón le quita
todo, llegando hasta el límite, entonces la transformación es total, es un
proceso de purificación de alta calidad.
Empieza con que la Luna Piscis se desprende de todo
aquello a lo que alguna vez ha servido, cuando el entorno la rechaza, la juzga,
duda de su capacidad de amor, le retira la confianza y no la necesita más, es
cuando se produce la transformación en su interior. Cuando las dependencias
externas ya no le son útiles y dejan de tener sentido, entonces se dirige hacia
el propio núcleo. La autocompasión es uno de los últimos escollos que debe
sobrepasar en el punto más alto de la crisis.
La Luna Piscis, con la ayuda de la estructuración de
Virgo, puede decir auténticamente “sí” a la existencia y desarrollar la
capacidad de ayudar cuando la necesitan. Son personas que ayudan, enfermeras o
médicos que se ocupan de los enfermos con toda entrega y sensibilidad, son
terapeutas y psicólogos que nunca se cansan de escuchar y atender a los demás.
Una Luna Piscis transformada puede ver en la
profundidad y reconocer las conexiones anímico-espirituales. A menudo, sana
sencillamente mediante su presencia.
Con su altruismo, está disponible para todas las
personas en caso de crisis emocionales o necesidad, Posee olfato psicológico e
intuitivamente, sin palabras, sabe que es lo que pasa.
Su gran sensibilidad la distingue, es la conciencia
Crística, la más elevada forma de amor.
El pensamiento semilla de Piscis clarifica ese
desarrollo:
“Dejo
la casa del Padre y al volver, salvo"

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