domingo, 22 de febrero de 2026

CON TU LUNA EN EL SIGNO DE PISCIS




Luna en Piscis

El signo de Piscis es la combinación del principio mutable y del temperamento agua. El agua se adapta bien con el principio mutable, por eso, las personas con la Luna Piscis reaccionen a los cambios en la vida emocional de modo flexible.

Anhelan un amor ilimitado, armonía y comprensión, una tierra donde se hable su idioma. Tienen mucha fantasía, dotes de Mediumnidad y están interesadas por el arte. Su naturaleza emocional puede expandirse y abarcar todo el universo.

La mayoría de estas personas son pasivas y pacientes frente a la vida y frente a los demás. Esperan a que los demás establezcan contacto, entonces reaccionan rápidamente, pero de por sí, son poco activas. Cuando se ha establecido un contacto, su capacidad de adaptación es muy grande, perciben todos los detalles de flujo de sentimientos y, a menudo, se tiene la impresión de que no tienen sentimientos propios.

No suelen reaccionar a exigencias expresadas toscamente, se escabullen de ellas como peces en el agua.

Viven en su propio mundo, están unidas a dimensiones espirituales (influencias transpersonales) así como al inconsciente colectivo, a las más profundas capas emocionales del alma humana. La unión con el superconsciente ocasiona una profunda y mística espiritualidad que se hace difícil de comprender para el entorno, que las considera soñadoras, difíciles o ajenas a la realidad. Lo que ocurre, es que las personas con Luna Piscis tienen una comprensión de la unidad que permanece oculta para los demás. Viven en dos mundos al mismo tiempo.

A pesar de que tienen una comprensión natural intuitiva de las penas y necesidades de las personas, son incapaces de emprender algo para ayudarlas, a pesar de ello se dejan conmover por las situaciones críticas de las personas y sufren por el dolor de los demás.

Tienen el amor por la paz profundamente arraigado en su corazón y, cuando sus emociones fluyen con amor hacia la humanidad ya no perciben más su propio yo. La mayoría no pueden ponerse limites, se identifican con el entorno, y su cuerpo al igual que una esponja es capaz de absolver las molestias y dificultades de los demás.

Las personas con la Luna en Piscis casi no perciben lo que su Luna necesita, muchas veces, no tienen ni idea de lo que necesitan para sí. A veces, no tienen muchas aptitudes para la vida práctica, actúan de forma desvalida hasta que otros se ocupan de sus asuntos. Muchas están convencidas de que todo se soluciona por sí mismo, solo debe esperarse el tiempo suficiente. Esta pasividad hace que necesite una pareja activa que la mayoría de veces encuentra.

En el nivel material, las Lunas Piscis son a menudo, víctimas de personas más fuertes. Como no pueden defenderse por sí mismas, con frecuencia se abusa de ellas. A este nivel, la Luna Piscis no tiene voluntad propia, está determinada por el exterior y se convierte en juguete del entorno. Muchas, casi no saben nada de su emocional, y no están dispuestas o no son capaces de formarse una base sólida para vivir, se dejan llevar y se vuelven dependientes, o bien de personas o de alcohol y drogas. Lo que necesitarían para sentirse seguras en su mundo emocional es una profunda unión con una fuerza superior, pero esto, a este nivel, no es fácil de establecer.

Suelen tener largos periodos de inseguridad y de perdida interior, Júpiter es el regente tradicional de Piscis, por eso, en el fondo, desean una vida cómoda y evitan conflictos. Cuando se sientes preocupadas o condicionadas a cuidar a alguien mucho tiempo, se agotan, se sienten hechas polvo y desamparadas. Algunas pueden tener llantos convulsivos o ataques histéricos, otras se refugian en enfermedades.

 Normalmente, las ayudas externas no sirven, la transformación debe provenir del interior. Para las Lunas Piscis es importante reconocer su propia dependencia y querer librarse de ella. Pero eso requiere un cambio interno importante y la activación de la más elevada energía de voluntad de Plutón, que es su regente esotérico. Pero esto solo ocurre en el punto más alto de la crisis.

La crisis se origina en la polarización con el signo opuesto Virgo. Piscis/Virgo es el eje de existencia que lleva a las raíces del ser. Las Lunas Piscis están enganchadas en este eje, oscilan de aquí a allá, entre el anhelo por un mundo mejor y la realidad de la existencia. Todo lo que Virgo ve claramente con su inteligencia analítica, la Luna Piscis tiene que aprender a verlo, aunque la realidad no encaje en su mundo de fantasía, debe aceptar la realidad.

A  menudo, es a través de las experiencias de enfermedad o de muerte, cuando aprende que tiene que luchar por su propia vida, en las crisis se dan cuenta de que la vida, con sus realidades y obligaciones diarias, también puede ser hermosa.

Entonces se vuelve activo Neptuno, el segundo regente, al integrar a Virgo, aceptan lo negativo del mundo, le dan un nuevo sentido y lo comprenden como camino de desarrollo.

Superación.

En la crisis de transformación, primero, se origina un gran abismo entre Virgo y Piscis porque el mundo de Virgo no encaja con el de Piscis. La Luna Piscis experimenta este abismo en el eje de existencia. Ahí en medio se encuentra la Luna, se siente colgando entre el cielo y la Tierra y es incapaz de hacer nada.

A la Luna Piscis le parece que esto no tiene sentido y preferiría huir de la propia vida.

En esta crisis, puede llegar a una gran desesperación, el dolor del mundo le atrapa y le sobrevienen pensamientos de suicidio.

Es como “la noche oscura del Alma” en la que, a veces, también pueden aparecer enfermedades psicosomáticas  para, de esta forma, hacer que otras personas se ocupen de ella.

Esta dependencia es muy profunda,  oculta ante sí y ante los demás el sentimiento de necesidad, compensándolo con sucedáneos, simplemente porque no puede con el mundo.

Es en las crisis de existencia cuando las Lunas Piscis se confrontan con Plutón, su regente esotérico, la Luna entonces se repliega en su interior, activando así el yo superior, en núcleo interno. Plutón le quita todo, llegando hasta el límite, entonces la transformación es total, es un proceso de purificación de alta calidad.

Empieza con que la Luna Piscis se desprende de todo aquello a lo que alguna vez ha servido, cuando el entorno la rechaza, la juzga, duda de su capacidad de amor, le retira la confianza y no la necesita más, es cuando se produce la transformación en su interior. Cuando las dependencias externas ya no le son útiles y dejan de tener sentido, entonces se dirige hacia el propio núcleo. La autocompasión es uno de los últimos escollos que debe sobrepasar en el punto más alto de la crisis.

La Luna Piscis, con la ayuda de la estructuración de Virgo, puede decir auténticamente “sí” a la existencia y desarrollar la capacidad de ayudar cuando la necesitan. Son personas que ayudan, enfermeras o médicos que se ocupan de los enfermos con toda entrega y sensibilidad, son terapeutas y psicólogos que nunca se cansan de escuchar y atender a los demás.

Una Luna Piscis transformada puede ver en la profundidad y reconocer las conexiones anímico-espirituales. A menudo, sana sencillamente mediante su presencia.

 Con su altruismo, está disponible para todas las personas en caso de crisis emocionales o necesidad, Posee olfato psicológico e intuitivamente, sin palabras, sabe que es lo que pasa.

Su gran sensibilidad la distingue, es la conciencia Crística, la más elevada forma de amor.

El pensamiento semilla de Piscis clarifica ese desarrollo:

“Dejo la casa del Padre y al volver, salvo"

 


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